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TOMÁS SALVADOR, ESCRITOR FALANGISTA, que estuvo en la Blau Division…

12 septiembre, 2017

TOMAS SALVADOR ESCRITOR ,DE LA BLAU,  QUE CONOCIÓ Y AMÓ A RUSIA.

A LA VISTA DE LAS CÚPULAS DE LA CATEDRAL DE SAN ISAAC ,DE PETROGRADO ,DIJO:

UN DIA RESUCITAREIS…  

Y LA PROFECIA CUMPLIOSE

 

TOMÁS SALVADOR VALCANALILLO (1)

 

Tomás Salvador murió a 23 de junio de 1984 casi en la miseria nadie lo recuerda yo sí. España es mal pagador con sus genios. Castilla desprecia lo que ignora y teme al talento y a los que dicen la verdad pero su obra está ahí: Cuerda de Presos, División 250 (una de las mejores novelas escritas en Europa sobre la segunda guerra mundial narra la caída de Novgorod frente a Petrogrado el Día de la Resurrección, y un día resucitarán las cúpulas de la catedral de san Isaac y así ha sido; porque a lo último de la novela en medio del fragor del cerco de unos cuantos soldados españoles de infantería copados en el Lago Ilmen se formula la profecía de la resurrección de la ortodoxia con Putin,) “El atentado”, donde se avisa a los españoles de la peste terrorista en Vascongadas y en Cataluña “Les presento a Manolo”, “Las compañías blancas”, “el arzobispo pirata”, los atracadores”, la “nave”.

Seguramente hay en este palentino sin madera de héroe el mejor novelista de la generación de posguerra, el más cualificado narrador muy por encima de Cela pero tuvo un defecto: ser un falangista de izquierdas. Manuel de Agustí, Zunzunegui y Foxá el gran Foxá del Madrid de Corte a Checa se le acercan aunque no le igualan.

Agustín de Foxá se cansó pronto de la novela, se dio a la bebida. Agustí la ceniza fue árbol pondera la Cataluña industrial a la que admiraba Franco, y Zunzunegui componía unas novelas demasiado largas con Bilbao como escenario y eso cansa. En efecto, Salvador era el más completo luego vinieron Delibes, la Matute, la Quiroga y todo un tropel de féminas cuya abanderada sería la ovetense Dolores Medio a la que habría que calificar como la Jane Austen española.

Era don Salvador ▬ le conocí en carne mortal cuando fuimos Lalo Azcona y yo a entrevistarlo a Barcelona para el suplemento de Arriba y en honor a nosotros se puso una camisa azul vieja que le estaba prieta pues había engordado, regentaba un quiosco en la Diagonal ▬ muy sordo  a causa del estampido de un cañonazo en la batalla de Krasnii Bor cuando un disparo del 105 le trepanó los tímpanos.

Los organillos de Stalin zurraban a discreción y la artillería alemana disparaba contra el palacio deCatalina la Grande.

Era gordo. Era falangista sindicalista y bonachón y además de Palencia de Villada cerca de Fromista cuna del románico. Tales vicisitudes acaso le marcaron; también fue policía de Franco. Leía novelas de Agalla Christie, y eso  por lo visto no se perdona.

Quadecausa,  sus obras yacen en el olvido y sólo unos pocos escogidos tenemos la fortuna de releer a Tomás Salvador, que resucitarán algún día como resucitaron las cúpulas doradas de la catedral de Novgorod.

Tampoco se  le perdona que vistiera camisa azul, que tuviera un genio endiablado mandase a los machacas  a tomar polculo con un gran sentido del humor y que en su gran novela “Cuerda de Presos” hiciera un canto a la Guardia Civil.

Se trata de un escritor versátil, todo terreno; escribía con tal facilidad una novela de espionaje como otra de contexto histórico y al cabo acabó escribiendo cuentos para niños. Fue un pionero y un dechado de la Literatura Infantil en España. Redactaba muy bien quizá demasiado bien y con harta  humildad.

Tan pronto abordaba una narración de ciencia-ficción como retrataba el tiempo de la edad media estudiando a un personaje tan inabordable como fue Pedro I el Cruel en sus Compañías Blancas. En “Historias de Valcanillo” novela en la cual revive los tiempos palentinos de su infancia y estudia la psicología del tonto del pueblo realiza un verdadero tour de force psicológico.

A través de Jacintón disminuido psíquico el lector se va a adentrar en el complejo mundo de una villa castellana con sus esplendores y miserias a mediados del pasado siglo. la agnición  o pasapalabra que se repite a lo largo del libro es la siguiente:

▬ ¿Por qué lloras, Jacintón?

▬ Porque me da la gana.

Es menester ser un poeta de recursos para desenvolverse en un asunto tan difícil como es el del retraso mental pero este novelista lo aborda con solercia y ternura sin caer en los tópicos al uso. El temblor de un cierto lirismo lleno de piedad cervantina envuelve toda la narración. Hay siempre un ángel de la guarda que protege a los inocentes de los peligros el tonto de Valcanillo va por ahí repitiendo su estribillo de no quiero, no me da la gana, y si le dicen algo se planta a llorar. Ahí está la real gana de los españoles  una idea que no se encuentra en ninguna otra lengua indoeuropea. Da rienda a lo fantástico y hay pasajes  como cuando el protagonista conversa con los ángeles que recuerdan por su fuerza impetuosa a Gogol.

A Jacintón le echan también del infierno y en el cielo no lo quieren tal vez tenga una plaza en el limbo pero el limbo ya no lo existe lo dijo uno de los últimos papas. Así que menudo panorama.

¿Por qué lloras, Jacintón? Porque me da la gana.

 

12/09/2017

FUENTE:

https://antonioparragalindo.blogspot.com.es/

1 septiembre, 2016

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Gustavo Bueno Sánchez, en la Fundación Bueno, en Oviedo.

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Don Gustavo Bueno Martinez (1924-2016)

Gustavo Bueno, el último ciclo de conferencias organizado por su Fundación. IRMA COLLÍN

 Tal día como hoy habría completado 92 vueltas alrededor del sol el filósofo asturiano Gustavo Bueno.

(Javier NEIRA)…

La Fundación Bueno va a dar un salto cualitativo gracias a la su expansión en Méjico

“No nos vamos a convertir ni en una Iglesia ni en guardianes de la ortodoxia del materialismo filosófico”

 

Oviedo, E. LAGAR Gustavo Bueno Sánchez (Salamanca, 1955) concede su primera entrevista tras la muerte, el pasado día 7, de su padre el filósofo Gustavo Bueno Martínez, que hoy hubiera cumplido 92 años. Bueno Sánchez, director de la Fundación que lleva el nombre de su progenitor, habla del futuro que tiene ante sí el materialismo filosófico -el sistema de pensamiento desarrollado por su padre-, y el de la escuela de filosofía asentada en el edificio del antiguo Sanatorio Miñor de Oviedo. Conservarán y mantendrán el legado del fundador, pero advierte: “No queremos ni convertirnos en un grupo de consuelos mutuos ni en una iglesia, ni en una especie de órgano censor de la ortodoxia buenista”. Añade que tienen un gran horizonte por delante: sobre todo en México, gracias al apoyo de un millonario que ha creado en Guanajuato la primera facultad de filosofía sustentada en el pensamiento de Bueno.

-¿Tiene recorrido la obra filosófica de Bueno?

-Totalmente. La obra de Bueno no se muere con su autor. Un sistema filosófico que lo sea puede tener recorrido ulterior, pero si se lucha para que lo tenga. Si cuando jubilaron a Bueno de la Universidad de Oviedo no se hubiera estado constituyendo la fundación, él hubiera seguido escribiendo, pero la Universidad lo hubiera opacado del todo. Habría desaparecido a efectos académicos. Como, de hecho, está prácticamente desaparecido. Se pudo ver objetivamente este mes: la muerte de Bueno tuvo una gran repercusión en prensa pero mínima en los entornos académicos gremiales de la filosofía.

-¿Por qué?

-No se puede generalizar, pero muchos enemigos vienen de los entornos de una filosofía cristiana, otros de una filosofía que se supone heredera del marxismo. Para unos, Bueno era un comecuras comunista. Para otros era un fascista porque vende la idea de España. Y eso trasládelo al sistema de los departamentos de la Universidad, donde el sectarismo en filosofía es absoluto.

-Eso también se les echa en cara a ustedes. Dicen que son una secta filosófica.

-Nosotros somos sistemáticos pero no dogmáticos. Ese matiz es importante. Nunca hemos rehuido discutir con otros. Y siempre hemos aceptado a cualquiera en nuestras publicaciones y encuentros, cosa que no pasa al revés.

-¿Qué sintonía tienen hoy con el Ayuntamiento de Oviedo, que hace dos décadas promovió la creación de la Fundación Bueno?

-La única, desde que tomó posesión el tripartito, es que a la capilla ardiente de Niembro fue un concejal de cada grupo con una corona.

-El Ayuntamiento les ha retirado la subvención.

-Y no sólo eso. Antes del tripartito, ante una denuncia que el Tribunal de Cuentas ha demostrado ahora que era falsa el Ayuntamiento, en la época de Caunedo, no tuvo los arrestos de frenarla y la elevó al Tribunal de Cuentas. Eso provocó que nos retuvieran una subvención que se supone que nos la tienen que pagar. Pero, mientras tanto, airearon y echaron toda la mierda que quisieron en el ámbito político. La denuncia (sobre la organización de la exposición “Oviedo, doce siglos”) la movió el grupo socialista. Evidentemente, el libro “Zapatero el pensamiento Alicia” molestó en los ambientes de la socialdemocracia. Se dijeron todas las falsedades que se pueden decir, que si estaba mi hermana implicada… Alegamos y el Tribunal de Cuentas ha dicho que tenemos razón, que no hubo ninguna malversación. Eso significó un daño de imagen grande y una ruptura de relaciones con el Ayuntamiento. Y cuando llegó el tripartito hace un año, por prensa cuestionaron si nos iban a echar el edificio.

-¿Qué daño les hace la falta de apoyo institucional?

-Primero, nosotros no tenemos nada que reprochar al ayuntamiento de Oviedo. Le estamos agradecidos por los 19 años que llevamos en este edificio y, tal como está previsto, esperamos seguir otros treinta. Tenemos aquí derecho a estar 50 años. Ahora, sabemos cómo funcionan las cosas. Por poder, cualquier cosa.

-¿Le preocupa que les echen?

-En absoluto. Si dejamos de tener esta sede tendremos que desplazar parte de nuestra actividad a otros sitios. El no tener subvenciones nos da plena libertad.

-¿La supresión de las ayudas públicas en qué medida les deja sin recursos?

-Nunca habíamos hecho una red de amigos donantes, ahora la estamos haciendo. Y también algunos ingresos vía derechos de autor. Con los recursos propios de la fundación tenemos para mantener la actividad diez años.

-¿Qué va a pasar con la biblioteca de Bueno?

-Se va a mantener en Oviedo y en Niembro. No va a haber ningún cambio. Ahora, en el escenario de que perdamos aquí el edificio, nuestras actividades en Oviedo se verán disminuidas. Tenemos ofertas para hacerlas en Madrid. Tenemos muy buena relación con el centro riojano. A los efectos nos da lo mismo porque nuestro público es Internet. La novedad principal es, como ya se sabe, que el mismo día en que se entierra Bueno, se inaugura la Facultad de Filosofía de León, en Guanajuato, México.

-¿Cómo se gestó?

-No fue buscado por nosotros. Fue el Instituto Oviedo, de enseñanza secundaria, en León (Guanajuato), propiedad de un asturmexicano que no quiere que digamos su nombre, quien se acercó a nosotros. Él no quiere montar una universidad más. Quiere que sea la principal Facultad de Filosofía de lengua española. Ya es la primera licenciatura de Filosofía en México, privada y no de la Iglesia, reconocida por la secretaría de educación pública. El promotor tiene músculo suficiente para mantenerla. Eso cambia cualitativamente la perspectiva de la fundación Bueno en el futuro. Este promotor se ha dado cuenta de lo que puede aportar el materialismo filosófico a la sociedad mexicana: un dirigente tiene que tener una formación filosófica para conocer por dónde van las cosas. Ya estamos organizando masters y diplomaturas.

-La llegada del indiano les embarca en la internacionalización de la Fundación.

-No tenemos aún la figura pero seguramente haremos una Fundación Gustavo Bueno en México.

-¿Queda algún inédito por publicar de su padre?

-Dejó muchos textos que no están en forma de libro, que están en forma de apuntes. Pero obra inédita, no.

-¿Qué era lo último que le preocupaba a su padre?

-Le puedo decir que hace dos meses Bueno me dijo: ya está bien de todo el tiempo que hemos dedicado al fundamentalismo político-democrático, deberíamos apuntar los tanques al fundamentalismo científico.

-¿Por?

-Porque los políticos se apoyan firmemente en las comisiones de científicos. Pero cuando un premio Nobel de Física o Química se pone a hablar de otras cosas, no es experto.

-¿Ha sido un hijo ensombrecido por la figura de su padre?

-No. Ensombrecido, no. La identidad de la misión ha sido total. Mi padre contaba que éramos un equipo. En mi familia siempre hemos mantenido unas relaciones objetivas, digamos. Somos una familia poco cariñosa o afectiva, con vínculos muy fuertes pero no superficiales.

-No dados al besuqueo.

-Dos días antes de morir mi padre, cuando estaba ya bastante mal, nos dimos las manos. Me las apretaba y yo pensaba: ¡pero si no le he dado la mano desde que era niño!

-¿Qué diferencia había entre el Bueno privado y la figura pública?

-Todos lo tenían como una persona inasequible, difícil y era todo lo contrario. En el ámbito familiar Bueno ha sido un padrazo, siempre preocupado por sus hijos. Cuando la enfermedad de mi madre se dedicó a ella. Si mi madre no hubiera caído enferma, Bueno hubiera escrito cuatro o cinco libros más. Así de claro.

-Conmueve que ambos hayan fallecido casi al tiempo.

-Pensábamos que se iba a morir primero mi padre. Él tenía un problema cardiaco desde joven. Pero había ido trampeando, tenía arritmias muy importantes pero le permitían llevar una vida normal sin preocuparse. Hasta que se rompió el equilibrio y empezaron los desajustes. Tuvo una pequeña recaída en julio, y en éstas a mi madre, que llevaba diez años en silla de ruedas, le da una neumonía y hay que llevarla al hospital. A mi padre le afectó ver a mi madre tan mal. Quiso estar varias horas junto a ella en el hospital, pensativo. Luego mi madre fue recuperando, pero él ya tenía dificultad para levantarse. Creíamos que se moriría él antes. Pero dos días antes de fallecer mi madre, cuando estaban ya los dos con oxígeno y en silla de ruedas, ella se había recuperado lo suficiente para verlo hecho polvo. Entonces se dieron la mano y se rieron entre ellos. Fue en la casa de Niembro. Casi como una despedida.

-¿Qué aprendió de su padre?

-Su actitud ante las adversidades, que han sido muchas. Nos inculcó a todos los hijos la virtud de la firmeza. Ante las adversidades y aunque supieran que eran cuestiones de persecución política, no había que preocuparse. Mantenerse firmes y seguir.

 

 

http://www.lne.es/sociedad/2016/09/01/fundacion-bueno-dar-salto-cualitativo/1977588.html

¿Por qué cayó la DDR?

28 noviembre, 2015

http://uraniaenberlin.com/2015/11/28/el-ultimo-1o-de-mayo-multitudinario-en-alemania-oriental-por-que-se-hundio-la-rda-seis-meses-despues-y-3/

Día de difuntos: El morir sólo es el billete de vuelta

4 noviembre, 2012

Somos religiosos, antes que por otras cosas formidables por la perogrullada de que la vida no nos la hemos dado nosotros y que es una gran suerte haberla recibido para gustarla y aprovecharla. Como un escultor en su taller y con las piedras que recibió. En ambos casos siempre agradecidos a Quien nos amó desde el principio del tiempo. (Ef 1, 4) Y, por descontado, somos cristianos en virtud de la promesa de que los que creamos en Jesús de Nazaret, Dios mismo hecho hombre, viviremos después del tránsito de la muerte.

Muchas maravillas guarda nuestra religión, pero el habernos asegurado la vida eterna es lo que hace de Cristo santo y seña de nuestro ser y estar; luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, dice San Juan. Es el saber de quién nos hemos fiado (2 Tim 1, 12) lo que arraiga todas nuestras esperanzas, invencibles ante el misterio de la muerte, que a todos disturba, pero que resulta insignificante ante el misterio del haber nacido, en el que pocos reparan.

Desvíos hacia el barranco.

¿Se dan cuenta? Ningún católico muere por un misal, ni por un fundador, ni por este o aquél Papa; eso es propio de secta. Sólo lo haremos por el Dios encarnado. Es por Él, por lo que Él nos dijo y por lo que con Él y su enseñanza se relaciona, que estamos dispuestos a pelear y arriesgar la vida. Por Él y sólo por Él se ama al prójimo. Por Él se rechazan los falsos magisterios que quieren borrarle de nuestro corazón y de la historia. Es por Cristo que se denuncia al jerarca usurpador, al clérigo vividor, al teólogo vendido, al párroco que deserta del cuidado de almas.

Es por amor a Cristo que se elige la misa de Trento, la que ya San Pedro decía con el mismo significado sacrificial, la que muestra y obliga con simbolismos sagrados y enseña lecciones de adoración y ofrenda. Y es por respeto a Dios, Uno y Trino, que rechazamos la misa enmaridada de protestantismo: “banquete de hermanos”, demagogia agazapada, remedo de alimento sin sal y sin sabor de Dios, asamblea del pueblo capaz de sentar por mayoría que el sol sale del fondo del mar. Y pensar que hay tradicionalistas que aceptan y pagan misas heréticas jamás prescritas por el CVII. Misas de duelo dichas sin respeto al difunto ni al dolor de los parientes; ramplonas, frías, sin fe…

¿Talibanes? ¿Fundamentalistas?

En nada nos debilitan los que a sí mismos se engañan y, con ese fruto, nos echan toda la tinta de calamar que pueden. Pero en esto de las misas no queremos transigir. No queremos porque si la misa es “el culmen de la religión católica”, la nueva expresa con toda justicia la rebaja que desde el Concilio Vaticano II se le ha infligido a la religión católica. Que más parece que un evento consultivo, que no se definió dogmático, haya de ser superior a la fe de nuestros antepasados y a la misma Iglesia cuya nueva presencia en el mundo rompe la memoria que de ella guardábamos. Por cierto, muchos se preguntan – muchos más ni eso, se van y basta – qué fuerzas habrá en la sombra que determinen estos dislates, ambigüedades y vagabundeos teológicos. Esta religión nueva que se adapta como guante al refrán: “Decidme de qué presumís y os diré de lo que carecéis.” Así, a: de la falsa nueva confesionalidad; b: de la falsa revolución humanitarista; c: de la falsa caridad con el prójimo; d: del falso ecumenismo. Porque ha sido en los últimos 40 años que a), naciones enteras se han impulsado por los papas conciliares a desgajarse de Dios en sus constituciones; b) las sociedades quedaron huérfanas de una moral cristiana protectora; c) una extrañísima caridad deja al prójimo en su ignorancia del amor de Dios, y d), el fracaso de la vuelta de los mal llamados hermanos a la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia romana.

La obra de Annibale Bugnini, el Novus Ordo aprobado por Pablo VI, se corresponde perfectamente con este objetivo, con los frutos evidentes de una religión nueva que perfectamente se expresa en la Nueva Misa comparada con la antigua que tenían que ser unos franceses, quizás por caridad divina, los que nos la preservaran de su aniquilación.

Pero los católicos queremos ser tan “anticuados” como nuestro Credo. Y es que, miradas las cosas con sencillez, si nuestras verdades son “eternas” ¿por qué hay que reconvertirlas a un volátil presente? Si nuestra fe es religión enseñada por el mismo Dios ¿qué cambio se justificarfá en su predicación? Existe hoy un adjetivo de calidad: “Lo clásico”. Esta tarde en el hipermercado me han dado una papeleta promocional para llevarme gratis séis litros de leche “clásica”, si el sábado hago compra de no recuerdo cuánto. Existe gran variedad de cosas clásicas inimaginables: el cine clásico, la música clásica, los historiadores clásicos, el matrimonio clásico, la educación clásica… Es evidente que el gusto por “lo clásico” entraña la búsqueda de valores invariables, como el oro, que sube de precio cuando el dinero lo pierde.

En nada queremos ser originales, ni epatar a nadie. Nuestro pensar no es nuestro, es el recibido de la Tradición (1 Co 11, 12), a nuestros argumentos los refuerzan los hechos. En estas cosas preferimos sentirnos coetáneos de San Vicente de Lerins, o de los que se unieron a San Atanasio de Alejandría el doctor solitario frente al grueso de obispos abrigados por el poder de los emperadores y la debilidad del Papa… No nos queda otra que rechazar el atropello llamado “puesta al día” con el que se nos impuso, un-dos, un-dos, una temeraria adaptación a los tiempos. No reparando en que pretender educar al mundo con la adopción de sus defectos atrae la fatal compañia de sus primos: el demonio y la carne. (cfr Catecismo, Los enemigos del alma.)

Mañana, dos de noviembre, es el día de los cementerios. Día oportuno para pensar estas cosas y descubrir hasta qué punto la Iglesia es o no congruente con su fe divina y católica. Esos paseos entre monumentos y epitafios nos preguntan a cada cual en cuánto estamos abandonando nuestra formación en la fe de católicos por un simple temor a no destacar. Falsa humildad donde las haya.

Sí, con razón el mundo sin fe suele objetarnos: “— Pero, oigan, ¿no es la muerte el argumento definitivo de la nada? ¿Podemos creer en la inmortalidad después de ver una incineración?” Es cierto que ante el ser querido al que vemos descenderle a una fosa, la certeza de su descomposición nos sacude hasta parecernos que con él enterramos toda esperanza. Mas, también, en ese momento la fe se hace el único asidero que nos sostiene más allá de lo que vemos… Con acierto diremos que esa contemplación es “la hora de la verdad” en la que descubrimos si nuestras creencias no son mero convencionalismo, clavo ardiendo de fantasías consoladoras.

Nuestra fe se fortalece en que nuestra naturaleza, supuestamente efímera, está sustentada en algo indestructible, el alma. ¿Dónde está la incineradora capaz de aniquilar el alma? No se esfuercen en buscarla porque no hay nada que pueda enfrentarse al aliento de vida que sale de la boca de Dios. Dios dio vida inmortal a nuestro barro y por eso un cristiano, un bautizado, no teme a la muerte. (Ge 2, 7) Y si la teme es con mezcla de curiosidad, tal que Simón el Pescador cuando, como niño curioso, anduvo sobre las aguas y, asombrado del prodigio, dudó y temió hundirse.

Con la fe cristiana vislumbramos, pues, que la muerte no es el final de nuestra existencia, que aun con todas las tinieblas que se quiera este túnel tiene una salida espléndida de luz. Fue prometido que cuando nos llegue la muerte, una vez cumplida esta gravidez en la placenta de la fe, Dios nos parirá de nuevo, rescatados para la Vida que no acaba… Así se aprecia en la bellísima metáfora propuesta por Jesús: «La mujer, cuando está de parto, tiene congoja, pues llegó su hora; mas cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que nació un hombre al mundo.» (Jn 16, 21)

¿Es que hay un Más Allá?

Agujeros negros, supernovas con la energía de un millón de soles, enjambres de galaxias… y, ahora, la Física Quántica en cuyas subpartículas se pierden los descreidos. ¿Y ha de ser esto para desperdicio? ¿Para que los ocasos se quemen en inútil derroche ante un campo sin nadie que sustituya al sol…? (J.M. Valverde) No,rotundamente no.

Seguros podemos estar de que lo que sabemos hoy  se empequeñecerá con lo que sabremos mañana. Por ejemplo, casi ayer nada conocíamos de los neutrinos que parecen espectros, o de esa masa oscura que sostiene astros y sistemas… Esto solo ya me parece más increíble que la idea de inmortalidad. Ahora, último regalo, la “Teoría de las Cuerdas” que nos propone varios universos, intercomunicados o estancos…

Si la Física y las ciencias exactas apuntan a que todo lo creado pudiera no radicar en la inmensidad material visible poco nos importará ya un Big-Bang, o el Gran Atractor, pues antes y detrás siempre estará ese Dios que nos hizo casi iguales a los ángeles. (Ap 22, 9) Porque es de elemental conclusión que debe haber una Causa Primera, que el orden de lo hecho supone, exige la existencia de un Ordenador, y que entre la creación visible y la invisible hay muchas energías desconocidas. La mayor de todas, la que meteríamos en un arca de oro con una etiqueta que dijera: “Amor”. La creación máxima de Dios (1 Jn 4, 8) ante la que nada importa que “se quede el infinito sin estrellas”, como decía una canción.

Inmortales

En las escrituras Dios nos promete abrir nuestros sepulcros…: «Y os haré salir de ellos. […] os infundiré mi espíritu y viviréis […] y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago.» (Ez 37, 12b -14)

Sospecho que los que no creen en la inmortalidad no lo es tanto por objeción racional sino por lo mucho que la desean. Y es que tenemos miedo de que no sea verdad. ¡Vivir para siempre y, además, recuperados los dones perdidos…! Lógico es que nuestra nimiedad nos haga recelar. No obstante, que somos criaturas hechas por Dios y para Dios lo prueba sentir dentro de nosotros la atracción “genética” hacia Él, como bien dijo San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.» Realidad que le da título a este post.

Al gustar de la esperanza cristiana y sentir la natural e inmedible gratitud que provoca, surge preguntarnos lo que perderemos si seguimos la apostasía hoy tan fuerte. Lo seguro es que nada más nos quedemos con el nihilismo de la indiferencia y la orfandad del materialismo. Una pregunta a la que sin pretenderlo contestó con otra un patrón de pescadores de Galilea: «¿Adónde iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.» (Jn 6, 68) No, señores irenistas, “progrez” y bazofia de la “Nueva Cristiandad” mariteniano-montiniana, y de la fenomenología juanpablista, nada sois ante la definitiva promesa para este día. «Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí aunque haya muerto vivirá.» (Jn 3, 36; 6, 51; 11,25)

Las visitas a los cementerios nos impulsan a dar un salto sin red a la fe. En nuestra cultura, a la fe cristiana. Creer en la vida sin final, prometida por quien puede prometerlo, Dios, es condición fundamental para bañar de fe nuestras visitas del Día de Difuntos. Sepulturas que nos recuerdan el misterio de vivir para morir, de llegar para marcharnos; que nos siembran el alma con sentimientos que merecen ser escudriñados. Porque llevan a Dios. De los que los vivos, muertos de miedo y de insolencia, huimos de su reclamo. Sin embargo, ¿no es cierto que sin Dios esas lápidas son muy poca cosa? Apenas una evocación de aquellos a los que hemos amado y nos amaron.

Que vivan en paz.

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Nota de HURANIA: Este post es original de Pedro Rizo, quien lo ha publicado en su blog  ubicado en PeriodistaDigital

Estatura física de Hitler, Franco y Stalin

12 octubre, 2012

1,72 m. ;  1,63 m.; 1,63 m.   respectivamente.

Según he leído recientemente  en un libro cuyo título no recuerdo,  la estatura expresada en centímetros de los tres estadistas europeos arriba citados es, respectivamente de 172, 163 y 163.

Por otra parte, buscando en yahoo.es he econtrado la siguiente respuesta respecto a la estatura de Adolf Hitler:

Pues sabrás que don Adolfo era una persona promedio 1.78 m de estatura y unos 75 Kgs. de peso. Nariz típica germana, ojos azules, No tomaba bebidas alcohólicas, no fumaba, y no andaba con mujeres pero no creo que haya sido homosexual. Muchos de los grandes hombres han sido mayormente asexuales. Si su padre no hubiera sido adoptado, su apellido habría sido Schickelgruber.

FUENTE:

Seguidamente leemos lo siguiente:

…ciertamente la historia no es como nos la han vendido…

bueno esta muy comprobado que el holocausto es improbable, es una de las mentiras mas grandes de la historia, la historia esta escrita por los vencedores de la segunda guerra mundial y por los judíos mismos muchísimos libros con pruebas reales que demuestran la mentira del holocausto son censurados, quemados etc. Por que ? si se supone que la verdadera verdad soporta cualquier tipo de prueba, o no
Es exacto que la Alemania nacionalsocialista creó campos de concentración; lo hizo
después junto con muchos otros países, convencidos todos de que dichos campos serían más humanos que la cárcel:

Hitler veía en esos campos lo que Napoleón III había creído ver en la creación de las colonias penitenciarias: un progreso para el ser humano. Pero es falso que haya creado campos de exterminio. Es exacto que los alemanes fabricaron camiones que funcionaban con gas (Gaswagen).
es falso que hayan fabricado camiones de gas homicidas (si uno solo de esos camiones hubiera existido, estaría expuesto en el museo del automóvil o en los museos del Holocausto.
si los alemanes empleaban el Zyklon (producto a base de ácido cianhídrico utilizado desde 1922) para proteger mediante la desinsectación la salud de los civiles, de las tropas, de los prisioneros o de los internados. jamás emplearon el Zyklon para matar a nadie y mucho menos a multitudes de seres humanos ; a raíz de las drásticas precauciones en el manejo del gas cianhídrico, los pretendidos gaseamientos homicidas de Auschwitz o de otros campos habrían sido, además, radicalmente imposibles. Si los alemanes contemplaban una « solución final de la cuestión judía Pero esa solución era territorial y no homicida; se trataba de instar o, caso de ser necesario, de forzar a los judíos a abandonar Alemania y su esfera de influencia en Europa para establecer, mediante un acuerdo con los sionistas, un hogar nacional judío, en Madagascar o donde fuera. Muchos sionistas colaboraron con la Alemania nacionalsocialista para que se llevara a cabo esa  solución, y no un programa de exterminio físico.
si algunos campos de concentración poseían hornos crematorios para la
incineración de los cadáveres. Pero era para combatir mejor las epidemias y no para incinerar en ellos, como algunos se atrevieron a veces a decirlo, a seres vivos además de los cadáveres.
si los judíos conocieron los sufrimientos de la guerra, del internamiento, de
la deportación, de los campos de retención, de los campos de concentración, de los campos de trabajo forzado, de los ghettos, de las epidemias, de las ejecuciones sumarias por toda clase de razones; también padecieron represalias o hasta masacres porque no hay guerra sin masacres.
Pero también todos esos sufrimientos los padecieron de igual manera otras
naciones en particular, los alemanes y sus aliados
(exceptuando los sufrimientos de los ghettos, puesto que el ghetto es primero y ante todo una creación específica de los propios judíos.) ; es sobre todo verosímil, para quien no padezca una memoria hemipléjica y para quien se esfuerza por conocer las dos caras de la historia de la Segunda Guerra Mundial (la cara que siempre se muestra y la cara que casi siempre se oculta), que los sufrimientos de los vencidos durante la guerra y después de la guerra fueron, tanto en el aspecto cuantitativo como cualitativo, peores que los de los judíos y de los
vencedores, sobre todo en lo referente a las deportaciones.
Es falso que, como algunos se atrevieron a afirmarlo durante mucho tiempo, haya
existido orden alguna de Hitler o de alguno de sus próximos colaboradores de exterminar a los judíos. Durante la guerra, algunos soldados y oficiales alemanes fueron condenados por sus propios tribunales militares, y a veces fusilados, Es bueno que los exterminacionistas (es decir aquellos que creen en el exterminio de los
judíos) hayan terminado, rendidos, por reconocer que no se encuentra rastro de ningún plano, de ninguna instrucción, de ningún documento relativo a una política de exterminio físico de los judíos y que, de la misma manera, hayan admitido por fin que no se encuentra rastro de cámaras y demás instrumentos con que se llevo a cabo “el exterminio” porque entonces la historia contada por los judíos?
por dinero, el motor que les mueve
libros:
El Holocausto bajo la lupa – Jürgen Graf
Escritos revisionistas – Robert Faurisson
En el anteproyecto a la «ley antir-racismo», que el Consejo Federal suizo presentó al Parlamento, ¡se penaliza toda crítica referente a la veracidad del holocausto con multa o prisión!

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081018071239AAAYXQB

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20111201055857AATy8VJ

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090723031653AAQ7UVO

http://www.galeon.com/zulia88/6milagros.…

Retos políticos de ESPAÑA:

26 agosto, 2012

Publ. en diciembre de 2011, en La ilustración liberal)

Decía Toynbee que una sociedad se desarrolla o perece según sea capaz de percibir y afrontar los desafíos que la historia le plantea. Por lo que se refiere a España, sería bueno estudiar esos desafíos para percibir claramente su alcance, examinar su importancia y urgencia relativas y proponer remedios racionales. Ello requiere un trabajo arduo y de equipos, del que aquí solo puedo trazar un leve apunte según mi entender. Hace algunos meses escribí un artículo[1] sobre los problemas que deben ser resueltos políticamente en España, y que ahora amplío:

El país sufre una crisis política, económica, moral e intelectual por la incapacidad aparente para resolver una serie de problemas de gran alcance, entre los que cabe citar:

1.Degradación de la democracia. La transición legó una democracia defectuosa, sin verdadera división de poderes, con una ley electoral cuestionable, partidos de tradición antidemocrática y actitudes erróneas hacia el terrorismo y hacia el propio origen de nuestras libertades. Tales defectos pudieron corregirse, y algunos lo fueron en el período de Aznar, pero posteriormente han conducido a una generalizada involución política.

2.En relación con este problema está un sistema económico con un peso excesivo del estado, que permite a los políticos, sobre todo a los más mesiánicos de izquierda y separatistas, utilizarlo para imponer sus ideologías, tradicionalmente horras, en España, de cualquier pensamiento serio.

3.Degradación de la unidad nacional, debido al poder adquirido por partidos desleales a la nación y a la democracia. Ese poder nació por una parte del terrorismo (se creyó a esos partidos, erróneamente, barreras frente a la violencia, cuando han procurado rentabilizarla políticamente), por otra de la complicidad de una izquierda de tradición antiespañola y de la pasividad de la derecha.

4.Degradación de la salud social: no estamos a la cola de Europa en casi todo, como dicen muchos. En drogas, alcoholismo, fracaso familiar, matrimonial y escolar, abortos, población penal, violencia doméstica y otros índices de salud social, España goza de un puesto relevante, en algún caso entre los primeros del continente. Esos logros proceden de actitudes impulsadas por unos políticos, intelectuales y periodistas entre quienes es alto, a su vez, el índice de corrupción (intelectual, económica y sexual).

5.El problema islámico y Gibraltar. España tiene hoy, en el exterior, un solo frente político susceptible de tornarse militar: el del Estrecho, cuyos puntos clave son Ceuta, Melilla y Gibraltar. Problema ligado al del islamismo radical y la inestabilidad del Magreb. En esa zona, neurálgica para nosotros, padecemos la colonia-colonizadora de Gibraltar, perfecto revelado del papel de aliado-lacayo que nos reservan la UE y la OTAN. Nuestra posición política, moral y militar al respecto no ha cesado de deteriorarse en los últimos años.

6.Nuestra posición en Europa: el ingreso de España en la CEE, probablemente tan innecesario como el ingreso en el euro, ha traído fuertes pérdidas de soberanía, merma en las tasas de crecimiento y mayor dependencia económica, sin que nos haya evitado crisis más fuertes que antes. Habría que valorar tales hechos.

Los problemas mal resueltos tienden a empeorar. Las sociedades progresan, se estancan o naufragan según respondan a los retos que les plantea la evolución histórica. De nosotros depende el resultado, sin que debamos esperar ni desear salvamentos exteriores.

A todos estos habría que añadir un desafío casi nunca mencionado y que acaban de poner de relieve Alejando Macarrón (El suicidio demográfico de España, Homo Legens, Madrid, 2011) y Francisco José Contreras: el envejecimiento de nuestra sociedad, con los desequilibrios y malas consecuencias que ello entraña. Generalmente se centra la cuestión en el plano económico, que es importante pero no el único. Desde ese punto de vista implica un esfuerzo creciente por mantener a una masa creciente de población no productiva y que, por razones biológicas, ocasiona gastos especialmente elevados. Si la población va aumentando o se mantiene estable, el esfuerzo resulta llevadero, pero si, como viene ocurriendo, los fallecimientos superan a los nacimientos, la carga tiende a hacerse insoportable a plazo medio. Si no ha provocado ya una quiebra del llamado estado de bienestar, se debe a la inmigración masiva registrada en años recientes. Pero no debe olvidarse que esa inmigración plantea a su vez nuevos problemas, ya que una gran parte de ella no se integra, y menos en una sociedad como la nuestra, que ha perdido hasta tal punto la conciencia de la escala de valores. El interés de la mayoría de los inmigrantes es por lo común meramente económico, sin compartir ideales de cohesión social como el patriotismo, la adhesión a las libertades o a una identidad histórico-cultural, ideales a su vez en fuerte declive entre los propios españoles desde hace bastantes años.

Este problema enlaza con los demás, aunque no creo que el envejecimiento demográfico entrañe automáticamente un envejecimiento moral y anímico; pero, sin ser forzoso, ese doble envejecimiento se está produciendo. Difícilmente hará frente a sus retos un país de ancianos con una juventud reducida y educada en la negación del patriotismo, en la indiferencia hacia las libertades y la responsabilidad y en ideas falsas y despectivas sobre la propia identidad cultural, todo ello sustituido por la telebasura (que es mucho más que televisiva) y una amalgama de arbitrarias solidaridades, pacifismos y viejos derivados de la lucha de clases, la lucha de sexos y similares. Opino que una manifestación de ese envejecimiento psicológico y moral se manifiesta en el hecho de que no hayan surgido alternativas ni liderazgos capaces de arrostrar la involución política de los últimos siete años, en la que ha colaborado pasiva y a veces activamente el PP. No aparecen el necesario liderazgo y la alternativa ni siquiera cuando la crisis económica alarma y aprieta más, revelando a todo el mundo fallos estructurales y políticos de hondas raíces. Tal falta de iniciativa e incapacidad de estudio en profundidad de los problemas del país indica una sociedad envejecida también en espíritu, de escasa energía, que prefiere no enterarse demasiado de los peligros y dificultades que la amenazan.

Pondré un ejemplo, señalado en el apartado sexto: nuestro ingreso en la CEE, luego UE, es mirado casi universalmente como un éxito, a pesar de la pérdida de soberanía y de democracia, y de las consecuencias que estamos sufriendo. Prácticamente nadie se plantea, no ya la posibilidad de salir de ella y recuperar nuestra soberanía, sino ni siquiera de hacer un balance realista de las ventajas y perjuicios traídos por estos años de “entrada en Europa” (donde siempre estuvimos). De igual modo, ha sido imposible analizar en treinta años las ventajas y perjuicios del estado de las autonomías diseñado en la transición, y solo ahora asistimos a reacciones contra él basadas en las presiones de la crisis económica, pero nuevamente hueras de un análisis sensato y a fondo. Debajo de estas incapacidades se encuentra el prejuicio de que somos un pueblo menor de edad precisado de la tutela de otros considerados –harto arbitrariamente– más serios. Y quienes sostienen eso –muchísimos– son desde luego menores de edad, por decirlo así, pero ¿tendrán razón y lo será también la gran mayoría, a la que pretenden imponer sus pobres ideas?

Por otra parte, ¿cuál es la posición real en la UE y en la OTAN de una nación que soporta una agresiva colonia extranjera en su propio territorio, colonia perteneciente, para más inri, a un país considerado amigo y aliado? ¿O nuestra amistad incondicional con otro país, aliado preferente de aquel que más directamente nos amenaza? Estas graves distorsiones de nuestra posición y política internacional parecen no existir siquiera, todo el mundo prefiere desviar la mirada. Obsérvese que no sostengo que debamos salir de la UE o de la OTAN, sino la más elemental necesidad de analizar y hacer balance de lo que han supuesto para nosotros y adoptar una postura racional al respecto, sea la salida, la permanencia como hasta ahora o la modificación de las condiciones de nuestra integración. Esta silenciosa negativa a enfocar problemas clave se llama estupidez y decadencia política y moral.

O consideremos el carácter de frontera de nuestro país con un mundo islámico en proceso de radicalización, donde van fracasando operaciones políticas o bélicas como las de Líbano, Somalia, Afganistán o Irak, o están siendo derribados regímenes prooccidentales –precisamente en el norte de África, donde más nos afecta– con el suicida apoyo de la UE y la OTAN. La parte islámica de la inmigración suele mirar a España como a su perdido Al Ándalus, y la decadencia demográfica, moral y cultural que percibe en nuestro país como un motivo de esperanza para la vuelta de los antiguos buenos tiempos. Esperanza alentada al constatarse la presencia en España de numerosos donjulianes, baste recordar al muy influyente Juan Luis Cebrián, entre tantísimos otros. Ello empeora la cuestión del expansionismo de Marruecos, el estado más agresivo del Magreb desde su independencia, en proceso de islamización y crisis a medio plazo de su monarquía y fuertemente apoyado por algunos de nuestros aliados. Problema complejo y añadido que, si no se afronta como es debido, puede incidir (lo está haciendo ya) en el peligro de disgregación nacional.

He señalado que, con la llegada de Zapatero al poder, la corrección en marcha, bajo Aznar, de algunas deformidades de la transición se convirtió en su contrario: en una involución basada ideológicamente en las ideas rupturistas alimentadas por los partidos marxistas y separatistas después de la muerte de Franco. No es casual, por tanto, que los siete años zapateriles hayan concluido en una cuádruple crisis, no solo económica sino moral, nacional y democrática. Las tres últimas han ido profundizándose gracias en alta medida a la inanidad intelectual e ideológica del PP, que no ha ejercido realmente de oposición. De no ser por la urgencia de la crisis económica, probablemente el PSOE habría continuado en el poder y agravando la situación de España. Por suerte, los socialistas han perdido las elecciones y ahora debemos preguntarnos qué cabe esperar del PP.

No cabe duda de que el problema más acuciante ahora mismo es el económico, y no se aprecia ante él una postura clara del PP. No podemos saber, a día de hoy, si este partido va a aplicar una política económica adecuada. Sus promesas electorales suenan vanas y contradictorias, aunque quizá se trate solo de los habituales trucos electorales de los políticos mediocres. Como sea, no ha ofrecido ninguna idea original, y probablemente su política se limitará a obedecer las indicaciones de Alemania y Francia, como ya lo iba haciendo el anterior gobierno. Lo que sí sabemos, y ello es lo más alarmante, es que Rajoy y los suyos creen que “la economía lo es todo” y obran en consecuencia. Desde la oposición han sido incapaces de frenar la involución zapateril, y da la impresión de que ni siquiera consideran los gravísimos problemas de otro orden, a la larga mucho peores. Pero el PP prefiere cerrar los ojos ante ellos, lo que, desde luego, no los hará desaparecer; al contrario, empeorará su peligrosidad.

Lo cierto es que España ha llegado al final del ciclo menor abierto por la transición, dentro del ciclo amplio comenzado por la victoria de los nacionales en la guerra civil; y que los desafíos se acumulan. Hoy, al mismo tiempo que la económica, es también muy acuciante la regeneración democrática y nacional frente a las brutales tensiones disgregadoras que sufre el país. Una mala respuesta o una falta de ella pueden resultar catastróficas en un mundo más complicado que nunca.

PÍO MOA

Fuente:

http://www.intereconomia.com/blog/retos-politicos-espana-20120825

24 mayo 2012; EL SUBLIME LEGADO INDOEUROPEO

24 mayo, 2012

80) El sublime legado indoeuropeo

El sublime legado indoeuropeo. A propósito de algunos artículos publicados recientemente en el recomendable blog de K. Elst (http://koenraadelst.blogspot.com/).
Manu Rodríguez. Desde Europa (04-20/05/12).
                                                         *
*La India no musulmana y los parsis son los únicos reductos en los que se conservan vivas tradiciones ancestrales indoeuropeas. El resto de los pueblos indoeuropeos hemos perdido nuestras culturas; hemos sido islamizados o cristianizados. El ámbito persa en su totalidad (salvo los citados parsis), armenios, partes de la India, y el conjunto de los pueblos europeos (indoeuropeos o no) han sucumbido. En estas zonas los dioses propios, los Padres propios, y el legado cultural propio están semi-destruidos, u obliterados.
No circula entre nosotros la comunidad de origen, la solidaridad entre los pueblos  hermanos. Ninguna ‘koiné’ indoeuropea. Nos ignoramos a nosotros mismos. Carecemos de conciencia cultural común. Esta conciencia haría de nosotros un frente único contra los adversarios de nuestro ser; contra aquellos que pretenden destruir nuestro ser ancestral y autóctono; contra nuestro mal.
El islam y el cristianismo en la India, en Pakistán, en el mundo persa, en toda Europa, dividen y enfrentan a nuestros pueblos desde hace milenios. Hace ya mucho tiempo que vivimos culturalmente alienados, instrumentalizados, divididos, y enfrentados. Como peones.
Ingleses, franceses, rusos, afganos, kurdos, paquistaníes, armenios, tayikos, españoles, suecos… Todo parece indicar que somos pueblos de débil voluntad, fáciles de conquistar y manipular. Que tenemos en poco a nuestros dioses, a nuestros Manes; a nuestro genio, a nuestro ser; a nuestra historia milenaria. Nuestro comportamiento ante las oleadas cristianas y musulmanas del pasado nos lo muestra; la cristianización o la islamización, a la fuerza  o de grado, de nuestros pueblos. Estas experiencias fueron la piedra de toque, la prueba de fuego. En aquellos momentos se media y se pesaba nuestro ser. Y no dimos la talla, no estuvimos a la altura. No fuimos dignos.
Debimos seguir siendo fieles a nuestros antepasados, fueran cuales fuesen las circunstancias, y fueran cuales fuesen las consecuencias que nos acarrease tal fidelidad. Pero abandonamos, en cambio, nuestro ser, como todos sabemos. De ahí nuestros males y debilidades.
La mayor parte de los pueblos indoeuropeos fuimos desarraigados cuando las cristianizaciones y las posteriores islamizaciones, y aún seguimos desarraigados. Una ver cortado el nexo con los antepasados flotan a la deriva, sin norte, sin criterio, sin esperanza; nuestros hombres y mujeres, nuestros pueblos, nuestras sociedades.
Hay pueblos sanos y envidiables. Pueblos que no pierden ni abandonan así como así el legado ancestral, el nexo con los antepasados; que no pierden ni abandonan el ser propio; que se perpetúan en el tiempo. Pueblos con voluntad de futuro.
No es, lamentablemente, nuestro caso. Para recuperar la salud, la fuerza, el orgullo, el honor, la dirección y el camino, se ha de recuperar, en primer lugar, el nexo con los antepasados. Se ha de restablecer la conexión con nuestro pasado, con el propio, no con el ajeno; con nuestros mundos pre-cristianos o pre-islámicos: griegos, romanos, indios, persas, germanos, eslavos, bálticos… El sublime legado indoeuropeo.
En lo que concierne a los momentos actuales y la relación de nuestros pueblos con la ofensiva islámica (demográfica e ideológica) de última hora, con la tercera ola como dicen, hemos de lograr la unidad. En Europa y en la India mantenemos la misma lucha por sobrevivir. Nos jugamos el ser ancestral y autóctono.
Todos los herederos de culturas indoeuropeas estamos (o deberíamos estar) comprometidos en esta lucha por la defensa y la recuperación de nuestras tradiciones. Para que éstas vuelvan a ocupar en nuestra memoria el lugar que les corresponde, el más alto lugar.
*Es preocupante el problema del proselitismo cristiano y musulmán en tierras de la India. Estos proselitismos agresivos buscan convertir, ganar miembros para su causa, esto es, privar a los pueblos de los suyos. Van contra la unidad simbólica del pueblo, de la comunidad, de la madre-patria, del Reino… Son sediciosos por naturaleza. Debilitan al anfitrión. Le restan número, fuerza, potencia. Terminan dividiendo y enfrentando a la comunidad. Son fatales aquí y allí; son sumamente destructivos; son letales. Semejantes proselitismos deberían estar prohibidos; semejantes dioses, semejantes principios. No deberían circular entre nosotros. Vengan de dentro o de fuera. Por la salud del Reino.
Este proselitismo no tiene otra intención (a corto, medio, o largo plazo) que la de suplantar o sustituir a la cultura anfitriona, la de usurpar su lugar. Es un acto de guerra, es un sabotaje, es una ofensiva. Se trata, en toda época y en todo lugar, de la destrucción del otro.
Los pueblos no cristianizados o no islamizados son pueblos a cristianizar o islamizar. Así, desertizando, agostando pueblos y culturas, prosperan estas ideologías. Sus éxitos son bien patentes: cristianos y musulmanes dominan ‘espiritualmente’ la casi totalidad del planeta; lo dividen y enfrentan también.
Estas ideologías son culturas étnicas (como todas las demás) que se propagan mediante slogans universalistas (para todos los pueblos, para todos los hombres) que enmascaran  lo particular y propio  –lo árabe, lo judío (lo judeocristiano),  lo indio (pienso en el budismo en el Tíbet y en otros países asiáticos). Culturas étnicas que crecen y engordan a expensas de las demás –devorándolas.
Llamo la atención sobre la reciente campaña de distribución del Corán en Alemania. Aunque el islam lleva décadas haciendo impunemente proselitismo por toda Europa. Bajo el amparo de nuestra libertad (que fue duramente conquistada) se difunde una ideología totalitaria contraria y opuesta a todas nuestras tradiciones culturales (jurídicas, políticas, estéticas, culinarias…). Pocos, por desgracia, parecen advertir el peligro. Conseguirán adeptos que pasarán a formar parte de la sombría ‘umma’. Los conversos son o ‘conciencias robadas’ (cautivas, cautivadas; almas débiles, manipulables), o abiertos traidores. En su momento lucharán contra sus hermanos europeos, contra su sangre, contra su genio; contra ellos mismos. Comienza el proceso de división y enfrentamiento de la población autóctona. El futuro es la discordia civil, y la desaparición de la Europa europea. Abundan los ejemplos en la historia mundial: los pueblos escindidos, deshechos, destruidos; las culturas erradicadas. Sin olvidarnos del pasado, obsérvense los casos contemporáneos (Sudán, Somalia, Etiopia, Nigeria, Kenia, Mali… Líbano, India, Indonesia, Malasia, Filipinas… algunas de las antiguas repúblicas soviéticas). ¿Qué nos hace pensar que el islam (la tenebrosa ‘umma’) se comportará de manera diferente aquí, en nuestra Europa? Seremos igualmente desgarrados.
Añado que la clase política y la población europea ya están divididas con relación a la masiva presencia de musulmanes extranjeros en nuestros países. Ese objetivo estratégico ya está cumplido. Los musulmanes cuentan con partidarios de su presencia entre la población autóctona: la izquierda política (mendigando los votos), las sectas cristianas (apaciguando a la fiera y previendo una futura Europa islamizada), los intelectuales y ciudadanos ‘progresistas’ (por confusión, ignorancia, cobardía, connivencia, o hipocresía), los ‘conversos’… Hoy por hoy, ir contra esta masiva e inquietante presencia está mal visto. Los que se oponen son tildados de fascistas, xenófobos y demás. Hay que tener valor y coraje moral para manifestar en público nuestros temores y preocupaciones. No es sólo el ostracismo al que nos vemos abocados por nuestros propios conciudadanos, la ‘umma’ amenaza y dispara contra aquellos que se le oponen con mayor contundencia y éxito. Entretanto, esta peligrosa comunidad sigue creciendo y fortaleciéndose en nuestras tierras. El futuro es sombrío, muy sombrío. Me temo lo peor, la pérdida de Europa. Perderemos, nosotros los europeos, nuestras tierras y nuestras culturas.
*Estos apóstoles de dioses únicos nos insultan con su prédica y sus sofismas cuando discuten desvergonzadamente nuestras tradiciones; nos ofenden cuando niegan o censuran nuestros dioses o nuestros principios sin el menor respeto. Estos necios, estos conversos, estos infieles. Es una ofensiva contra nuestras tradiciones culturales todas; una ofensiva en toda regla contra nuestras señas de identidad. Estos ignorantes que amenazan con borrar de un manotazo siglos, milenios de cultura. Pero, ¿qué juego es éste? El más siniestro, el más tenebroso de todos; el juego del único dios.
Ya está bien de excusar y difuminar nuestro politeísmo, de avergonzarnos de él. Además, no se trata de politeísmo. Ni de religión, exclusivamente. Se trata de cultura, y éste término lo abarca todo, esto es, todo el ámbito lingüístico-cultural de un pueblo, todo su mundo simbólico; todo su cielo, vale decir. La cultura de un pueblo es su religión, pues es la cultura la que religa a un pueblo y le hace uno. Si perdemos este cielo perdemos nuestra alma, perdemos nuestro ser simbólico milenario, ancestral. Tengamos en cuenta que nuestra edad es la edad de nuestra cultura, somos tan viejos     y tan sabios como ella. No nacimos ayer, con el islam; ni antes de ayer, con el cristianismo.
Por lo demás, es un deber el que tenemos con nuestros Padres, con nuestros Manes; el deber de perpetuar su memoria y preservar su legado. Y en el cumplimiento de este deber consiste la fidelidad.
“Deserere Patriam” y “Sacrae Patria desererem” (abandonar a los Padres, desertar de los Padres) eran expresiones usadas por los romanos para referirse a aquellos que abandonaban las ancestrales tradiciones heredadas y adoptaban una extranjera  (se cristianizaban, por ejemplo) –pues en esto consiste la infidelidad; y no hay otros infieles que aquellos que tal cosa hacen. El abandono de su familia, de su gente, de su pueblo, de su sangre, de sus antepasados… Ese abandono, esa deserción, esa traición. Ese acto vergonzoso, indigno, reprobable.
Dicho sea de paso, términos como pagano, idólatra, infiel y similares, usados exclusivamente por judíos, cristianos, y musulmanes para referirse al resto de las culturas, tienen la función de anular o borrar las diferencias entre las peculiares y diversas culturas del planeta, de negar la entidad misma de tales culturas. Son conceptos negativos y destructivos. A un cristiano o un musulmán no le interesa la cultura otra; para estos el mundo está dividido en cristianos y paganos, o en musulmanes e infieles. No hay, pues, armenios, persas, griegos, romanos, germanos, egipcios, chinos, indios y demás, sino paganos o infieles. Estos términos no son ni descriptivos, ni ilustrativos, ni informativos, por supuesto; no dicen absolutamente nada acerca de las culturas así denominadas –cuando se aplican por igual a egipcios y a griegos (lo único que dicen es que tales culturas no son (o no fueron) ni judías, ni cristianas, ni musulmanas).
De ningún modo son términos adecuados para que una cultura se refiera a sí  misma. Los términos adecuados son cultura griega, egipcia, china, india, o japonesa.  Decir que un pueblo ha dejado de ser pagano (para hacerse cristiano o musulmán) es decir que un pueblo y una cultura han dejado de ser, que han dejado de existir (lo que, en efecto, les sucedió a muchos).
Aplicar el término ‘pagano’ a los egipcios, a los fenicios, a los griegos, a los caldeos… a los numerosos pueblos milenarios del entorno era una manera de destruirlos; de destruir su diferencia, su particularidad; de hacerlos indistinguibles. Primero había que renombrar al oponente; desdibujarlo, desrealizarlo, deshumanizarlo. El resultado es una masa confusa, amorfa, sin identidad, que es lo que se pretendía. Contra esta masa ‘pagana’, y ni siquiera humana, se hacía la guerra. Entonces como ahora.
Completamente desafortunado es el uso de términos como ‘neopagano’ o ‘neopaganismo’, que algunos  grupos adoptan para sí. En estos grupos se habla incluso de ‘matrimonio pagano’ y cosas semejantes. Como si el paganismo hubiese sido alguna vez una religión, o una cultura, o un conjunto de prácticas. El término ‘pagano’ es latino y quiere decir ‘campesino’, y sus cultos son los únicos que podemos llamar con justicia paganos, esto es, cultos campesinos. Estas tradiciones no representaban sino una parte del mundo religioso-cultural romano; componían una región, un sub-espacio en la compleja cultura romana.
A estos ‘neopaganos’ les digo que quizás sean más apropiados términos como neo-griego, neo-celta, neo-germano, neo-romano  y demás (neo-egipcio, neo-persa…). Tal vez, en el futuro, neo-europeos, o neo-indoeuropeos.
Cristianos y musulmanes denominan, sin el menor pudor, a los períodos pre-cristianos y pre-islámicos de los pueblos a cristianizar o islamizar como ‘era del pecado’ y ‘era de la ignorancia’ respectivamente.
La crítica del politeísmo no es más que una excusa. En cada medio se usa una retorica diferenciada. Allí es el politeísmo, aquí es el ateísmo o el laicismo. Es una guerra abierta (fría y caliente) contra el resto de las tradiciones culturales.
Los pueblos cristianizados o islamizados hemos sido privados de nuestra historia, privados de la evolución natural de nuestras tradiciones. Nuestro devenir propio ha sido usurpado. Hemos tenido una historia impostada, una historia cristiana o musulmana. Estas ideologías han dirigido nuestra creación literaria, arquitectónica, científica, filosófica, o musical. Durante siglos los temas o personajes bíblicos o coránicos han llenado nuestra literatura, nuestra arquitectura (templos dedicados a divinidades extranjeras), nuestra música… Nuestra Edad Media europea, por ejemplo; no encontrarás en los vitrales o muros de templos, catedrales, o mezquitas a nuestros personajes históricos o legendarios, o nuestros pensadores; o los hitos de nuestra propia historia. No son, pues, lugares de culto para los europeos milenarios, sino para los cristianos o los musulmanes.
Durante cientos de años nuestro genio se vio obligado a expresarse en términos ajenos a su ser. Hay que pensar en la literatura, en la música o en la arquitectura que hubiéramos tenido si no hubiéramos sido dominados por una ideología/cultura extranjera; si hubiéramos seguido siendo persas, griegos, germanos, eslavos…
También las distinciones conceptuales entre sagrado y profano, o religioso y civil fueron introducidas o reelaboradas por los sacerdotes de divinidades extranjeras. Lo profano y civil era lo propio, restos de la antigua cultura que no pudieron ser destruidos, o que la ideología extranjera no aportaba. Lo sagrado o religioso se reservaba para la ideología/cultura extranjera (judeo-cristiana o musulmana).
En la hora actual, y con relación a Europa, cristianos y musulmanes compiten de nuevo por nuestras almas, por nuestras conciencias, pero también por nuestras tierras. Cada cual con su estrategia. Ambos quieren el poder, y el poder absoluto. El dominio de cuerpos y almas, de mentes y voluntades. ¿Quién lo conseguirá? El final es una Europa cristiana o una Europa musulmana (o ambas cosas, se la repartirán). La Europa europea es ignorada o desconsiderada por unos y por otros: la Europa pre-cristiana y pre-islámica, y la de los últimos doscientos años, tras la caída del Antiguo Régimen y las revoluciones políticas y jurídicas americana y francesa; la Europa emancipada, la Europa renacida. No contamos para nada –ni nosotros, ni nuestra historia, ni nuestras culturas. Somos, para unos y para otros, presas; espacio que someter, que dominar –en la tierra y en el cielo; el medio geográfico y humano a conquistar.
*Con respecto al lenguaje de nuestros mitos, leyendas, héroes, dioses, monstruos y demás podemos decir que componen el territorio más hermético de nuestro ser. Pero se  trata de un lenguaje, simplemente, de un juego de lenguaje. Es un lenguaje figurado, un modo de representación; una manera de decir el mundo y todo cuanto nos rodea, incluyendo a los grupos humanos y a las relaciones que estos mantienen entre sí. También el hombre interior. Son las vicisitudes de uno, y de todos. Es un discurso íntimo, y social.
Los dioses, personajes, conceptos y demás son términos de la lengua, de un determinado juego de lenguaje, y tienen su uso, entran en expresiones, en textos. (“Este juego se juega”).
Estas regiones de nuestros mundos simbólicos son una transfiguración, una sublimación de lo real; de lo real cotidiano. Nos habla de los momentos felices de una cultura y de un pueblo (de sus edades de oro); de su decadencia y de su renacimiento; de aquello que lo salva y de aquello que lo pone en peligro… Nos habla también de nuestro futuro, si se sabe penetrarlo  y descifrarlo, pues esos relatos son matemas, enseñanzas, saberes.
El secreto de estos teologemas, mitemas y demás está en su uso. Hay que usarlos. Son relaciones, estructuras; son alegorías. Son como los dichos o refranes (o las ‘nyaya’), que se usan cuando vienen a cuento, cuando vienen al caso. Es cuestión de encontrar otra relación (logos) con la que poder establecer una analogía, esto es, una relación entre relaciones –una semejanza entre relaciones, entre logos. La analogía se expresa así:
A:B::A’:B’
Y se lee así: “A es a B, lo que A’ es a B’”. La relación que A mantiene con B es la misma que la que A’ mantiene  con B’. Hay una analogía o semejanza entre ambas relaciones.
Pondré un ejemplo: “Eco es a Narciso lo que un cristiano es a Cristo, un budista a Buda, o…” Eco carece de discurso, repite las palabras de otro. Narciso no ama sino su imagen. Tendrías que ser él para recibir su amor, pues él no se ama más que a sí mismo. Tenemos que negarnos a nosotros mismos, nos dicen, para que Jesús o Buda puedan ser/nacer en nosotros. Morimos nosotros y vive él (Jesús, Buda, o Mahoma). Se  trata, pues, de vivir la vida de otro. ¿No son acaso los mejores cristianos, budistas, o mahometanos, aquellos que más se asemejan a Jesús, Buda o Mahoma; aquellos que mejor y más fielmente viven la vida que vivió el prototipo; aquellos que mejor lo re-producen?
(Ya los cristianos encontraron una relación entre el Narciso mítico y el personaje Jesús: F. de Aldana (s. XVI) llama a Jesús en un poema ‘Narciso sobre-sustancial’, y Sor Juana Inés de la Cruz (s. XVII) le dedicó el auto sacramental ‘El divino Narciso’.)
“El legado ancestral son palabras vacías”, nos dicen con unas u otras palabras estos ‘salvadores’ (¿no decía Buda que no creyésemos en las palabras de nuestros padres, o en los textos revelados?). ¿Por qué ese interés en desacreditar, en desautorizar el legado del otro, en destruir su ser simbólico ancestral, en desarraigarlo? Forma parte de la estrategia de dominio, primero hay que reducirlo a cero –vaciar el nido para poder depositar el huevo propio. Son unos cucos estos narcisos.
Es la estrategia habitual de estas ideologías. Obsérvense a los musulmanes en la Europa contemporánea tratando de minar la confianza de los europeos en sus propias tradiciones culturales (políticas, jurídicas y demás), al tiempo que nos ofertan descaradamente las suyas. O la literatura apologética cristiana en el espacio cultural greco-romano antes de conseguir allegarse al poder.
Se predica la renuncia a uno mismo; se procura el suicidio simbólico del otro     –su rendición, su entrega, su sumisión. Nosotros ya conocemos esta liberación o salvación que nos tratan de vender, ya sabemos de su oferta, de su ganga espiritual; de su mortífera ganga, hay que decir, pues no sólo morimos (espiritualmente) nosotros para darle vida al prototipo (Jesús, Mahoma…), muere también nuestro mundo, nuestra cultura ancestral, y prevalece y perdura la cultura otra (la judeo-cristiana, la árabe…). Su triunfo es nuestra derrota; su vida es nuestra muerte; su día es nuestra noche; su esplendor es nuestra miseria. Su milenio es nuestro invierno supremo.
Estamos ante aberraciones psicosociales, ante individuos y tradiciones ‘espirituales’ que perduran y prosperan mediante procedimientos   que en circunstancias normales nos harían estremecer de horror (alienación cultural y extrañamiento espiritual de los pueblos sometidos; destrucción de las almas propias (la propia individualidad) y clonación psicosocial de los prototipos). Pero no son circunstancias normales (las regidas por el ‘Rt’, por la verdad) las que vivimos.
Hay que decir que las tradiciones cristiana y musulmana practican desde sus comienzos un pan-judaísmo (o pan-judeocristianismo) y un pan-arabismo expansivos y agresivos y que son responsables de la pérdida de numerosas culturas étnicas. Cristianos y musulmanes han logrado imponerse en buena parte del mundo (sobre las ruinas de las culturas destruidas). No somos pocos los pueblos culturalmente desposeídos que vivimos bajo el dominio simbólico judeo-cristiano-musulmán y padecemos sus respectivos discursos egocéntricos, sus demenciales y fratricidas querellas, y sus despiadadas e insaciables ambiciones de dominio.
El camino hacia el poder de cristianos y musulmanes está lleno de cadáveres culturales: Egipto, Persia, Grecia, Roma, parte de la India…, las culturas germanas, celtas, finesas… Multitud de pueblos, lenguas y culturas han desaparecido por su causa. Fue un etnocidio, un  genocidio cultural a escala planetaria. Un etnocidio planificado; deliberado y voluntario. Y aún hoy sigue siendo la principal estrategia de dominio de estas ideologías universalistas.
El árbol de los pueblos y culturas del mundo forma parte del árbol de la vida; es la verdad, es la realidad, es el ser múltiple nuestro; es nuestra historia, dice de nosotros (los humanos). Es intocable, es tótem, es tabú. Tendríamos que considerarlo sagrado.
*El lenguaje de los muchos o varios dioses tiene un sentido primordialmente social de reconocimiento y aceptación de modos de ser diversos y bien caracterizados. Aquellos que se repiten en el tiempo, que no desaparecen, que no cesan; las constantes en nuestro devenir social. En lo que sigue haré no tanto una interpretación como un uso de mitemas y teologemas griegos principalmente, que son aquellos con los que estoy más familiarizado.
Sabido es que Dumézil no pudo reducir la estructura olímpica y el mundo mítico griego (esa región de la superestructura simbólica) a su teoría de las tres funciones. Este pueblo/esta cultura se le resistió. Y así lo reconoce él mismo en algunos de sus escritos: “la mitología griega escapa a las categorías indoeuropeas” –en “dioses de los germanos”, p. 59 (edición española). Sin entrar en discusiones, yo diría que el espacio olímpico es un mundo indoeuropeo evolucionado, y mejorado.
Hablemos del dios principal, del primer principio; del bienaventurado Zeus-Dyaus, el padre de los dioses y de los hombres. El mismo cielo. Hablemos de la madre, de la inconmensurable Hera, la de muchos nombres; de la tierra. Hablemos de los hijos.
No nace Zeus en aquella cueva cretense, sino que se revela; lo que nace es su conocimiento. Estamos ante una revelación espiritual y cultural. Zeus es ‘hijo’ de Crono y ‘nieto’ de Urano. Estos son los ‘dioses’ que le precedieron; las épocas, podríamos decir, los periodos que precedieron a su revelación.
Estos dioses únicos que nos ofertan estos infieles  no son tan nuevos para nosotros. No, no nos era desconocido aquel dios que predicaba Pablo. Estos dioses de los judíos, los cristianos, y los musulmanes recuerdan a Urano y Crono. Urano es el dios-padre represor, opresor; impide el nacimiento de los hijos, no los deja ser. Impide el dinamismo, el surgimiento mismo de la vida; el fluir de aquella generación que la Madre Gea guardaba en su seno. Andando el tiempo Crono, uno de sus hijos reprimidos, con la ayuda de la Madre, le derriba y ocupa su lugar. Éste, una vez en el poder, se dedica a devorar a sus propios hijos. Es aún peor que el dios opresor, el que impedía ser; éste no impide el ser, pero lo suprime apenas recién nacido. Estos dioses únicos son todos opresores o supresores, o ambas cosas.
Zeus (la idea de Zeus) se opone a estos dos tipos de dioses, o de primeros principios. Zeus es  generador de vida, padre de dioses y de hombres. No es un  dios ni opresor, ni supresor.
Urano, el broncíneo Urano, un cielo opaco, hosco y duro;  y Gea, la tierra pétrea, impotente, detenida. Crono, el que siembra y el que siega, un cielo que lo genera todo, pero que también lo devora todo; y Rea, la tierra blanda, receptiva, fértil; fluyente, multiforme, viva. El mundo inmóvil y sombrío de Urano-Gea (una acople infecundo; un mundo oscuro, silencioso, frío); el mundo sin sentido de Crono y Rea (un devenir insípido, sin memoria).
Recuérdese el teologema del ‘nacimiento’ de Zeus. La Madre Rea lo rescató del olvido; lo reservó, lo apartó del implacable devorador de todas las cosas. Mantuvo vivo aquel fuego, aquella luz. Impidió su olvido; mantuvo su memoria, su recuerdo. La abuela Sarasvati, la fluyente Rea; la Señora de los fluidos.
Gea y Rea son madres privadas del fruto de su seno. En el tiempo de Gea es esta misma la que retiene en su seno los hijos que Urano impide nacer. En el tiempo de Rea es Crono el que retiene en su estomago los hijos que Rea da a luz pero que él inmediatamente devora. Cuando Zeus hubo crecido lo suficiente (su luz, su mensaje) trabó combate contra este ‘padre’ y le venció, posteriormente le obligo a beber una pócima que le hizo devolver a los otros ‘hijos’ engullidos: Hera (la proto-comunidad, la futura esposa), Hestia (el fuego colectivo, común), Deméter (el mundo agrícola, la madre tierra, la tierra productiva)…
Madre Gea, Madre Rea, Madre Hera. Fue en el período Crono-Rea que se reveló Zeus/Dyaus; que se dio a conocer. Y fueron hombres y mujeres de aquel período los primeros que tuvieron noticia de él. Fue el salvador. El cielo protector y benefactor.
Zeus es un tercer período para la memoria colectiva de aquellos pueblos. Un nuevo cielo. Con él se inicia otra cosa. Fue una aurora, una primavera. Fue el amanecer de una comunidad simbólica, de una ‘koiné’ (los certámenes pan-helénicos, por ejemplo). Por primera vez consciente de sí, de su fuerza, y de su futuro.
El cielo es la materia simbólica, el recuerdo, la memoria colectiva autóctona y ancestral; el Reino de lo alto… La tierra es la madre natural, pero también el pueblo al que pertenezco. El seno en el que vengo a nacer; la cuna. La ciudad (la ‘polis’ como lugar de reunión de los muchos) como madre, como metro-polis. La comunidad como madre. Zeus/Dyaus, el padre cielo. Hera, la madre comunidad. (El término ‘vaca’ aplicado a estas madres-comunidades es común a varios pueblos indoeuropeos, así como el de ‘toro’ aplicado a los dioses-padres celestiales.)
Gea-Rea-Hera (la evolución de estas madres-comunidades) son también las madres de los sucesivos cielos, de las sucesivas superestructuras simbólicas. Los cielos no tienen otro origen; sus madres no pudieron ser otras. Y son ellas mismas las que, llegado el caso, luchan o conspiran contra estos hijos suyos, como Gea contra Urano, y posteriormente contra Crono (es Gea la que, solicitada por su hija Rea, elabora un plan para salvar a Zeus, y la que proporciona la pócima que hará devolver a Crono los hijos que se tragó). A ellas, a estas madres-comunidades, les debemos la evolución de los cielos. Hasta alcanzar el clímax olímpico.
Esto me recuerda algo leído en algún lugar del Rig Veda: “lo mortal es el padre de lo inmortal”. Así parece ser, lo caduco y pasajero (las fugaces generaciones) es la fuente de lo inmutable e imperecedero. Por amor. Contra el tiempo; contra la muerte y el olvido. Éste es el origen.
Hera y Zeus inauguran un  nuevo período para aquellos pueblos; un  nuevo cielo y una nueva tierra tras los inaceptables cielos y tierras de Urano-Gea y de Crono-Rea, aquellos períodos crueles y sombríos. Fue un renacimiento, una regeneración. Un nuevo comenzar.
Los seres humanos venimos a nacer en comunidades regidas por un determinado discurso simbólico (generado a través de los tiempos por la misma comunidad). Es a un mundo lingüístico-cultural al que venimos; es un mundo simbólico el que nos recibe. Es éste mundo el que nos dotará de ser. Es muy importante el mundo simbólico, el cielo bajo el que venimos a nacer (nosotros y nuestros herederos), pues es el ‘padre’ que genera y modela nuestro ser social y cultural, esto es, nuestro ser simbólico.
¿Qué queremos para nosotros y para nuestros hijos? Libertad, excelencia, fidelidad, honra… –nuestras condiciones espirituales de existencia. Aquellas que nos legaron nuestros antepasados; el ‘mundo’ que hemos recibido, y el que hemos de legar, enriquecido, si es posible,  a los venideros.
Pero volvamos a lo nuestro, hablemos de los dioses, hablemos de los hijos. Los hijos son como modos de la sustancia única. La estructura olímpica incluye un subgrupo de ocho nuevos dioses. Son alegoría de la multiplicidad de la tribu. Zeus, el padre- cielo, y Hera, la madre-comunidad (la ‘koiné’), son los padres de Apolo, de Atenea, de Hermes, de Hefaistos, de Eros-Afrodita, de Ares, de Dioniso, de Artemisa; de estos ocho dioses jóvenes.
¿Nadie conoce a Apolo, a Hermes, a Dioniso… o a Hefaistos? Son nuestros vecinos, nuestros hermanos; están entre nosotros. Hefaistos, por ejemplo, el Tvashtr griego; el artífice, el ingeniero. ¿No conoces a ninguno? Es el ingenio aplicado; la invención, el artificio. El arquitecto, el ingeniero, el herrero, el inventor; los creadores de cosas útiles y beneficiosas. Son héroes culturales, dioses incluso. O lo fueron. Esta divinización conducía al respeto de su ser. Son los ingenieros de la tribu, hijos perfectos de Zeus.
Hefaistos/Tvashtr es el dios tutelar adecuado para la reciente ingeniería informática (computadoras y demás). De Hefaistos sabemos que llegó a fabricar autómatas.
Apolo pertenece al orden de lo gratuito. Aquí, el ingenio o intelecto, no se propone hacer cosas útiles, solidas arquitecturas y obras de ingeniería, así como experimentar con los metales, cosas todas a las que se dedica su hermano Hefaistos. Apolo es el poeta, el creador de formas. Es la misión de Orfeo en los Argonautas. Marca el ritmo de la expedición, de la singladura; canta la gesta, canta la acción (la pinta, la esculpe, la escenifica). Hablo de los creadores natos en el orden de las artes (literarias, musicales, plásticas…). La obra de arte incita no sólo a deleitarse sino a pensar también; no son tan sólo obras o acciones buenas de ver, leer, o escuchar, son también buenas para pensar.
Apolo tiene que ver con nuestras condiciones espirituales de existencia, con nuestras necesidades noéticas, poéticas, y estéticas (en el sentido más griego, y tal vez más indoeuropeo, de estas palabras).
Hermes, el dios intermediario (entre cielo y tierra, pero también entre hombre y hombre). Psicopompo. El mensajero de los dioses. Creador de la moneda, de la retórica (las artes del discurso), de la escritura, de la administración, del comercio…. Siempre sirviendo de puente o enlace entre unos y otros. El área de Hermes es extensa. Es también un dios ambiguo; es el tramposo, el ‘trickster’. Desde que nace: atiéndase a las jugadas que le hace a su hermano Apolo nada más nacer (aún en la cuna). Recuérdese el mitema del “robo del ganado”. Con toda su ambigüedad, a este dios lo necesitamos a veces, y solicitamos su ayuda y su inspiración.
Hermes es, en la naturaleza, la capacidad de cálculo y de estrategias de dominio de todo lo viviente. Es la heurística en la naturaleza. No puede faltar, por supuesto.
Atenea es el intelecto aplicado al saber y a la verdad. La devoción por el saber y la verdad. No cede, no pacta, no cambia, no vende su saber (no se vende). La insobornable y fiel Atenea. Y éste es el sentido de su virginidad, de su pureza. Y la pureza de aquellos que viven bajo su tutela.
La Atenea Promachos, la Atenea militante; la que entra en combate, la que interviene. La que no se hace a un lado e ignora lo que pasa. La sabiduría militante. Armada de pies a cabeza, armada de conocimiento y de verdad.
El mito de Medusa, sacerdotisa de Atenea, que fue transformada en un ser monstruoso por la misma Atenea, merece ser meditado. Sus cabellos convertidos en serpientes denotan sus pensamientos perversos o diabólicos. Téngase en cuenta que, para varios pueblos, la lengua bífida de la serpiente vino a alegorizar la lengua doble, la ambigüedad (véase también la relación de la serpiente con Hermes –en su caduceo), la doblez, la falsedad, la mentira, el engaño… El término griego ‘dia-boulein’ (el doble consejo, la doble intención), de donde la palabra ‘diablo’, tiene que ver con este conjunto semántico-alegórico. Medusa se vendió, se entregó a Poseidón en el mismo templo en el que ella profesaba de sacerdotisa; profanó el recinto sagrado, no merecía ocupar tal puesto.
Dioniso es Soma, el entusiasmo; la embriaguez espiritual. Están aquellos que conocen la miel y la hiel del éxtasis. A propósito de esto, yo propongo que no interpretemos el éxtasis, esto es, que no lo ocultemos con ropaje griego, hindú, budista, cristiano, musulmán, taoísta, o chamánico. Es un sentimiento inefable. Como un rayo (brusco, súbito y fugaz) nos atraviesa cuando pasa, y nos deja atónitos y balbucientes. ¿Por qué iluminación, por qué liberación, por qué renacimiento…? No hay palabras ni discursos en el éxtasis. Y todo el que lo haya vivido y experimentado tiene que convenir conmigo en esto. Es una experiencia sublime, mas silenciosa, muda. Su inefabilidad es su verdad, su única verdad (su único mensaje, su única marca, su única señal). El silencio es obligado, debido. En el nombre de la honestidad espiritual.
¿Y Ares, no conocemos tampoco a Ares? El Ares guerrero no es la Atenea Promachos. Aquí es la guerra en la tierra. Allí es en los cielos. El factor bélico, la guerra real. Su hecho o su posibilidad. Pregunto, ¿podemos prescindir de Ares; pueden los pueblos prescindir de sus guerreros natos?
Invito a los lectores a que comenten, dentro del juego de lenguaje en el que nos estamos moviendo, a Artemisa y a Eros-Afrodita, divinidades que completan este octeto de los dioses jóvenes, esta verdadera vía óctuple. Les invito a que participen en este juego.
La estructura olímpica, la estructura plural, podemos correlacionarla con la democracia, institución política (social, ciudadana) que también ‘nació’ en aquella comunidad, en aquella ‘koiné’. Aquí encontramos ideologías propias de hombres libres, de comunidades que aman y estiman la libertad (la suya y la ajena). Pues la libertad está emparentada con el ser y la verdad (a menos libertad, menos ser y menos verdad). Nuestros dioses y principios responden a nuestro genio, a nuestro ser, a nuestra verdad. Responden a nuestras necesidades, a nuestras condiciones espirituales de existencia. Así queremos vivir, y así queremos seguir viviendo.
Los dioses son lo necesario, lo que no cesa. Mayores o menores representan a un sector de la comunidad. Ir contra un dios es ir contra un sector de la comunidad. Podemos decir que en la estructura olímpica el otro es verdaderamente otro, Hermes, Dioniso, o Apolo.
La multiplicidad de los dioses jóvenes, que son modos de la sustancia única, la advertimos también en nosotros mismos. Pues todos tenemos un poco de Hefaistos, de Atenea, o de Apolo. Es un alma olímpica lo que poseemos, tan amplia como el espacio de donde procede. Que en cada momento fluya en nosotros el dios requerido.
En este recorrido no debemos olvidar a los seres negativos y destructivos: los monstruos, las monstruosidades… Entonces como ahora. Seres temibles que ponen en peligro el Olimpo, monstruos que perturban la paz del Reino, personajes siniestros que acechan en los caminos…: Pitón, Procrustes, Sinis, Medusa, la Hidra, la Quimera, Tifón… Vencerlos una y otra vez es la labor que aguarda a los dioses y a los héroes: Apolo, Hércules, Teseo, Perseo…
*Un único dios, o un solo principio, nos deja un único modelo. Supone un prototipo social deseado, un único prototipo. Es el caso de cristianos, budistas, mahometanos… Únicamente los enviados o hijos de ese dios  –de ese discurso–, tienen voz y presencia aquí. Supone la negación radical del otro, la erradicación de las diferencias, de la multiplicidad; la negación de los hermanos, de los otros: de los poetas, de los industriosos, de los filósofos… El  enviado, el profeta, el mensajero, la voz del dios es, ahora, un sacerdote.
Un pueblo de sacerdotes (como el hebreo), allí donde el sacerdote es el señor. Esto fingieron, esto inventaron. Es un dios de sacerdotes lo que tenemos; nos impusieron ese dios. Se impuso también el modelo sacerdotal. El sacerdote es ahora la cúspide de la jerarquía social, ya no el guerrero. Es lo que tenemos con las revoluciones sacerdotales en India con el brahmanismo e hinduismo y el posterior budismo, en Persia con Zarathushtra, y en las tradiciones judía (Moisés), cristiana (Jesús), y musulmana (Mahoma).
Son negados todos los otros modos de la sustancia única. La multiplicidad de caracteres y personalidades. La estructura plural que conllevaban las viejas sociedades politeístas. La vieja sabiduría politeísta. Aquí hay que considerar al pueblo o la comunidad como madre, y como familia, como una gran familia (Hera y Hestia (el fuego común) respectivamente). Está la madre, y están los hermanos, los parientes. Hablamos de la familia olímpica, de la familia plural, bien lejos de la familia cristiana, con su único hijo, y su único dios.
El monismo se opone al pluralismo como la tiranía a la democracia. Estos monismos religiosos, esto es, religantes, que de un modo nuevo quieren religar a la sociedad, no proponen sino una sola figura emblemática, un sólo modelo, un sólo dios, un sólo discurso, una sola voz. Es uno de los hermanos el que se impone como señor. El sacerdote de los dioses es ahora el señor. Ya no el guerrero, ya no el ingeniero, ya no el filósofo, ya no el creador… Estos quedan negados, o subordinados al nuevo y único señor. Aquí la perfección es la adecuación a un sólo modelo (el modelo sacerdotal): Moisés, Jesús,  Buda, o Mahoma –en este último se da la fusión entre el sacerdote y el guerrero.
La subversión sacerdotal tiene algo de crimen de Edipo. El padre fecundador plural es sustituido por uno de sus hijos que niega de inmediato la divinidad de los hermanos (recuérdese el caso Akhnatón, en el antiguo Egipto, el primer monismo teológico). Se convierte en el ‘padre’, en el esposo, en el fecundador de la comunidad; pero ésta no produce sino buenas o malas copias (clones) de él mismo. La sagrada familia olímpica, la familia plural, se ha visto reducida, drásticamente reducida al uno –a ‘uno’.  Ha quedado podada, deshecha; mancillada.
Dioses o principios que no generan voces, como nuestro Zeus/Dyaus, sino ecos de su voz.
Los individuos son convenientemente ‘recortados’ o ‘alargados’ para parecerse al señor, al prototipo, al modelo, al ‘gran hermano’. Son un lecho de Procrustes estas ideologías de modelo único. Son un lecho de divisiones también; la patria de las heterodoxias. Las escisiones (las inevitables mutaciones, variaciones, diferencias) pululan y son tan virulentas como la cepa original, también nacen con vocación de únicas. Es la vía de la discordia eterna. (Véanse las sectas budistas, las cristianas, las musulmanas… cómo se niegan entre sí y procuran su mutua aniquilación).
Los monismos son un pésimo modelo superestructural. Los totalitarismos religiosos o políticos. Ideologías regresivas, desde la perspectiva olímpica. El modelo único, el ‘gran hermano’. Sociedades paranoicas, enfermas. Violentas, inestables, inseguras. Cuando no reprimidas, sofocadas. Lejos de la verdad, de la libertad, del ser.
Esto me recuerda de nuevo a Urano y Crono. Los periodos que precedieron a la revelación olímpica. De dioses opresores y supresores nos libró Zeus, el luminoso Dyaus. Tuvimos nuevo día, nueva era con Zeus. Se abrieron perspectivas, se multiplicaron los hijos. Vinieron las Musas, las Horas, las Gracias… vino Atenea.
El Cielo luminoso, padre de muchos. El viejo y siempre renovado Cielo. Un primer principio abierto, luminoso, plural. El Cielo de todos. Un Cielo para todos.
Los hijos son como voces de un coro. Es un contrapunto. Es una polifonía. Son muchas las voces, los modos, los caminos. Ésta era, y es, la armonía politeísta. Su razón de ser: concordar a los diferentes, a los muchos, en el seno de una misma familia, de una misma comunidad, de un mismo pueblo, de un mismo Reino  –los diversos dioses, las diversas razones; los diversos modos de la sustancia única.
Y éste es el divino juego que vienen a romper los monismos. Con su razón única, con su único dios, agreden al resto de los hermanos. ¿Qué quieren? Quieren acabar con todos. ¿Por qué? Quieren ser los únicos en todo momento y en todo lugar; no admiten otros.
Son numerosas las culturas étnicas que han sido destruidas por estos celosos dioses ‘únicos’ a lo largo de sus periodos de expansión y dominio. En los cinco continentes, en todas partes, en todo el mundo.
Es legítima nuestra lucha contra estos devastadores monismos, contra estos devoradores de ‘mundos’. Por la defensa y la recuperación del legado de los pueblos otrora cristianizados o islamizados. Porque somos grandes los pueblos subyugados; pueblos europeos y asiáticos, y africanos. Egipto y Persia, y parte de la India. Y Europa entera. Durante milenios ha sido  regateado, discutido, o negado nuestro ser.
*Leer detenida y repetidamente los Vedas, el Rig Veda en particular, y sobre todo las partes más antiguas de éste. Hasta impregnarse de su solo lenguaje, de su solo discurso. Para distanciarse,  para retornar, para recuperar el espíritu védico.
Mitra, Varuna, Aryaman, Yama, Indra, Agni, Soma, Vayu, Rudra, Ushas, Surya, Manu… Cielo y Tierra. El espíritu védico. La aurora, la mañana, el día; el aire, el agua, la luz… el sol. Atendamos al múltiple uso de las palabras: ¿qué mañana, qué aurora, qué aire, qué agua, qué luz, qué sol…?
El aroma, el perfume espiritual que despiden los cantos. Hay tanta fuerza, tanta jovialidad, tanta alegría. Son epinicios, son cantos de victoria. Fue, ciertamente, una aurora; el nacimiento de una comunidad simbólica, la ‘koiné’ védica, semejante a aquella de los helenos.
Está también la madurez filosófica y espiritual en el concepto ‘Rt’, y su parentesco con el ser (‘sat’).  No hay contradicción entre el orden y el ser; entre ‘Rt’ y ‘sat’. La verdad y la mentira se articulan, lingüísticamente, en torno al ser y al orden. La mentira es ‘anrta’ y ‘asat’ (ambos términos son equivalentes), va contra el orden (‘Rt’) y el ser (‘sat’). El orden y el ser son la verdad. La verdad (‘satya’) proviene del ser (‘sat’).  Una sola y misma cosa son el orden, el ser, y la verdad.
Es no sólo un lenguaje íntimo sino social, cultural. Esto significa que es compartido. No es, pues, un discurso solipsista o individualista. Es un lenguaje común, simbólico. Y sirve en lo grande y en lo pequeño, dentro y fuera. Puedo aplicarlo a las circunstancias íntimas y personales que estoy viviendo, así como a las históricas y sociales, o a las vicisitudes por las que pasa mi pueblo. Puedo establecer la analogía y usar el mitema adecuado. Es un juego de lenguaje actual, vivo. Tan válido como el griego, o el germano.
Hay que estar a la altura de todos estos juegos de lenguaje.
*Decía Nietzsche en “más allá del bien y del mal” (aforismo 20) que los pueblos indoeuropeos le debían su filosofía a su lenguaje, esto es, a la gramática de ese lenguaje. Merece la pena citar este pasaje del aforismo (traducción de Sánchez Pascual): “…El asombroso parecido de familia de todo filosofar indio, griego, o alemán se explica con bastante sencillez. Justo allí donde existe un parentesco lingüístico resulta absolutamente imposible evitar que, en virtud de la común filosofía de la gramática –quiero decir, en virtud del dominio y la dirección inconscientes ejercidos por funciones gramaticales idénticas–, todo se halle predispuesto de antemano para un desarrollo y sucesión homogéneos de los sistemas filosóficos: lo mismo que parece estar cerrado el camino para ciertas posibilidades distintas de interpretación del mundo…”.
Todas las lenguas indoeuropeas comparten la misma o parecida gramática. Es la misma estructura, son las mismas categorías (verbos, nombres, pronombres, adjetivos…). Esta gramática modela el mundo a su hechura; establece diferencias, semejanzas, causalidades, agentes y pacientes… sujetos y verbos.
Cuando Wittgenstein dice aquello de “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, el término ‘lenguaje’ está usado como sinónimo de ‘discurso’ (lo que él posteriormente denominaría ‘juego de lenguaje’). Quiere decir, simplemente, que el mundo es para mí el discurso que sobre el mundo sostengo. En esto coincide con la antropología estructural (Lévi-Strauss). Ésta es la sabiduría (gnómica) más prominente del siglo pasado (hablando en términos europeos u occidentales).
La reflexión de Nietzsche me parece tanto más profunda y sutil. Son  las mismas categorías del lenguaje las que establecen el mundo. Porque bajo las teorías o el discurso subyace el lenguaje que los articula; subyacen categorías del lenguaje, categorías gramaticales. La estructura del lenguaje se reproduce en el mundo creado; genera mundos que se le asemejan.
La lengua y la cultura responden al genio particular (al ser) de cada pueblo o comunidad. A tal genio, tal lengua y tal cultura.
Los mundos generados por los pueblos indoeuropeos son estructuralmente compatibles. Pueden ser intercambiados. Podemos tomar de aquí y de allá. Heracles o Indra. Ahriman, Surt, Vritra, o Tifón.  Podemos compartir estos mundos; usar sin distinción estos juegos de lenguaje. Forman parte del patrimonio común de los indoeuropeos, es un bien común.
Hablemos, por ejemplo, del espacio intermedio, de la atmósfera, de Antáriksha; el espacio heroico, el espacio  donde se realizan los combates espirituales, simbólicos. Es el espacio de Heracles, de Indra, de Thor (como héroes o dioses espirituales, culturales). Es el cometido de estos el mantener la atmósfera, el aire simbólico que se respira, limpio, puro, y libre de obstáculos y amenazas.
Estos juegos de lenguaje forman parte de la sabiduría de nuestros antepasados. Es un legado útil y maravilloso. Es camino, vehículo, alimento… Es el camino de un pueblo, el suelo que pisa, el mundo en el que vive; es la nave que le transporta; es su alimento espiritual. Encontrarás también armas conceptuales y alegóricas: el martillo, el rayo, la maza, el ‘vajra’; arco y flechas (de las que tienen su estancia en el oído).
*Solidaridad lingüístico-cultural. Y ahora más que nunca, cuando nuestros mundos se ven de nuevo amenazados. Que se recuperen las tradiciones pre-cristianas y pre-islámicas, que se recuperen los cielos, que se recuperen los pueblos.  Un despertar para todos los pueblos indoeuropeos. Solidaridad indoeuropea. Si no cuidamos de nosotros, nadie lo hará.
Que indios, persas, eslavos, baltos, germanos, celtas y demás se sientan indoeuropeos, como partes de la ‘koiné’ indoeuropea. ¿Es posible esto?
Propongo  esta solidaridad. El mismo enemigo nos está atacando desde hace siglos, milenios; mordisqueando las raíces de nuestro ser. Ha destruido nuestros templos, nuestros lugares de culto, nuestras culturas. Ha pisoteado, ha mancillado a nuestros antepasados. Nos ha robado nuestra vida (la vida que pudimos tener bajo nuestras  genuinas y ancestrales claves culturales y en el marco de nuestra propia historia).
Nuestro caso es semejante al de los niños secuestrados y llevados lejos de su entorno familiar y social a los cuales se les niega u oculta su verdadero origen y se les dota de un ser espurio, falso (estos es, se les dota de un pasado que no es el suyo, de padres y antepasados que no son los suyos). Al igual que esos niños, somos pueblos secuestrados, desposeídos, y engañados.
Las comunidades cristiana (María, la Madre Iglesia cristiana –el término ‘iglesia’, derivado del griego, significa, entre otras cosas, ‘comunidad’) y musulmana (la ‘umma’) se comportan como madrastras de los pueblos. Vienen con su propio esposo (el dios bíblico o el coránico), y con  su propio  hijo –su único modelo de conducta (Jesús o Mahoma). Como todas las madrastas de nuestros cuentos populares, usurpan el lugar de la madre y maltratan a los hijos adoptados.
Esto, que pertenece a la recopilación de cuentos de Afanasiev (nº 265, ‘La patita blanca’), me recuerda lo sucedido en Europa cuando la cristianización y la parcial islamización: “¡Ay mis hijitos del alma, / mis hijitos adorados!/ Esa vieja bruja, dañina serpiente, / que os a dado muerte, / pérfida serpiente, áspid venenoso/ es la que os ha dejado sin padre; / sin padre a vosotros y a mí sin esposo. / Luego convertidos en patitos blancos, / nos arrojó al agua de un raudo regato/ y ocupó mi sitio en mi propia casa…”. Es nuestra madre Hera-Europa  la que así se lamenta. Estos cuentos ‘maravillosos’ (como los denominó Afanasiev) son también una buena fuente de alegorías.
Los pueblos cristianizados o islamizados padecemos un proceso de aculturación y enculturación indigno, aberrante. Es una alienación espiritual, cultural, lo que vivimos; y un extrañamiento que nos exilia a otras tierras, a otras tradiciones, a otros pueblos. Se nos priva de lo nuestro y se nos impone lo ajeno. Las lenguas sagradas, las tierras sagradas, las historias sagradas son otras. Pero, ¿qué tenemos que ver nosotros con árabes y hebreos; con  sus tierras o con sus lenguas; con sus historias y con sus tradiciones todas? No pertenecen a nuestro pasado, no son nuestros antepasados.
A modo de ejemplo recordaré a los salafistas musulmanes  –de Indonesia a Marruecos. El retorno a los antepasados que estos preconizan no va más allá del tiempo de Mahoma y los primeros califas. ¿Qué pasa con los verdaderos antepasados de esta multitud de pueblos islamizados (sometidos)? Piénsese en el Egipto antiguo, pre-cristiano y pre-islámico, que los salafistas egipcios desprecian, odian, o ignoran (porque era ‘pagano’). Cientos, miles de años de historia y experiencia arrojados a la muerte y al olvido, como si nunca hubieran sido.
Tienen que ser sagradas nuestras tierras. Tienen que ser sagradas nuestras lenguas, nuestras culturas, nuestras historias, nuestros antepasados. Con estas consignas venceremos. Éste es el status espiritual requerido para no ser arrastrados por ningún diluvio, por ninguna marea, por ninguna oleada; sea la cristiana, sea la musulmana. Así, anclados firmemente en nuestro ser (a la manera de Manu cuando el diluvio). Fieles a nuestros antepasados.
Necesitamos una moral de grupo, de pueblo; una moral cultural. Propia, nuestra, no universal (dejemos a los pueblos en paz). Necesitamos escuelas indoeuropeas donde se instruya a las nuevas generaciones acerca de su origen, y acerca de sus antecedentes culturales y espirituales. Necesitamos, nosotros, los pueblos indoeuropeos, recuperarnos a nosotros mismos, retomar nuestra propia historia; renacer.
Necesitamos una empresa grande, sublime, y común. Capaz de entusiasmar a los indoeuropeos todos; capaz de encenderlos en una llama viva. Una renovación, una nueva primavera. Una nueva aurora.
De nuevo se requiere a Zeus/Dyaus, un primer principio liberador y generador. El dios-padre nuestro.  Para que de nuevo vuelvan a ser Aryamán, y Ushas, e Indra, y Soma, y Agni… y Apolo, y Atenea, y Hefaistos… y Balder, y Cúchulainn… y tantos otros. Para que las culturas indoeuropeas vuelvan a ser.
Invoquemos desde esta tablilla electrónica, desde este rectángulo sagrado, desde este ‘vedi’ doméstico y colectivo, el retorno del espíritu heroico, la presencia de la ‘sabiduría militante’; el aliento de Heracles, de Indra, de Thor.
*Reanudemos nuestra propia historia. Volvamos al punto de origen. Hay un tema de nuestros cuentos populares que nos vale para estos momentos. Un grupo de hermanos parte hacia distintas direcciones a la busca de aventuras y quedan en reunirse después de cierto tiempo para compartir sus historias y aquello que hubieran podido conseguir. En el reencuentro cada uno de los hermanos trae consigo algún objeto ‘maravilloso’.
Los hermanos son aquellos antepasados nuestros que se desgajaron en sucesivas oleadas de núcleos poblacionales culturalmente homogéneos. Llevaban consigo su ‘mundo’ –sus reservas simbólicas (su lengua y su cultura toda). Los objetos ‘maravillosos’ son la evolución de aquel primitivo universo lingüístico-cultural en las distintas ramas: la floración celta, la germana, la griega, la india, la persa… El sublime patrimonio cultural indoeuropeo.
Tengamos un recuerdo también para los hermanos caídos en el camino (hititas, frigios, tracios… escitas, tocarios…).
Estos son los momentos del reencuentro. Ahora que hemos vuelto a tener noticia acerca de nosotros mismos (los estudios indoeuropeos apenas tienen doscientos años). Nuestra historia puede aún tener un final feliz.
                                                         *
Saludos,
Manu
===
FUENTE: Este post está copiado de LA RESPUESTA DE EUROPA:

¿Aceptará la Fraternidad San Pio X todo el Vaticano II?

18 mayo, 2012

Cardenal Koch: «No podemos ser católicos y no aceptar el Vaticano II»

NUEVO DOGMA NOS IMPONE EL MODERNISMO.

EL OTRO ES EL DEL HOLOCAUSTO.

Sobre el caso de los lefebvrianos

Una nueva imbecilidad de la iglesia conciliar… Su cara parece decirlo todo… “la operación sigue al ser”

Las conversaciones entre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y el Vaticano están en una fase decisiva. La reconciliación parecía inminente pero se ha frenado. Sin embargo, las negociaciones siguen adelante.

“Está claro que no puedo decir nada públicamente acerca de lo que estamos hablando. Está claro, tenemos que preparar algo. Al final, el Santo Padre decidirá”, ha dicho el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

El proceso de reconciliación provocó divisiones entre los lefebvrianos. Tres obispos de este grupo tradicionalista no están de acuerdo con las condiciones del Vaticano a pesar de que permiten una legítima discusión sobre el Concilio. El principal punto de desacuerdo es que el grupo tradicionalista no acepta el Concilio Vaticano II ni el Magisterio de los papas posteriores.

“No podemos ser católicos y no aceptar el Concilio Vaticano II o el Magisterio de la Iglesia católica, nacido después del Concilio Vaticano II”, recuerda el purpurado.

Todo apuntaba a que el Vaticano publicaría su respuesta definitiva a finales de mayo. Pero ahora el futuro es aún más incierto. (rome reports)

Fuente:

http://radiocristiandad.wordpress.com/2012/05/18/cardenal-koch-no-podemos-ser-catolicos-y-no-aceptar-el-vaticano-ii-la-iglesia-conciliar-presenta-nuevo-dogma/

La Batalla de las TERMÓPILAS

12 mayo, 2012

DEVENIR EUROPEO CASTILLA

 

Le invita a la conferencia “La Batalla de las Termópilas y el êthos espartano”

-Sábado, 12 de mayo de 2012, a las 18:00 horas-

Mañana, cuando la noche caiga, de la guardia del rey Leónidas sólo quedará un grupo de cuerpos sin vida, y después un puñado de huesos, y después un puñado de polvo, y después nada. Quizás entonces, cuando se haya olvidado el nombre de Esparta, e incluso el vasto imperio del Rey de Reyes haya sucumbido al olvido, alguien recordará nuestro sacrificio y verá que por nuestra muerte fuimos justos, valientes y leales, y todo lo que no llegamos a ser en vida, y entonces dirá: “los espartanos de la guardia del rey Leónidas murieron hace mucho, pero su recuerdo permanece inmortal”. Así será, y quien diga lo contrario merecerá la muerte.

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ХВАЛИТЕ ИМЯ ГОСПОДНЕ (ukrainian orthodox chants)

7 mayo, 2012

http://youtu.be/lBdm6IncHZc

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Nota de HURANIA:

Fuente:

http://www.grancoyelfranquismo.blogspot.com.es/2012/05/ukrainian-orthodox-chants.html


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