Cheka, policía secreta soviética

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La Checa o Cheka en ruso, fue la primera de las organizaciones de policía secreta soviéticas, creada el 20 de diciembre de 1917 por Felix Edmundovich Dzerzhinsky. La checa soviética sucedió a la antigua ojrana zarista, de la que emuló su organización interna. Su cometido era suprimir y liquidar, con amplísimos poderes y casi sin límite legal alguno, todo acto contrarrevolucionario o desviacionista.

Por extensión, se denominaron checas a diversas policías políticas secretas que surgieron en otros países con posterioridad. En la España republicana, también recibieron el nombre de checas los locales que durante la Guerra Civil Española utilizaban organismos análogos (a menudo parapoliciales) para detener, interrogar y juzgar de forma sumarísima.

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Su nombre

El nombre completo de la agencia era en españolComisión Extraordinaria de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución y el Sabotaje, pero comúnmente se abreviaba a Cheka o Vecheka.

En 1918 se retocaría ligeramente a Vserossiskaya chrezvicháinaya komissia po borbe s kontrrevoliutsiei, spekuliatsiei i prestupleniyam po dolzhnosti, o Comisión Extraordinaria de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución, la Especulación y el Abuso de Poder.

Un miembro de la Cheka era denominado chequista. Los chequistas de la posrevolución vestían chaquetas de cuero, y así se les representan en muchas películas. A pesar de los frecuentes cambios de nombre a lo largo del tiempo, los policías secretos soviéticos continuarían siendo llamados chekistas; incluso hoy se sigue empleando.

Formación

Tras los intentos iniciales de derrocar a los bolcheviques por parte de las potencias aliadas (Reino Unido y Francia) durante la Guerra Civil Rusa, y tras el asesinato del director de la Cheka de Petrogrado Moisei Uritsky el 30 de agosto de 1918 (el mismo día que Fanya Kaplan intentara asesinar a Lenin), el gobierno soviético y la Cheka se convencieron de que existía una vasta conspiración de enemigos extranjeros y contrarrevolucionarios rusos. Así pues, invirtieron recursos en el servicio de inteligencia para combatir estas presuntas conspiraciones. La Cheka tendría rápido éxito en destruir cualquier resto de actividad contrarrevolucionaria. Adicionalmente, la Cheka desempeñó un papel importante en erradicar las bandas criminales apolíticas. Durante la Guerra Civil, la Cheka formó sus propias unidades militares, vestidas de negro, que actuaban como tropas de choque.

Cambios de nombre

Al final de la guerra civil rusa, la Cheka fue reestructurada y renombrada el 6 de febrero de 1922 como Administración Política del Estado, o GPU, una sección de la NKVD de la naciente Unión Soviética.

Funciones

Las funciones de la Checa las definió el propio Shukov ante las autoridades soviéticas:

  1. Suprimir y liquidar todo intento y acto contrarrevolucionario de sabotaje, vengan de donde vengan, en todo el territorio de Rusia.
  2. Llevar a todos los saboteadores contrarrevolucionarios ante un Tribunal revolucionario.

Estos tribunales acababan de ser instituidos según el Decreto Número 1 de Tribunales que abolía todas las leyes anteriores que estaban en contradicción con los decretos del gobierno obrero y campesino y abría la posibilidad de reprimir a cualquier sector de la población que fuese identificado como enemigo del pueblo, miembros de los partidos burgueses (que incluía a liberales y socialistas) y funcionarios sospechosos de sabotaje, así como aquellos a los que pertenecían a una clase hostil.

En la misma sesión, Dzerhinsky también describió las medidas represivas encargadas a la Comisión: confiscación de bienes, expulsión del domicilio, privación de las cartillas de racionamiento, publicación de listas de enemigos del pueblo, etc.

La primera acción de la Checa fue aplastar una huelga de funcionarios en Petrogrado y la primera gran redada, realizada en la noche de 11 al 12 de abril de 1918, tuvo como objetivo a un grupo anarquista y se ejecutó con una inusitada dureza: más de un mil policías chekistas se efectuó el asalto de unas veinte casas de anarquistas en Moscú, con 520 detenidos, de los cuales 25 fueron asesinados como bandidos, un término que se generalizó a partir de entonces para aplicarlo a cualquier persona susceptible de oponerse al régimen soviético.

Pese a que la pena de muerte había sido abolida en la Revolución de febrero de 1917, fue temporalmente reinstaurada tras la primera conferencia panrusa de chekas (8 al 11 de junio de 1918) y comenzó a ser aplicada por la Cheka de forma inmediata y generalizada. El crecimiento de la policía chekista fue exponencial y sembró el terror en lugares como Ucrania, El Kubán, la región del Don y Crimea: en junio de 1918 ya contaba con cuarenta y tres secciones que agrupaban a 12.000 efectivos, a finales de año ya eran 40.000 y a finales de 1920 superaban los 280.000. Sus métodos de represión no se limitaron a detenciones y fusilamientos en masa (tan solo en Yaroslavl se fusilaron a 428 personas entre el 14 y el 18 de julio de 1918), sino que utilizaron profusamente la tortura y atrocidades tales como arrojar prisioneros a altos hornos o al mar, e incluso castraciones y decapitaciones.

Las checas en España

(Artículo principal: Checa (España))

En España hubo checas durante la Guerra Civil Española en la retaguardia republicana. Según la Causa General, organismo judicial franquista, en Madrid y alrededores hubo más de 226 checas funcionando durante la guerra civil.[1] Aparte de las que dependían directamente del Gobierno de la República –como las de las calles de Bellas Artes y Fomento 9–, cada partido político, ateneo, comité, sindicato u organización del Frente Popular disponía de la suya propia.

Son conocidos y demostrados los desmanes, abusos, violación de los derechos humanos y crímenes que se cometieron en estas checas durante la guerra civil, ya que las sentencias dictadas en ellas carecían de apelación y eran de ejecución inmediata. Además en ellas se practicaban torturas con manuales soviéticos para desestabilizar al reo. En algunas ocasiones se le concedía la libertad al detenido, para apresarle y ejecutarle inmediatamente a la salida del recinto, lo que es conocido popularmente como “paseo”.[2]

Referencias

  1.  César Vidal, Checas de Madrid: Las cárceles republicanas al descubierto, Best Seller.
  2.  César Vidal, Checas de Madrid: Las cárceles republicanas al descubierto, Best Seller.

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