Archive for the ‘Tradición’ Category

ANTONIO MEDRANO: LA LUCHA CON EL DRAGÓN

9 mayo, 2017

ANTONIO MEDRANO:

 

LA LUCHA CON EL DRAGÓN

 

 

 

 

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https://www.youtube.com/watch?v=pXERdj0RUJM

https://youtu.be/pXERdj0RUJM

Gandalf está vivo y lucha con nosotros

3 enero, 2017
 tolkien

Tolkien no concibe la fantasía como una simple evasión. Para él, el mito es una vía de descubrimiento siempre en relación con la verdad, que es insoslayable, y la fantasía literaria no es una ficción, sino una “segunda creación”.

Tolkien es uno de los autores más sugestivos del siglo XX. Hoy, gracias al cine, se ha convertido en uno de los más influyentes del siglo XXI. Su trilogía El Señor de los Anillos ha entrado en la cultura popular. Con ella, el mundo ha encontrado una voz que nos recuerda el valor del sacrificio y del heroísmo, y la importancia de salvar las cosas que dan un sentido profundo a la vida.

John Ronald Reuel Tolkien tuvo una infancia difícil. Vale la pena contarla, porque en ella aparecen muchos rasgos que después serán determinantes en su obra. Había nacido en Bloemfontein, Sudáfrica, en 1892, en una familia inglesa. Su padre se dedicaba a vender diamantes para el Banco de Inglaterra. En aquel país desgajado entre bóers y británicos creció Tolkien hasta que una serpiente le mordió; los sucesivos problemas de salud del pequeño Ronald (así le llamaban) llevaron a la familia a volver a Inglaterra. Su padre permaneció en Sudáfrica con la idea de reunirse después con ellos, pero murió al año siguiente. Y así la familia Tolkien, madre y dos hijos, se encontró en el más absoluto desamparo.

Un maravilloso mundo interior

Este niño Tolkien descubre dos cosas muy importantes. Una: la fe católica de su madre, Mabel, una auténtica heroína que se mata a trabajar para sacar a sus hijos adelante. Dos: los idiomas, que el pequeño Ronald estudia con pasión de coleccionista. Ronald es un buen estudiante. Su madre le ha enseñado el valor del esfuerzo. También le ha enseñado latín. Con cinco años lee y escribe fluidamente. El sacrificio de su madre y la aplicación del propio Ronald le permiten estudiar en buenos colegios. Pero Mabel muere a su vez en 1904, víctima de una diabetes. Los dos niños, Ronald y Hillary, quedan al cuidado de un sacerdote católico amigo de la familia, Francis Xavier Morgan. El padre Morgan, que era jerezano, enseñó a Tolkien unas nociones de español. Gracias a este cura encuentran los dos huérfanos un lugar donde vivir y un colegio donde estudiar. Ronald escoge la carrera de Filología Inglesa en Oxford.

¿Cuándo empieza Tolkien a concebir su obra? Desde muy pronto. Quizá porque no la concibe como una obra propiamente dicha, sino cómo un auténtico mundo interior. Tolkien está fascinado por lo medieval: lee las sagas escandinavas y el Kalevala finés, estudia las lenguas nórdicas y célticas, la filología griega y el anglosajón, frecuenta la compañía de hadas y caballeros. Con sus compañeros de Oxford crea un club (el “Tea Club of the Barrovian Society”) que reivindica la belleza medieval frente a la fealdad moderna.

Todas esas referencias eruditas, de tipo histórico y literario, se mezclan en el interior de Tolkien, como en un proceso alquímico, con los materiales de su vida cotidiana. Paisajes, edificios y personas adquieren un valor legendario. La granja de su tía es Bag End, Bolsón Cerrado. Las torres del orfanato de su infancia serán las torres oscuras de sus relatos. Viaja a Suiza en 1911 y descubre las montañas nevadas por donde viajará Bilbo Bolsón. Pasea por Cornualles y adivina acantilados poblados por elfos. Cuando su novia baile para él, surgirá la escena de amor entre Beren y Luthien. Todas y cada una de sus experiencias vitales se transforman en elementos de un relato que aún no tiene forma, pero que pronto la encontrará; Tolkien lo llamaba su “legendarium”. De momento, ese mundo imaginario de Tolkien está naciendo. Años más tarde, el propio Tolkien describirá así ese comienzo del mundo, entre la música aérea de los Ainur:

“Entonces les dijo Ilúvatar:
-Del tema que os he comunicado, quiero ahora que hagáis, juntos y en armonía, una Gran Música. Y como os he inflamado con la Llama Imperecedera, mostraréis vuestros poderes en el adorno de este tema mismo, cada cual con sus propios pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me sentaré y escucharé, y será de mi agrado que por medio de vosotros una gran belleza despierte en canción.
Entonces las voces de los Ainur, como de arpas y laúdes, pífanos y trompetas, violas y órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a convertir el tema de Ilúvatar en una gran música; y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas, entretejidas en una armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas, rebosando los espacios de la morada de Ilúvatar; y al fin la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío.
Nunca desde entonces hicieron los Ainur una música como ésta, aunque se ha dicho que los coros de los Ainur y los Hijos de Ilúvatar harán ante él una música todavía más grande, después del fin de los días. Entonces los temas de Ilúvatar se tocarán correctamente y tendrán Ser en el momento en que aparezcan, pues todos entenderán entonces plenamente la intención del Único para cada una de las partes, y conocerán la comprensión de los demás, e Ilúvatar pondrá en los pensamientos de ellos el fuego secreto”.

Mencionábamos antes a la novia de Tolkien. Hay que contar la historia, porque es muy reveladora sobre el carácter de nuestro autor. Era 1908 cuando Tolkien, dieciséis años, pupilo del orfanato, se enamoró de Edith Mari Bratt, tres años mayor que ella. ¡Y ella le correspondía! Pero el padre Morgan, el cura jerezano, temiendo que Ronald abandonara sus estudios, le prohibió tener ningún tipo de relación con ella, ni siquiera epistolar, hasta que cumpliera la mayoría de edad. Tolkien obedeció al pie de la letra: el mismo día que cumplió 21 años, escribió a Edith declarándole su amor y proponiéndole matrimonio. Ella ya estaba comprometida –creía que Tolkien la había olvidado-, pero devolvió su anillo. Se casarán tres años más tarde, en 1916, en plena guerra mundial, después de que Edith, por insistencia de Tolkien, se convirtiera al catolicismo. Tendrán cuatro hijos; el mayor se ordenará sacerdote.

Tolkien era un hombre leal, tanto a Edith como al padre Morgan… y a Inglaterra. Se graduó, en efecto, en Filología Inglesa, y con honores, tal y como el buen cura pretendía. Era 1915. Acto seguido, Ronald ha de atender sus deberes militares: Europa está en guerra y él se enrola como alférez en los fusileros de Lancashire. Antes de partir para Francia, al frente, se casa con Edith. Estará en la batalla del Somme, donde contrae la fiebre de las trincheras. Durante su convalecencia, de nuevo en Inglaterra, comienza a trabajar en El libro de los cuentos perdidos, la base de El Silmarillion, que es la guía, el plano general del “legendarium” de Tolkien. También termina de elaborar los alfabetos imaginarios de los elfos y los gnomos. El mundo de Tolkien empieza a tomar forma.

El valor eterno del mito

Con la guerra concluida, la vida de nuestro autor pasa a ser la de un típico profesor universitario: trabaja en Oxford, enseña en Leeds, vuelve a Oxford… Aquí constituye otro grupo de aficionados a la literatura, los Inklings, en el que traba amistad con C.S. Lewis, el autor de Crónicas de Narnia. Tolkien comienza a escribir El hobbit: es sólo un libro para sus hijos, pero empieza a circular entre sus alumnos, de mano en mano. Lewis le insiste en que debe publicarlo. El hobbit aparece en 1937; será un best-seller inmediato. La editorial, Allen & Unwin, quiere más. Tolkien envía El Silmarillion, pero los editores lo consideran demasiado complicado. Comienza entonces a escribir la fantasía épica El Señor de los Anillos, a partir del mismo mundo retratado en El Hobbit. Le llevará diez años.

Tolkien no concibe la fantasía como una simple evasión. Para él, el mito es una vía de descubrimiento siempre en relación con la verdad, que es insoslayable, y la fantasía literaria no es una ficción, sino una “segunda creación”. Tampoco se trata de una alegoría, sino que hay que verla como un camino para encontrar los arquetipos de la existencia, también y sobre todo en lo moral. Eso es lo que Tolkien llama mythopoeia.

Mientras tanto, el tiempo pasa y la guerra vuelve. Las ideas políticas de Tolkien son claras: católico, conservador, anticomunista. Ama la tradición, la tierra, la naturaleza. Como muchos ingleses de su tiempo, temía más a Stalin que a Hitler. Los acontecimientos, sin embargo, se desatarán por sí solos. Estalla la segunda guerra mundial y uno de los hijos de Tolkien, Christopher, parte como piloto al frente de batalla. A la mente de Tolkien vuelven los años de la Gran Guerra, los compañeros muertos. Así escribía el padre al hijo:

“A veces me siento aterrado al pensar en la suma total de miseria humana que hay en este momento en el mundo entero: los millones separados los unos de los otros, estremecidos, prodigándose en días sin provecho… aparte de la tortura, el dolor, la muerte, la desgracia, la injusticia. Si la angustia fuera visible, casi la totalidad de este planeta anochecido estaría envuelto en una oscura nube de vapor, oculto de la mirada asombrada de los cielos. (…) Todo lo que sabemos, y en gran medida por experiencia directa, es que el mal se afana con amplio poder y perpetuo éxito… en vano: siempre preparando tan sólo el terreno para que el bien brote de él. Así es en general, y así es también en nuestras propias vidas. Pero aún hay alguna esperanza de que las cosas mejoren para nosotros, incluso en el plano temporal, por la clemencia de Dios. Y aunque necesitamos todo nuestro coraje y nuestras agallas (la vastedad del coraje y la resistencia humanos es estupenda, ¿no te parece?) y toda nuestra fe religiosa para enfrentar el mal que pueda acontecernos (como les acaece a otros si Dios lo quiere), aún podemos rezar y tener esperanzas. Yo lo hago.”

Tolkien escribe constantemente a su hijo y, en la distancia, le implica en la creación de El Señor de los Anillos. Es impresionante leer esta correspondencia porque, una vez más, el mundo interior de Tolkien y el mundo exterior se anudan y entrelazan hasta constituir una sola realidad. ¿Cuál es esa realidad? La del triunfo del mal y el ocultamiento del bien. En el bien entendido de que, aquí, bien y mal no son conceptos políticos, que uno pueda atribuir a ninguno de los bandos en liza, sino que se trata de conceptos interiores, de carácter espiritual. En plata: los aliados no serán mejores que Alemania. Esto escribe Tolkien a su hijo:

“Estamos intentando conquistar a Sauron con el Anillo. Y (según parece) lo lograremos. Pero el precio es criar nuevos Sauron y lentamente ir convirtiendo a Hombres y Elfos en Orcos. Esto no quiere decir que en la vida real las cosas resulten tan claras como en una historia, y empezamos con un vasto número de Orcos de nuestro lado (…) No se puede luchar con el Enemigo con su propio Anillo, sin convertirse uno a su vez en Enemigo; pero desdichadamente la sabiduría de Gandalf parece haber desaparecido con él hace mucho en el Verdadero Oeste”.

El Señor de los Anillos apareció en tres volúmenes entre 1954 y 1955. Fue un éxito mundial inmediato. El tranquilo profesor de Oxford se vio convertido en una celebridad. Era demasiado oropel para un hobbit de gustos sencillos, como Tolkien: nuestro autor se mudó a una casa de campo, dejó su trabajo como profesor y se dedicó a cuidar de su mujer, Edith, aquejada de una parálisis progresiva. Mientras tanto, los personajes del mundo tolkieniano pasaban aceleradamente a la cultura popular, también al activismo político. Una célebre pintada en una calle italiana, en los años setenta, proclamaba: “Gandalf está vivo y lucha con nosotros”.

A Tolkien siguieron lloviéndole los reconocimientos: fue nombrado doctor honoris causa en Cambridge y Edimburgo, la reina le hizo comandante del imperio británico… Pero nada de esto tenía ya demasiada importancia para el hobbit, entregado a su mujer hasta el último suspiro. Edith Mary murió en 1971, con 82 años. Tolkien sólo le sobrevivió dos años: murió en 1973. Sus hijos escribieron en sus tumbas los nombres de Luthien y Beren, los dos amantes del “legendarium” tolkieniano.

El anciano profesor de Oxford, el niño huérfano acogido a la caridad de un cura jerezano, legaba al mundo otro mundo: la Tierra Media. El Silmarillion es la guía que permite entrar en ella. Mil avatares, desgracias y venturas se suceden en la Tierra Media, hoy destruida, mañana reconstruida. En esa historia de destrucción y resurrección se insertan las dos obras mayores de Tolkien: El Hobbit y El Señor de los Anillos. Y en esa fantasía épica que es toda la obra de Tolkien, el lector encuentra una clara imagen de la vida: sacrificio frente a hedonismo, familia y comunidad frente a individualismo, fidelidad e integridad frente al vértigo moderno, tradición y respeto frente a maquinismo, ecología y ley natural frente a la explotación de la Tierra… todo un programa.

¿Por qué, hoy, Tolkien? Porque nos ha devuelto la fe en nosotros mismos. Porque nos ha enseñado que podemos volver a ser héroes. Porque nos ha enseñado de nuevo el camino del bien, la verdad y la belleza, en un mundo que quería reducir todo eso a la nada. Lo que Tolkien viene a decirnos específicamente a nosotros, europeos y cristianos –queramos o no-, atribulados por el peso desconcertante de la Historia, es que el heroísmo siempre es posible, porque siempre será necesario conquistar anillos para ponerlos a buen recaudo. Por eso hay que leer a Tolkien.

 

JOSE JAVIER ESPARZA,  3 enero 2017

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FUENTE:

http://gaceta.es/noticias/gandalf-vivo-lucha-03012017-2025

 

Crónicas… de Bernal Diaz del Castillo

27 junio, 2016

  http://pictures.abebooks.com/LAPALMA40/md/md19444493536.jpg Este volumen es la primera parte de la gran obra literaria sobre la conquista de Nueva España, de cuyo autor, Bernal Diaz del Castillo,  todos los elogios son pocos… Ahora estoy buscando la segunda parte , pues es necesario leer la obra completa…   … Oviedo, 27 de Junio de 2016, Anno Domini    

 

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NOTA: Se puede leer una verswión en PDF de “La  historia verdadera…”

en 

http://biblioteca-electronica.blogspot.com

 

http://www.historiadelnuevomundo.com/docs/Conquista-Nueva-Espana-Bernal-Diaz-del-Castillo.pdf

“La manipulación de los indignados”.

16 enero, 2013

 

Stéphane Hessel y la decadencia

del movimiento 15 de mayo”.

No necesitamos una mitología prefabricada sobre la resistencia francesa para enfrentar los poderes oligárquicos del momento: aquello que urge hoy es una racionalidad que nos permita analizar y comperender cómo se ha pasado en occidente de los discursos humanitarios de la posguerra a la realidad brutal de los mercados financieros, a la impunitat del genocidio perpetrado en nombre de idearios progresistas, al escándalo permanente del Tercer Mundo, a las agresiones imperialistas por el dominio de las reservas del petróleo y a los delirantes designios expansionistas bíblicos del Estado de Israel.

Jaume Farrerons, licenciado en filosofía por la Universidad de Barcelona, intentará explicar las causas del fracaso del movimiento indignado analizando la influencia nefasta que, a su entender, ha ejercido la figura de Hessel, un diplomático profesional que se descolgó en un momento crucial de crispación social para entregar a la ciudadanía la pólvora doctrinal con que, supuestamente, se haría saltar por los aires el sistema oligárquico en crisis. Pero, ¿y si era en realidad una pólvora ya mojada donde se preservaban los valores esenciales de ese mismo sistema?

El autor pretende demostrar, basándose en fuentes absolutamente fiables, que el estamento político actual, a escala mundial, no es sólo corrupto e incluso criminal, sino responsable de auténticos genocidios -los peores de la historia-, los cuales han quedado olvidados e impunes gracias a los dispositivos de manipulación que son la prensa, la televisión, el denominado “mundo de la cultura” y la propaganda política. Todo ello haciendo referencia a obras de personajes como Illan Pappé, Israel Shahak, Zygmut Bauman, Norman Finkelstein, Lenni Brenner, Alfred de Zayas, Gilles Macdonough, Stéphane Courtois, Jörg Friedrich, James Petras, James Bacque, John Sack, Daniel Goldhagen y Noam Chomsky, entre otros.

Así, se propone que el movimiento indignado haga autocrítica, que se libere de la influencia ideológica de Hessel y enfoque el ataque al estamento político corrupto no como un intento de reconstruir la obsoleta sociedad de consumo socialdemócrata, sino como un proyecto de creación ex novo de una democracia popular participativa basada, en primer lugar, en la verdad racional y en el rechazo de todas las utopías que el sistema neoliberal utiliza para fomentar la constante reinversión del capital, la fabricación de nuevos productos que supuestamente han de traernos la felicidad, cuando sólo nos traen una creciente miseria moral. Quizá los valores hedonistas y eudemonistas defendidos actualmente por los indignados no serían, en definitiva, revolucionarios, antes bien los auténticos pilares ideológicos de la sociedad burguesa en la que todavía vivimos. Serían, en suma, la fuente doctrinal de justificación no sólo de la opresión económica, sino de todas las masacres que han acompañado el desarrollo de la oligarquía financiera desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

Martes, 15 de enero, a las 19:00 h., en la Sala de Graus de la Facultat de Lletres (Universitat de Girona).

Organiza: ASSOFIA – Associació d’Estudiants i Professors de Filosofia.

assofia.mail@gmail.com

La Marca Hispànica, 25 de desembre de 2013

http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/12/conferencia-de-jaume-farrerons-en-la_25.html

Día de difuntos: El morir sólo es el billete de vuelta

4 noviembre, 2012

Somos religiosos, antes que por otras cosas formidables por la perogrullada de que la vida no nos la hemos dado nosotros y que es una gran suerte haberla recibido para gustarla y aprovecharla. Como un escultor en su taller y con las piedras que recibió. En ambos casos siempre agradecidos a Quien nos amó desde el principio del tiempo. (Ef 1, 4) Y, por descontado, somos cristianos en virtud de la promesa de que los que creamos en Jesús de Nazaret, Dios mismo hecho hombre, viviremos después del tránsito de la muerte.

Muchas maravillas guarda nuestra religión, pero el habernos asegurado la vida eterna es lo que hace de Cristo santo y seña de nuestro ser y estar; luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, dice San Juan. Es el saber de quién nos hemos fiado (2 Tim 1, 12) lo que arraiga todas nuestras esperanzas, invencibles ante el misterio de la muerte, que a todos disturba, pero que resulta insignificante ante el misterio del haber nacido, en el que pocos reparan.

Desvíos hacia el barranco.

¿Se dan cuenta? Ningún católico muere por un misal, ni por un fundador, ni por este o aquél Papa; eso es propio de secta. Sólo lo haremos por el Dios encarnado. Es por Él, por lo que Él nos dijo y por lo que con Él y su enseñanza se relaciona, que estamos dispuestos a pelear y arriesgar la vida. Por Él y sólo por Él se ama al prójimo. Por Él se rechazan los falsos magisterios que quieren borrarle de nuestro corazón y de la historia. Es por Cristo que se denuncia al jerarca usurpador, al clérigo vividor, al teólogo vendido, al párroco que deserta del cuidado de almas.

Es por amor a Cristo que se elige la misa de Trento, la que ya San Pedro decía con el mismo significado sacrificial, la que muestra y obliga con simbolismos sagrados y enseña lecciones de adoración y ofrenda. Y es por respeto a Dios, Uno y Trino, que rechazamos la misa enmaridada de protestantismo: “banquete de hermanos”, demagogia agazapada, remedo de alimento sin sal y sin sabor de Dios, asamblea del pueblo capaz de sentar por mayoría que el sol sale del fondo del mar. Y pensar que hay tradicionalistas que aceptan y pagan misas heréticas jamás prescritas por el CVII. Misas de duelo dichas sin respeto al difunto ni al dolor de los parientes; ramplonas, frías, sin fe…

¿Talibanes? ¿Fundamentalistas?

En nada nos debilitan los que a sí mismos se engañan y, con ese fruto, nos echan toda la tinta de calamar que pueden. Pero en esto de las misas no queremos transigir. No queremos porque si la misa es “el culmen de la religión católica”, la nueva expresa con toda justicia la rebaja que desde el Concilio Vaticano II se le ha infligido a la religión católica. Que más parece que un evento consultivo, que no se definió dogmático, haya de ser superior a la fe de nuestros antepasados y a la misma Iglesia cuya nueva presencia en el mundo rompe la memoria que de ella guardábamos. Por cierto, muchos se preguntan – muchos más ni eso, se van y basta – qué fuerzas habrá en la sombra que determinen estos dislates, ambigüedades y vagabundeos teológicos. Esta religión nueva que se adapta como guante al refrán: “Decidme de qué presumís y os diré de lo que carecéis.” Así, a: de la falsa nueva confesionalidad; b: de la falsa revolución humanitarista; c: de la falsa caridad con el prójimo; d: del falso ecumenismo. Porque ha sido en los últimos 40 años que a), naciones enteras se han impulsado por los papas conciliares a desgajarse de Dios en sus constituciones; b) las sociedades quedaron huérfanas de una moral cristiana protectora; c) una extrañísima caridad deja al prójimo en su ignorancia del amor de Dios, y d), el fracaso de la vuelta de los mal llamados hermanos a la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia romana.

La obra de Annibale Bugnini, el Novus Ordo aprobado por Pablo VI, se corresponde perfectamente con este objetivo, con los frutos evidentes de una religión nueva que perfectamente se expresa en la Nueva Misa comparada con la antigua que tenían que ser unos franceses, quizás por caridad divina, los que nos la preservaran de su aniquilación.

Pero los católicos queremos ser tan “anticuados” como nuestro Credo. Y es que, miradas las cosas con sencillez, si nuestras verdades son “eternas” ¿por qué hay que reconvertirlas a un volátil presente? Si nuestra fe es religión enseñada por el mismo Dios ¿qué cambio se justificarfá en su predicación? Existe hoy un adjetivo de calidad: “Lo clásico”. Esta tarde en el hipermercado me han dado una papeleta promocional para llevarme gratis séis litros de leche “clásica”, si el sábado hago compra de no recuerdo cuánto. Existe gran variedad de cosas clásicas inimaginables: el cine clásico, la música clásica, los historiadores clásicos, el matrimonio clásico, la educación clásica… Es evidente que el gusto por “lo clásico” entraña la búsqueda de valores invariables, como el oro, que sube de precio cuando el dinero lo pierde.

En nada queremos ser originales, ni epatar a nadie. Nuestro pensar no es nuestro, es el recibido de la Tradición (1 Co 11, 12), a nuestros argumentos los refuerzan los hechos. En estas cosas preferimos sentirnos coetáneos de San Vicente de Lerins, o de los que se unieron a San Atanasio de Alejandría el doctor solitario frente al grueso de obispos abrigados por el poder de los emperadores y la debilidad del Papa… No nos queda otra que rechazar el atropello llamado “puesta al día” con el que se nos impuso, un-dos, un-dos, una temeraria adaptación a los tiempos. No reparando en que pretender educar al mundo con la adopción de sus defectos atrae la fatal compañia de sus primos: el demonio y la carne. (cfr Catecismo, Los enemigos del alma.)

Mañana, dos de noviembre, es el día de los cementerios. Día oportuno para pensar estas cosas y descubrir hasta qué punto la Iglesia es o no congruente con su fe divina y católica. Esos paseos entre monumentos y epitafios nos preguntan a cada cual en cuánto estamos abandonando nuestra formación en la fe de católicos por un simple temor a no destacar. Falsa humildad donde las haya.

Sí, con razón el mundo sin fe suele objetarnos: “— Pero, oigan, ¿no es la muerte el argumento definitivo de la nada? ¿Podemos creer en la inmortalidad después de ver una incineración?” Es cierto que ante el ser querido al que vemos descenderle a una fosa, la certeza de su descomposición nos sacude hasta parecernos que con él enterramos toda esperanza. Mas, también, en ese momento la fe se hace el único asidero que nos sostiene más allá de lo que vemos… Con acierto diremos que esa contemplación es “la hora de la verdad” en la que descubrimos si nuestras creencias no son mero convencionalismo, clavo ardiendo de fantasías consoladoras.

Nuestra fe se fortalece en que nuestra naturaleza, supuestamente efímera, está sustentada en algo indestructible, el alma. ¿Dónde está la incineradora capaz de aniquilar el alma? No se esfuercen en buscarla porque no hay nada que pueda enfrentarse al aliento de vida que sale de la boca de Dios. Dios dio vida inmortal a nuestro barro y por eso un cristiano, un bautizado, no teme a la muerte. (Ge 2, 7) Y si la teme es con mezcla de curiosidad, tal que Simón el Pescador cuando, como niño curioso, anduvo sobre las aguas y, asombrado del prodigio, dudó y temió hundirse.

Con la fe cristiana vislumbramos, pues, que la muerte no es el final de nuestra existencia, que aun con todas las tinieblas que se quiera este túnel tiene una salida espléndida de luz. Fue prometido que cuando nos llegue la muerte, una vez cumplida esta gravidez en la placenta de la fe, Dios nos parirá de nuevo, rescatados para la Vida que no acaba… Así se aprecia en la bellísima metáfora propuesta por Jesús: «La mujer, cuando está de parto, tiene congoja, pues llegó su hora; mas cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que nació un hombre al mundo.» (Jn 16, 21)

¿Es que hay un Más Allá?

Agujeros negros, supernovas con la energía de un millón de soles, enjambres de galaxias… y, ahora, la Física Quántica en cuyas subpartículas se pierden los descreidos. ¿Y ha de ser esto para desperdicio? ¿Para que los ocasos se quemen en inútil derroche ante un campo sin nadie que sustituya al sol…? (J.M. Valverde) No,rotundamente no.

Seguros podemos estar de que lo que sabemos hoy  se empequeñecerá con lo que sabremos mañana. Por ejemplo, casi ayer nada conocíamos de los neutrinos que parecen espectros, o de esa masa oscura que sostiene astros y sistemas… Esto solo ya me parece más increíble que la idea de inmortalidad. Ahora, último regalo, la “Teoría de las Cuerdas” que nos propone varios universos, intercomunicados o estancos…

Si la Física y las ciencias exactas apuntan a que todo lo creado pudiera no radicar en la inmensidad material visible poco nos importará ya un Big-Bang, o el Gran Atractor, pues antes y detrás siempre estará ese Dios que nos hizo casi iguales a los ángeles. (Ap 22, 9) Porque es de elemental conclusión que debe haber una Causa Primera, que el orden de lo hecho supone, exige la existencia de un Ordenador, y que entre la creación visible y la invisible hay muchas energías desconocidas. La mayor de todas, la que meteríamos en un arca de oro con una etiqueta que dijera: “Amor”. La creación máxima de Dios (1 Jn 4, 8) ante la que nada importa que “se quede el infinito sin estrellas”, como decía una canción.

Inmortales

En las escrituras Dios nos promete abrir nuestros sepulcros…: «Y os haré salir de ellos. […] os infundiré mi espíritu y viviréis […] y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago.» (Ez 37, 12b -14)

Sospecho que los que no creen en la inmortalidad no lo es tanto por objeción racional sino por lo mucho que la desean. Y es que tenemos miedo de que no sea verdad. ¡Vivir para siempre y, además, recuperados los dones perdidos…! Lógico es que nuestra nimiedad nos haga recelar. No obstante, que somos criaturas hechas por Dios y para Dios lo prueba sentir dentro de nosotros la atracción “genética” hacia Él, como bien dijo San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.» Realidad que le da título a este post.

Al gustar de la esperanza cristiana y sentir la natural e inmedible gratitud que provoca, surge preguntarnos lo que perderemos si seguimos la apostasía hoy tan fuerte. Lo seguro es que nada más nos quedemos con el nihilismo de la indiferencia y la orfandad del materialismo. Una pregunta a la que sin pretenderlo contestó con otra un patrón de pescadores de Galilea: «¿Adónde iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.» (Jn 6, 68) No, señores irenistas, “progrez” y bazofia de la “Nueva Cristiandad” mariteniano-montiniana, y de la fenomenología juanpablista, nada sois ante la definitiva promesa para este día. «Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí aunque haya muerto vivirá.» (Jn 3, 36; 6, 51; 11,25)

Las visitas a los cementerios nos impulsan a dar un salto sin red a la fe. En nuestra cultura, a la fe cristiana. Creer en la vida sin final, prometida por quien puede prometerlo, Dios, es condición fundamental para bañar de fe nuestras visitas del Día de Difuntos. Sepulturas que nos recuerdan el misterio de vivir para morir, de llegar para marcharnos; que nos siembran el alma con sentimientos que merecen ser escudriñados. Porque llevan a Dios. De los que los vivos, muertos de miedo y de insolencia, huimos de su reclamo. Sin embargo, ¿no es cierto que sin Dios esas lápidas son muy poca cosa? Apenas una evocación de aquellos a los que hemos amado y nos amaron.

Que vivan en paz.

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Nota de HURANIA: Este post es original de Pedro Rizo, quien lo ha publicado en su blog  ubicado en PeriodistaDigital

Una gesta que España y Europa deberían conmemorar

11 julio, 2012

16 JULIO 1212 – 16 JULIO 2012 : BATALLA DE  LAS NAVAS DE TOLOSA

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El Ayuntamiento de La Carolina (Jaén) se queda casi solo en la celebración de la victoria militar de las tropas cristianas sobre las musulmanas en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

…en las Navas de Tolosa, cuatro reyes (Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Alfonso II de Portugal) se jugaron la vida en la lucha contra el invasor islámico.

Solamente la Comunidad Foral de Navarra colabora en la celebración de los actos programados para conmemorar la victoria que supuso el principio del fin de la Reconquista. Y es que ni la Junta de Andalucía, ni la Diputación Provincial de Jaén, ni el Gobierno central se han preocupado de la celebración sobre el terreno de la trascendental batalla.

(LA GACETA)

A diferencia de muchos  políticos de hoy que se dicen progresistas, Claudio Sánchez  Albornoz, Presidente del Consejo de Ministros de la República en el  exilio durante el franquismo, definía nuestra reconquista tal y como la  entienden de manera natural las gentes y alcaldes de nuestras comarcas manchegas  y jienenses.
Les dejo con las palabras  escritas por el viejo historiador por si algunos aprendan un poco más de la  realidad histórica de España y se dejan de fomentar chorradas varias:
“Aquellos ocho siglos  España luchó, en el nombre de Dios, para recuperarse a sí misma, es decir, para  reafirmar su propia identidad cristiana. La causa de Cristo y la de España,  empujando hacia el sur espada en mano, con la cruz alzada, se habían hecho una  sola.
Y «siempre en  permanente actividad colonizadora, siempre llevando hacia el Sur el romance  nacido en los valles septentrionales de Castilla, siempre propagando las  doctrinas de Cristo en las tierras ganadas con la espada, siempre empujando  hacia el Sur la civilización que alboreaba en los claustros románicos y góticos  de catedrales y cenobios, siempre extendiendo hacia el mediodía las libertades  municipales, surgidas en el valle del Duero, y siempre incorporando nuevos  reinos al Estado europeo, heredero de la antigüedad clásica y de los pueblos  bárbaros, pero tallado poco a poco, por obra de las peculiaridades de nuestra  vida medieval, en pugna secular con el Islam» .
La divisa hispana en  estos siglos fue lógicamente Plus ultra, más allá, más allá siempre…  “
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Nota de Hurania:  Es muy archisabida la idea de que las naciones o pueblos que olvidan su historia pierden su razón de ser , su identidad y su destino.
El sagaz George Orwell escribió acertadamente en su obra “1984” que el gobierno del “Big Brother” sistemáticamente reescribia cada dia la historia y borraba el recuerdo de efemérides históricas según las conveniencias políticas de cada momento.  Así, hoy en Europa, mientras cada dia la propaganda recuerda hechos a veces falsos o exagerados, oculta otros acontecimientos de importancia y de relevancia manifiestas.  Así por ejemplo, se minimizan los crímenes cometidos durante la Revolución francesa, como las 50.000  personas guillotinadas por el Terror, o los hechos sangrientos llevados a cabo por las fuerzas llamadas “aliadas” en las dos guerras mundiales del siglo XX, mientras por otra parte se oculta a la opinión pública el hecho evidente de que, como acaba de señalar el excanciller alemán Helmut Schmitt, Europa en demografia ha pasado de representar el 30% de la población mundial en 1950 al 10% en la actualidad. Y ese hecho se silencia para facilitar la política genocida de promoción del aborto y de las políticas antifamiliares y antinatalistas. 
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San Pelagio, víctima de un emir (sodomita) de Córdoba

27 junio, 2012

Sería interesante averiguar por qué  el Día del “Gay Pride”   u “Orgullo” (?) de ser homosexual se celebra exactamente, cada año, alrededor del dia 26 de junio, dia en  que la Iglesia Católica conmemora el martirio del niño Pelayo, asesinado en el “Al-Andalus” musulmán en el año 925, por negarse  a satisfacer los apetitos libidinosos del emir Abderramán III.

Hoy todavía, en Oviedo (Asturias, España) se conservan las reliquias del niño San Pelayo, precisamente en el convento de las monjas llamadas “pelayas”.

En el blog asturiano “Las libertades” se publica un post titulado “San Pelayo, contra los abderramanes democráticos” el cual reproducimos a continuación:

Hoy 26 de junio celebra la Iglesia la festividad de San Pelayo, mártir (911-925). Santo del Reino de Asturias, pariente de San Rosendo y de la realeza asturiana. Mártir no sólo por no renegar de su Fe frente a los mahometanos, sino sobre todo por defender su pureza frente a los aberrosexualistas (esos pervertidos que son ridículamente llamados «homosexuales» o «gays»). Santo patrón de los niños y jóvenes carlistas. Desde Oviedo, esta antigua corte de la Monarquía asturiana que custodia sus reliquias, lo recordamos reproduciendo una antigua entrada de la desaparecida web Atrévete a pensar, y con unas apostillas de actualidad a continuación.

El joven murió martirizado por negarse a ser sodomizado por el sultán de Córdoba. Como afrenta, el «Orgullo Gay» se celebra siempre el siguiente fin de semana a su festividad: 26 de junio. Adalides de la tolerancia…

Su biógrafo dice que era tardo para la sonrisa; sin razón ninguna para no creerlo, aceptamos su testimonio y hasta puede ser que al final de la hagiografía terminemos por darle la razón. Nacido en la actual Galicia, a orillas del Miño; solía jugar con los otros chicos en el pórtico de la episcopal de Tuy. Era sobrino del obispo Hermogio; por eso estudiaba gramática en la escuela junto a la catedral, donde se iba aprendiendo el salterio día a día; también en los días más solemnes se unía al canto mozárabe y actuaba como monaguillo en las funciones litúrgicas.

Pero aquello quedaba lejos. Ahora lo habían metido en la cárcel de Córdoba, donde los cuerpos de sus compañeros estaban sujetos con cadenas y grilletes; aquellos esclavos daban un hedor nauseabundo, pero a todo se acostumbra uno; un guardia con látigo iba a por ellos para llevarlos a sus tareas de arreglar jardines, limpiar mezquitas, atender los baños, arrimar tierra y amontonar ladrillos para las construcciones. Al regreso contaban que era inabarcable el trabajo que había en aquella ciudad enorme.

A Pelayo le habían dicho que le llevaban a ver al tío, y no le mintieron del todo, porque vio a Hermogio que estaba en la prisión, ya enfermo y hecho un viejo. Lo habían apresado el año anterior en la batalla de Val de Junquera (920) y desde allí lo llevaron a Córdoba. Pelayo era su rescate porque, al no llegar el oro, más valía un joven que un viejo.

El niño pensó que aquella situación acabaría pronto; así se lo aseguró su tío, pero con lo enfermo que iba al pasar el Duero, nada más llegó a saberse del obispo. Es verdad que de vez en cuando venían oleadas de prisioneros nuevos; pero en los cuatro años que pasó en la prisión, cada día repetía al anterior y fijaba al de mañana. Pelayo tenía permitido estar en otras estancias mientras sacaban a los mayores para el trabajo diario; como no había alborotado, ni dado un problema, ni se había unido a ninguna insurrección, hasta se había ganado la confianza de sus guardianes; pasaba bastante tiempo leyendo códices a escondidas y por la noche preguntaba lo que no entendía a los clérigos presos. Aprendió a discutir con carceleros y con los dueños de las casas ricas donde lo pusieron a trabajar de día; supo atraer su simpatía y respeto. Aquel chico valía la promesa de dinero.

Comprendió la corrupción generalizada de Córdoba, que a la vez era fortaleza, poder, arte, libros, bullicio, mercado con una gran cantidad de gente que compraba y vendía, reía, vociferaba más que hablaba, estaba contenta, y con frecuencia escuchaba a poetas que solían cantar las gracias de los mancebos. Tuvo tiempo de ver la confusión moral generalizada del lugar donde vivían hacinados los trabajadores esclavos y los presos sometidos a condena, y allí mismo necesitó energía heroica para guardar su pureza. Por eso decía «Dios quiera que no me vea en apuros más terribles». Porque allí se enteró de que los altos cargos se compraban con la prostitución de las conciencias; sí, al renegar de la religión venían sin mucho esfuerzo las casas, los palacios con esclavos del mediterráneo o judíos comerciantes de Alemania o de Francia, oro y tierras. Era la política de Abderramán III, que los hacía instrumentos útiles y manejables al cambiar de religión y prestarle infames servicios.

El joven Pelayo no cedió cuando lo llamaron a prestarlos aunque lo llevaran con protocolo al fastuoso ambiente cortesano, donde había alfombras y tapices, vasos de plata, aromas exóticos y guardianes sudaneses. Iba todo bañado, limpio, elegantemente vestido y perfumado; así lo presentaron ante el emir Abderramán III, el Victorioso, hombre dominado por la sensualidad, aunque los historiadores lo alaben por su corazón bondadoso. Las promesas de honor, riqueza y poder si se hacía musulmán se quedaron pequeñas. Sus palabras: «Soy cristiano y lo seré. Tus riquezas no valen nada. No voy a renegar de Cristo que es mi Señor y el tuyo, aunque tú no lo quieras». Y «Atrás, perro» (echándose para atrás, cuando intentaba tocar su ropa aquel soberano) «¿crees que soy como esos jóvenes infames que te acompañan?». Y rezó: «Señor, líbrame de las manos de mis enemigos».

Una catapulta de guerra lo lanzó desde un patio del alcázar hasta la otra orilla del Guadalquivir; como aún vivía, un guardia negro le cortó la cabeza con la espada. Era el primer cuarto del siglo X.

Su cuerpo fue trasladado a León, y más tarde a Oviedo, donde se veneran actualmente sus reliquias en el monasterio de benedictinas que lleva su nombre.

Los «gays» no se inventaron en el siglo XXI. Ni los mártires. Ya ves, Pelayo, cuando tanto invertido de uno y otro sexo campea hoy gritando por sus derechos, tú te quedas en la Historia como ejemplo de los que mueren por no querer serlo.

Según otras fuentes, San Pelayo fue mutilado y descuartizado antes de decapitado. Los sodomitas y los mahometanos (en verdad esto es a menudo redundante) se han distinguido siempre por lo satánico de su crueldad y de su odio.

El monasterio que custodia sus reliquias es el que lleva su nombre, el de las populares Pelayas. A ellas pertenecen (en derecho, lo que de hecho y contra derecho perdieron con la inicua Desamortización, obra de los sucesores de Abderramán) los terrenos de la Fábrica de Armas de la Vega.

Inicua fue también la venta de nuestras fábricas de armas a esos otros aliados de Abderramán, la industria armamentista estadounidense. Pero ya se sabe que los políticos de la democracia gobiernan contra Asturias y contra España, igual que los apóstatas que a partir del siglo VIII colaboraban con los invasores mahometanos.

Ahora, con periódicas exhibiciones de hipocresía y contradicción, los mismos abderramanes y tropas auxiliares (los partidos y sindicatos del sistema) se aprestan a cerrar la fábrica de armas y utilizar sus terrenos para la especulación urbanística (la misma que ha destrozado Oviedo y Asturias y que tanto ha contribuido a la recesión económica en que nos encontramos).

Que San Pelayo nos asista en la expulsión de los sucesores de Abderramán. Empezando por el que ocupa el Palacio de la Zarzuela y por sus aduladores y cómplices de aquí.

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Fuente: blog Las Libertades, Juventudes Tradicionalistas Asturianas

La Verdad se manifiesta!

1 mayo, 2012

MONS. WILLIAMSON: LA OSCURIDAD DE LA ILUSTRACIÓN – ELEISON 250 – 28 ABR 2012 Comentario Eleison 250, 28 de abril de 2012 LA OSCURIDAD DE LA ILUSTRACIÓN

Decida o no la Fraternidad San Pío X pasar finalmente por alto el desacuerdo doctrinal y entrar en un acuerdo puramente práctico con las autoridades de la Iglesia Conciliar en Roma, las almas preocupadas por su eterno bienestar deben comprender tanto como sea posible lo que está en riesgo. A este respecto, un amigo mío me acaba de enviar una síntesis admirable del corazón de la cuestión: “Entre 2009 y 2011 tuvieron lugar las llamadas “discusiones doctrinales” entre los expertos del Vaticano y los cuatro teólogos de la FSSPX. Estas pláticas o discusiones dejaron en claro cuán firmemente unidas están las autoridades romanas al concilio Vaticano II. Ese Concilio ha tratado de reconciliar la doctrina católica con el concepto del hombre tal como fue elaborado por la “Ilustración” del siglo XVIII. Este concilio declara que en razón de la dignidad humana, las personas tienen el derecho de practicar la religión que escojan; y que, por lo tanto, la sociedad debe proteger la libertad religiosa y organizar la coexistencia pacífica entras las diversas religiones. Estas son invitadas a participar en el diálogo ecuménico, ya que todas ellas poseen su propia parte de la verdad. Tales principios niegan así que Cristo es verdaderamente Dios y que su Revelación, el depósito guardado por la Iglesia, debe ser aceptada por todos los hombres y por la sociedad en general. De este modo, la doctrina de la libertad religiosa, tal como se expresa en el documento conciliar Dignitatis humanæ § 2, evidentemente está en plena contradicción con las enseñanzas de Gregorio XVI en Mirari Vos, de Pío IX en Quanta Cura, de León XIII en Immortale Dei y de Pío XI en Quas Primas. La doctrina expresada en la Constitución dogmática Lumen Gentium nº 8, que dice que la divina Providencia utiliza sectas no católicas como medios de salvación, está en contradicción con las enseñanzas de Pío IX en el Syllabus, de León XIII en Satis Cognitum y de Pío XI en Mortalium Animos. Estas nuevas doctrinas, que con muchas otras contradicen las enseñanzas formales y unánimes de los Papas anteriores al concilio Vaticano II, sólo pueden calificarse a la luz del dogma católico como heréticas. Por lo anterior y dado que la unidad de la Iglesia se fundamenta en la integridad de la fe, es claro que la FSSPX no puede llegar a ningún acuerdo, ni aun siendo únicamente un acuerdo “práctico”, con aquellos que sostienen tales doctrinas.” Cuando mi amigo acusa al movimiento del siglo XVIII de la emancipación intelectual, conocida como la “Ilustración”, de estar en la raíz del colapso de los eclesiásticos del siglo XX, él está diciendo esencialmente lo mismo que el análisis del Arzobispo Lefebvre cuando dijo a sus sacerdotes, a mediados del año 1990, antes de su muerte: “Cuanto más se analizan los documentos del Vaticano II … estamos más conscientes de lo que está en juego … es una perversión mayor de la mente, toda una nueva filosofía basada en la filosofía moderna, en el subjetivismo … Es una versión totalmente diferente de la Revelación, de la fe, la filosofía … Es realmente aterrador.” Entonces, ¿cómo puede uno pensar otra vez en la sujeción o sometimiento a la realidad de Dios? Una forma podría ser obtener las encíclicas papales mencionadas antes por mi amigo y estudiarlas. Ellas fueron escritas para los obispos, pero los obispos conciliares no son confiables. En la actualidad, los seglares deben tomar en sus manos su propia formación y su propio Rosario. Kyrie eleison.

http://radiocristiandad.wordpress.com/2012/04/28/mons-williamson-la-oscuridad-de-la-ilustracion-eleison-250-28-abr-2012/

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Nota de HURANIA: Para acceder a los Eleison Comments de Monseñor Williamson hay que subscribirse aquí:

http://www.dinoscopus.org/

http://www.dinoscopus.org/español/españolprincipal.html

Urano, Urania, Afrodita, Penia, Poros, Eros, Pandemo…

16 enero, 2012

…el origen …pág.  31

…la importancia de AIDÓS…  Afrodita… pág. 35

…AIDÓS en acción…  la Esfinge y Edipo…. pág. 38

…la moralidad en Grecia… Esquines…  uno de los 10 oradores Áticos… pág. 43

…Demóstenes….. pág. 45…

…Gea )ó  Gaya),…la Tierra (ó  Tellus)…. pág.  48

…Esparta… hoplita… pág. 53…

…parejas…   Apolo y Dafne   (de Arno Brekker)… pág. 63…

… Alejandro el Magno…..pág.  67…

…amor creativo … Ares….(de Ludovisi)…. pág.  70…

…el poder de la procreación… Urania… pág. 72…

…”El rapto de Proserpina”, (de bernini)… pág. 74…

…”El banquete”… Platón… pág.  79…

…las Vasijas…  pág. 85…

…Pan, el jefe de los sátiros… y Afrodita… pág. 87 …

…las Vasijas… libro de K. J. Dover… pág.  90…

…Safo de Lesbos…. y las 9 musas …  pág.  92…

…Safo… la mejor poetisa… pág.  95…

…”FAMILIA NóRDICA”,…por  Wolfgang Willrich … pág. 106.

SEMINARIO VACíO, libro de Antonio Parra

20 diciembre, 2011

Me entero, a través de un blog que se titula nada menos que  “francoyelfranquismo” que en Moscú se va a editar un libro que trata sobre la crisis vocacional en los seminarios de la Iglesia Católica Romana y del cual es autor un periodista español, Antonio Parra. Copio lo siguiente:

http://www.grancoyelfranquismo.blogspot.com/2011/12/nadie-es-profeta-en-su-tierra-pero-ayer.html

EL “SEMINARIO VACÍO”  SE TRADUCIRÁ AL RUSO
Buenas noticias. Albricias. He recibido una carta de una editorial moscovita para tratar de publicar mi libro en Rusia. Esto recompensa por los sinsabores y esa frialdad que nace de la envidia, del desprecio o la ignorancia (el “Castilla desprecia cuanto desconoce” machadiano, y el“aquí no hay más que envidia… y a gente como tú la odian” de José Antonio Alonso García al que le digo que Mig16 el hombre de luto no es más que un personaje de mi imaginación al igual que otros, nada personal ni que ver con la realidad) padecidos. Llegas a las librerías y te miran como un bicho raro y nace en ti el complejo de culpa. Esta sociedad mira a los escritores que van por lo libre como a delincuentes.
Sin embargo todo el rebaño prorrumpe en balidos de admiración cuando el plumilla en cuestión es objeto de una entrevista en TV o los suplementos literarios de la Prensa de la Consigna y las Planchas masónicas lo mientan en alguna gacetilla aunque el autor en cuestión sea Lucía Echeverría la hija de mi amigo Jesús y de su mujer la Juani, ambos de Bilbao y aberchales, que no podían ver a Franco y al que este corresponsal de Franco invitó alguna vez al “Martínez” de Regent Street y Jesús correspondió con un bacalao al pilpil que era para chuparse los dedos.
El “Seminario Vacío” en el que dos hispanistas rusos encuentran un entronque con Gogol el maestro de la sátira y resonancias chejovianas es un canto a la hermosura del viejo dogma cristiano, un tesoro que portan los hombres pecadores en vasijas de barro. Hay quien puede ver en sus cuatrocientas páginas un holocausto ofrecido a la diosa Némesis pero no hay ningún afán de venganza.
 Aquellos buenos sacerdotes operarios diocesanos fundados por el catalán Domingo y Sol fueron ejemplares en la educación que nos dieron aunque pudo haber un desvío fruto de las circunstancias y del pensamiento de la época.
Uno de los temas que se vienen a apuntar es que la fe cristiana no es un problema de bragueta y en ese sentido aquellos buenos curas nos enseñaron a mirar lo trascendente a entusiasmarnos con la utopía a amar a los hombres a través del Evangelio esto es los libros.
Cristo, interpelado sobre la pecadora, no escribió más que unas cuantas letras sobre la arena que luego borrarían el viento y las olas del mar de Galilea pero sus discípulos desde san Pablo, pasando por los santos Padres hasta llegar a las encíclicas pontificias basaron su mensaje en la letra muerta que no mata como cree Unamuno sino que vivifica, nos resucita y nos proyecta. Sin embargo, y esto es a lo mejor lo que quería decir don Miguel de Unamuno en su “Agonía del Cristianismo” cuando se abusa de la parenética o se esgrime la Biblia como única fuente de la Revelación en menoscabo de la tradición y de espaldas al viento que inspira y expira con soplos del paráclito, terminamos en discusiones bizantinas “utrum angeles migeant necne” que refería don José María García Diez el hoy deán de Compostela en sus clases de Moral, o en el protestantismo. La Reforma-volvamos a Unamuno- hizo de la religión cristiana letra muerte, lecturas a palo seco, altares desnudos, guerras de religión y el positivismo del lucro y el comercio.
 El que los ángeles de ocho alas tengan, o no, pilila, o fundamentar toda la fábrica monumental del pensamiento católico en las Epístolas de San Pablo como pretendía Martín Lutero nos llevaría a aberraciones a aparte de ser indiferente.
 Yo no me propuse lanzar mensaje pues uno no escribe una novela con un propósito filosófico pero me ha salido una añoranza de todo aquel tiempo perdido en la debacle del Vaticano II. En la curia que son muy inteligentes creo que han prestado atención al parche.
 En Roma se han dado cuenta de que las ideas corren y vuelan por Internet y que éste es un medio de comunicación de hoy. En tal sentido reputo de dulcísimo consuelo el que se haya vuelto a cantar la Passio y he colgado el video en esta bitácora de 31 minutos y que el papa Benedicto XVI haya insistido en el latín como lengua litúrgica y universal y que la sede apostólica, precavida como está de poder ser víctimas de manipulaciones de los que odian a Cristo y a su Iglesia, restrinja los viajes por el mundo de los que tal vez abusó su predecesor. Sí nos han hecho caso. Bendita seas, Virgen Santísima que proteges a los pecadores y a aquellos curillas que marraron el camino.
 Quedan otros aspectos a los que la Curia se muestra poco propicia a atender y a la ordenación de sacerdotes casados y ya metidos en años en la acepción autentica de la palabra de “presbíteros” que en el Vaticano por ahora prestan oídos de mercader. La fruta está madura. Todo se andará, si Dios quiere.
Me duele el mutis con que se ha acogido en mi pueblo este texto. Nadie es profeta en su tierra. En el querido Adelantado de Segovia su director se negó a dar acogida a un breve reseña. Sin embargo, me cabe el honor de proclamar que en algunos periódicos de provincia como La Nueva España, de Oviedo, me trataron con mucho más cariño que esos cardos borriqueros de José Zorrilla.
 Me duele también la cobardía, el desbarajuste, el aire de retirada de ciertas iglesias cercanas a Rouco y a COPE que como no les pueden vencer se han unido a ellos haciendo de tripas corazón.
 Me duelen los abusos de aquella espiritualidad merengue que ciertos padres nos querían insinuar a los pipis aunque las cosas no llegaron nunca a mayores ni creo que en la iglesia española salvo excepciones se produjeran esos abusos que han acontecido en Bélgica en Alemania en Inglaterra en Irlanda y en Estado Unidos. The church must change the tune. Tiene la jerarquía  que cambiar la melodía. El sexo como vehículo de la conservación de la especie no debe convertirse en un factotum que regule la vida de un cristiano aunque tiene que ser encauzado y entendido con más comprensión. Por aquellos días era una obsesión de la cual ahora nos reímos al ritmo de los cambios que se han operado en el mundo. No estoy dolorido ni he querido realizar un ajuste de cuentas con la escritura de este libro en medio del ambiente apocalíptico – la verdadera Apocalipsis entre nosotros son la envidia y la ignorancia el desden mayúsculo hacia aquellos que no profesan el pensamiento oficial- sino orgulloso de haber trabajado muchas horas durante tres años en esta novela. Se ha conseguido, al menos, una cosa: que nos reunamos al menos una vez por año y con nuestras diferencias ideológicas vitales con nuestros achaques y nuestros temores hemos descubierto que guardamos en el alma una parte de aquellos niños que ingresaron en el seminario un primero de octubre de 1955 y con respecto a esto mismo, me ha llegado un mensaje de Lino José María Rincón Tapia que estudió en Segovia y luego cursó teología en Montpellier, de un curso anterior al nuestro interesándose por “Seminario Vacío”. Ellos se reúnen dos veces al año y aquí va la foto de su última reunión en Hontoria a los pies de la Patrona. Gracias, Rincón. Es una alegría reencontrarnos 53 años después.
En conclusión he de añadir que yo he puesto los cinco sentidos en este trabajo. Si ha sido un acierto o un fracaso es algo que no está a mi alcance. Es la historia la que ha de emitir su fallo. Aunque esta comunicación que me lleva de Rusia me anima a seguir adelante. Por lo pronto he tenido las agallas y el coraje de meter en una novela cosas que no se atreve a contar nadie. Pero alguien tiene que ponerle el cascabel al gato… Sufficit… salutem plurimam.
Vivimos tiempos recios.

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