Archive for the ‘autobiografía’ Category

Arbás del Puerto (de Pajares)

4 diciembre, 2009

Lo que una vez ha existido y ha llegado a ser un ente, ya no puede dejar de existir… Las glorias pasadas, aunque hubiesen durado sólo doce años según un calendario( convencional, como todos los cómputos del tiempo) existen son para siempre y aunque fuesen borradas de la memoria de unos seres individuales y mortales, como los llamados seres humanos, permanecen siempre, para toda la eternidad.  Alguien dijo que si bien Dios es omnipotente… lo que no puede hacer es  que lo ha sucedido y existido deje de haber sido… Por consiguiente… sigue existiendo.

En Arbás del Puerto… el tiempo parece haberse detenido… Hace siglos el monasterio está ocupado por el silencio… pero si se pone atención quizás oigamos el eco lejano del canto gregoriano de los monjes…  El Parador de Turismo parece sólo albergar fantasmas… desde que al abrirse el tunel de la autopista  cesaron de llegar turistas… Hoy, en el comienzo del siglo XXI, en el año de Gracia de 2009, el pueblo asturiano de Pajares está tranquilo, apenas hay habitantes, salvo algún viajero curioso que, como yo, trata de regresar al pasado, a un tiempo que ocurrió hace cuarenta  y cinco años, cuando Asturias fue descubierta por un estudiante que, procedente de Castilla (Mota del Marqués, en la fotografía inferior) quería  ver  mundo.

pensamientos y divagaciones (2)

29 agosto, 2009

Si alguien es agredido física o moralmente, o bien si presencia un injustificable y

evidente crimen, su obligación moral es tratar de combatir a dicha agresión o crimen.

Es cobarde no resistir al mal… claro que hay muchas formas de hacer frente a la

injusticia… Se ha dicho que devolver mal por mal es aumentar el mal ya existente en

el mundo… Esto aparece como cierto si el acto de resistencia al mal es inadecuado,

desproporcionado o está viciado por algún fin inmoral.  Pero si la respuesta al mal es

justa y tiene como resultado disminuir, reparar o anular el mal al que se da réplica,

entonces no parece que el volumen de mal aumente en el mundo sino más bien

disminuye. En una palabra: quien no responde a un agravio u ofensa para restablecer

la justicia se hace cómplice y colabora con el mal.

Cabe preguntarse si podemos “perdonar nuestras deudas” como prometemos

cuanzo rezamos la oración dominical “Pter noster…” Creo que podemos perdonar si previamente el ofensor está arrepentido (ante Dios) y ha reparado el daño causado, si es posible repararlo… o al menos lo ha intentado hacer.

Saludos  AMGD  29 agosto de 2009

 

ALEXIS


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