propaganda occidental” contra el Régimen de la DDR

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25 años sin el Muro antifascista de Berlín

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Hace unos días se celebró, con gran profusión de traca falsimediática, el numerito que montó la CIA en Berlín hace 25 años escenificando la caída del Muro antifascista germano oriental, lo que aquí se llamó “muro de la vergüenza” por los desvergonzados que habían ejecutado, durante los años de la “guerra fría”, a golpe de bomba, tiro en la nuca y ametrallamientos varios, ciudadanos inocentes de Europa Occidental y también a movimientos de izquierda, bajo el sello ultraderechista de Gladio. Sin duda, el episodio berlinés de 1989 se trató de un espectacular golpe teatral histórico que mostraba al mundo, supuestamente, el triunfo de la voluntad “democrática” sobre la “tiranía”. Eso sí, mientras la ficha del dominó socialista seguía su curso por Europa, EEUU (con el habitual apoyo de sus aliados europeos) invadía Panamá y asesinaba a más de 3.000 personas, algunas haciéndolas desaparecer en el mar. Pero los malos, malísimos, seguían siendo los comunistas.

Los cabecillas neohitlerianos presentes en la conmemoración de días atrás, fundamentalmente de USA, Alemania y otros países otánicos (los Obama, Merkel, etc) son los herederos de los que edificaron, consumada la anexión de la RDA a la RFA, el IV Reich actual. La herencia de ese “nuevo orden” mundial, o nuevo reinado del terror, fueron las guerras por petróleo, las falsas banderas terroristas del 11-s, 11-m, 7-j, los millones de muertos civiles y torturados en Irak, Libia, Afganistán y Guantánamo, la impunidad sionista con sus incontables crímenes y su Muro de la Vergüenza del que nadie se acuerda, el saqueo programado del neoliberalismo en el Primer y Tercer Mundo, el terrorismo islámico sufragado por Occidente…

Alemania, hoy día, es el país de los amnésicos, pero sólo con los nazis, a los que metieron (y no precisamente a empellones) en sus servicios de inteligencia, Ministerios e instituciones públicas durante los cuarenta años posteriores a la caída del otro muro, el hitleriano. Los comunistas del Este, con 150 víctimas abatidas en el Muro, que lo fueron cruzando ilegalmente, puesto que se trataba de una frontera, fueron el paradigma de la represión socialista según los boletines político-mediáticos de la CIA. A pesar de que EEUU y Europa (con sus agencias del crimen organizado), en diversos grados, estaban apoyando golpes de Estado de corte fascista y la desaparición de miles de personas en el Cono Sur latinoamericano, en las dictaduras militares que auparon al poder. Que de su boca salga la palabra “represión”…de los terroristas más indecentes de los últimos años, tiene sus bemoles.

Lo que interesa deliberadamente a Occidente es ocultar que existían otras realidades sobre el Muro y la RDA que nunca han salido a la luz en los medios controlados que dicen llamarse “prensa libre” (para manipular). Está documentado que MILES de alemanes del Oeste capitalista viajaron a la RDA socialista para instalarse definitivamente en este país, pero la imagen y palabra más publicitada en veinticinco años, “ad nauseaum”, ha sido la de ciudadanos del Este que huían de la RDA, en globo, en triciclo o con la ayudita de la Estación de la CIA en Berlín occidental. En el Chile de Pinochet muchos no tuvieron tanta suerte: la propia CIA se encargó de que no huyeran del país disidentes de izquierda facilitando a la dictadura los detalles de centenares de opositores para que fuesen asesinados, inclusive de ciudadanos norteamericanos (ver la película Missing, de Costa Gavras). Un detalle, la “fuga” de alemanes occidentales a la RDA, de singular relevancia, que la propaganda de la Guerra Fría ha ignorado siempre en detrimento de la apisonadora anticomunista patrocinada por EEUU.

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Se ha ignorado en qué condiciones se construyó la Barrera Antifascista alemana oriental. El Muro fue construido en agosto de 1961, fundamental y primordialmente por razones económicas. Pat Turnbull lo señala con acierto: En 1961, en Berlín Este vivían 63.000 personas que al mismo tiempo trabajaban en Berlín Oeste. Debido a los tipos de cambio, ganaban entre cuatro y cinco veces más que los trabajadores de Berlín Occidental. En la RDA pagaban rentas muy bajas, esto es, por los precios y las tarifas que debían abonar por los servicios ofrecidos por el Estado de la RDA, sin tener que pagar, además, ni un sólo centavo de impuestos al estado alemán democrático. Se ha cuantificado en alrededor de 32.000 trabajadores de la RDA los que nutrieron, con el excedente de su trabajo, a los especuladores que cruzaron la frontera durante al menos diez años seguidos.

Otro factor de desestabilización capital fueron los contrabandistas y el mercado sucio que llevaba aparejada su actividad delictiva. ‘El Muro y la Humanidad’, publicación germano oriental (1962) lo expresaba así: “Ellos (los estraperlistas) también siguieron la misma receta para acumular riqueza: cogían, por ejemplo, 100 marcos del oeste, iban a la oficina de cambio y los cambiaban a 500 marcos del Este. De este modo iban de compras a Berlín Este y compraban –por ejemplo, una cámara de fotos- e iban a Berlín Occidental y revendían la cámara por un precio muy superior (pongamos 400 marcos). A continuación, iniciaban todo el negocio sucio de nuevo. Obtenían esos 400 marcos del Oeste que se convertían en 2000 marcos del Este, haciéndose ricos en pocos meses a expensas, claro está, de la RDA. Este ejercicio de bandidaje supuso una pérdida para la RDA de más de 35.000 millones de marcos, que podrían haber sido invertidos en la construcción de escuelas, hospitales y en un aumento más rápido del nivel de vida de los germano orientales”

Un análisis absolutamente irreprochable para entender que fue la RDA y por qué se construyó su Muro protector porque, hablando de divisiones y barreras, quien promovió precisamente la división de Europa en dos bloques antagónicos fue Occidente, cuyo único objetivo era aislar, debilitar y, en último término, liquidar, a cualquier precio, a la Unión Soviética, país que, por cierto, fue quien propuso la reunificación de Alemania poco después de su ruptura en dos Estados, siempre que fuese un Estado neutral y desmilitarizado. El propio Stalin formuló una retirada de las tropas soviéticas de la zona oriental y Lavrenti Beria habló en los mismos términos a la muerte de líder soviético. Algo que, lógicamente, no interesó, ni a la nueva Alemania Occidental, ni a EEUU. La división alemana fue un conjunto de acciones unilaterales realizadas por EEUU, Gran Bretaña y Francia, que violaron de forma clamorosa los términos en que fue redactado el tratado de Potsdam, sobre la Europa de la posguerra. Esto no lo afirma un “fan” de la RDA, sino gente como el investigador norteamericano William Blum.

Todo en la RDA era triste, gris y plomizo

Tras la construcción del Muro la revitalización económica de la RDA fue un hecho, creciendo de forma paulatina y consiguiendo unos niveles más que aceptables de vida para los ciudadanos de la RDA, después de varios años permitiendo que el Oeste alemán saqueara parte de los recursos económicos del Este germano. La determinación de construir el Muro por parte de la RDA contribuyó, directamente, aunque esto lo obvien de manera descarada los lacayos de EEUU, al mantenimiento de la paz en Europa que, de otra forma (con una RDA permeable por Berlin Este) no se hubiera conseguido, con toda probabilidad. El factor “protector” del Muro fue, en cierta medida, una forma de garantizar la distensión entre la URSS y EEUU y, en último término, hacer frente al rearme nuclear de la RFA y evitar la entrada del terrorismo de Gladio en territorio alemán oriental.

Hilary Keenan decía hace cinco años, con ocasión de las “conmemoraciones” del 20 aniversario del derribo del Muro de Berlín que: incluso veinte años después de la derrota del comunismo en Europa los esfuerzos realizados por el Estado alemán y los medios de comunicación para borrar de la memoria los logros sociales de la República Democrática Alemana no han tenido éxito. Y es que se puede afirmar que la ostalgie (nostalgia por el Este) de relativamente jóvenes y viejos ex ciudadanos de la RDA, pasados veinticinco años, es algo más que sentimentalismo pasajero por el pasado. Es una declaración de intenciones. En palabras de un antiguo alemán oriental “gracias a Dios”, fui capaz de experimentar la vida en la RDA.

5 pensamientos en “25 años sin el Muro antifascista de Berlín”

  1. Pingback: “uraniaenberlin” celebra… EL MURO! | EUROPA89
      1. ignacio21/12/2014 en 16:50
        Me permito, como muestra de la política y práctica de la DDR, frente a la mentira y manipulación del imperialismo, hacer notar este olvidado documental hecho en la DDR, en solidaridad con el pueblo chileno, y que versa sobre el movimiento que se conoció como Nueva Canción Chilena, Como en el se dice “se abre una nueva lucha” http://youtu.be/fg56Ef1Ir6U?list=RDfg56Ef1Ir6U

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El último 1º de Mayo multitudinario en Alemania Oriental: ¿Por qué se hundió la RDA seis meses después? (2)
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WILLIAM BLUM DESMONTA LA PROPAGANDA OCCIDENTAL CONTRA LA RDA

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WILLIAM BLUM, DESMONTA EL MITO ANTI-RDA

Hagamos un poco de historia en esta entrada. William Blum (1933), periodista y escritor estadounidense, ex funcionario del Departamento de Estado americano, escribió (hace cinco años), poco antes de cumplirse el veinte aniversario del fin de la RDA que “la caída del Muro de Berlín fue otro mito más de la guerra fría”. Todos los clichés de la Guerra Fría, construidos por el “mundo libre” en contra de la tiranía comunista, se sacarán de nuevo a relucir y la leyenda simplista de cómo se cayó el muro de Berlín volverán a repetirse”. Así es y así sucedió, hace cinco años y, también, el año pasado con la apisonadora desinformativa, anti-RDA, que desplegaron las democracias otánicas de Gladio. En su análisis (que figura también en su libro, Killing Hope (Matar la Esperanza, capítulo 8, Alemania años 50), Blum desbroza, con elementos objetivos y rigurosos, qué llevó a la RDA a construir la barrera protectora antifascista en 1961 y cómo se gestó la campaña de acoso masivo que recibió la RDA en los años previos y posteriores a la construcción del Muro de Berlín, algo que es necesario acotar para entender la ilegitimidad histórica de la reunificación alemana de 1990.

En primer lugar, dice Blum, antes de que el Muro se edificase miles de alemanes orientales se desplazaban cada día a la parte Oeste de Berlín a trabajar y luego regresaban a Berlín Este por la tarde. Así que se puede decir que esos ciudadanos no estaban precisamente coaccionados para retornar al Este en contra de su voluntad. Aunque podría argumentarse que esos ciudadanos vivían con sus familias, lo cierto es que nadie les puso cortapisas para salir en cualquier momento de la RDA. Ya se ha tratado en varias entradas, pero Blum incide acertadamente en algo que a los quintacolumnistas de la OTAN no les gusta y huyen como de la peste. Blum pone el dedo en la llaga para hablar del “odiado” Muro berlinés, afirmando que esa barrera antifascista fue construida principalmente por dos razones:

El Oeste fue acosando progresivamente a Alemania del Este con una agresiva campaña de reclutamiento de profesionales de la RDA, sobre todo trabajadores cualificados, que habían sido educados con el dinero público del gobierno comunista. Esto llevó a una grave crisis tanto de trabajo como en el sistema productivo de toda Alemania del Este. Antes, durante la década de 1950, los “combatientes” de la guerra fría estadounidenses, acantonados en Alemania Occidental, promovieron una despiadada campaña de sabotaje terrorista y subversión contra Alemania del Este diseñada para paralizar la actividad económica y administrativa del país.
En segundo lugar, la inteligencia de la CIA y otros agencias militares de Estados Unidos, Europa y, en particular, Alemania Occidental reclutaron, equiparon, entrenaron, y financiaron tanto a grupos alemanes de extrema derecha como de otros países, para llevar a cabo acciones que abarcaron desde el terrorismo a la delincuencia juvenil. Todo era factible con tal de hacer la vida más difícil a los ciudadanos de Alemania del Este y debilitar, de este modo, su apoyo al gobierno de la RDA, de forma que posibilitara su rechazo al comunismo.
Mientras en los años cincuenta la CIA derrocaba mediante golpes de Estado a legítimos presidentes democráticos, como el iraní Mossadegh o al presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, la RDA no era ajena al frente bélico desatado por el imperialismo y era hostigada desde todas las aristas de la guerra fría, inclusive desde dentro de la neonazi Alemania Federal, donde se asesinaba a jóvenes como Philipp Müller, en 1951, por la policía neohitleriana de Adenauer. El único delito de Müller había sido pertenecer a la FDJ (Juventud Libre Alemana) organización que fue prohibida en la RFA ese mismo año, al igual que el Partido Comunista. Todo valía para acosar a un Estado soberano antifascista, incluso las ya conocidas redes nazis con las que el ex jefe de los espías de Hitler y de la nueva Gestapo alemana occidental, el BND, Reinhard Gehlen, maniobró contra la RDA para sembrar, el caos, el terrorismo y generar, de este modo, malestar y descontento entre la población germano-oriental.

Alguien se preguntará cómo es posible que que la CIA pudiera penetrar tan fácilmente en territorio de la RDA, en los años cincuenta, y organizar actos terroristas y financiar a grupos opositores en ese país. Muy sencillo. Entre Berlín Este y Berlín Oeste no había frontera y el tránsito hacia la RDA era relativamente sencillo, tanto como volver de nuevo al sector occidental de Berlín. La no existencia de barreras, incluida la idiomática, proporcionó, según Blum, una oportunidad sin parangón para que el espionaje de la CIA actuase sin oposición en la Europa del Este, a pesar de que centenares de sus miembros fueron detenidos y juzgados en la RDA. La lógica se impuso y la RDA empezó a endurecer, con buen criterio, la entrada a su país.

El detalle de los hechos que proporciona Blum acerca de las labores contrarrevolucionarias del Oeste en la RDA son bastante claras: Fue una empresa notable, prosigue Blum, los Estados Unidos y sus agentes a sueldo realizaron innumerables atentados criminales contra el sector productivo de la RDA. En particular, Blum cita algunos de ellos utilizando no sólo fuentes de la propia Alemania Oriental sino de medios imperiales como el New York Times, Newsweek, Der Spiegel (RFA) o el Saturday Evening Post de la época:

Se utilizaron explosivos y se provocaron intencionadamente cortocircuitos que ocasionaron incendios, así como otros métodos para dañar centrales eléctricas, astilleros, canales, muelles, edificios públicos, estaciones de servicio, transporte público o puentes.
Hicieron que descarrilasen trenes de mercancías, hiriendo gravemente a los trabajadores que iban en ellos: por ejemplo, quemaron 12 vagones de un tren de carga y destruyeron las mangueras de presión de aire del resto.
Compuestos químicos fueron utilizados para dañar la maquinaria en fábricas que eran de vital importancia, incluso los saboteadores pusieron arena en la turbina de una de ellas, dejándola completamente inutilizada.
Prendieron fuego a una fábrica productora de azulejos, con lo que provocaron la ralentización del trabajo en la misma
Mataron a 7.000 vacas de una cooperativa láctea mediante envenenamiento.
Añadieron jabón a leche en polvo que iba destinada a las escuelas de Alemania del Este.
A un arrestado se le encontró una gran cantidad de cantaridina, un veneno que se planeó utilizar con el fin de producir cigarrillos envenenados para matar a líderes alemanes del Este, así como bombas fétidas para interrumpir reuniones políticas o el intento de perturbar el Festival Mundial de la Juventud en Berlín Oriental con ataques mediante explosivos contra los participantes.
En definitiva, crearon incluso directrices a través falsos documentos gubernamentales de la RDA para fomentar la desorganización, división e ineficiencia en la industria y en los sindicatos.
Todas estas actividades terroristas fueron llevadas a cabo, muy posiblemente, por el llamado Servicio Técnico de la Federación Alemana de la Juventud, una especie de avanzadilla de la Red terrorista Gladio de CIA-OTAN (su supuesto cometido era actuar, igual que la falsa coartada de Gladio, en caso de una “invasión de la URSS” a Europa Occidental). El ST estaba compuesto por al menos 2000 mercenarios que no eran precisamente jóvenes ya que su pasado estaba nada menos que en el no tan lejano nazismo. En concreto había ex oficiales de la Luftwaffe, la Wehmacht y las SS. Según Blum, quien cita al ministro para el Estado alemán federal de Hesse de la época (Georg August Zinn, 1952), los miembros del Servicio Técnico recibieron, durante más de un año, y en pequeños grupos, entrenamiento en una base militar de Estados Unidos en Alemania, adiestrándolos en el manejo de armas y explosivos, así como en “instrucción política”

Además de todo lo anterior, relatado por Blum, se desencadenó un hecho muy publicitado por el anticomunismo occidental: lo que se dio en llamar el “levantamiento” de 1953, una serie de movilizaciones de ciudadanos de la RDA que fueron coordinadas desde dentro por la iglesia protestante (quién también participó activamente en la disolución de la RDA, en 1989) y elementos pro-occidentales; y desde el exterior por la ya mencionada CIA, el BND y la conocida emisora RIAS, de Berlín Occidental, que hacía de incansable vocero radiofónico fascista, instigando y promoviendo la rebelión interna en la RDA (algo que jamás hizo la RDA, en contra de la RFA, quien adoptó siempre una actitud defensiva).

También en las manifestaciones de 1953, es cierto, tuvo que existir descontento entre una parte de los trabajadores de Alemania del Este por la débil situación económica que estaba atravesando el país, eso nadie lo duda, pero sus propuestas reformistas fueron canalizadas por la contrarrevolución anticomunista (interna y externa) y, de este modo, se convirtieron en una herramienta para la liquidación del Estado de obreros y campesinos. La supuesta espiral represiva que, según dicen los propagandistas de Washington, cometieron las autoridades germano orientales y las tropas soviéticas para aplastar las revueltas NO fue tal (no hubo víctimas mortales, sólo detenciones y encarcelados), sino que fue el resultado de la propaganda de guerra instrumentalizada por Washington y Bonn. Como señala JA González la historia ha demostrado que el denominador común de los grupos que nacieron dentro de los sistemas orientales durante la guerra fría para derribarlos eran prooccidentales y estaban financiados y promovidos por el imperialismo, fuesen conscientes o no las bases de estos grupos. Eso sí, las cúpulas dirigentes (como los casos del polaco Lech Walesa o el checo Vaclav Havel) sabían lo que hacían. En Hungría, en 1956 (otro “levantamiento anticomunista”), ocurrió exactamente lo mismo que en la RDA, en 1953, con los mismos actores externos e idénticas motivaciones de la guerra fría.

FUENTE:

http://uraniaenberlin.com/2015/08/01/el-ultimo-1o-de-mayo-multitudinario-en-alemania-oriental-por-que-se-hundio-la-rda-seis-meses-despues-2/

Nota de HURANIA: Evidentemente es pueril y absolutamente caricaturesco calificar de “nazi” o de “fascista” a la República Federal Alemana. dado que es obvio que es precisamente en Alemania, tanto o más que en Israel, donde es tabú y delito con penas de carcel cualquier tipo de manidestacion de ideas o de hechos que puedan interpretarse como favorables al III Reich.
http://radio-berlin.blogspot.com.es/2013/12/dime-donde-vas-morena-cancion-de-la.html

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