Los judíos NO SON UNA RAZA

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EL ENEMIGO NO SON “LOS JUDÍOS”, SINO EL JUDAÍSMO: UNA I-DE-O-LO-GÍA, NO UNA “RAZA”. Vuelvo a repetir lo que ya he explicado aquí decenas de veces, pero que al parecer no se entiende. Los “judíos” no son una raza. Esto ya ha quedado demostrado por Shlomo Sand en “La invención del pueblo judío”. Hay judíos de todas las razas: arios, semitas, negros y hasta amarillos. La condición de judío se adquiere por conversión religiosa, pero luego se hereda de padres a hijos, singularmente por vía materna. Hete aquí la trampa que genera la confusión racial promovida por los ultras judíos. Si una señora alemana de etnia europea se convierte al judaísmo, su hijo será judío. ¿Significa esto que el vástago haya cambiado de raza? No.

Por lo tanto, CONCLUSIÓN FLAGRANTE: un “judío” deja de ser judío, cualquiera que sea su raza, cuando abjura del judaísmo. No se puede pretender que alguien, por ejemplo, Karl Marx, autor del ensayo “Sobre la cuestión judía”, es “judío”. O que las ideas de cualesquiera personas de padres judíos son judías, como si existiera una relación de causa a efecto entre cierta base genética y los pensamientos de esa persona (idea antisemita nazi que condujo al Holocausto). Además, si fuera así, las ideas más contradictorias serían “judías” y resultaría imposible saber en qué consiste realmente el judaísmo.

Y A LA INVERSA: TÚ PUEDES SER JUDÍO SIN SABERLO

Dado que el judaísmo es una ideología, si no sabemos en qué consiste ésta podría pasar lo siguiente: nosotros mismos seríamos judíos sin saberlo.

Para ser “judío” en este sentido concreto que yo denomino técnicamente “judaico” a efectos de no confundirlo con el sentido “étnico”, no es menester descender de padres judíos, o sea, ser judío en el sentido expuesto más arriba. De hecho, una vez comprendido lo que es realmente el judaísmo, nos damos cuenta que todos los cristianos son judaicos, mientras que, por ejemplo, Karl Marx no lo es. No pueden ser judíos los ateos en general. Tampoco pueden serlo quienes nieguen los conceptos de superioridad racial. Mucho menos quienes no crean en la resurrección de la carne o la vida en un más allá. El judaísmo es, en efecto, una DOCTRINA TEOLÓGICA que incluye los siguientes elementos:

1/ dios único y omnipotente capaz de “vencer” a la muerte.

2/ pueblo elegido por ese dios: sólo se salvan quienes ese dios quiere.

3/ la elección de dios se pone en evidencia ya en la vida terrenal porque los elegidos consiguen el éxito material y son super-ricos (propiedad privada, incompatible con el comunismo).

4/ la elección es irracional, depende de la voluntad de dios, que no se somete a nada, no responde a la bondad o la maldad de las personas, a su mérito, etc. Así que se puede ser un auténtico canalla y, respetando formalmente las normas religiosas dietéticas o de otro tipo, “saberse” un “elegido”, basta con que la cartera del energúmeno está repleta de dinero.

5/ inmortalidad: resurrección de la carne y vida eterna. El elegido lo es para la felicidad absoluta y, por tanto, la elección excluye la muerte, expresión máxima del dolor y de la finitud.

6/ reino de dios en la tierra, donde los elegidos gozarán de todos los placeres, mientras que los condenados habrán sido destruidos o serán eternamente torturados en el infierno a la mayor gloria de Yahvé. Los elegidos podrán disfrutar observando la tortura de los condenados. Supongo que se harán pajas mientras miran.

7/ individualismo radical: alma inmortal: la elección es individual, el judío es completamente egoísta, su yo, sagrado e imagen de dios. El concepto de dios personal: Yahvé es una persona, un “individuo”, caracterizado además por su extrema prepotencia, crueldad y vanagloria (modelo psicológico del ultraderechista).

8/ el anatema: el derecho divino a exterminar (genocidio) a los pueblos considerados hostiles a Yahvé, es decir, en el fondo, al propio “pueblo elegido” de turno, “judío” o “no-judío”.

Todas estas ideas o sólo alguna(s) de ellas bastan para convertirle a uno en judaico, la única forma real de “ser judío”.

La otra “forma” es un invento tanto de los ultras judíos cuanto de sus aparentes adversarios antisemitas. En efecto, incluso un antisemita puede ser más judaico que los peores ultraderechistas judíos, simplemente porque considera que el “pueblo escogido” es el que configura la iglesia [cristiana], no el que configura la sinagoga (para los musulmanes, otra religión judaica, el pueblo escogido lo configura la mezquita y se denomina umma). Hay tantos pueblos elegidos como tontos prepotentes e hijos de la Gran Bretaña quiérase. Así que se puede ser “no judío” de descendencia y judaico en el verdadero sentido de “judaísmo”.

JUDAÍSMO, CAPITALISMO, LIBERALISMO

Como ven, el judaísmo y el judeo-cristianismo conforman la esencia moral del neoliberalismo, que a su vez constituye la super-estructura ideológica del capitalismo. “Lo judaico” es esencialmente derechista, burgués y bancario. El inversor no trabaja, parasita el esfuerzo de los demás. Es un “elegido” que anticipa su goce eterno ya en la tierra. Dicha élite son “los elegidos”; la gente, “los gentiles”, sus esclavos.

En cambio, Karl Marx NO ES JUDAICO aunque descienda de padres “judíos”, porque cuestionó por primera vez la verdadera naturaleza del judaísmo. Y pudo hacerlo, precisamente, porque la conocía bien: dicha “religión” había sido nada menos que su herencia axiológica familiar. Marx era converso de fe reformada porque su padre quería que se asimilase a la sociedad cristiana capitalista y probara suerte en la misma. También Nietzsche, hijo de un pastor protestante, puso en la picota los valores “judeo-cristianos”, pero, obsérvenlo, abominaba de los antisemitas y no por casualidad, sino con total consecuencia respecto del carácter cristiano y, por ende, radicalmente judaico, del antisemitismo neo-testamentario.

ERRORES DEL COMUNISMO Y DEL NACIONALSOCIALISMO

Que Marx no se pudo librar completamente de la herencia judaica en cuestión es un hecho, pero no como consecuencia de una conspiración, no fue un acto voluntario y lo mismo puede decirse del nacionalsocialismo, cuyos elementos judaicos resultan patentes al analista desprejuiciado. Además, de ahí derivan todos los errores y crímenes tanto del nacionalsocialismo cuanto del comunismo. Mi tarea consiste en depurar estas doctrinas de su carga judaica para que otros, en el futuro, puedan erigir, por primera vez en la historia, un verdadero socialismo nacional. Ustedes pueden ayudarme o ponerme palos en las ruedas para salvaguardar su inmortalidad personal o sus creencias utópicas (=judaicas) antifascistas, pero les aseguro que con ello no van a detener, sino sólo a reforzar, el proyecto oligárquico de esclavización de la humanidad.

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