Archive for the ‘Amor’ Category

La Parábola Taoista Que Te Hará Saber Que Toda Tu Vida Es Una Ilusión

1 abril, 2017

La Parábola Taoista Que Te Hará Saber Que Toda Tu Vida Es Una Ilusión

 

 

 

 

Día de difuntos: El morir sólo es el billete de vuelta

4 noviembre, 2012

Somos religiosos, antes que por otras cosas formidables por la perogrullada de que la vida no nos la hemos dado nosotros y que es una gran suerte haberla recibido para gustarla y aprovecharla. Como un escultor en su taller y con las piedras que recibió. En ambos casos siempre agradecidos a Quien nos amó desde el principio del tiempo. (Ef 1, 4) Y, por descontado, somos cristianos en virtud de la promesa de que los que creamos en Jesús de Nazaret, Dios mismo hecho hombre, viviremos después del tránsito de la muerte.

Muchas maravillas guarda nuestra religión, pero el habernos asegurado la vida eterna es lo que hace de Cristo santo y seña de nuestro ser y estar; luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, dice San Juan. Es el saber de quién nos hemos fiado (2 Tim 1, 12) lo que arraiga todas nuestras esperanzas, invencibles ante el misterio de la muerte, que a todos disturba, pero que resulta insignificante ante el misterio del haber nacido, en el que pocos reparan.

Desvíos hacia el barranco.

¿Se dan cuenta? Ningún católico muere por un misal, ni por un fundador, ni por este o aquél Papa; eso es propio de secta. Sólo lo haremos por el Dios encarnado. Es por Él, por lo que Él nos dijo y por lo que con Él y su enseñanza se relaciona, que estamos dispuestos a pelear y arriesgar la vida. Por Él y sólo por Él se ama al prójimo. Por Él se rechazan los falsos magisterios que quieren borrarle de nuestro corazón y de la historia. Es por Cristo que se denuncia al jerarca usurpador, al clérigo vividor, al teólogo vendido, al párroco que deserta del cuidado de almas.

Es por amor a Cristo que se elige la misa de Trento, la que ya San Pedro decía con el mismo significado sacrificial, la que muestra y obliga con simbolismos sagrados y enseña lecciones de adoración y ofrenda. Y es por respeto a Dios, Uno y Trino, que rechazamos la misa enmaridada de protestantismo: “banquete de hermanos”, demagogia agazapada, remedo de alimento sin sal y sin sabor de Dios, asamblea del pueblo capaz de sentar por mayoría que el sol sale del fondo del mar. Y pensar que hay tradicionalistas que aceptan y pagan misas heréticas jamás prescritas por el CVII. Misas de duelo dichas sin respeto al difunto ni al dolor de los parientes; ramplonas, frías, sin fe…

¿Talibanes? ¿Fundamentalistas?

En nada nos debilitan los que a sí mismos se engañan y, con ese fruto, nos echan toda la tinta de calamar que pueden. Pero en esto de las misas no queremos transigir. No queremos porque si la misa es “el culmen de la religión católica”, la nueva expresa con toda justicia la rebaja que desde el Concilio Vaticano II se le ha infligido a la religión católica. Que más parece que un evento consultivo, que no se definió dogmático, haya de ser superior a la fe de nuestros antepasados y a la misma Iglesia cuya nueva presencia en el mundo rompe la memoria que de ella guardábamos. Por cierto, muchos se preguntan – muchos más ni eso, se van y basta – qué fuerzas habrá en la sombra que determinen estos dislates, ambigüedades y vagabundeos teológicos. Esta religión nueva que se adapta como guante al refrán: “Decidme de qué presumís y os diré de lo que carecéis.” Así, a: de la falsa nueva confesionalidad; b: de la falsa revolución humanitarista; c: de la falsa caridad con el prójimo; d: del falso ecumenismo. Porque ha sido en los últimos 40 años que a), naciones enteras se han impulsado por los papas conciliares a desgajarse de Dios en sus constituciones; b) las sociedades quedaron huérfanas de una moral cristiana protectora; c) una extrañísima caridad deja al prójimo en su ignorancia del amor de Dios, y d), el fracaso de la vuelta de los mal llamados hermanos a la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia romana.

La obra de Annibale Bugnini, el Novus Ordo aprobado por Pablo VI, se corresponde perfectamente con este objetivo, con los frutos evidentes de una religión nueva que perfectamente se expresa en la Nueva Misa comparada con la antigua que tenían que ser unos franceses, quizás por caridad divina, los que nos la preservaran de su aniquilación.

Pero los católicos queremos ser tan “anticuados” como nuestro Credo. Y es que, miradas las cosas con sencillez, si nuestras verdades son “eternas” ¿por qué hay que reconvertirlas a un volátil presente? Si nuestra fe es religión enseñada por el mismo Dios ¿qué cambio se justificarfá en su predicación? Existe hoy un adjetivo de calidad: “Lo clásico”. Esta tarde en el hipermercado me han dado una papeleta promocional para llevarme gratis séis litros de leche “clásica”, si el sábado hago compra de no recuerdo cuánto. Existe gran variedad de cosas clásicas inimaginables: el cine clásico, la música clásica, los historiadores clásicos, el matrimonio clásico, la educación clásica… Es evidente que el gusto por “lo clásico” entraña la búsqueda de valores invariables, como el oro, que sube de precio cuando el dinero lo pierde.

En nada queremos ser originales, ni epatar a nadie. Nuestro pensar no es nuestro, es el recibido de la Tradición (1 Co 11, 12), a nuestros argumentos los refuerzan los hechos. En estas cosas preferimos sentirnos coetáneos de San Vicente de Lerins, o de los que se unieron a San Atanasio de Alejandría el doctor solitario frente al grueso de obispos abrigados por el poder de los emperadores y la debilidad del Papa… No nos queda otra que rechazar el atropello llamado “puesta al día” con el que se nos impuso, un-dos, un-dos, una temeraria adaptación a los tiempos. No reparando en que pretender educar al mundo con la adopción de sus defectos atrae la fatal compañia de sus primos: el demonio y la carne. (cfr Catecismo, Los enemigos del alma.)

Mañana, dos de noviembre, es el día de los cementerios. Día oportuno para pensar estas cosas y descubrir hasta qué punto la Iglesia es o no congruente con su fe divina y católica. Esos paseos entre monumentos y epitafios nos preguntan a cada cual en cuánto estamos abandonando nuestra formación en la fe de católicos por un simple temor a no destacar. Falsa humildad donde las haya.

Sí, con razón el mundo sin fe suele objetarnos: “— Pero, oigan, ¿no es la muerte el argumento definitivo de la nada? ¿Podemos creer en la inmortalidad después de ver una incineración?” Es cierto que ante el ser querido al que vemos descenderle a una fosa, la certeza de su descomposición nos sacude hasta parecernos que con él enterramos toda esperanza. Mas, también, en ese momento la fe se hace el único asidero que nos sostiene más allá de lo que vemos… Con acierto diremos que esa contemplación es “la hora de la verdad” en la que descubrimos si nuestras creencias no son mero convencionalismo, clavo ardiendo de fantasías consoladoras.

Nuestra fe se fortalece en que nuestra naturaleza, supuestamente efímera, está sustentada en algo indestructible, el alma. ¿Dónde está la incineradora capaz de aniquilar el alma? No se esfuercen en buscarla porque no hay nada que pueda enfrentarse al aliento de vida que sale de la boca de Dios. Dios dio vida inmortal a nuestro barro y por eso un cristiano, un bautizado, no teme a la muerte. (Ge 2, 7) Y si la teme es con mezcla de curiosidad, tal que Simón el Pescador cuando, como niño curioso, anduvo sobre las aguas y, asombrado del prodigio, dudó y temió hundirse.

Con la fe cristiana vislumbramos, pues, que la muerte no es el final de nuestra existencia, que aun con todas las tinieblas que se quiera este túnel tiene una salida espléndida de luz. Fue prometido que cuando nos llegue la muerte, una vez cumplida esta gravidez en la placenta de la fe, Dios nos parirá de nuevo, rescatados para la Vida que no acaba… Así se aprecia en la bellísima metáfora propuesta por Jesús: «La mujer, cuando está de parto, tiene congoja, pues llegó su hora; mas cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que nació un hombre al mundo.» (Jn 16, 21)

¿Es que hay un Más Allá?

Agujeros negros, supernovas con la energía de un millón de soles, enjambres de galaxias… y, ahora, la Física Quántica en cuyas subpartículas se pierden los descreidos. ¿Y ha de ser esto para desperdicio? ¿Para que los ocasos se quemen en inútil derroche ante un campo sin nadie que sustituya al sol…? (J.M. Valverde) No,rotundamente no.

Seguros podemos estar de que lo que sabemos hoy  se empequeñecerá con lo que sabremos mañana. Por ejemplo, casi ayer nada conocíamos de los neutrinos que parecen espectros, o de esa masa oscura que sostiene astros y sistemas… Esto solo ya me parece más increíble que la idea de inmortalidad. Ahora, último regalo, la “Teoría de las Cuerdas” que nos propone varios universos, intercomunicados o estancos…

Si la Física y las ciencias exactas apuntan a que todo lo creado pudiera no radicar en la inmensidad material visible poco nos importará ya un Big-Bang, o el Gran Atractor, pues antes y detrás siempre estará ese Dios que nos hizo casi iguales a los ángeles. (Ap 22, 9) Porque es de elemental conclusión que debe haber una Causa Primera, que el orden de lo hecho supone, exige la existencia de un Ordenador, y que entre la creación visible y la invisible hay muchas energías desconocidas. La mayor de todas, la que meteríamos en un arca de oro con una etiqueta que dijera: “Amor”. La creación máxima de Dios (1 Jn 4, 8) ante la que nada importa que “se quede el infinito sin estrellas”, como decía una canción.

Inmortales

En las escrituras Dios nos promete abrir nuestros sepulcros…: «Y os haré salir de ellos. […] os infundiré mi espíritu y viviréis […] y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago.» (Ez 37, 12b -14)

Sospecho que los que no creen en la inmortalidad no lo es tanto por objeción racional sino por lo mucho que la desean. Y es que tenemos miedo de que no sea verdad. ¡Vivir para siempre y, además, recuperados los dones perdidos…! Lógico es que nuestra nimiedad nos haga recelar. No obstante, que somos criaturas hechas por Dios y para Dios lo prueba sentir dentro de nosotros la atracción “genética” hacia Él, como bien dijo San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.» Realidad que le da título a este post.

Al gustar de la esperanza cristiana y sentir la natural e inmedible gratitud que provoca, surge preguntarnos lo que perderemos si seguimos la apostasía hoy tan fuerte. Lo seguro es que nada más nos quedemos con el nihilismo de la indiferencia y la orfandad del materialismo. Una pregunta a la que sin pretenderlo contestó con otra un patrón de pescadores de Galilea: «¿Adónde iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.» (Jn 6, 68) No, señores irenistas, “progrez” y bazofia de la “Nueva Cristiandad” mariteniano-montiniana, y de la fenomenología juanpablista, nada sois ante la definitiva promesa para este día. «Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí aunque haya muerto vivirá.» (Jn 3, 36; 6, 51; 11,25)

Las visitas a los cementerios nos impulsan a dar un salto sin red a la fe. En nuestra cultura, a la fe cristiana. Creer en la vida sin final, prometida por quien puede prometerlo, Dios, es condición fundamental para bañar de fe nuestras visitas del Día de Difuntos. Sepulturas que nos recuerdan el misterio de vivir para morir, de llegar para marcharnos; que nos siembran el alma con sentimientos que merecen ser escudriñados. Porque llevan a Dios. De los que los vivos, muertos de miedo y de insolencia, huimos de su reclamo. Sin embargo, ¿no es cierto que sin Dios esas lápidas son muy poca cosa? Apenas una evocación de aquellos a los que hemos amado y nos amaron.

Que vivan en paz.

===
Nota de HURANIA: Este post es original de Pedro Rizo, quien lo ha publicado en su blog  ubicado en PeriodistaDigital

Estatura física de Hitler, Franco y Stalin

12 octubre, 2012

1,72 m. ;  1,63 m.; 1,63 m.   respectivamente.

Según he leído recientemente  en un libro cuyo título no recuerdo,  la estatura expresada en centímetros de los tres estadistas europeos arriba citados es, respectivamente de 172, 163 y 163.

Por otra parte, buscando en yahoo.es he econtrado la siguiente respuesta respecto a la estatura de Adolf Hitler:

Pues sabrás que don Adolfo era una persona promedio 1.78 m de estatura y unos 75 Kgs. de peso. Nariz típica germana, ojos azules, No tomaba bebidas alcohólicas, no fumaba, y no andaba con mujeres pero no creo que haya sido homosexual. Muchos de los grandes hombres han sido mayormente asexuales. Si su padre no hubiera sido adoptado, su apellido habría sido Schickelgruber.

FUENTE:

Seguidamente leemos lo siguiente:

…ciertamente la historia no es como nos la han vendido…

bueno esta muy comprobado que el holocausto es improbable, es una de las mentiras mas grandes de la historia, la historia esta escrita por los vencedores de la segunda guerra mundial y por los judíos mismos muchísimos libros con pruebas reales que demuestran la mentira del holocausto son censurados, quemados etc. Por que ? si se supone que la verdadera verdad soporta cualquier tipo de prueba, o no
Es exacto que la Alemania nacionalsocialista creó campos de concentración; lo hizo
después junto con muchos otros países, convencidos todos de que dichos campos serían más humanos que la cárcel:

Hitler veía en esos campos lo que Napoleón III había creído ver en la creación de las colonias penitenciarias: un progreso para el ser humano. Pero es falso que haya creado campos de exterminio. Es exacto que los alemanes fabricaron camiones que funcionaban con gas (Gaswagen).
es falso que hayan fabricado camiones de gas homicidas (si uno solo de esos camiones hubiera existido, estaría expuesto en el museo del automóvil o en los museos del Holocausto.
si los alemanes empleaban el Zyklon (producto a base de ácido cianhídrico utilizado desde 1922) para proteger mediante la desinsectación la salud de los civiles, de las tropas, de los prisioneros o de los internados. jamás emplearon el Zyklon para matar a nadie y mucho menos a multitudes de seres humanos ; a raíz de las drásticas precauciones en el manejo del gas cianhídrico, los pretendidos gaseamientos homicidas de Auschwitz o de otros campos habrían sido, además, radicalmente imposibles. Si los alemanes contemplaban una « solución final de la cuestión judía Pero esa solución era territorial y no homicida; se trataba de instar o, caso de ser necesario, de forzar a los judíos a abandonar Alemania y su esfera de influencia en Europa para establecer, mediante un acuerdo con los sionistas, un hogar nacional judío, en Madagascar o donde fuera. Muchos sionistas colaboraron con la Alemania nacionalsocialista para que se llevara a cabo esa  solución, y no un programa de exterminio físico.
si algunos campos de concentración poseían hornos crematorios para la
incineración de los cadáveres. Pero era para combatir mejor las epidemias y no para incinerar en ellos, como algunos se atrevieron a veces a decirlo, a seres vivos además de los cadáveres.
si los judíos conocieron los sufrimientos de la guerra, del internamiento, de
la deportación, de los campos de retención, de los campos de concentración, de los campos de trabajo forzado, de los ghettos, de las epidemias, de las ejecuciones sumarias por toda clase de razones; también padecieron represalias o hasta masacres porque no hay guerra sin masacres.
Pero también todos esos sufrimientos los padecieron de igual manera otras
naciones en particular, los alemanes y sus aliados
(exceptuando los sufrimientos de los ghettos, puesto que el ghetto es primero y ante todo una creación específica de los propios judíos.) ; es sobre todo verosímil, para quien no padezca una memoria hemipléjica y para quien se esfuerza por conocer las dos caras de la historia de la Segunda Guerra Mundial (la cara que siempre se muestra y la cara que casi siempre se oculta), que los sufrimientos de los vencidos durante la guerra y después de la guerra fueron, tanto en el aspecto cuantitativo como cualitativo, peores que los de los judíos y de los
vencedores, sobre todo en lo referente a las deportaciones.
Es falso que, como algunos se atrevieron a afirmarlo durante mucho tiempo, haya
existido orden alguna de Hitler o de alguno de sus próximos colaboradores de exterminar a los judíos. Durante la guerra, algunos soldados y oficiales alemanes fueron condenados por sus propios tribunales militares, y a veces fusilados, Es bueno que los exterminacionistas (es decir aquellos que creen en el exterminio de los
judíos) hayan terminado, rendidos, por reconocer que no se encuentra rastro de ningún plano, de ninguna instrucción, de ningún documento relativo a una política de exterminio físico de los judíos y que, de la misma manera, hayan admitido por fin que no se encuentra rastro de cámaras y demás instrumentos con que se llevo a cabo “el exterminio” porque entonces la historia contada por los judíos?
por dinero, el motor que les mueve
libros:
El Holocausto bajo la lupa – Jürgen Graf
Escritos revisionistas – Robert Faurisson
En el anteproyecto a la «ley antir-racismo», que el Consejo Federal suizo presentó al Parlamento, ¡se penaliza toda crítica referente a la veracidad del holocausto con multa o prisión!

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081018071239AAAYXQB

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20111201055857AATy8VJ

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090723031653AAQ7UVO

http://www.galeon.com/zulia88/6milagros.…

…contra la Familia y contra la Vida

7 julio, 2012

Leemos en TRADICIÓNDIGITAL una información sobre “La verdad del amor humano”, un documento  que la Conferencia Episcopal Española presentó el 4 de julio en rueda de prensa.  Se trata de “Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar”,  cuyo texto fue aprobado por la plenaria de la CEE en su última reunión, el pasado 26 de abril.

“El documento, dividido en seis partes, pone las bases de la concepción cristiana del matrimonio y de la familia, fundamentada en la naturaleza humana y en el bien común de la sociedad. Las partes del documento son: La verdad del amor, un anuncio de esperanza; La verdad del amor, inscrita en el lenguaje del cuerpo; El amor conyugal: «Como Cristo amó a su Iglesia» (Ef 5, 25); La disolución de la imagen del hombre; Amor conyugal, institución y bien común; y Hacia una cultura del matrimonio y de la familia. El texto concluye señalando la misión y el testimonio del matrimonio y de la familia.”

El texto completo del citado documento puede leerse aquí.

===

Nota de HURANIA: Como es evidente el documento de la Conferencia Episcopal Española es una clarificadora defensa de las virtudes  del amor conyugal y del matrimonio, cuyo fín básico es la procreación de la vida humana.

…y como era de esperar, los poderosísimos agentes de la globalización y del llamado “nuevo orden mundial”, diseñado a partir de 1945 se manifiestan EN CONTRA… de la Familia y del matrimonio  y por tanto de la natalidad, es decir de la vida humana.

Es el caso de el diario de Madrid “El País” (5 julio 2012, pág 36) que, refiriéndose al citado documento eclesiástico, titula: <Los obispos atacan la “ideología de género”>.

En efecto, el periodista de “El País” Juan G. Bedoya escribe “Según la jerarquía católica, el núcleo del problema es la ideología de género y ´el dogma pseudocientífico según el cual el ser humano nace  sexualmente neutro´”

Seguidamente, el informador de “El País” enumera los pasos que suponen, según la Iglesia Católica, una degradación y corrupción de la familia y del amor humano:

“Primero se postuló la práctica de la sexualidad sin la apertura al don de los hijos: la anticoncepción y el aborto.”

“Después, la sexualidad sin matrimonio: el amor libre”

“Luego, la sexualidad sin amor.”

“Más tarde, la producción de hijos sin relación sexual (fecundación in vitro).

“Por último, con el anticipo de la cultura unisex y el pensamiento feminista radical, se separó la sexualidad de la persona: ya no habría varón y mujer; el sexo sería un dato anatómico sin relevancia antropológica.”

¿Aceptará la Fraternidad San Pio X todo el Vaticano II?

18 mayo, 2012

Cardenal Koch: «No podemos ser católicos y no aceptar el Vaticano II»

NUEVO DOGMA NOS IMPONE EL MODERNISMO.

EL OTRO ES EL DEL HOLOCAUSTO.

Sobre el caso de los lefebvrianos

Una nueva imbecilidad de la iglesia conciliar… Su cara parece decirlo todo… “la operación sigue al ser”

Las conversaciones entre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y el Vaticano están en una fase decisiva. La reconciliación parecía inminente pero se ha frenado. Sin embargo, las negociaciones siguen adelante.

“Está claro que no puedo decir nada públicamente acerca de lo que estamos hablando. Está claro, tenemos que preparar algo. Al final, el Santo Padre decidirá”, ha dicho el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

El proceso de reconciliación provocó divisiones entre los lefebvrianos. Tres obispos de este grupo tradicionalista no están de acuerdo con las condiciones del Vaticano a pesar de que permiten una legítima discusión sobre el Concilio. El principal punto de desacuerdo es que el grupo tradicionalista no acepta el Concilio Vaticano II ni el Magisterio de los papas posteriores.

“No podemos ser católicos y no aceptar el Concilio Vaticano II o el Magisterio de la Iglesia católica, nacido después del Concilio Vaticano II”, recuerda el purpurado.

Todo apuntaba a que el Vaticano publicaría su respuesta definitiva a finales de mayo. Pero ahora el futuro es aún más incierto. (rome reports)

Fuente:

http://radiocristiandad.wordpress.com/2012/05/18/cardenal-koch-no-podemos-ser-catolicos-y-no-aceptar-el-vaticano-ii-la-iglesia-conciliar-presenta-nuevo-dogma/

…Quieren destruir el Orden Natural de la FAMILIA !!!

28 enero, 2012

http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2011/01/la-unesco-tiene-un-plan-para-que-la_06.html

“LA UNESCO TIENE UN PLAN PARA QUE LA MITAD DE LA POBLACION MUNDIAL SEA HOMOSEXUAL”: MONS. FERNÁNDEZ

A través de la implantación de la ideología de género.

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, dice que así se lo ha asegurado el «ministro» del Vaticano para las familias.
Gilberto Pérez/ReL

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha afirmado durante una misa de la Familia que el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, le comentaba hacía poco “que la Unesco tiene programado para los próximos 20 años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual”.
“Para eso, a través de distintos programas, irá implantando la ideología de género, que ya está presente en nuestras escuelas” precisó el prelado en la Catedral de Córdoba.
“Según la ideología de género, -explica el obispo- uno no nacería varón o mujer, sino que lo elige según su capricho, y podrá cambiar de sexo cuando quiera según su antojo”. Todo se trataría de una estrategia destinada a romper con el “plan de Dios” para la familia, que consiste, evidentemente, “en la unión estable de un varón y una mujer”.
En su intervención, el obispo señaló que además hay otros muchos peligros para ese plan en esta “cultura que quiere romper totalmente con Dios”: “el crimen abominable del aborto”, “las facilidades para el divorcio”, “la anticoncepción en todas sus formas”, etc.
El prelado terminó la homilía alentando a los feligreses: “No es momento de lamentarse, sino de conocer bien cuáles son los ataques a este bien precioso y de vivir con lucidez y con coherencia lo que hemos recibido de Dios, por ley natural o por ley revelada”.

MY MAN

16 octubre, 2010

Entrevista con Antonio Medrano

12 mayo, 2010

El sentido de la vida

entrevista   con    Antonio    Medrano


Antonio Medrano es filósofo, escritor y miembro de la Asociación
Libertad e Identidad. Ha escrito numerosos libros en los que ha
tratado los temas más trascendentes de la vida humana, aquellos que la
persona, en un momento u otro de su vida, debe enfrentar y responder.
Desde “Magia y misterio del liderazgo” y “La vía de la acción” hasta
“La lucha con el dragón” o “La senda del honor”, Antonio Medrano ha
estudiado el hecho humano en todas sus facetas y ha intentado
responder a las preguntas que se formula el hombre moderno a la luz,
siempre presente en sus obras, de la sabiduría espiritual, tan
necesaria hoy para nosotros como lo fuera para nuestros antepasados
hace mil años. En la siguiente entrevista Medrano responde a algunas
de esas preguntas. El lector comprobará la altura de sus respuestas
pero también un tono eminentemente práctico, cálido y cercano que está
presente asimismo en toda la obra del autor, a modo de luz orientadora
en medio de la confusión de la hora presente.

Ante la grave crisis que actualmente atravesamos, ¿qué importancia tiene la vida, cuál es el puesto y el papel que a la vida humana le corresponde en esta difícil coyuntura?

La vida es nuestro más preciado tesoro, lo más importante que tenemos
cada uno de nosotros. Mi vida, mi vida íntima y personal, es lo que
más me debería importar. Que mi vida esté bien articulada y orientada
es lo primero que debería preocuparme, y más en tiempos de crisis, de
total confusión y desorientación como los que actualmente vivimos.
Desgraciadamente, no solemos dar a nuestra vida la importancia que
tiene, dejamos que vaya pasando un día tras otro sin pena ni gloria,
la desperdiciamos de manera lamentable, sin preocuparnos de darle
forma, de organizarla y construirla como es debido. No deberíamos
olvidar nunca que nuestra vida será feliz o desgraciada según esté
bien o mal enfocada, según pongamos o no interés en vertebrarla y
construirla con inteligencia. Por eso, la vida es lo que ante todo
hemos de defender, afirmar, afianzar y forjar. Todo –el arte, la
cultura, la economía, la política, la ciencia, el saber y el
conocimiento– debe estar al servicio de la vida.

–Pero, ¿cómo podría definirse la vida? ¿Qué es lo que la hace tan
atractiva y valiosa?

La vida, considerada tanto de forma general, en cuanto vida humana,
como de forma particular, en cuanto vida mía, la vida de cada persona
en concreto, encierra un profundo misterio. Un misterio en el que, de
forma velada pero elocuente, se revela y manifiesta la Eternidad.
Pero, además de un misterio, la vida es un don, un reto y una
oportunidad que se nos ofrece. No hay nada más apasionante que
responder de manera inteligente y responsable a ese don y a ese reto
que tenemos ante nosotros. La vida es la realidad radical, como
certeramente apuntara Ortega y Gasset. Es la realidad en la que
acontece y se da o se tiene que dar todo aquello que para mí es
decisivo: desde mi realización personal y mi vivencia de la felicidad
hasta mi experiencia religiosa, con lo que ésta entraña de revelación
de lo Divino y mi encuentro con Dios. Y este valorar y estimar mi
vida, en cuanto realidad radical de mi existencia y don de Dios, es lo
que me abre a la vida del prójimo, para entenderla, abrazarla y amarla
como se merece. Es lo que me permite comunicarme mejor con los demás
seres humanos, ayudarles y cooperar con ellos en la construcción de un
mundo mejor, como es mi deber y mi destino.

–Entonces es indudable que hay un modo correcto de vivir. ¿Cómo debemos proceder para vivir en plenitud?

Sí, la vida es fundamentalmente empresa, proyecto, aventura. Como tal
empresa o proyecto, exige dos cosas: 1. una idea rectora, un ideal a
conquistar, una meta que alcanzar; 2. una dirección clara, un
autodirigirse o autoliderarse. La vida tiene que estar bien dirigida
para poder llegar a la meta y para que no descarríe, para que no se
desvíe de su ruta. Todo ello exige voluntad, esfuerzo y trabajo: es
fundamental esforzarse por hacer las cosas bien, trabajarse con tesón
para mejorar, laborar con ahínco para elevar la propia vida. La vida
hay que vivirla, y cada cual tiene que vivir la suya. Nadie puede
vivir por otro. Y vivir la vida significa hacerla, construirla, irla
formando sin cesar. Para lo cual no hay otro camino que formarnos y
cultivarnos como personas. La vida es algo que hay que hacer. Es tarea
a realizar, tarea que nunca acaba.

–Sin embargo vemos que la mayoría de la gente no se preocupa lo más mínimo de hacer su vida, de formarse y cultivarse…

Claro, por eso malviven. Tienen una vida a medio hacer o, peor aún,
deshecha y completamente sin hacer. Se abandonan a la inercia y siguen
la ley del mínimo esfuerzo, con lo cual echan su vida a perder. Por
eso, se puede decir que no viven realmente, sino que más bien son
vividos. Dejan que sean otros quienes les hagan o deshagan la vida.
Sus vidas quedan a merced de los poderes impersonales que dominan
estos tiempos convulsos (la publicidad, la propaganda, el dinero y las
fuerzas económicas, los medios de comunicación de masas, las modas,
las ideologías, etc.). Pero todo eso se acaba pagando, y se paga con
graves problemas y sufrimientos de toda índole. Ahí está la raíz de la
angustia, de la ansiedad, de la zozobra existencial, de la
insatisfacción íntima y de todas las dolencias psicosomáticas, que son
el flagelo de nuestro tiempo.

–En sus escritos aparece como un hilo conductor la trascendencia. ¿Podría explicar qué relación existe entre vida y trascendencia? ¿Puede la vida tener su justificación y encontrar su sentido en el bienestar material, el desarrollo económico y el progreso tecnológico?

En la vida humana es elemento esencial la dimensión trascendente.
Siendo el hombre un ser espiritual, para que su vida discurra de forma
sana, libre y feliz, tiene que dar a su vivir una orientación
vertical, que lo proyecte hacia lo alto y tenga siempre en cuenta su
fin último. La verticalidad del Espíritu ha de afirmarse por encima de
la horizontalidad terrena, material, anímica y biológica, imprimiendo
a esta última orden, sentido, mesura y armonía. Para vivir con
dignidad y plenitud, el ser humano tiene que dar prioridad a su vida
interior, que es la que le constituye como persona. Allí donde la vida
se quede en lo exterior, en lo superficial, en lo puramente material,
olvidando la dimensión espiritual, perderá en calidad, altura, salud y
autenticidad.

–Entonces, para la vida sea importante tener principios y ponerla al servicio de algo más alto.

Por supuesto que sí. La vida ha de ser vivida de forma responsable
como gran empresa realizadora de valores, al servicio de unos altos
principios. Para desarrollarse con normalidad, la vida tiene que estar
principiada, es decir, cimentada sobre sólidos principios y, en última
instancia, enraizada en el Principio supremo que es el Alfa y Omega de
la existencia, la Base y Origen de todos los principios. Una vida sin
principios, sin norte y sin fundamento, no merece el nombre de “vida
humana”. La vida ha de tener un eje vertebrador, un centro que le dé
unidad y equilibrio. Y este centro y eje no puede ser otro que el
Principio divino y eterno, Fuente y Raíz de toda vida.

Por otra parte, hay que tener siempre presente que la vida es un don
que hemos recibido y del cual habremos de responder. Es un don que
tenemos que hacer rendir y fructificar. No se nos ha dado para que lo
malgastemos, lo desaprovechemos o lo manejemos a nuestro antojo. Todo
don (Gabe) genera una tarea (Aufgabe), decía aquel gran filósofo y
teólogo bávaro que fue Franz von Baader; es decir, como tal don
implica un deber, una exigencia y una misión. Cada cual viene a la
vida con una misión, y al cumplir esa misión es fiel a su destino, se
perfecciona como ser humano, sirve al Orden universal y realiza la
Voluntad divina.

–Pero, pese a todo, el nihilismo que invade nuestras sociedades afirma que la vida es algo absurdo, que no tiene sentido, ¿qué respuesta merece tal postura?

Una vida sin sentido es inhumana, insufrible e insoportable. No es
vividera. No es verdadera vida. El hombre necesita, antes que nada,
encontrar el sentido de su vida y crear sentido en su vivir. El
sinsentido o la falta de sentido es lo que más hace sufrir al hombre,
pues la exigencia de sentido es una condición fundamental de su
inteligencia y su ser espiritual. Lejos de ser ininteligible, la vida
está llena de sentido, de significación y de valor. Todo lo que nos
sucede encierra un significado, contiene un mensaje y una enseñanza.
La vida está entretejida de amor y sabiduría. Pero para descubrir todo
esto y dar así sentido a nuestra vida, tenemos que enraizarnos en
Dios, el Ser que nos da el ser, el Todo que es todo Amor y Sabiduría,
la Realidad suprema que sustenta toda realidad, el Sentido que da
sentido a todo cuanto existe.

–Entonces, ¿cuál es la postura ante la vida que puede considerarse como característica o dominante en el mundo actual?

La civilización actualmente imperante, individualista, activista y
materialista, desprincipiada, carente de principios y valores firmes,
des-sacralizadora y profanadora de la realidad, se define por una
pronunciada orientación antivida y por un impulso antivital. Odio a la
vida, desprecio de la vida, miedo ante la vida, cansancio de vivir,
náusea vital: estos vienen a ser los rasgos que resumen el tono
existencial de la actual sociedad de masas dominada por la idolatría
de lo efímero y contingente. Hay una evasión o huida de la vida que es
consecuencia de lo que Max Picard llamó “la huida del Centro”, esto
es, la huida o el alejamiento de Dios.

El resultado es una vida desvitalizada, infirme y sin energía vital.
Nos encontramos ante un mundo en el cual se va imponiendo la pulsión
tanática, pudiendo hablarse de una auténtica tanatolatría, un culto a
la muerte o una propensión hacia la mortandad: abortos, eutanasia,
suicidios (incluso en grupo o por internet), asesinatos (ligados sobre
todo a la violencia doméstica o sexual), drogas (con lo que suponen de
autodestrucción), narcotráfico y crimen organizado, terrorismo,
matanzas y genocidios. Son los síntomas de una grave enfermedad
colectiva que amenaza con llevar Occidente a la ruina. La sociedad
actual se halla dominada tanto por el miedo a la vida como por el
miedo a la muerte. Se siente tal terror ante la muerte, terror
ignorante, supersticioso y agorero, que se pretende alejarla,
exorcizarla o suprimirla matando, asesinando, destruyendo vidas,
destrozando, asfixiando y corrompiendo la vida por todos los medios.

–Por último, la muerte, ese tema del que hoy día tan poco se habla, ha sido tratado profusamente por usted. Podría contestarnos a la siguiente pregunta: ¿Cabe establecer alguna relación entre vida y muerte a la hora de plantearse la tarea de construir la propia vida?

Sin duda. Una correcta visión de la vida tiene que tener muy en cuenta
la idea de la muerte, punto culminante del vivir humano. No se puede
hablar de la vida sin hablar de la muerte. Para vivir en paz,
felicidad y libertad es indispensable poder mirar cara a cara a la
muerte, aceptar con serenidad y sabiduría el hecho de que hemos de
morir. Únicamente quien sepa dar sentido a su muerte sabrá dar sentido
a su vida, y viceversa: sólo quien acierte a dar sentido a su vivir
habrá dado sentido al mismo tiempo a su morir. Moriremos con la
conciencia tranquila, con ánimo alegre y sereno, cuando, con la mirada
puesta en lo alto, hayamos cumplido o tratado de cumplir lo mejor
posible la misión que hemos venido a realizar en este mundo. Si se ha
vivido bien, la muerte será vivida como la coronación o consumación de
esa vida buena por la que hemos de estar agradecidos a Quien nos la
dio y nos guió a lo largo del camino. La muerte no es más que la
puerta hacia una vida más alta y plena, hacia la Vida que es más que
vida, hacia la Vida eterna.

Fuente:  libertadidentidad 

“himmler, pureza de sangre total”

23 marzo, 2010

El titular de arriba está entrecomillado porque no es mío y además no se si quien lo ha redactado lo hace usando la ironía, pues, por supuesto, para el pensamiento único imperante todo lo que sea “puereza” ha de ser ridiculo o nefando…pues no en vano un día sí y otro también nos recuerdan las ventajas del mestizaje racial, la multiculturalidad y la “alianza de civilizaciones”.  No se entiende que la “limpieza de sangre” sea algo malvado cuando limpieza es lo opuesto a suciedad.  También se admite que la pureza es algo bueno si hablemos de “oro puro”.  Sin embargo, lo que debe ser muy divertido para los “snobs”, “progres” y burgueses o “intelectuales” del Sistema es la “pureza” referida a la sexualidad… pues debido a excesos puritanos ha llegado a ser tan denostada que hoy asistimos a una corrupción planificada de la juventud, mediante leyes inspiradas por organismos mundialistas, o sencillamente difundiendo pornografia y drogas aunque sean ligeras como el alcohol, la marihuana  y el tabaco…

Pero hecha esta introducción me parece interesante leer lo que el diario “El Pais”,  de Madrid, ayer dia 22, publicaba en su página 40:

REPORTAJE

Himmler, pureza de sangre total

La Fundación José María Castañé dispone del informe genealógico que demuestra la raza sin mácula del jefe de las SS a través de 350 antepasados

JESÚS RUIZ MANTILLA – Madrid – 22/03/2010

A Heinrich Himmler le gustaba predicar con el ejemplo. Si para pertenecer a las SS su responsable exigía que ni una sola gota de sangre no aria se hubiera mezclado en el pasado de sus miembros al menos durante cinco generaciones, él, que fue cerebro del genocidio, no iba a ser menos. Por eso se fabricó un impecable informe genealógico en el que demostraba a través de 350 antepasados su pureza a lo largo de cuatro siglos.

Obligaba a sus subordinados a tener un mínimo de cuatro hijos

El documento está a disposición de los historiadores en la sede de la Fundación José María Castañé, en Madrid, dedicada al estudio de los conflictos que han asolado el siglo XX. En él se pueden apreciar cosas escalofriantes. La obsesión maniaca por la pureza parece muchas veces atributo de los débiles y los acomplejados. Himmler lo era. Además, debía hacer alarde de esa teórica pulcritud cuando decidió crear, con el aplauso de Hitler, la Sociedad de Herencia Ancestral (Ahnenerbe). Ésta debía demostrar por medio de la genealogía la supremacía absoluta de los arios.

Para esbozar y poner en marcha un programa como el exterminio de millones de judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados psíquicos y comunistas hay que padecer desarreglos mentales serios. De niño enfermizo y joven no apto para la carrera militar, Himmler acabó un tiempo como ingeniero agrónomo y experimentador de razas superiores de gallinas en granjas como la que poseía en Gmund (Tegernasee).

De ahí pasó a la aristocracia del nazismo y a hombre de confianza -aunque no de la entera simpatía- de Adolf Hitler. Al Führer alemán llegaron a resultarle cargantes sus obsesiones por el glorioso pasado ario, algo que Himmler heredó de las prédicas paternas. La huella del viejo Gebhard en ese campo fue determinante a lo largo de su vida. Su padre, un maestro protestante y trepador social, según sostiene Peter Longerich en su monumental biografía sobre el dirigente nazi, publicada en España por RBA, era un obseso de las leyendas germánicas. A Hitler, aquel personaje con un entusiasmo racial desbordante le pareció el hombre indicado para limpiar Europa de impurezas sanguíneas.

Pero para esa tarea debía demostrar un linaje ejemplar. Por ello, Himmler mandó elaborar un informe exhaustivo de sus antepasados. Tres años tardaron los expertos en tenerlo listo. El documento llega a 1936 y se remonta hasta 1530. En aquel año se encuentra el primer rastro de un Himmler: Valentín, en Burgbernheim. La lista sigue su rastro a través de 174 localidades alemanas donde hay pistas del apellido.

“Podríamos considerar Franconia como el solar del origen de los Himmler”, se lee en el informe, firmado por un tal Bergmann, alférez y ayudante de las SS. Pero en las conclusiones también llama la atención sobre posibles sombras. Se remontan al siglo XVIII, concretamente a 1727, donde aparece un Johann Leonhard Kuhn, dedicado a la construcción de molinos. Pero… falsa alarma. “Podemos eliminar todas las dudas en torno a la familia Kuhn, un nombre que presenta similitudes con una raíz judía: Cohen, que significa sacerdote, vocablo que dio origen a varios nombres típicos judíos en Centroeuropa”, se recoge en el informe.

Aunque inmediatamente resuelve el dilema. La solución es fácil. Lo entronca con una rama aria muy conveniente a las aspiraciones de Himmler: “El nombre de Kuhn puede ser adscrito también a la etimología germánica que significa valiente. Los Kuhn, Cun, Cohn, son oriundos de las cercanías de Ansbach y bastante numerosos allí”.

La obsesión de Himmler en estos asuntos fue enfermiza. Las reglas de pureza para sus subordinados eran propias de un sistema delirante. Además de legislar sobre ellas, figuraban en las reglas internas de las SS. Obligaba a sus miembros a tener al menos cuatro hijos. Y no con cualquiera. Las normas para el matrimonio eran tan estrictas que en 1937 llegó a acumular 20.000 solicitudes no resueltas. Su determinación se enmarca dentro de una estricta filosofía: “La SS es una Orden militar nacionalsocialista de hombres de determinación nórdica y una comunidad de clanes conjurados. Conforme a nuestras leyes, la novia, la mujer, pertenece a esta comunidad, a esta Orden de las SS del mismo modo que el hombre. Tengámoslo claro: sería insensato reunir primero la buena sangre de toda Alemania y dejarla luego casarse y dispersarse en familias como se le antoja”.

Lo que vale para los padres vale para los hijos. Así que los nuevos vástagos de las SS debían ser bautizados con ritos teutónicos. En la Fundación José María Castañé también se halla un documento que da fe del nacimiento de Thorisman, el tercer hijo de Himmler, el 14 de enero de 1936. El encargado de la ceremonia cubrió al niño con el vínculo azul de la vida y, tras pronunciar unas palabras tradicionales, tomó un vaso que representaba al Santo Grial -otra de las obsesiones de Himmler, que lo buscaría en el monasterio de Montserrat-y dio de beber al padre. Después le puso un anillo. “Niño, debes llevar este anillo de la parentela de las SS, del linaje de Wolff, cuando te muestres digno como joven de las SS y de tu parentela”.

Nota de HURANIA:  Otras fuentes: La Memoria Viva y la web de la Fundación José María Castañé, recientemente instalada en España y que, al parecer, contiene abundante material documental soviético, de la guerra española de 1936-1939  y  de la WWII ó guerra civil europea, según algunos autores.


A %d blogueros les gusta esto: