Adolf Hitler,… ¿fue católico “no practicante” ?

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“Si hubiese algún sacerdote que ridiculizase o despreciará los conceptos de sangre, suelo, raza… ofendería ideológicamente e iría en contra de su propia Iglesia. Porque cuando esas palabras expresan pertenece a las posesiones naturales, especialmente valiosas, que Dios nos ha dado”.

Miltenberger, Vicario General de la Iglesia Católica.

Esta interesante y poco conocida cita de un vicario de la Iglesia Católica –Miltenberger– la publica el blog del licenciado Gabriel Pautasso llamado  Instituto Eremita Urbanus

Seguidamente, en esta misma página, se publica una fotografía del abad Alban Schachleiter, del monasterio de Emaus (situado en Chequia y destrido por un bombardeo de la aviación USA) en la que el religioso aparece  en un aposento en cuya pared hay una pequeña foto de Hitler enmarcada y adornado con un ramo.

Estos dos testimonios vienen a cuento de un tema muy controvertido, dado que si por una parte hay quienes  acusan al NS de ser pagano o  paganizante, por otra parte también hay muchas pruebas de que Adolf Hitler más bien se identificaba con el Cristianismo que con el llamado “paganismo” germánico.

Es esta controversia por la que, aparte de la postura en favor del III Reich (que no tanto del NS) de significados dignatarios eclesiásticos católicos y protestantes, nos parece interesante reproducir lo que escribe Alonso Quijano en el blog  último reducto:

” (…)Hitler en su cartilla militar se declaró como católico -su madre también lo era – y tributó siempre al Estado como tal, pero lo cierto es que no era practicante; Hitler no iba a misa.  (…).

(…) De hecho, aunque algunos no quieran creerlo, parecía que Hitler no sentía ninguna simpatía por los grupos político-neopaganos, tal y como escribe nl Mein Kampf (algunos de cuyos párrafos misteriosamente no aparecen en las ediciones en castellano, aun en la llamada “completa”): “estas personas que sueñan con el heroísmo de los antiguos germanos, con sus armas primitivas, como hachas de piedra, lanzas y escudos son en realidad los mas cobardes” […] “especialmente cuando se trata de reformadores religiosos a base de germanismo antiguo. Tengo siempre la impresión de que han sido enviados por aquellas instituciones que no quieren el renacimiento de nuestro pueblo”.

Declaraciones como ésta solo tenemos unas cuantas y es bueno que todos los camaradas lo tengan en claro, son cosas que están ahí, gusten o no, pero se ha de dejar claro. Lo que tampoco me gustaría es que estas declaraciones de Hitler se usen de una manera “fraudulenta” (digo “fraudulenta pues este seria el mejor adjetivo si se quisiesen usar para dar la imagen de un Hitler “ultracristiano”).

Sigamos con las declaraciones de Hitler:

“Ya he prohibido estas tonterías firmemente varias veces -dijo Hitler -. Todas estas historias de los lugares de Thing, de los solsticios, de la serpiente de Mittgard y todo lo que esta sacado de los tiempos germánicos primitivos. Después les leen a los jóvenes de 15 años a Nietszche y a través de las citas ininteligibles les hablan del súper-hombres y les dicen que eso han de ser ellos” (Hitler aus nähter Näte H. A. Tuerner Frankfurt 1978. pág. 419).

A pesar de estas declaraciones, que dejan bien su postura, parece no se dio mucha gente por enterada, pues el consejo de Nuremberg volvió a la carga con el tema:

“Nada tenemos que ver con aquellos elementos que solo conocen al Nacionalsocialismo de oídas y por lo tanto confunden con demasiada facilidad con frases nórdicas identificadas, y con las cuales en cualquier circulo atlántico legendario encuentran motivos para su investigación”.

Aunque era evidente que dentro del NSDAP había una corriente minoritaria “pagana” -particularmente dentro de las SS, si bien el tanto por ciento de los miembros de origen cristiano, luterano o católico, fue siempre muy superior al de los paganos” , aquellos en cuyas conocidas fechas figuraban como “creyentes” , sin adscribirse a ninguna confesión -, desde 1935 se prohibieron diversas organizaciones “neopaganas”, ocultistas preexistentes al partido, disolviéndose movimientos de este tipo (como el grupo de Ludendorff).

Así, en septiembre de 1935 Himmler prohibía a los miembros de las SS a ser dirigentes de organizaciones de esa índole. Al tiempo que prohibía toda manifestación de intolerancia religiosa y cualquier forma de desprecio por los símbolos religiosos. Algunos miembros del partido serían expulsados por actividades anti-religiosas.

Es curioso que simultáneamente a estas expulsiones, la iglesia católica también expulsó a anti-nacionalsocialistas con las siguientes declaraciones del Vicario General Miltenberger:

“Si hubiese algún sacerdote que ridiculizase o despreciara los conceptos de sangre, suelo, raza… ofendería ideológicamente e iría en contra de su propia iglesia. Porque cuanto esas palabras expresan pertenecer a las posesiones naturales, especialmente valiosas, que Dios nos ha dado” (qué razón llevaba el Vicario, cuando la iglesia no era tan mundana y decía lo que tenia que decir, eran otros tiempos…). Sin embargo algunos sedicentes NS usan verdades a medias, en este tipo de debates, que son las peores mentiras, veamos…

Se dice: “en la Alemania Nacionalsocialista el 23 de Abril de 1941, el Gauletier Adolf Wagner, ordena la progresiva supresión de los crucifijos en las escuelas”. Sí señor, es verdad, Adolf Wagner era un fanático anticristiano, pero es una verdad a medias, pues cuando Hitler se entero de esto, el 28 de Agosto de 1941, ordena que se retire esa ley, o sea, que por Hitler continúan los crucifijos en las escuelas.

Aun con los serios problemas que se tenían en aquellos años con la guerra, estuvo muy atento de controlar para que no se dictasen leyes anticristianas. Así, en enero de 1942, Rosenberg y en abril de 1943, Bormann, tuvieron que enviar ordenes a sus mandos para que se abstuviesen de toda critica religiosa.

Von Papen recuerda que, hablando con Hitler en septiembre de 1941, éste se  sentía muy molesto por las actividades de los “fanáticos del partido”.

En conversación privada con el Obispo Berning, le contaba; “Por esta razón me he puesto en contra de Ludendorff y he roto mis relaciones con él, y por la misma razón rechazo el libro de Rosenberg”.

Esta postura de Hitler la podemos encontrar en forma reiterada. Así, Hjalmar Schacht en My first Seventy-Six Years, “Siempre le he indicado a Rosenberg -palabras de Hitler – que no debe meterse ni con faldas ni con sotanas”. En Hitler´s Secret Conversation -Diálogos en el Cuartel General, tómese con las debidas precauciones sobre su autenticidad – el 4 de julio de 1942, Hitler indicó que había sido un gran error para Rosenberg quedar envuelto en polémicas con la Iglesia Católica; según notas del Cardenal Schulte sobre su conversación con Hitler el 7 de febrero de 1934, éste le había indicado que a él no le gustaba el libro de su colaborador.

Así como la posición de Hitler va quedando bastante clara, también hay que decir que en aquella época, la Iglesia no se llevaba mal con Hitler, podemos ver las siguientes declaraciones de personalidades religiosas de la época:

Obispo Bornewasser: “Con el rostro levantado y firme paso hemos entrado en el nuevo Reich y nos preparamos a servirle con toda la potencia en alma y cuerpo”.

Obispo Vogt: “Las Diócesis y el Obispo participara gozosamente en la construcción del nuevo Reich”.

Obispo Hilfrich: “La Iglesia hará cuanto corresponda de forma que la idea de un liderazgo (Führerprinzip) autoritario sea aceptado con plena convicción en los corazones de los hombres”.

Obispo Gröber: “El Führer del III Reich ha librado al hombre alemán de su humillación externa y de las debilidades internas causadas por el marxismo. Le ha devuelto a la Alemania ancestral, a los valores del honor, la lealtad y el valor”.

Obispo Kaller: “Como creyentes y cristianos inspirados por el amor de Dios. Con toda la fe y confianza seguimos a nuestro Führer”.

Obispo Rarkowski: “Todos veis ante vosotros el brillante ejemplo de un autentico guerrero, nuestro Führer, quien con firme mano guía los destinos de nuestro pueblo”.

Obispo Berning: “La era del individualismo ha cedido ante la época que, con toda justicia, busca, el retorno a los lazos de la sangre”.

(Para no cansar al lector omitiremos otras tantas declaraciones de altas jerarquías eclesiásticas de la época en los mismos términos indicados)

Como podemos comprobar, también es mentira que las Iglesias Católica y Protestante  no estuviesen con Hitler.

Asimismo, podemos dar al lector una serie de declaraciones del propio Hitler en las que se reconoce abiertamente católico:

Hitler: Ambos somos católicos, pero ¿no hemos de decirlo? ¿Hemos de suponer que no ha habido nunca nada en la Iglesia donde se puedan encontrar defectos? Precisamente porque somos católicos lo decimos, Sabemos que el catolicismo hubiera permanecido intacto aun cuando la mitad de la jerarquía hubiera estado constituida por judíos. Un cierto numero de hombres sinceros lo mantienen siempre en alto, aunque frecuentemente solo en secreto, muchas veces incluso contra el Papa. Algunas veces ha habido muchos de esos hombres, otras veces pocos”. (ECKART, Dietrich. “Der Bolchewismus von Moies bis Lenin; Zwiegerspräch zwischen Adolf Hitler und mir”. Hohenneichen Verlag München 1924. Traducción castellana: “De Moisés a Lenin. Un dialogo entre Hitler y yo”, Ediciones U, alto Lucero, Veracruz, 2006).

En Mi Lucha dice: “La Iglesia Católica ofrece un ejemplo del cual se puede aprender mucho. El celibato de sus sacerdotes radica la obligada necesidad de reclutar siempre las generaciones del clero entre las clases del pueblo y no de entre sus propias filas. Pero precisamente de ese aspecto de la institución del celibato no se puede apreciar a menudo en su verdadera importancia. Reclutando sin interrupción el inmenso ejercito sus dignatarios eclesiásticos entre las capas mas bajas del pueblo, la Iglesia no solo mantiene su unión instintiva con la atmósfera de los sentimientos populares; se asegura también la suma de vigor y energía que se encontrara eternamente entre la masa popular. De ello saca la Iglesia Católica la extraordinaria juventud y flexibilidad intelectual y su voluntad de acero”.
Con todo y con eso, su catolicismo no practicante le permitía igualmente poder ser crítico con las cosas que no veía correctamente en el seno de su Iglesia en el mismo “Mi Lucha” comenta:

“De que nuestras dos confesiones cristianas, mantengan misiones en Asia y África, con el objeto de ganar nuevos prosélitos, esto es, empeñados en una actividad de modestos resultados frente a los progresos que realiza mas allá el Mahometismo” y en cambio “pierden en Europa mismo millones y millones de adeptos convencidos los cuales se hacen en absoluto indiferentes a la vida religiosa o van por su propio camino. Sobre todo desde el punto de vista moral son muy poco favorables las conciencias”

Estas palabras de Hitler son muy reveladoras, ya que si como católico no practicante puede tener una visión menos fanatizada que un católico muy practicante que todo lo ve bien de la Iglesia, sabe ver bien sus fallos y los critica abiertamente, pero en cambio estas palabras traslucen también una preocupación de Hitler por la salud moral, la salud espiritual del pueblo europeo, y como podemos ver le preocupa desde un punto de vista cristiano (indiferente protestante o católico).

Veamos un discurso muy importante que pronuncia Hitler el 12 de abril de 1922: “¡Con amor ilimitado, como lo hace todo cristiano y como hombre, leo el lugar que nos relata cómo el Señor acabó por arremangarse y para tomar el látigo para arrojar del templo a los usureros, engendro de víboras y serpientes!

Como cristiano no tengo el deber de dejarme desollar, sino que tengo el deber de ser un luchador por la verdad y el derecho”.

Y el 30 de abril de 1923: “Queremos evitar que nuestra Alemania sufra, como sufrió el Elegido en la Cruz”

En el congreso de Nuremberg de 1935 hace un reconocimiento a la importancia de las manifestaciones artísticas cristianas en Europa declarando: “Nuestras catedrales son el eterno testimonio de nuestra pasada grandeza”.

De una manera más oficial como gobernante, el 23 de marzo de 1933, ante el Reichstag recién llegado al poder, dice: “Las ventajas de índole política personal que pudieron resultar de compromisos con organizaciones ateístas no compensan ni con mucho, las consecuencias que se hacen patentes en la destrucción de valores morales de todos. El gobierno nacional ve en las confesiones cristianas los factores más importantes para el mantenimiento de nuestro pueblo. El gobierno nacional respetara todos los compromisos concertados entre ellas y los países. Sus derechos no serán restringidos, la preocupación del gobierno en la sincera colaboración entre la Iglesia y el Estado; la lucha contra una ideología materialista en pro de una verdadera comunidad popular sirve a los intereses de la nación alemana lo mismo al bien de nuestra fe cristiana. Del mismo modo el Gobierno del Reich da importancia suma a sus amistosas relaciones con el Vaticano, siendo en el cristiano el fundamento inamovible de moral y virtud popular”.

El 30 de enero de 1939 defendiéndose de los ataques que sufría del exterior que intentaban mostrar a una Alemania anti-religiosa, dice entre otras cosas esto:

“Sí, ciertos estadistas demócratas del extranjero se hacen cargo exageradamente de la defensa de ciertos sacerdotes alemanes, ello no puede responder más que a una razón política, ya que esos mismos estadistas enmudecieron cuando en Rusia cientos de miles de eclesiásticos fueron exterminados, callando igualmente cuando en España decenas de millares de sacerdotes y religiosos eran asesinados o quemados vivos; mientras que, a raíz de estas matanzas, numerosos voluntarios nacionalsocialistas y fascistas se habían puesto a disposición del General Franco, con el fin de preservar a Europa de cualquier nueva expansión de la amenazadora ola de sangre bolchevique”.

“Alemania ha tomado parte en el conflicto español precisamente para salvar la cultura europea y la verdadera civilización del peligro de la destrucción bolchevique, y ha secundado el movimiento del General Franco solamente por el deseo de verle conseguir libertar a España de un peligro que ya a su vez había amenazado hacer sucumbir a la propia Alemania”.

“No es por lo tanto, la simpatía o la piedad a los religiosos “perseguidos” lo que puede haber provocado el interés de los ciudadanos de ciertos estados democráticos en pro de algunos sacerdotes alemanes que se han puesto fuera de la ley sino en primer y único lugar el de apoyar a quienes se oponen al Estado alemán. Es preciso pues subrayar, una vez más, que nosotros protegemos siempre al eclesiástico, siervo de Dios, pero tendremos que proceder contra aquellos que por su conducta se convierten en enemigos políticos del Reich”.

Otra cosa no se debe olvidar, es que tanto Hitler como el resto del NSDAP en su posición oficial de los “25 puntos”, defendían para su patria al cristianismo positivo, aquel que a nivel popular había sido asimilado al carácter nacional, mas no por ello dejaban que el clero interviniese en política. En este sentido, unas declaraciones de Hermann Goering en Viena el 26 de marzo de 1938, en el que saca de nuevo el tema de la matanza de sacerdotes en España, aprovecha para advertir al clero que se mete en política de esta manera: “Se afirma: ¡Ahora es exterminada la religión, ahora es eliminada la fe! Que se me enseñe la Iglesia que, como ha ocurrido en España, haya sido destruida o incendiada; que se me muestren los sacerdotes que hayan sido torturados o desollados; que se me enseñe una Iglesia que haya sido cerrada y en la cual los fieles no puedan rezar; que se me muestre a un sacerdote al que se le haya impedido dedicarse a sus funciones sacerdotales. Si fue detenido un sacerdote, esto no fue por dedicarse a sus misiones sacerdotales, sino porque se hizo demasiado mundano”.

Con la misma franqueza antes vista en declaraciones de Hitler sobre el cristianismo positivo, siempre dejó igualmente claro que la función del clero es la de salvar almas, la política es cosa del NSDAP y en este ámbito, las jerarquías dedicadas a dicha misión sobre las almas de sus fieles, nada tenían que hacer. Esta línea la marco el NSDAP con autoridad, produciéndose a veces detenciones de sacerdotes metidos en política. Ante esto, el NSDAP no titubeo ni un momento, manteniéndose firme hasta el final.

Para no hacer demasiado extenso este artículo solo daremos unos datos oficiales de la Alemania del NSDAP:

En la primavera de 1933 el Vaticano concluyó un Concordato con Hitler, fueron dirigidas las negociaciones por Von Papen.

En declaraciones del propio Adolf Hitler dice que: “Desde el año 1933, el Estado Nacionalsocialista ha puesto a disposición de las dos Iglesias, católica y protestante, las sumas siguientes: durante el periodo presupuestario de 1933, ciento treinta millones de marcos; en 1934 ciento setenta millones; en 1935 doscientos cincuenta millones; en 1936 trescientos veinte millones; en 1937 cuatrocientos millones; y por último, en 1938 quinientos millones de marcos. Aparte de estas cantidades, las Iglesias han recibido anualmente ochenta y cinco millones de marcos procedentes de los diversos países alemanes y siete millones de parte de los municipios”.

Estos datos, citados por el mismo Führer, dejan claro  no sólo de palabra, sino con hechos, que los aportes  del Estado Nacionalsocialista servían para sustentar las Iglesias cristianas alemanas.

Con la esperanza de haber aportado algo de luz a este tema, para que la figura de Hitler no sea deformada en uno u otro sentido… respetemos su memoria tal y como fue, no permitiendo manipulaciones interesadas, que ya tanto manipulan los enemigos de Hitler y del NS.

Supongo que, si como decía Kubizek, Hitler tenía esos ocasionales ataques de ira… cocería uno tremendo, al ver que en estos momentos decisivos, en los que somos tan pocos, en los que los camaradas están en la cárcel, mientras otros están pendientes de juicio, cuando Europa se muere absorbida por el mundialismo que aniquila su identidad y cultura, viendo que en sus filas los camaradas se pelean entre unos y otros por cuestiones de índole personal, de cómo se entiende la trascendencia y la relación con lo divino,  Guardemos, pues, nuestras energías para mejores fines: nuestro pueblo.

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Una respuesta to “Adolf Hitler,… ¿fue católico “no practicante” ?”

  1. el monasterio de Emaús de Praha/Praga « URANIA Says:

    […] respecto a la personalidad del abad Alban Schachleiter merece ver un artículo del blog HURANIA titulado Adolf Hitler fue católico “no […]

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