richard williamson está siendo silenciado…

by

Hasta hace poco tiempo el obispo de la Fraternidad San Pio X disponía de un blog propio (www.dinoscopus.blogspot.com) abierto al acceso de todo el mundo, pero ahora ya es sólo accesible a personas invitadas…

La explicación está en que sus ideas son incómodas tanto para el Vaticano, los judíos como para los propios dirigentes de la FSSPX. El artículo que publicamos a continuación fue escrito por Monseñor Williamson hace años y lo tomamos de  radiocristiandad, que publica  traducido al castellano con este titular:

 

Dos rumores -¿habrá más?

5 mayo de 2003, festividad de San Pío V

 

 

Queridos amigos y benefactores:
Como era previsible y previsto, Roma no deja en paz a la Sociedad San Pío X. Como dijera un Cardenal de la Iglesia Nueva, “No podremos tener paz mientras la SSPX haga lo suyo”. Sea por la zanahoria o por el palo, la Iglesia Nueva tiene que hacer descarrilar a la SSPX de algún modo, no importa lo numéricamente insignificante que pueda ser la Sociedad San Pío X; de lo contrario, tarde o temprano, lo que la SSPX representa hará descarrilar la Nueva Iglesia, como ya está ocurriendo.
En las últimas semanas, salieron volando desde Roma dos rumores: uno, en el sentido de que 3 de los 4 obispos de la SSPX serán “re-incomulgados” en una Misa Tridentina pública que sería celebrada por Monseñor Castrillón en una de las basílicas mayores de Roma, el sábado 24 de mayo; el otro, en el sentido de que el Indulto de la Misa Tridentina será extendido a todos los Sacerdotes católicos antes de concluir este año calendario 2003. Si la intención de Roma es que estos rumores se hagan realidad o si Roma puede hacerlos realidad, quizás sólo Dios lo sabe. Sea lo que sea, ambos rumores son de tal naturaleza que presionan a la FSSPX y ya que muchos más rumores del mismo tenor podrían ser disparados para sacar de su quicio a la sociedad, hemos de mantener bien firme nuestro juicio católico. A riesgo de decir una vez más cosas que ya he dicho, incluso muchas veces, permítaseme tratar de explicar por qué aun si Roma está pareciendo extremadamente generosa, la Fraternidad San Pío X debe ser extremadamente precavida.

La raíz del problema radica en la “modernización” de la Iglesia Católica lanzada o al menos, manifestada en la década de 1960 por medio del Segundo Concilio Vaticano (1962-1965), cuyos 16 documentos revolucionaron la enseñanza católica y por el Novus Ordo Missae (1969), que revolucionó la práctica eclesiástica en su esencia, o sea, la liturgia de la Misa. Puesto que aquello en lo que la Iglesia no puede cambiar son los principios católicos, los modernizadores pretendieron y todavía pretenden que la actualización no modificó nada esencial. Sin embargo, los “católicos” modernizados guardan tan poca semejanza con los católicos pasados de moda, que el cambio fue obviamente esencial y si se recapitula, el Concilio Vaticano II y la Nueva Misa evidentemente estaban sentando las bases de lo que pretendía ser una nueva religión.

Ahora, la vieja religión centrada en Dios y la nueva, centrada en el hombre, se contradicen mutuamente y así como en último término toda guerra es religiosa, la antítesis entre religiones sólo puede significar guerra. Los conciliaristas tienen para con la nueva fe el deber de arrancar de cuajo la antigua Fe y destruirla, en tanto que los católicos tienen el deber de rechazar y condenar la nueva religión falsa junto con toda su pompa y sus obras. Por esto es que poco después del Concilio Vaticano II, los conciliaristas pretendieron que era el Concilio más importante de la historia de la Iglesia, mientras un pequeño número de católicos denunciaba que era el que introducía los principios anticatólicos del mundo moderno en la Iglesia Católica. Del mismo modo, en 1969, el Papa conciliarista Pablo VI pretendió que la antigua Misa había acabado, mientras un puñado de Obispos y sacerdotes católicos la mantenían viva, notablemente- pero no exclusivamente- Monseñor Lefebvre y la FSSPX que él fundara.

Aquí radica el meollo del problema que nunca hay que perder de vista. Estamos ante una guerra entre dos religiones que solo puede concluir con la muerte de una o de la otra. Los católicos deben pelear esta guerra con las armas de la Verdad. Los conciliaristas pueden luchar con todos los medios que tengan a su alcance. Por justo castigo de Dios a la tibieza de muchos católicos, a los conciliaristas les fue permitido ocupar prácticamente todas las posiciones de poder e influencia dentro de la estructura de la Iglesia y las han aprovechado al máximo para establecer su nueva religión.

No obstante, los católicos tuvieron y tienen la Verdad de su lado, que “es poderosa y prevalecerá.” Los conciliaristas no lograron impedir que Monseñor Lefebvre denunciara al Concilio Vaticano II y salvara la vieja Misa. Hasta ahora, han demostrado ser incapaces de impedir que la SSPX de Monseñor siga haciendo lo mismo. Pero la supervivencia de su nueva religión depende de destruir a esa vieja religión que demuestra claramente la falsedad del Concilio Vaticano II y de la Nueva Misa. En consecuencia, tienen que destruir a la Sociedad San Pío X, quebrarla, dejarla minusválida o corromperla, pues por ahora constituye la resistencia más ampliamente organizada contra el conciliarismo.

 

 

 

 

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: