…sobre YAEL FARACHE BOGRAD…

19 mayo, 2018 by

En una universidad del Opus Dei en Caracas estudió periodista del video racista

Yael Farache Bograd, la periodista venezolana que publicó un video (que se hizo viral) en su perfil de Facebook, cuestionando haber sido atendida por un negro en una tienda de Miami, realizó sus estudios de Comunicación Social en una universidad privada de Caracas perteneciente al Opus Dei, una institución católica con posturas abiertamente conservadoras.

Se trata de la Universidad Monteávila, establecida en 1998, “con la inspiración de las enseñanzas de San Josemaría Escrivá” (fundador de la Prelatura) según lo reseña la página web de la obra en Venezuela.
La comunicadora, de 30 años de edad y de origen judío-sefardí, atrajo la atención de diversos medios españoles tras colgar en su cuenta de la plataforma social Facebook, el video vertical en que relata su experiencia al visitar una tienda de la cadena Urban Outfitters en Miami Beach, EEUU, donde reside actualmente.
El elemento medular de la exposición de Yael es que la persona que atendía los probadores era un negro muy alto y como de 300 kilos de peso, que hablaba y vestía muy “gueto”.
Cabe destacar que el término “gueto” puede referirse a una “zona o barrio habitado por personas que tienen un mismo origen o condición y viven aisladas y marginadas por motivos raciales o culturales”, y por el contexto es probable que ese haya sido el sentido. Sin embargo la palabra, en forma predominante, alude al “barrio en que vivían o eran obligados a vivir los judíos en algunas ciudades de Italia, Polonia y otros países centroeuropeos.”
La joven es además una popular bloguera (Acapulco70) que escribe sobre política y se declara “de derechas”. En el sitio ofrece detalles sobre su posición política y ética pronunciando su rechazo a la democracia y reivindicando la discriminación. 
La autodefinición dice: “No creo en las bondades de la democracia (y en esto incluyo a las Repúblicas que son democracias indirectas). La igualdad es grotesca. Me gustan las jerarquías, el orden, la higiene y la civilización. Sin la discriminación es imposible el raciocinio y de la discriminación emanan todas las cosas que hacen a una sociedad libre y próspera.”
Algunos datos sobre ella la ubican como residente de la urbanización La Urbina, en el noreste de Caracas, una zona de edificios de clase media, rodeada por barrios populares y “marginales”, y además por donde cruzan autobuses y vehículos rústicos que ofrecen el servicio hacia los “cerros” donde se asientan las familias pobres de la capital venezolana.
Es hija de una educadora y psicóloga, que en algún momento fue directora del prescolar Moral y Luces, un centro educativo de la comunidad judía en la ciudad.
Su padre es un ingeniero electrónico, trabajador asalariado de industriales del sector textil, y quien en 1989 fue denunciado por el delito de estafa simple por la emisión de un cheque con defectos de forma.

Llama la atención que la joven no haya cursado sus estudios superiores en universidades que gozan de mayor prestigio y tradición como la Católica Andres Bello o la Metropolitana, favoritas de los descendientes de la comunidad judía en Venezuela.

Sin embargo, el aspecto más llamativo no es el video en Facebook, sino la enorme cantidad de escenas pornográficas que grabó vía webcam para clientes en línea, con el seudónimo de MilaE.

Con respecto a la Universidad Monteavila, vale mencionar que uno de sus antiguos decanos de la Facultad de Derecho, es José Rodríguez Iturbe, quien había sido postulado como canciller del fallido gobierno que pretendió instalarse tras el golpe de Estado de abril de 2002.
Asimismo no está demás precisar que muchos de los líderes de los partidos de derecha, como Julio Borges o Ramón Muchacho, son egresados de colegios regentados por el Opus Deí. Y en 2014, los participantes más violentos en las acciones, como los hermanos Akl (que usaban un vehículo blindado para atacar a la policía en Santa Fé, Caracas) y  Roberto Annese  (muerto cuando disparaba un explosivo artesanal en Maracaibo) había estudiado en los principales colegios de la Obra.
Entre los medios españoles que reseñaron el polémico video se encuentra El País, Público.es y hasta el monárquico ABC.
El video ya se acerca a las 500 mil reproducciones, y aunque en algún momento Yael denunció el bloqueo de su cuenta Facebook, ya se encuentra disponible normalmente.

…atacan a Yahel Farache por no ser “políticamente correcta”

19 mayo, 2018 by

http://la-tabla.blogspot.com.es/2015/09/en-una-universidad-del-opus-dei-en.html

En una universidad del Opus Dei en Caracas estudió periodista del video racista

Yael Farache Bograd, la periodista venezolana que publicó un video (que se hizo viral) en su perfil de Facebook, cuestionando haber sido atendida por un negro en una tienda de Miami, realizó sus estudios de Comunicación Social en una universidad privada de Caracas perteneciente al Opus Dei, una institución católica con posturas abiertamente conservadoras.

Se trata de la Universidad Monteávila, establecida en 1998, “con la inspiración de las enseñanzas de San Josemaría Escrivá” (fundador de la Prelatura) según lo reseña la página web de la obra en Venezuela.
La comunicadora, de 30 años de edad y de origen judío-sefardí, atrajo la atención de diversos medios españoles tras colgar en su cuenta de la plataforma social Facebook, el video vertical en que relata su experiencia al visitar una tienda de la cadena Urban Outfitters en Miami Beach, EEUU, donde reside actualmente.
El elemento medular de la exposición de Yael es que la persona que atendía los probadores era un negro muy alto y como de 300 kilos de peso, que hablaba y vestía muy “gueto”.
Cabe destacar que el término “gueto” puede referirse a una “zona o barrio habitado por personas que tienen un mismo origen o condición y viven aisladas y marginadas por motivos raciales o culturales”, y por el contexto es probable que ese haya sido el sentido. Sin embargo la palabra, en forma predominante, alude al “barrio en que vivían o eran obligados a vivir los judíos en algunas ciudades de Italia, Polonia y otros países centroeuropeos.”
La joven es además una popular bloguera (Acapulco70) que escribe sobre política y se declara “de derechas”. En el sitio ofrece detalles sobre su posición política y ética pronunciando su rechazo a la democracia y reivindicando la discriminación. 
La autodefinición dice: “No creo en las bondades de la democracia (y en esto incluyo a las Repúblicas que son democracias indirectas). La igualdad es grotesca. Me gustan las jerarquías, el orden, la higiene y la civilización. Sin la discriminación es imposible el raciocinio y de la discriminación emanan todas las cosas que hacen a una sociedad libre y próspera.”
Algunos datos sobre ella la ubican como residente de la urbanización La Urbina, en el noreste de Caracas, una zona de edificios de clase media, rodeada por barrios populares y “marginales”, y además por donde cruzan autobuses y vehículos rústicos que ofrecen el servicio hacia los “cerros” donde se asientan las familias pobres de la capital venezolana.
Es hija de una educadora y psicóloga, que en algún momento fue directora del prescolar Moral y Luces, un centro educativo de la comunidad judía en la ciudad.
Su padre es un ingeniero electrónico, trabajador asalariado de industriales del sector textil, y quien en 1989 fue denunciado por el delito de estafa simple por la emisión de un cheque con defectos de forma.

Llama la atención que la joven no haya cursado sus estudios superiores en universidades que gozan de mayor prestigio y tradición como la Católica Andres Bello o la Metropolitana, favoritas de los descendientes de la comunidad judía en Venezuela.

Sin embargo, el aspecto más llamativo no es el video en Facebook, sino la enorme cantidad de escenas pornográficas que grabó vía webcam para clientes en línea, con el seudónimo de MilaE.

Con respecto a la Universidad Monteavila, vale mencionar que uno de sus antiguos decanos de la Facultad de Derecho, es José Rodríguez Iturbe, quien había sido postulado como canciller del fallido gobierno que pretendió instalarse tras el golpe de Estado de abril de 2002.
Asimismo no está demás precisar que muchos de los líderes de los partidos de derecha, como Julio Borges o Ramón Muchacho, son egresados de colegios regentados por el Opus Deí. Y en 2014, los participantes más violentos en las acciones, como los hermanos Akl (que usaban un vehículo blindado para atacar a la policía en Santa Fé, Caracas) y  Roberto Annese  (muerto cuando disparaba un explosivo artesanal en Maracaibo) había estudiado en los principales colegios de la Obra.
Entre los medios españoles que reseñaron el polémico video se encuentra El País, Público.es y hasta el monárquico ABC.
El video ya se acerca a las 500 mil reproducciones, y aunque en algún momento Yael denunció el bloqueo de su cuenta Facebook, ya se encuentra disponible normalmente.

Yahel FARACHE en Madrid

19 mayo, 2018 by

Madrid

July 31, 2016

Hasta al desertar es mejor estar de este lado de la acera. La libertad en el exilio no viene a costa de hacerse fotos de agradecimiento con las cabezas del Partido, fingir que se está muy bien en la Madre Rusia a 20 bajo cero comiendo patatas con patatas y sopa de guisantes. No viene a costa de servir de trofeo.

Incluso en el tema de asilarnos lo hacemos mejor que los comunistas, no hay duda alguna de ello. Desertamos a Nueva York, Miami, o a Los Ángeles, se hace el exilio en Asia, se va uno a Tokio o a Hong Kong. Puedes elegir casi cualquier país civilizado sin el inconveniente de tener que posar para la foto de nadie.

Pero siempre es bueno regresar a casa, y ahora que Podemos tiró la toalla definitivamente y renunció a su Revolución puedo dar por concluido mi exilio político en Miami Beach. Fue un buen exilio, no puedo quejarme. Fui mucho a la playa, en Miami hay sol todo el año. Tiendas, mujeres guapas patinando en bikini por Ocean Drive. La comida regular, pero el sushi no está mal y uno se adapta.

En Madrid llevo diez días y no camino, estoy flotando en una nube. No es por melancolía, por aquello de que en la lejanía los defectos se olvidan y todo se recuerda con mejor luz. Eso pasa, claro que sí, pero no es eso. Es por el gran contraste que hay entre la realidad de Madrid y lo que uno llega a creerse cuando sólo tienes contacto con España a través de internet.

Empiezas a creer, por ejemplo, que Twitter es un reflejo fiel de lo que España es en realidad y crees que lo que escribe la gente en twitter es lo que piensa la gente de la calle. Te imaginas que todo Madrid es así, que por la Gran Vía solo caminan estudiantes de la Complutense, quinceañeras feministas, niños hambrientos, y desempleados. Que estamos al borde de la Revolución y en breve tendremos colas para comprar el pan.

La alegría que te entra cuando llegas a Madrid es producto en parte del contraste. El centro de Madrid está limpio y en sus calles camina gente limpia. Gente decente. Gente con un oficio conocido, que se peina antes de salir de su casa, que se viste bien. Gente que trabaja o que estudia carreras de verdad como medicina o ingeniería. Familias que pasean con sus hijos por la tarde, gente que quiere vivir en paz.

Vi muchas banderas de España colgando de los balcones en el centro de Madrid y ni una sola alusión a Podemos. La conclusión es que no debo pisar Twitter nunca más, ni para escribir ni para leer lo que ponen otros. Twitter es una realidad virtual, una especie de “skin” comunista que se le aplica a España y de repente empiezas a verlo todo en tonos de rojo, te asustas. Pero es solamente Twitter. Basta con irte de allí.

Las razones por las que me encuentro tan a gusto aquí seguramente tendrán que ver también con motivos superficiales. La comida, por ejemplo. La comida está buenísima. Me he hartado de gambas, arroz, churros, de bocadillos de jamón y horchata. Es posible que exista algún lugar en el mundo en el que se coma mejor que en Madrid pero yo no lo conozco. El hotel es también una maravilla, te atienden con una increíble atención al detalle, recuerdan tus gustos y tus manías, y al tercer día ya no tienes ni que pedirles nada, se adelantan a tus deseos, te lo traen por su propio pie. Como quise entrar por la puerta grande reservé la habitación más cara del hotel. El día que me vaya pondré fotos del lugar para evitar el riesgo de que se me presente algún pesado en la puerta queriendo conocerme, hacerme fotos, pedirme un autógrafo, o algún confundido queriendo sentarse a tomar un café conmigo.

…Yahel Farache… sobre el FEMINISMO…

19 mayo, 2018 by
…YAEL FARACHE

viernes, 2 de junio de 2017

Ellas confiesan XXVI: Yael Farache de nuevo, desmontando el feminismo

Nuestra querida Yael Farache (la simpática criatura sefardí, y por tanto compatriota, de la foto) publica en su blog otra entrada dedicada a su especie, titulada esta vez Por qué ya no soy feminista. Tuvimos ocasión de analizar una anterior, sobre el mismo tema, pero esta es mejor si cabe. No tiene desperdicio. Es, eso sí, una entrada muy larga. Vamos a resumirla un poco aquí, citándola extensamente, e iré dando mi opinión sobre el texto. Adelanto que estoy de acuerdo en todo, o casi todo.
Para empezar, Farache asegura haber leído mucho sobre el feminismo, de feministas, y yo la creo, pero se declara no feminista, y por sus comentarios sobre el tema, yo diría que es antifeminista. El feminismo tiene diversos aspectos. Uno de ellos es el de tribu urbana, o red de influencias y relaciones, lobby, etc. Pero Farache se refiere, fundamentalmente, al movimiento filosófico que, entre otras cosas, pretende revisar la historia, como arma para la acción política, orientada básicamente a modificar el ordenamiento jurídico en beneficio de las féminas, o al menos de las iniciadas.

Vamos a centrarnos un poco porque cuando Farache se desata no hay quien le siga el ritmo. Quien desee leer todos los detalles puede ir a la entrada original en su blog. Cambiaré el orden de algunos párrafos y suprimiré algunas frases y reiteraciones, pero lo que sigue es un resumen ordenado de la perorata farachiana. Y aun así… aviso que va a ser largo.

Empecemos por esto:

“El hombre tiene una esencia que lo separa de los animales, de las plantas, y del resto de las cosas. Un hombre no es una lagartija porque cada uno tiene esencias diferentes. Todos los seres humanos independientemente de su sexo comparten una esencia humana que es la misma, pero un hombre y una mujer son, a su vez, dos seres diferenciados. Un hombre no podría ser una mujer, y viceversa, porque lo femenino y lo masculino son esencias distintas. Para muchos esta idea es obvia, pero hay personas que no lo tienen tan claro. Las feministas de plano la rechazan.”

Bueno, “compartir una esencia humana” es mucho decir. Diferentes, ¿pero ambos igual de humanos? ¿Los dos semi-humanos? ¿El ser bihumano? Algunos podrían pensar, “sí, como los caballos, las ballenas”. Pero el ser humano es un animal especial. Consciente de su esencia (¿son las mujeres conscientes de la suya?), creador de cultura, en que la vive (en la naturaleza solo se sobrevive). Pero sigamos con las confesiones de la desacomplejada Farache:

“Las diferencias esenciales entre hombres y mujeres tienen muchos niveles. Las más evidentes y difíciles de rebatir son las que se explican desde la ciencia: hay diferencias genéticas, hormonales, orgánicas, de competencias cerebrales y habilidades cognitivas.”

“[Las mujeres tienen] mayor destreza con el lenguaje. El cerebro masculino tiene superioridad frente al femenino en el área espacial, en las habilidades matemáticas y geométricas. En lo que respecta a las matemáticas, por ejemplo, el cerebro de una niña de 12 años se parece al cerebro de un niño de 8. De la misma manera, las áreas del cerebro que se encargan del lenguaje y de las actividades motrices finas (como la escritura) se desarrollan 6 años antes en las niñas. Las diferencias se reducen con el crecimiento pero las características únicas de cada uno se mantienen a lo largo de la vida. El cerebro masculino es más grande y contiene 6 veces más materia gris (la encargada de “pensar”) que el cerebro femenino. El cerebro femenino tiene 9 veces más materia blanca, que es la que conecta las áreas del cerebro, y el área frontal y temporal de la corteza femenina está mejor organizada y ocupa una mayor área que la masculina. Las diferencias son vastas y explican las diferencias de carácter y de comportamiento entre las personas de ambos sexos. Las mujeres utilizan el lenguaje más que los hombres, en especial para competir entre sí (…) [por los machos]. Cuando se trata de actividades que requieren habilidades espaciales, como encontrar una dirección, los hombres tienen ventaja sobre las mujeres. Las mujeres tienen que usar la corteza cerebral para ubicarse en el espacio, mientras que los hombres tienen un área del hipocampo dedicado a ello que no se activa en las mujeres. Los cuerpos de un hombre y de una mujer son dramáticamente distintos. Es natural dado que cada uno evolucionó para cumplir mejor con una serie de funciones determinadas (reproducción/supervivencia).”

Evidentemente, “las cualidades diferenciadas tienen una distribución normal”, es decir, una distribución simétrica, con forma de campana, como tuvimos ocasión de ver cuando repasamos el tremendo artículo de Nyborg. Las diferencias en lo relativo a la distribución en la población del grado de una característica puede estar en la posición del centro de la campana (diferencia de medias), en la amplitud de la misma o en la altura de las colas. En lo relativo a la inteligencia la curva campaniforme de las xenomorfas tiene una media menor, con datos más agrupados en torno a la media y con colas más bajas. Pero sigamos con Farache:

“Las diferencias se pueden justificar desde la biología evolutiva. (…) La selección natural dotaría de características diferentes a cada sexo para que cada uno cumpliera con sus funciones de manera óptima. Si crees en la evolución has de creer en las diferencias sexuales. No puedes creer en una y no en la otra.”

Nuestra divertida opinadora no tiene suficiente con la biología, pues…

“… los argumentos filosóficos son fuertes también. Desde la antigüedad se conocía que la naturaleza del hombre y la mujer eran diferentes y complementarias. Aristóteles (…) consideraba que había una diferenciación notable entre los machos y las hembras de todas las especies animales. (…) Italo Calvino decía que toda buena historia tiene sólo dos posibles argumentos: la continuidad de la vida, o la inevitabilidad de la muerte. O, lo que es lo mismo, la comedia, o la tragedia. La mujer es la continuidad de la vida a través del sexo. El hombre es la inevitabilidad de la muerte a través de la guerra.”

Después de esta excursión filosófico-literaria Farache vuelve a la biología:

“No es extraña la idea de que los sexos son esencialmente distintos. Tiene un sentido práctico. Lo más natural es que haya todavía una división de trabajo anterior al Estado: (…) el trabajo de sobrevivir se hizo entre dos, entre el hombre y la mujer. Lo más lógico entonces es que las labores diarias se dividiesen entre los dos. No tendría sentido que ambos hicieran todo. Lo sensato es que cada uno se ocupase de unas tareas determinadas, dedicase a ellas todo su tiempo, y aprendiese a hacerlas lo mejor posible. Las mujeres respondieron a su naturaleza y se dedicaron al hogar y a los hijos. Los hombres se encargaron de buscar el sustento y defenderlas. La naturaleza del hombre y la naturaleza de la mujer son complementarias porque vivimos en pareja.”

Entre observaciones aprovechables hay otras de lo más banales, así que entresacamos alguna que otra cosa valiosa, como esta pulla a las superwomen, mamás o no:

“Existen “Supermamás” que trabajan y crían a sus hijos, que lo hacen todo a la vez. Se puede debatir si lo hacen “todo a la vez” o no hacen “nada a la vez”. (…) Las mujeres pueden fingir o adoptar roles masculinos, pero un hombre jamás podrá adoptar el rol por excelencia femenino, un hombre no posee la capacidad anatómica para ello.”

Como ven, obviedades, pero observen la palabra clave: las mujeres pueden fingir que adoptan roles masculinos. Eso hacen en la mayoría de los casos. Nada más.

Todo lo anterior va destinado a preparar el asalto al feminismo:

“Para el feminismo la única diferencia entre un hombre y una mujer es anatómica y más específicamente genital. Para el feminista medio existe un prototipo de “ser humano” básico al que, agregándole tal o cual genital se convierte en un hombre o en una mujer. De resto somos exactamente iguales porque según el feminismo tenemos idénticas capacidades, inclinaciones, y gustos. No lo digo a la ligera, aunque dos o tres feministas consideren que la diferencia entre los sexos es relevante, son consideradas por el resto de las feministas como disidentes porque su opinión va en contra del establishment feminista (tanto académico como activista).”

Ese es el “feminismo de la igualdad”, según Farache. Hay excepciones. Parece ser que hay una corriente de “feministas de la diferencia”, que de ser hombres serían calificados de machistas, como  Camille Paglia, (…) “que considera que el hombre y la mujer son diferentes aunque complementarios y que el patriarcado no solo es el orden natural de la sociedad, sino que debemos protegerlo”. Pero estas “feministas” son rechazadas y combatidas por las feministas “auténticas”.

Pero ahora viene otra carga de profundidad:

“El feminismo intenta en la medida de lo posible evitar el debate de las diferencias naturales porque saben que su postura es difícil de defender, pero si deben abordarlo buscan por todos los medios desacreditar a priori la idea de que pueden existir diferencias esenciales entre los sexos. Es importante para el feminismo acabar con este debate porque pone de manifiesto lo artificial de su teoría y de sus objetivos.”

Pero las diferencias son tan evidentes que las “feministas de la igualdad”, las feminazis, no pueden negarlas totalmente:

“El feminismo explica el divorcio entre la realidad y su teoría utilizando la cultura. El feminista admite que las diferencias existen, pero discrepa en el origen de las diferencias. Niega que sean innatas o naturales. Cualquier diferencia entre hombres y mujeres no es el resultado de una inclinación natural, sino que es aprendido y por tanto artificioso. Su postura es que es la sociedad quien enseña a nuestros hijos a jugar como cowboys y a nuestras niñas a jugar como princesas, desde que nace hasta que muere una persona está manipulada por la sociedad para que actúe de acuerdo con su sexo. Entender este punto es muy importante porque este es el tema principal del feminismo: las diferencias entre los sexos no son naturales, son aprendidas, son producto de la cultura que educa a la gente para cumplir con ciertos roles que son artificiales.”

Es más, “eso explica la razón por la que las feministas defienden con vehemencia los derechos de los transexuales. Basta con declarar que “te sientes mujer” o “te sientes hombre” ante un notario para cambiar tu sexo legal, (…) porque en esto consiste el sexo para el feminista: en una elección interior.” Pero no se queda ahí la cosa:

“El segundo tema del feminismo es la idea de que las diferencias son perjudiciales. No puede ser de otra manera porque de acuerdo con el feminismo estas diferencias entre los sexos hacen que uno de ellos esté subordinado al otro. (…) Un hombre es más fuerte que una mujer y más agresivo, (…) y a través de la historia esa diferencia de fuerza entre sexos ha modelado la cultura.”

Hay un tercer componente del “pensamiento” feminazi:

“El tercer punto del feminismo actual es el siguiente: no sólo las diferencias son artificiales y negativas [los dos puntos anteriores], además la cultura predominante educa a las personas de manera sexuada con un objetivo específico: el de perpetuar el sistema de opresión del hombre hacia la mujer. Es decir, que estas diferencias culturales entre los sexos se producen con alevosía y premeditación.”

Por tanto,

“La lucha del feminismo trata, por lo tanto, de hacer despertar a la gente para poder vencer estos 3 paradigmas y fundar una nueva cultura que no haga distinción entre los sexos. A esta cultura en la que se educa a la gente de manera sexuada para prolongar un estado opresivo en contra de la mujer lo llaman Patriarcado. El Patriarcado es como Matrix: nos rodea, estamos inmersos en él, pero no somos capaces de verlo de la misma manera en la que un pez no es capaz de ver el agua. El Patriarcado no solamente es el sistema en el que el hombre es quien ostenta el poder y la mujer está subordinada a él. El Patriarcado es también la cultura en la que el Patriarcado se apoya y todos los mecanismos que se utilizan para promover y perpetuar ese equilibrio. Pero el Patriarcado no solamente es responsable de la opresión histórica de la mujer, es también el origen de otros males como las guerras, la esclavitud, y el imperialismo, porque al educar al hombre para ser agresivo y darle a él las llaves del reino, él dirigirá a la sociedad hacia objetivos violentos.”

“Bajo este punto de vista es fácil entender la cruzada de las feministas en contra de la feminidad. La feminidad no es otra cosa que la expresión del Patriarcado. La mujer femenina es el producto de una educación patriarcal y encarna en sí misma la continuidad de la opresión. La existencia misma de la mujer femenina es una traición. Lo mismo ocurre con la masculinidad. Cualquier hombre que se identifique con los roles tradicionales masculinos es un opresor. Por eso la baja tolerancia del feminismo hacia la mujer femenina.”

De la teoría a la acción. Todo lo anterior explica la paranoia y actitud agresiva de las “feministas de la igualdad”, las feminazis:

“Y desde luego, el feminismo es la píldora roja. Ser feminista sería como pasar a formar parte de un grupo de rebeldes, de una resistencia que es capaz de percibir lo que nadie más percibe, y por tanto de luchar en su contra. De pronto, detalles sobre los que jamás había reparado en el pasado saltan a la vista del feminista como claros actos de sexismo. El nivel de detalle en la búsqueda de sexismo al que puede llegar un feminista varía, pero a estas alturas casi todos aceptan el término “micro-agresiones” como válido. La micro-agresión es la discriminación involuntaria y casual de otra persona por su condición. Estas micro-agresiones son más peligrosas que los casos de sexismo directo porque son más difíciles de identificar y son parte del aparato de opresión.”

“De acuerdo con la teoría feminista los mecanismos de subyugación se agrupan en torno a dos ejes: disparidad(empleos, salarios, derechos) y violencia (violaciones y violencia doméstica). Es imprescindible para el movimiento hacer promoción de estas situaciones porque su lucha se basa en la indignación. Por esa razón el feminista medio es tan propenso a la queja, porque no es una queja vacía, es una queja intencionada que busca llamar la atención sobre la existencia de este Patriarcado que no vemos, pero que según el feminismo, nos rodea.”

“Lo diré de forma clara: la mayoría de los datos que ofrecen las feministas como argumento son fabricaciones. En cuanto a la disparidad, si estás familiarizado con el discurso feminista conoces la cifra de 70 céntimos por dólar “por hacer el mismo trabajo que un hombre”. En realidad la cifra de 70 céntimos corresponde a la diferencia entre el promedio de los sueldos de todos los hombres que trabajan a tiempo completo, y el promedio de los sueldos de todas las mujeres que también trabajan a tiempo completo. La razón de la diferencia es simple: las mujeres y los hombres toman diferentes decisiones. Las mujeres suelen elegir carreras que pagan menos como educación, enfermería, psicología y las humanidades, mientras que los hombres eligen carreras como ingeniería, ciencias, medicina, o desempeñan trabajos de mayor riesgo que tienen una mayor retribución. De la misma manera, las mujeres suelen dejar su trabajo cuando quedan embarazadas a razón de un año o más por hijo. Los hombres no suelen hacerlo. Cuando se controlan todas las variables la diferencia de sueldos desaparece por completo. Estas son decisiones que la gente ha tomado libremente. Se puede cuestionar si las mujeres que eligen estudiar enfermería lo hacen porque han sido “socializadas” para ello o porque su cerebro tiene ciertas competencias distintas a las del hombre. Pero a menos que el feminismo esté preparado para forzar a las mujeres a elegir carreras determinadas, la diferencia de sueldos seguirá existiendo mientras existan individuos con inquietudes diferentes.”

“Sobre la violencia, los datos son igual de fiables en casi todas sus reivindicaciones. Según el feminismo 1 de cada 3 mujeres sufrirá algún tipo de agresión sexual en su vida y 1 de cada 5 sufrirá una violación. Pero según el feminismo casi cualquier cosa se puede considerar una violación o agresión sexual. Lo mismo ocurre con la violencia doméstica. La cifra de 38% sale de un estudio del Departamento de Justicia. Pero la cifra se refiere a las mujeres que visitan salas de emergencia cada año por heridas de violencia. De esas, aproximadamente el 38% fueron atacadas por familiares que viven con ellas. Si hablamos de todas las mujeres que visitan las emergencias de las clínicas la cifra [de atacadas por familiares] no alcanza el 1%. (…) Las fabricaciones son frecuentes, persistentes, y son repetidas una y otra vez a sabiendas de que son falsas. Así que no se trata de un error sino de una estrategia.”

“El fin último del feminismo es derrotar el Patriarcado. Los objetivos inmediatos (como las cuotas de trabajadoras en las empresas) no son otra cosa que un estado intermedio. Al final la idea es eliminar el Patriarcado y su cultura: sus valores, sus esquemas, sus instituciones; y suplantarlo con un sistema diferente que esté regido por la mujer. Es decir, suplantar el Patriarcado por un Matriarcado, (…) y esto daría lugar a una sociedad pacífica e igualitaria.”

La opinión de Farache sobre ese veneno es la misma que se defiende en este blog, pero resulta impactante oírselo (leérselo) decir a una mujer:

“[El feminismo] no es otra cosa que un peligroso experimento social. Si en la historia escrita hubiese casos notables de matriarcados prósperos los conoceríamos, pero aunque cada civilización que ha existido en la historia de la humanidad ha sido patriarcal, no conocemos todavía la primera cultura matriarcal fuera de la anécdota. En resumen: los hombres crearon esta civilización. Como diría Camille Paglia: si las mujeres estuviéramos a cargo del devenir de la sociedad seguiríamos viviendo en chozas.”

Ni más ni menos.

Pero las feminazis, claro está, tratan de tapar (torpemente) todos los huecos. De ahí que hayan construido una prehistoria en la que las sociedades primitivas eran matriarcados, idea poética con la que ironizábamos aquí:

“De acuerdo con estas teorías de la historia, el Patriarcado no es el resultado de una inclinación natural humana, sino que ha sido construido por medio de la cultura porque los pueblos más antiguos de la humanidad, los de cazadores y recolectores, eran matriarcados. La conclusión aparente es que si el Patriarcado ha sido construido históricamente, también puede ser destruido históricamente.”

Pero claro,

“Ninguna cultura ha conseguido subyugar u oprimir a una minoría sistemáticamente por tiempo prolongado. Si bien los ejemplos de opresión son múltiples, y atraviesan casi todas las culturas y las regiones, ninguno ha sido duradero. La gente se levanta, los regímenes caen, lo hemos visto a lo largo de toda la historia. (…) Sin embargo, según el feminismo, a la mujer, que no es una minoría sino que representa la mitad de la humanidad, se le ha tenido en estado de opresión durante toda la historia conocida, es decir, durante más de cinco mil años. Es cuando menos, una idea exótica.”

“Es posible probar la asimetría que existió a lo largo de siglos en el acceso al poder político entre hombres y mujeres, pero es mucho más complicado probar que las mujeres se encontraban oprimidas por ello. El argumento más manido quizás sea el que acusa a nuestra civilización de relegar a la mujer a las tareas domésticas, apartarla por fuerza de la vida pública y colectiva, prohibirle trabajar, el acceso a la educación, o ejercer labores intelectuales, y en cambio forzarla a tener hijos o a casarse por fuerza. Pero basta con leer las biografías de las madres del feminismo (como Mary Wollstonecraft) para darse cuenta de que estas ideas tienen poco fundamento (…) En Occidente, y dentro de ciertos parámetros, la mujer ha gozado de libertad para trazar su destino. El ser ama de casa, madre, o mujer de un hombre no ha sido impuesto sobre ella a la fuerza. Al menos no desde el Estado (como ocurre en los países islámicos). Ha sido siempre una elección privada.”

Tiene gracia, porque a cuidar de los hijos y de la casa no se contrapone ir al Parlamento. Las mujeres que se dedicaban a las tareas del hogar tenían maridos que trabajaban como animales, para sustentar el hogar. Los hombres que iban a holgazanear al club tenían mujeres que no fregaban un plato ni llevaban a los nenes al cole.

El feminismo es por tanto una ideología, especialmente virulenta:

“Uno de los puntos más interesantes del conservadurismo es que descubrió una rotunda verdad: todas las ideologías son falsas. Una ideología es un sistema de ideas cerrado que pretende explicar la totalidad de la realidad de una manera sencilla. La ideología sostiene que su sistema de creencias es verdadero en cualquier circunstancia. Evidentemente, la realidad termina por contradecir el sistema. Las ideologías son incapaces de adaptarse porque no permiten ajustes. El creyente se encuentra en una encrucijada: si elige la realidad tiene que desechar su ideología. Así que muchas veces prefiere suprimir la realidad. La guerra de la ideología en contra de la realidad es total. Utiliza todo su poder, todas las armas que tenga a su alcance, para suprimir la realidad. Por lo general se traduce en culturas de lo “Políticamente Correcto” es decir, la ideología [determina qué] cosas son “correctas” o no, cosas que se pueden o no expresar dependiendo de si es conveniente para el sistema ideológico. Busca alterar el comportamiento de la gente: lo que dicen, lo que hacen, e incluso lo que piensan. Para eso es necesario alterar el lenguaje, porque quién contra el lenguaje controla el pensamiento. El lenguaje se utiliza como arma en contra de la realidad.”

¿Cuál es el origen de la ideología feminista?

“El feminismo forma parte de un racimo de creencias que están inscritas dentro del marco del universalismo que si bien ha existido de una forma o de otra desde que existe el cristianismo, ha sido la “religión” predominante del pensamiento occidental desde hace al menos un par de siglos. Su principal creencia irracional es: “todos somos iguales”. Las creencias son importantes únicamente cuando se traducen en acciones. Las creencias irracionales no solo son de tipo religioso. Existen creencias irracionales en lo secular (“todos somos iguales”) que muchas veces desembocan en acciones. Dado que tenemos que compartir el mundo con un gran número de fanáticos, conviene entender que lo único que diferencia a una creencia religiosa de una secular es su origen. La religiosa tiene un origen paranormal, y la secular no. Pero aunque el origen sea diferente, eso no transforma sustancialmente la creencia.”

“A lo que voy con esto es que contra el primer escenario tenemos una defensa: la secularización del Estado. Desde hace un par de siglos todas las democracias occidentales tienen como una de sus bases la separación entre el gobierno y la religión. (…) Sin embargo la cláusula de la secularización no es suficiente porque sólo abarca las religiones (creencias irracionales de origen paranormal). Las creencias irracionales de origen secular todavía pueden ser utilizadas para legislar, como ocurrió por ejemplo en la Alemania Nazi. No estamos protegidos contra las creencias irracionales de origen secular porque la diferencia que hacemos entre las creencias religiosas y las que no lo son es dramática [superflua] y nos dificulta entender lo parecidas que son.”

A partir de aquí Farache identifica al marxismo como matriz del feminismo, la ideología-madre donde este nace. El marxismo pretende reconfigurar la sociedad y la economía de forma radical, e identifica a la familia como uno de los fundamentos de la sociedad que pretende destruir. El feminismo es su instrumento, o uno de ellos, especializado para ese fin.

El marxismo utiliza la universidad como “mecanismo propagador” de sus creencias irracionales, y la ha invadido e infectado por completo (eso dice Farache). Ese es el motivo por el cual la universidad ha sido fácil de colonizar por las feministas. También explica el íntimo matrimonio entre el feminismo radical y los partidos políticos de izquierda, trabazón más fuerte cuanto más disparatado es el partido, aunque esto lo digo yo. Pero da un paso más allá:

“En realidad las raíces del feminismo son las mismas que las del socialismo marxista y se encuentran en la Revolución Francesa. Todas las autoras del feminismo primigenio eran jacobinas, admiraban la Revolución Francesa, y adoraban a Rousseau (…). Se podría decir que tanto el feminismo como el marxismo parten del mismo germen que es la creencia en el buen salvaje de Rousseau. Aquella idea de que el hombre es bueno hasta que la sociedad lo corrompe. Por esta razón ambos movimientos son primitivistas: idealizan lo salvaje y desean regresar a ese estado. (…) Estas ideas son incompatibles con la civilización a la que pertenecemos, y en realidad con cualquier otra civilización.”

La relación pegajosa de las izquierdas con “la cultura” viene de aquí, según Farache:

“Antonio Gramsci, un teórico comunista italiano, fue el primero en señalar que el poder en una sociedad no lo tiene quien controla el dinero, lo tiene quién controla la cultura. De acuerdo con Gramsci el fracaso de las revoluciones tuvo una causa clara: Europa no estaba preparada para ellas culturalmente. Para ello había que modificar la cultura desde las instituciones: el gobierno y sobre todo el sistema educativo y los medios de comunicación. Si los comunistas lograban controlar las instituciones culturales, lo demás caería por su propio peso. (…) El marxismo cultural debía hacerse desde una rebelión lingüística que revirtiera los significados de las palabras. De estas ideas surgieron las corrientes filosóficas que están en el corazón de lo que se imparte en las universidades a día de hoy: el estructuralismo y el deconstruccionismo.”

Por ahí hay que atacar, por ahí se hace la Revolución. Se trata de pasar de la “lucha violenta de clases, a una lucha cultural”. Ese es el camino: una “revolución cultural” a través del lenguaje (entre otras cosas). El feminismo no es más que una rama del marxismo cultural, dice Farache. Un brazo especializado dentro de una amplia estrategia subversiva.

A la terminología feminista, el nosotros y nosotras, ellos y ellas, y cosas parecidas, Farache lo llama femspeak, un “lenguaje ideológico” cuyo…

“… propósito es trazar límites claros dentro del idioma entre aquello que se puede expresar y aquello que no. Dentro de su ideología, femspeak no es un dialecto, es el lenguaje correcto. Es una corrección que se ha hecho a nuestro idioma que es “sexista”; ellos lo están arreglando. Es nuestro idioma y no el suyo el que tiene una finalidad política que es la de oprimir a la mujer y perpetuar el dominio del hombre sobre la humanidad. (…) Para el que tiene un poco de perspicacia es evidente que el problema del lenguaje feminista es político. Es la legitimación de una ofensiva que forma parte de una estrategia política más amplia. Dentro de esta estrategia cada vez que el pronombre masculino ha de ser purgado de los textos, cada vez que se ha de insertar la palabra “persona” como sufijo genérico, cada una de estas actividades constituye una victoria simbólica dentro de una lucha mayor.”

“Si el feminismo no fuese prevalente nadie se tomaría sus quejas en serio, no pasarían de ser una fantasía inofensiva. Pero a medida que ganan espacios su censura se impone sobre libros de texto, manuales del gobierno, e incluso las leyes. Se planifican boycotts en contra de aquellos que utilizan el supuesto lenguaje sexista en los medios públicos. Y desde luego se abren puertas y espacios para las líderes feministas que imparten cursos en sintaxis no sexista y escriben los lineamientos que los editores deben seguir. Las feministas revisan las bibliotecas de los colegios, escrutinizan los programas de televisión con atención inquisidora, acosan a quienes no se plegan a sus ideas en las aulas y en los mítines políticos, reclutan a editores de texto y de periódicos y los ponen al servicio del “lenguaje correcto”. Los más ambiciosos invaden los jardines de infancia con una lista de tabúes idiomáticos que se ha de imponer a los niños, y reescriben los clásicos con su dialecto.”

No está mal. Una aterradora confesión, en toda regla. Un “repaso” al feminismo impagable. Farache no decepciona.

Ajedrez y democracia. / YAHEL FARACHE

19 mayo, 2018 by

Ajedrez y democracia.

December 8, 2014

A menos de que tengas doscientos años lo más probable es que al escuchar la palabra “democracia” pienses en prosperidad, justicia, progreso, y paz. Pero para mí la palabra “democracia” significa tiranía, guerra, y atraso. De manera que es probable que si nos encontrásemos en alguna parte tú y yo tendríamos algunas cosas que decirnos.

Cuando frente a un hecho se desprenden dos explicaciones: una basada en la realidad y otra basada en una ficción, no siempre gana la primera. Es posible que en una disputa entre la verdad y la ficción, sea la ficción la que gane, y no solo que gane, sino que además, por atractiva o conveniente, suplante a la realidad.

Imagina que una persona comenta que está cansada y otra le dice que la mejor forma de descansar es salir a correr un rato. Todos sabemos que la solución no es esa sino precisamente la contraria, pero con el mensaje adecuado y la intensidad suficiente se puede llegar a convencer a todo un pueblo de que la solución al cansancio está en salir a correr. En especial si el gobernante es el dueño de la fábrica de zapatillas deportivas.

No siempre las ficciones son lo opuesto a la realidad como en el ejemplo anterior, muchas veces son simplemente explicaciones alternativas y ficticias, como señalar que la solución al cansancio pasa por comer brócoli. El caso es que casi siempre estas ideas ficticias se propagan porque quienes están en el poder tienen el motivo y los medios para propagarlas, y porque la marabunta carece del ingenio necesario para detectar el engaño.

El truco de las ficciones políticas está en que nadie las detecta. Se sostienen precisamente porque son capaces de suplantar a la realidad de forma completa. Hay que acotar que no son mentiras cogidas por los pelos, son ficciones creíbles, difíciles de desmentir, que evolucionan junto con la sociedad a lo largo de varios siglos, en el caso de la democracia son los últimos 200 años, y es una idea que está tan arraigada socialmente que planteársela trae consigo un estigma social.

El mejor ejemplo para ilustrar esto es el de la Monarquía Divina porque es una ficción difunta: ya nadie cree en esto, pero hace unos siglos todo el mundo creía que la Monarquía Divina era el gobierno perfecto: un sistema en el que el Rey es elegido y puesto allí por D-os para gobernar sobre todos. Dado que en el pasado sí creímos en esto de forma colectiva y hoy nadie cree en ello entonces la única conclusión que se puede sacar es que o bien la ficción suplantó a la realidad en el pasado y estuvimos todos engañados; o lo estamos ahora y la Monarquía Divina sí es, en efecto, un designio de los Cielos.

Convencer a un ciudadano egipcio del siglo 3 AdC de que la Monarquía Divina no era real, que D-os no seleccionó a nadie, y que por lo tanto el gobernante estaba allí de forma más o menos arbitraria, sería un ejercicio tan complicado como convencer al ciudadano del siglo 21 de que la Democracia Participativa es una ficción, que no produce igualdad ni trae bienestar ni paz a los pueblos, y que en definitiva está en el origen de las tiranías.

Quizás esto es un artículo que por lo extenso debería ir en la sección de artículos, pero dado que las ideas aunque forman un cuadro sólido, entre ellas son más o menos independientes prefiero hacer varias notas cortas, cada una explicando una idea puntual acerca de la ficción de la Democracia, que un artículo largo. Esta es la primera de ellas acerca de lo pernicioso que es el voto popular.

Imagina que hay un tablero de ajedrez. Tenemos las fichas negras, las fichas blancas, un jugador a cada lado. Alrededor del tablero hay además una audiencia. A medida que se desarrolla el juego la audiencia hace apuestas. Algunos apuestan a favor del jugador negro. Otros a favor del blanco. Dependiendo de los movimientos que hace cada uno las probabilidades de ganar o de perder aumentan y lo mismo ocurre con las apuestas.

Supongamos que el juego acaba de empezar. El tablero está intacto. En este momento tanto el blanco como el negro tienen las mismas probabilidades de ganar, y por lo tanto colocar una apuesta a favor de uno o a favor del otro paga lo mismo: 50-50.

El blanco abre con un movimiento tradicional, como podría ser el Peón del Rey. Es un movimiento típico para el que existe una amplia gama de respuestas predeterminadas y que por lo tanto no afecta en gran medida el desenlace del juego. Si decides apostar en este punto las probabilidades siguen siendo 50-50 o supongamos que son algo así como 49-51 dado que el blanco ya ha movido.

Ahora imagina que en lugar de abrir de la forma tradicional, el blanco abre con una jugada torpe como el Peón del Alfil. Es difícil recuperarse si cometes un error estúpido al principio de un juego. Sabemos que la audiencia considera que el blanco tiene menos probabilidades de ganar porque las apuestas rondan el 30-70 a favor del negro.

Considera las posibilidades de este arreglo y piensa en lo que pasaría si tú pudieras conocer de antemano las apuestas que haría la audiencia en base al juego que se está desarrollando. Sabrías qué apuestas haría la audiencia dependiendo de cada movimiento, y podrías elegir cómo reaccionar en base a eso. Es decir, serías capaz de eliminar al jugador. Es una idea radical y hasta cierto punto genial. No dependes de la capacidad del jugador para elegir de qué forma mover las fichas y parece que has logrado desprenderte del error humano.

Pero aquí viene el problema y es el siguiente: para que este ejercicio tenga un final feliz la audiencia ha de cumplir con tres requisitos:

1) La audiencia ha de conocer el juego.

2) La audiencia ha de estar involucrada con el desenlace del juego.

3) No debe haber un conflicto de interés.

La audiencia ha de conocer cómo funciona el ajedrez y debe tener experiencia jugando. Si la audiencia no conoce la diferencia que existe entre abrir con el Peón del Rey y abrir con el Peón del Alfil, están apostando a ciegas y sus elecciones tendrán poca relación con la realidad por lo que guiarte por ellas no será mejor que lanzar una moneda.

Si a la audiencia le da igual el desenlace del juego porque no ha invertido nada en él entonces también tenderán a apostar por diversión. No apostarán de manera rigurosa ni estudiarán las posibilidades con atención. Quizás una manera de corregirlo sería observar cuánto dinero apuesta cada cual. Una persona que no ha invertido nada, o casi nada, en la apuesta tiene menos que perder que alguien que ha invertido una cuantiosa suma, podemos pensar que la tendencia es que la gente que invierte fuertemente lo hace con convicción: sabe a qué está apostando. El dinero se toma simplemente como una medida de cuánto confía el que apuesta en su elección: mientras más ha arriesgado una persona en una empresa, tanto más importante es para él el desenlace.

En última instancia es necesario que no existan conflictos de interés. Supongamos que a un miembro de la audiencia se le ocurre que si apuesta fuertemente a un resultado determinado puede ganar mucho dinero pero para ello necesita que el resto de la audiencia apueste al escenario contrario aunque no tenga mucho sentido hacerlo. Si esta persona puede utilizar su dinero para alterar el patrón de apuestas de la audiencia e influir en sus elecciones lo hará siempre y cuando le reporte un beneficio. Digamos que él sabe que apostar a cierto resultado le generará una cantidad de dinero, llamémoslo X. Y él determina que para influenciar las apuestas de la audiencia de manera que su apuesta funcione debe invertir una cantidad de dinero, llamémoslo Y. Esta persona cambiará el resultado de las apuestas siempre que Y sea menor que X. Así que podríamos estar basando nuestras jugadas sobre el tablero no en lo que verdaderamente la audiencia considera que es la movida acertada, sino en un espejismo: en lo que una persona de la audiencia eligió de antemano por su propio beneficio.

Es probable que de cada 100 personas que lean este artículo las que tienen experiencia alguna en política, y entienden de qué manera se gobierna sean exactamente 0. Sin embargo cuando llegan las elecciones todos pueden ir a votar. Su voto es tan valioso como la apuesta del que no sabe diferenciar entre el Peón del Rey y el Peón del Alfil. Elegir el destino de una Nación en base a las elecciones arbitrarias de millones de personas es tan absurdo como lo es elegir tu estrategia sobre el tablero de ajedrez en base a las elecciones aleatorias de cientos de espectadores que están viendo por primera vez un partido de ajedrez.

Supongamos que mis 100 lectores han decidido ir a votar. Es probable que la mayoría de ellos no tenga nada invertido en el país: no tienen una propiedad a su nombre, ni son dueños de una empresa que opera y genera beneficios en España. Alguno habrá que tenga una familia y sea responsable por la vida de sus hijos, pero pocos son los padres que se dan cuenta de ese hecho y lo asumen con la debida responsabilidad. Habrá varios con múltiples nacionalidades, o españoles por el mundo que viven en otro país pero votan por el destino de España aunque ni siquiera vivan allí. Por lo tanto la mayor parte de quienes votan en unas elecciones son personas que tienen poco invertido en el país. Es como el miembro de la audiencia del juego de ajedrez que apostó un céntimo y lo único que arriesga es su propio aburrimiento: elegirá en base al que prometa mayor entretenimiento a corto plazo.

Es evidente que cuando se trata de gobernar los conflictos de interés son múltiples y comprar votos es rentable. A veces ni siquiera hace falta dinero para comprar votos, basta con promesas y discursos. Así que el voto popular que es el principal mecanismo de la Democracia Participativa es un mecanismo pernicioso que desemboca en movimientos estúpidos.

Aunque al voto popular es la cura al cansancio –nos lo venden como “el gobierno de todos”, es “el gobierno del pueblo”– en realidad es el gobierno de nadie porque se parece más a jugar ajedrez con los ojos vendados o seguir las direcciones de un tercero cuyo interés está en conflicto con el interés del pueblo que la ficción que nos venden.

La Democracia Participativa también la presentan como la alternativa a otros sistemas primitivos. En lugar de tener un Jefe de Jefes como las mafias o las tribus de gorilas en la selva, nosotros tenemos la Democracia, ese maravilloso antídoto a la opresión y a la violencia.

La realidad, sin embargo, es que la nación que elige como modelo la Democracia Participativa está en un estado de constante fricción. La lucha por el poder entre diferentes facciones o partidos en períodos de cuatro años es una especie de guerra limitada en la que no se pueden usar armas, sólo el número de cabezas. Este sistema sólo lo soportan sociedades homogéneas y estables en las que hay una idea de destino compartido con pocas variaciones. La Democracia en esas sociedades es un mal que a duras penas se soporta, y las sociedades que no consiguen soportarlo desembocan en guerras civiles y el posterior gobierno de gorilas.

“Locas del coño” / por Yahel Farache

19 mayo, 2018 by

http://acapulco70.com/por-que-ya-no-soy-feminista/

Locas del coño

April 10, 2016

Yael Farache

Estaba leyendo este estudio que señala que las religiones monoteístas comparten las mismas actitudes hacia la sexualidad porque son sistemas de garantía de la paternidad. Las religiones son la solución cultural a un problema biológico, al hecho de que solo la mujer tiene la seguridad de que el hijo que tiene es suyo. Resolverlo es importante porque de eso depende que un padre se involucre en la crianza de su hijo.

Un padre que está seguro de que su hijo es suyo, se involucra en su crianza. Un padre que no está seguro si el hijo de su mujer es suyo o no, difícilmente destinará recursos, esfuerzo y tiempo en protegerlos. A corto plazo la consecuencia directa de esa incertidumbre es la creación o la ausencia de la estructura familiar. A largo plazo de eso depende la civilización en su conjunto.

El estudio prueba que las diferentes religiones monoteístas funcionan como funcionaría hoy un test de ADN solo que a priori. El estudio es muy interesante pero no me voy a extender porque aunque me gusta hacer rabiar a los ateos, no es de esto que va el post de hoy. Si quieres leer el estudio puedes hacerlo en este enlace.

El hecho es que me topé con este párrafo mientras lo leía:

“Los Dogon no utilizan métodos anticonceptivos y el 83% de sus mujeres son muy fértiles (entre 7 y 13 bebés vivos). La duración mediana de la amenorrea es de 20 meses y la menstruación es un raro evento seguido rápidamente de otro embarazo.”

Hasta ahora no lo sabía, pero durante la lactancia las mujeres no ovulan, ni menstrúan si dan pecho ininterrumpidamente. Si una mujer queda embarazada son 9 meses sin regla, seguidos de 20 meses más de amenorrea, es decir, casi dos años y medio sin ciclo menstrual. Hay que admirar la belleza del cuerpo humano que es capaz de darle a la madre un respiro y que evita que el bebé tenga que competir con otro por los mismos recursos.

Ahora imagina por un momento que vives en una dimensión paralela, un mundo alternativo en el que el feminismo nunca existió, nadie ha escuchado hablar de la liberación femenina, de las mujeres independientes, ni de la empoderación. No existen los métodos anticonceptivos, nadie tiene sexo fuera del matrimonio y la gente mantiene aún la estructura social que tuvo la civilización durante los últimos 2 mil años.

En este mundo alternativo la tecnología es la misma que tenemos hoy, las ciudades son exactamente iguales, tenemos teles y iPads, tenemos internet y viajamos en avión. La única diferencia es que las mujeres no trabajan, no tienen carreras ni van a la universidad. La educación femenina se enfoca en el placer, en los sentidos, y se aprende en círculos ínter-generacionales de mujeres que enseñan a las más jóvenes todo lo que necesitan saber para triunfar en ese mundo: cómo llevar un hogar, cómo cuidar de los hijos, cómo complacer a su marido, cómo ser guapas.

Las mujeres se casan muy jóvenes, a partir de los 15 o 16 años y como no existen métodos anticonceptivos quedan embarazadas de inmediato. Una vez embarazadas no vuelven a tener la regla durante dos años y medio. Pasado el tiempo de lactancia vuelven a quedar embarazadas rápidamente. El ciclo menstrual no es realmente un ciclo, ni es importante, porque ocurre poco.

Una mujer de ese universo paralelo, a la edad de 30 años posiblemente tendría alrededor de cinco hijos, un matrimonio estable, y la regla sería una anécdota, algo que le ocurrió una vez, no lo recuerda muy bien. En nuestra cultura, sin embargo, una mujer de esta generación con 30 años ha tenido la regla unas 196 veces, no tiene hijo alguno ni marido conocido, toma un cóctel de pastillas anticonceptivas y antidepresivos, y aunque tiene muchos títulos universitarios porque pertenece a la generación más preparada, se acaba de enterar que durante la lactancia no viene la regla. Como profesional le va bien, tiene un trabajo de oficina que se ganó después de pasar media década de becaria y en el que le pagan 600 euros. Pero es una mujer empoderada, independiente, y realizada.

La tragedia moderna concluye cuando la mujer independiente alcanza la edad de 45 años, sin hijos y sin marido, su belleza se marchita y con ella se le termina su carousel de eat-pray-love. Se termina también la atención de los hombres, la ristra de beneficios propios de su sexo, su mejor arma para negociar, y lo único que le espera es una larga vida en soledad. Más le vale que su carrera haya merecido la pena, que su jefe se jubile a tiempo para que pueda ascender, y que su trabajo la satisfaga, porque será su único consuelo.

Mientras tanto lo de la regla como excepción o como regla puede parecer una tontería, pero es importante. Si eres mujer y sufres de ansiedad lo mejor que puedes hacer es anotar en un diario tu humor cada día. Anota antes de dormir si durante el día te sentiste calmada, ansiosa, nerviosa, preocupada, motivada, feliz, etc. Después de cinco o seis meses puedes buscar en las páginas de tu diario si existe alguna tendencia. Te adelantaré algo que no te esperas: los días de ansiedad coinciden en la mayoría de los casos con la fase lútea de tu ciclo menstrual. Los días de calma, alegría y alta motivación suelen coincidir con la fase folicular. Cada una dura 14 días más o menos.

Lo que quiere decir que las crisis de locura y cambios de ánimo no son solamente producto del “síndrome pre-menstrual” sino que es una realidad de todo el ciclo. El estrógeno que es la hormona que produces los primeros 14 días de tu ciclo y que preparan a tu cuerpo para la ovulación te hacen sentir feliz, calmada, motivada, y con energía. La progesterona que prepara tu cuerpo para la regla durante los siguientes 14 días te hace sentir deprimida, ansiosa, de mal humor, y hace que tu cerebro actúe de manera más lenta.

Creas en el diseño inteligente o en la evolución, el cuerpo de la mujer no está pensado para tener la regla una y otra vez de forma consecutiva y sin interrupción durante toda tu vida. Se supone que la regla es un evento que ocurre cada dos años entre un embarazo y otro. Este ciclo de hormonas al que nos sometemos todos los meses en nombre de la empoderación nos hace unas locas del coño. La mitad del mes las mujeres somos incapaces de tomar decisiones, de ser consecuentes, de pensar con la cabeza, de mantener la calma. Sufrimos de desórdenes alimenticios, depresiones, cuadros de ansiedad, y paranoias varias. Las feministas culpan al Patriarcado. La causa real son las hormonas.

El feminismo ha hecho creer a las mujeres occidentales que el sexo es un constructo social, que las diferencias entre los hombres y las mujeres son cosméticas. No es verdad. El sexo es una realidad biológica que afecta cada célula de nuestro cuerpo. Los roles sexuales no son producto de la cultura, sino de la biología. Si existe el Patriarcado es el resultado de nuestra biología y cambiarlo es primero imposible y segundo estúpido.

Por esa razón el feminismo no lucha en contra del machismo ni en contra del Patriarcado, la lucha real del feminismo es en contra de la feminidad, en contra de todas las diferencias que nos hacen ser mujeres y no hombres. La lucha feminista se basa en intentar hacer de la mujer un hombre y nunca seremos mejores que los hombres en la masculinidad.

La guerra del feminismo en contra de la feminidad es total. En el área sexual el feminismo busca igualar la sexualidad femenina con la masculina castrándola en el proceso. Las relaciones sexuales son solamente un detalle dentro de la rica vida sexual de la mujer. La sexualidad femenina incluye la gestación, el parto, y la lactancia. Pero las feministas reducen la sexualidad femenina a la regla y a follar que son los dos temas que las obsesionan, porque ese es el equivalente a la sexualidad masculina que se limita únicamente a follar y eyacular. La sexualidad femenina es más rica, es más compleja, y su conclusión natural es una nueva vida. Ni en ese último punto ceden las feministas y por eso defienden el aborto y los anticonceptivos.

En lo cultural la guerra es en contra de todos los valores de la feminidad que son la belleza, la juventud, el reposo, la sensualidad (una concepción del mundo basada en los sentidos a diferencia de la concepción masculina que se basa en la razón), la maternidad, y el hogar. Las feministas repudian todos los valores tradicionales de la feminidad, y se llevan por delante a los siglos de sabiduría de nuestras antepasadas en el proceso.

El feminismo, en resumen, envidia la masculinidad y por eso sacrifica la feminidad y a los hombres. Pretende eliminar la feminidad, apropiarse de la masculinidad y suplantar a los hombres. El resultado es un abandono de los roles femeninos y un enfrentamiento entre los hombres y las mujeres que es imposible de resolver porque hace que las mujeres compitan por los roles masculinos y los hombres, que son biológicamente incapaces de adoptar el rol femenino por excelencia, se sienten redundantes.

No existe ninguna otra ideología en la historia con la capacidad que tiene el feminismo de destrozar las familias y evitar que se creen familias nuevas. Con el feminismo ni siquiera es necesaria la garantía de la paternidad para mantener la estructura familiar porque se han dado a la tarea de convencer a las mujeres de que no desean tener hijos con nadie, les ha dado píldoras de hormonas que suprimen la ovulación, las ha convencido de que “el ciclo menstrual” es lo normal y el embarazo es la anomalía, y en resumen, las ha convertido en locas del coño cuya compañía es desagradable porque nadie les enseñó que ser complacientes es mejor que ser amargadas, que tener el pelo limpio es mejor que tenerlo sucio, y que tatuarse y decir palabrotas es cosa de marineros y ex-presidiarios, pero no de mujeres.

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FUENTE:

http://acapulco70.com/locas-del-cono/

…por una REPúBLICA HISPáNICA…

16 mayo, 2018 by

“¡Viva la Nación! ¡Viva España! ¡Viva la República!”

/ Enrique Área Sacristan.

(Teniente-Coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca).

Gustavo Bueno simplifica al máximo las acepciones del término “Nación” en tres géneros como un orden de conceptos concatenados, susceptibles de ser clasificados: en primer lugar, estaría el género de las acepciones biológicas, la nación de las ovejas por ejemplo, sus subgéneros como la nación de sus dientes. El segundo género de acepciones seria las derivadas del término etnia en su sentido más amplio, en el que subrayamos los contenidos sociales, culturales e históricos, sobre los estrictamente raciales. Dentro de este género tenemos la Nación étnica que es la especie más moderna. Se le puede llamar “Nación histórica”, constatada ya a mediados del siglo XVI en España, y que se mantendrá viva durante los siglos XVII y XVIII. Muchos historiadores la interpretan como un término político, aunque Gustavo Bueno no está completamente de acuerdo con ello, siendo esta especie de género, las “Naciones Históricas”, aunque puedan superponerse en extensión a la que es propia de determinadas ideas políticas, no constituyentes aún de un concepto político. La “Nación histórica”, podría aproximarse a lo que entendemos ahora por sociedad civil, en cuanto contraposición de la “sociedad política”, en cuyo ámbito aquélla se desenvuelve.

La Nación histórica, por tanto, va asociada a la “Patria”, como lugar en que la Nación vive: se trata, por tanto, de una acepción “geográfica” de Nación.

La Nación histórica no es un concepto político porque ni siquiera sustituye al concepto de “pueblo”.

El tercer género de acepciones del término Nación, las acepciones de la Nación política, significan una ruptura con el Antiguo Régimen, una ruptura que conocemos como la Gran Revolución. Esta ruptura implica concretamente la eliminación de las dos instituciones más características del Antiguo Régimen, las instituciones que expresaban la “distancia genérica” del significado de soberanía que es propia de este Régimen y del nuevo, el Trono y el Altar. Pues es preciso tener en cuenta que la Nación política brota precisamente a partir de la mutilación de estas dos instituciones constitutivas del Antiguo Régimen, mutilación que tuvo lugar además físicamente por medio de la guillotina. La Nación política es, según esto, un concepto republicano y laico, lo que no significa que ulteriormente estas características no se metamorfoseen de modo regresivo, pero dentro ya del nuevo régimen, tomando la forma de Monarquías constitucionales o de Naciones confesionalmente definidas.

En cualquier caso, hay que decir que las dos especies del género “Nación Política” son las que se denominan “naciones canónicas”, que son las originarias y las “naciones fraccionarias” que se forman o pretenden formarse a partir de la secesión, escisión o putrefacción de la nación canónica madre como pasa en España. El principio de la soberanía de la Nación no es un simple mito alternativo al principio de la “soberanía del Rey”. Implica la posibilidad de realización de planes y programas políticos totalmente nuevos que rebasan el “corto plazo” y requieren un medio-largo plazo para llevarse a efecto como ha quedado comprobado en las Comunidades Vasca y Catalana en el caso de “naciones fraccionarias”.

La Nación política es una república de ciudadanos y en ella reside la soberanía y, por tanto, la autonomía política genuina, que ya no recibe ordenes de carácter sobrenatural, sino que se autogobierna según las leyes soberanas de su propia razón.

La razón, por principio, se supone que ha de ser participada por todos los individuos humanos maduros capaces de llegar a ser ciudadanos, sin quedarse en su mera condición de hombres.

Por eso, la nación política es ella misma republicana, por estructura, por esencia, y es laica respecto de cualquier religión positiva: excluye el Trono y el Altar, es decir, representa la subversión total del Antiguo Régimen.

El periodo decisivo para las izquierdas españolas es el que transcurre entre la Constitución de 1876 y la Constitución de 1978, polarizada ahora en su forma menos radical hacia el federalismo, levantando la bandera del “principio de autodeterminación de los pueblos” y llegando con frecuencia a posiciones liquidacionistas de la Nación española.

El componente anti centralista del federalismo evolucionó muy pronto hacia el soberanismo proclamado en algunas partes de España, principalmente en Vascongadas y Cataluña. Sin embargo, ¿quién puede considerar como de izquierda el proyecto de los nacionalistas conservadores de ambas Comunidades? Así lo creen muchos de sus actuales cabezas visibles aplicando una definición meramente posicional de izquierda: “Es de izquierda todo aquello que se opone al franquismo”. Mutatis mutandis, Cataluña.

Es España la que suele ser evitada sistemáticamente en los debates y en las campañas electorales para no nombrar la soga en casa del ahorcado.

Pero me limitaré a formular una pregunta: ¿No es cierto que la izquierda, si bien encuentra grandes dificultades para fijar una definición de la unidad política de España en premisas doctrinales firmes, los encontrará insuperables para defender la posibilidad o la conveniencia de una balcanización o incluso de una federación de España desde premisas doctrinales de izquierda más o menos firmes?

Finalmente, tradicionalmente, se ha definido la república como la forma de gobernar de los países en los que el pueblo tiene la soberanía y facultad para el ejercicio del poder, aunque sea delegado por el pueblo soberano en gobernantes que elige de un modo u otro. En la práctica suele pensarse, aunque no es del todo cierto, que la forma de estado de un país es la monarquía si tiene rey, y república si no lo tiene. Lo cierto es que una república está fundamentada en el “imperio de la ley” y no en el “imperio de los hombres”. Por tanto, y bajo este concepto de república, por oposición a los gobiernos injustos, como el despotismo o la tiranía, forma de gobierno regida por el interés común, la justicia y la igualdad, he de culminar este artículo con un ¡¡¡VIVA LA NACIÓN¡¡¡ ¡¡¡VIVA ESPAÑA¡¡¡ ¡¡¡VIVA LA REPÚBLICA¡¡¡

Fuente: http://www.alertadigital.com/2018/05/15/el-teniente-coronel-de-infanteria-area-sacristan-viva-la-nacion-viva-espana-viva-la-republica/

“Sólo en la moral religiosa puede apoyarse un patriotismo juicioso, respetuoso con la personalidad humana y sometido a las leyes divinas”

16 mayo, 2018 by

HURANIA reproduce aquí la parte final del artículo del teniente -coronel Enrique Área Sacristán, publicado en

http://www.alertadigital.com

 

-¿Le preocupa el vació existencial de la población española, la falta de metas trascendentes, su orfandad espiritual?

Imagen entrañable del teniente coronel Área Sacristán con su hija.

Imagen entrañable del teniente coronel Área Sacristán con su hija.

Realmente lo que me preocupa de los tres conceptos que menciona es uno que abarca a los otros dos. La orfandad espiritual. Con padres espirituales, en el sentido metafórico claro está, la población española no tendría el vacío existencial ni la falta de metas trascendentes que usted menciona. Me preocupa que no se haya hecho el relevo de las misiones sociales que cumplía la Institución Militar a ninguna otra de las Instituciones de la Nación. De ahí viene la orfandad espiritual, esa es una de las causas más importantes.

-De todos los momentos vividos en el seno de nuestras Fuerzas Armadas, ¿de cuál se siente más orgulloso?

Me siento orgulloso de haberme levantado en pie siempre que me he caído o tropezado y no haber estado nunca de rodillas a excepción de ante Dios. Muchas veces, por cierto.

-Mi teniente coronel, ¿qué es España para usted?

España es mi Patria. El amor a la Patria, decía Jovellanos, no es “aquel común y natural sentimiento, hijo del amor propio, por el cual el hombre prefiere su patria a las ajenas”, sino “aquel noble y generoso sentimiento que estimula al hombre a desear con ardor y a buscar con eficacia el bien y la felicidad de su Patria tanto como la de su misma familia; que le obliga a sacrificar no pocas veces su propio interés al interés común; que uniéndole estrechamente a sus conciudadanos e interesándoles en su suerte, le aflige y le conturba en los males públicos y le llena de gozo en la común felicidad”.

Patria es entonces la tierra de mis  padres, a la que se liga cada uno y todos entre sí por lazos de sangre, por el mandato de los muertos, de la tradición, y por el propósito de realizar juntos empresas que nutren nuestras vidas. Posteriormente se amplió el horizonte y se expandió este sentimiento, creando apetencias espirituales colectivas y motivos para la vida y la acción común como la unidad religiosa. El  fenómeno político del nacimiento de las naciones robusteció y dio nuevas calidades al sentimiento de la Patria. Patria y Nación vinieron, entonces, a superponer sus límites.

La patria es algo más que el suelo sobre el que sustenta la nación, el patriotismo no puede ser sólo la atracción que ejerza sobre nosotros determinada parcela terrestre; el patrimonio es algo más que esta querencia: es una ferviente aspiración al bienestar, al florecimiento y a la libertad de la patria; pero es también la solidaridad del individuo con su historia; no puede sentir amor a la patria quien reniegue y se exente de su historia; patriotismo es, también, amor al pasado, respeto a las generaciones que nos precedieron, amor al pasado, amor actual y amor al futuro.

Sólo en la moral religiosa puede apoyarse un patriotismo juicioso, respetuoso con la personalidad humana, y sometido escrupulosamente a las leyes divinas.

Con esta limitación al juramento de fidelidad a la Patria que hice y que ésta exige de sus hijos, se elevan las obligaciones militares a la categoría de deberes religiosos. Por algo en otro tiempo se llamó al juramento de fidelidad sacramento militar.

Esto es mi Patria para mí.

-Cuenta España con la Infantería más laureada y antigua del mundo. ¿Qué papel puede jugar dentro de los ejércitos del futuro instituciones tan cargadas de simbolismo, ritualismo y tradición como La Legión?

La Legión es una de las unidades más operativas que tiene el Ejército de Tierra a lo que une ser una reserva moral del mismo. Ya hemos mencionado durante la entrevista que los valores morales son imprescindibles para el éxito en la Defensa de la Nación. En la Legión se podrán mirar otras Unidades que sin tener ese simbolismo y ritualismo si tienen mucha más tradición. Hay que tener en cuenta que entre los Regimientos de Infantería del mundo se  encuentran como más antiguos, por poner un ejemplo, el Soria 9, con una carga de tradiciones muy importante.

Lo que hay que hacer es recuperar esas tradiciones de esos Regimientos con mucha más historia para hacer de ellos auténticas Escuelas de Mandos.

-Un soldado español debe afrontar la muerte con la elegancia y el arrojo del que hicieron gala nuestros ancestros. ¿Qué significación tiene para usted la muerte?

Creo que soy todavía muy joven para pensar todos los días en ella, pero Alberth Schweitzer, escribió algo sobre ella que me gustó:

“Si queremos llegar a ser buenas personas de verdad, debemos familiarizarnos con la idea de la muerte. No necesitamos pensar en ella todos los días ni a cada hora. Pero cuando la senda de la vida nos conduzca a una posición ventajosa donde el paisaje alrededor desaparezca, y contemplemos la vista distante hasta el mismo final, no cerremos los ojos. Hagamos una pausa por un momento, observemos el paisaje lejano, y luego prosigamos.

Pensar en la muerte de este modo produce amor por la vida. Cuando estamos familiarizados con la muerte, aceptamos cada semana, cada día como un don. Solo cuando somos capaces de aceptar así la vida, poco a poco ésta se torna preciosa”

-En un mundo tan secularizado, ¿cree que la espiritualidad constituye un plus de cara al fortalecimiento de la moral defensiva de un país?

Mi teoría coincide en el fondo con la de santo Tomás, cuando se dice que la vida virtuosa es el fin de la sociedad humana; lo cual no debe entenderse en sentido exclusivo de los bienes materiales, sino en cuanto que la virtud o perfección moral es el bien más importante que resultar debe de la sociedad bien organizada. No creamos que ésta es una interpretación arbitraria, pues se halla en completa armonía con lo que el mismo santo Doctor escribe, al determinar y explicar lo que constituye la vida virtuosa o buena, como fin de la sociedad. «Para la vida buena del hombre, se requieren dos cosas: una principal, que es la operación virtuosa, puesto que la virtud es lo que constituye la bondad moral de la vida: otra secundaria y como instrumental, a saber; la suficiencia de los bienes corporales, cuyo uso es necesario para el ejercicio de la virtud.»

He aquí ahora algunas aplicaciones y reflexiones concretas, que pueden considerarse como corolarios de esta doctrina.

1ª La perfección natural del hombre como ser moral, la cual constituye el fin de la sociedad civil, envuelve en su concepto: 1º la perfección física por parte del cuerpo, de las fuerzas naturales y, en general, los bienes externos y materiales: 2º la perfección intelectual del hombre por medio de las ciencias, artes y literatura: 3º la perfección propiamente moral, o sea la rectitud moral resultante de la práctica y ejercicio de la virtud. Estas tres perfecciones parciales constituyen la perfección adecuada y completa del hombre como ser moral, y en este sentido decimos que la perfección moral del hombre en el orden natural constituye el fin de la sociedad civil.

2ª El oficio, y como la función propia de la sociedad, es dirigir y encaminar los asociados a la perfección moral mayor posible, removiendo los obstáculos y facilitando los medios para ello, dentro de la esfera propia de la autoridad humana, sin ponerse en contradicción con la ley natural o divina, y sin violar los derechos de los asociados. Desde este punto de vista, pudiera admitirse y afirmarse que el oficio o función del Estado es la realización del derecho, o mejor, que es la aplicación social del principio de la justicia.

3ª La sociedad no es un fin, sino un medio: los hombres no se asocian para estar asociados, sino para conseguir la paz, la conservación de sus derechos, el bienestar material y moral, con los demás bienes que de la asociación pueden resultar. De donde se colige que será más perfecta aquella sociedad, cuya organización sea más a propósito para producir la perfección moral, en la que se reasumen e incluyen los bienes indicados, en el mayor número posible de los asociados.

4ª El progreso de una sociedad, o lo que se llama vulgarmente su civilización, no pueden ser verdaderamente tales, sino a condición de reunir la triple perfección física, intelectual y moral en el mayor número posible de sus miembros. Cuando la perfección del hombre y el desarrollo de sus facultades se realiza sin obedecer a la ley de movimiento armónico y como paralelo entre las perfecciones parciales indicadas, la civilización de la sociedad no es completa, ni verdadera, ni sólida. En este punto estamos de acuerdo con el insigne Balmes, cuando hace consistir la civilización, los adelantos sociales en «la mayor inteligencia posible, para el mayor número posible; la mayor moralidad posible, para el mayor número posible; el mayor bienestar posible, para el mayor número posible.

Quítese cualquiera de estas condiciones, y la perfección desaparece. Un pueblo inteligente, pero sin moralidad ni medios de subsistir, no se podría llamar perfecto; también dejaría mucho que desear el que fuese moral, pero al mismo tiempo ignorante y pobre; y mucho más todavía si abundando de bienestar material fuese inmoral e ignorante. Dadle inteligencia y moralidad, pero suponedle en la miseria, es digno de compasión: dadle inteligencia y bienestar, pero suponedle inmoral; merece desprecio: dadle por fin moralidad y bienestar, pero suponedle ignorante, será semejante a un hombre bueno, rico y tonto; lo que ciertamente no es modelo de la perfección humana.»

De todo lo dicho se puede desprender clarividentemente que las fuerzas morales, en mi opinión, hacen a un pueblo inexpugnable.

-La presencia de mujeres en nuestro Ejército, ¿es un guiño a la corrección política?        

En España, como ya apunté en otra entrevista que me realizó su periódico, la incorporación de la mujer a las FAS es una cuestión que se ha legislado tarde y mal. El Decreto Ley 1/1988 trató de ordenar esta cuestión sin demasiado éxito. (Derogado por el R.D 562/1990 de ingreso en los centros docentes militares). Y es que a los problemas derivados de la legalidad se unen otros reales: instalaciones en cuarteles, campamentos, buques, etc. La regulación posterior ha sido incompleta e incoherente, entre otras cosas, porque nunca se ha sabido hacia dónde ir.

En este sentido, existían diferentes baremos de pruebas físicas para acceso a militar de empleo en la modalidad de tropa y marinería, y no, en cambio para las Escalas Superiores y Medias del CGA. ¿Es justificable ese doble baremo? ¿Por qué no pueden ingresar varones que, no pasando su baremo, sí pasan el de las mujeres? Pero aún resulta más clamoroso que se vetara de forma general el acceso de soldados femeninos a destinos de tipo táctico u operativo en destinos de la Legión, de operaciones especiales, paracaidistas, así como de fuerzas de desembarco, dotaciones de submarinos o de buques menores, unidades que sí podían estar bajo el mando de oficiales y suboficiales féminas.

El artículo 129.2 in fine de la Ley 17/99 dice expresamente que “entre los requisitos exigidos para ocupar determinados destinos se podrán incluir límites de edad o condiciones psicofísicas especiales (…), sin distinción ninguna por razón de sexo”. Pauta interpretativa que deroga, implícitamente, toda distinción de puestos en razón de sexo, como los antes señalados.

Por mandato de la Ley 17/99 y del RD. 66/2000, la OM. de 12 de abril de 2000 dispone que serán las correspondientes convocatorias las que establezcan un doble baremo físico para medir la capacidad de los aspirantes en los procesos selectivos. Así pues, en las resoluciones por las que se convocan plazas para los centros docentes militares de formación (así como para MPT.s) se incluyen ya dobles baremos.

Jurídicamente ya no tiene cabida la discriminación en el acceso y en la posterior carrera, aunque hay que revisar, precisamente, el concepto de igualdad en el acceso y la carrera, no pareciendo lógica la asimilación de políticas de “discriminación inversa” según modelos civiles y por la propia naturaleza de la función militar.

En cuanto a la existencia de dobles baremos se argumenta que en deporte las pruebas son diferentes, pero la guerra no es un deporte. También se señala que, en todo caso, la diferencia cualitativa entre hombre y mujer enriquece el funcionamiento de las FAS, y es cierto, sobre todo si nos dirigimos a los más altos escalones de mando y dirección, pero no es así en niveles inferiores en los que la capacidad física y ciertas actitudes de obediencia militar son todo. Desde mi punto de vista y dado lo delicado de la cuestión (eficacia militar adversus igualdad civil), parece lógico establecer una sólida y rigurosa política de puestos que, con realismo, acepte al mejor, física y psicológicamente, sea hombre o mujer. Con unas pruebas únicas que sean lo duras que tengan que ser.

Creo que tal y como se encuentran las pruebas de ingreso de la mujer en el Ejército en el que se da una clara discriminación positiva hacia las féminas, si existe una clara expresión de “corrección política” en detrimento de la operatividad en los puestos tácticos de las Unidades donde están destinadas mujeres.

-Por último, mi teniente coronel, ¿qué mensaje querría trasladar a los lectores de AD, la mayoría de ellos con un alto compromiso patriótico?

Después de varios años escribiendo en Alerta Digital, puedo decir que conozco bastante bien a sus lectores. Les quiero decir que los Ejércitos y sus mandos se deben a una neutralidad política como Institución que queda muy lejos de esas actuaciones poco acertadas de los siglos XIX y XX que culminaron en varias guerras civiles. La única manera de evitarlas es mantener al Ejército fuera de las trifulcas políticas de uno u otro lado para mantenerlo unido. El Ejército es garante de la soberanía e independencia de España así como de su Unidad territorial. Malamente van a poder cumplir esa misión si se pretende que tomen partido por una determinada ideología en detrimento de otra faltando a la legalidad vigente.

Los Ejércitos cumplirán la misión que tienen encomendada cuando sea necesario y no quede otra solución a las órdenes del Gobierno legítimo. Las críticas a los mandos superiores sólo crean malestar en la sociedad civil, en el Ejército cumplimos con nuestro deber con unidad de doctrina y compañerismo pues un general de Ejército sólo es un caballero cadete que ha llegado por sus méritos a lo más alto de la cúspide militar.

FUENTE:

http://www.alertadigital.com/2018/01/21/teniente-coronel-area-sacristan-solo-en-la-moral-religiosa-puede-apoyarse-un-patriotismo-juicioso-respetuoso-con-la-personalidad-humana-y-sometido-escrupulosamente-a-las-leyes-divinas/

festivales sospechosos: Cannes, Eurovisión…

2 mayo, 2018 by

LUNES, MAYO 14, 2018
CANNES ¿PROPAGANDA SOVIÉTICA?

¿Weinstein en triunfo en Cannes? La provocación feminista (de más) ha faltado (este año) de un tris. En lugar de Weinstein, otro magnifico (y violador) y hombre/símbolo y signo de los tiempos a la vez -la regla se diría en el pueblo/elegido- como DSK (Dominique Strauss-Kahn) habrá tenido derecho a pisar –en olor de triunfo, este año otra vez – la alfombra roja, bajo la aclamación feminista. ¿Pura casualidad o puro producto de la voluntad deliberada(y obstinada) de la casta -de vacas sagradas- de los productores del ramo, como lo denuncian ciertos medios?¿ Maldición DSK o maldición Weinstein? ¿Por qué no dicen ni pío sobre uno u otro, unas militantes tan febriles y tan proclives y aficionadas a señalar con el dedo -y con nombre y apellidos- como lo son las feministas? Acto de propaganda soviética (sic) el festival de Cannes de este año. Alain Soral -en eso- tiene razón. Y también cuando apunta a la ley (francesa) del matrimonio homosexual -“Mariage pour tous”- en el origen de la guerra de sexos. Que no la inventó Weinstein, cierto, pero que la habrá aventado como nadie (con la ayuda de los medios y el silencio cómplice y consintiente de las feministas)
A ver si lo pillo, a ver si lo pillamos todos. Que admito quedarme un poco desconcertado o desnortado a la hora de intentar comprender e interpretar todas esas noticias recientes, de las que cruzan de golpe como en tromba –como una lluvia de estrellas, o de granizo (….)- la Red, de esas que llamaban signo/de/los/tiempos en el concilio vaticano segundo, (un respeto) Un signo de los tiempos todo él en verdad, el judío Weinstein, él y sus pompas y sus obras, incluido el escándalo -sexual- que le acompaña a sol y sombra, y que habrá gravitado silencioso y omnipresente –más de esto que de lo otro- en los peldaños mágicos –como los del cuento de la Cenicienta- de la alfombra roja del palacio del Festival de Cannes escenario del triunfo y plena apoteosis del movimiento Me Too y de la causa feminista , que a fe mia que hacían pensar –por esa impresionante demostración de fuerza (y de belleza), filas y filas de (bellas) mujeres subiendo peldaños, una detrás de otra (hasta ochenta y dos), como un desfile militar, formando hileras (de ocho o diez en fondo) –en clave masculina sin el glamour of course de esas bellezas, esta última- recordaban nada menos, como digo, que a la Marcha (fascista) sobre Roma, en versión of course, marxista/feminista. Y se cruza ante mi vista (y en la red) tamaño espectáculo con las palabras y las sentencias (y advertencias) aún rezumbándome en los oídos –otro signo de los tiempos- susurrantes como para mejor hacer pasar su mensaje o su buena/nueva, “la peor de todas” que dijo Nietzsche en el Anticristo de Pablo de Tarso o –como lo llama la Nueva Derecha transcribiendo, literal, la forma original de su nombre, judía- de Schaúl o Chaúl , en español, (así como suena, casi indecente -a fuer de extraño y de inhóspito- y no como nos enseñaron a pronunciarlo de niños), él y sus Epístolas (….)

La nueva la más terrible, la mas funesta en verdad –como la Parusía a saber el reino o la dominación judía sobre el conjunto del planeta- de Eva Illouz (un nombre a retener), que es lo lo que viene anunciándonos esta profesora (judía) de sociología de la Universidad de Tel-Aviv (un respeto), bajo el disfraz (inocuo, casi anodino) de su conferencia (“¿Por que hace daño el amor?) anunciada en todas partes y a bombo y platillo (por aire y tierra y mar) -y en retransmisión radiofónica- aquí en Bruselas. La mala/nueva de la guerra de los sexos o de los nuevos/tiempos de amor (y de cólera) Como si se hubiera estado (detenidamente) leyendo uno tras otro todos los artículos que he dedicado en este blog al tema en ascuas (y que no deja, ni dejará, de traer cola) lo que me hace –una vez más ¡ay dolor!- el darme por aludido. Como si dedicase toda su exposición radiofónica pausada y suave a replicar (como quien no quiere la cosa) uno a uno punto por punto la esencia o el fondo de lo que vengo argumentando sin pausa ni descanso aquí, contra la guerra de los sexos.

La Corte (amorosa, en francés, la Cour) -expresion sublime del amor gentil (“amour cortois”)- viene a ser señalada o apuntada en las palabras de Eva Illouz con el dedo, algo asi –de grave (y de blasfemo)- como la Abominación de la Desolación (en el Templo), de crimen de lesa igualdad (o que lo explique ella) por delito de Galantería (horresco referens) un residuo -así lo ve la socióloga ( e historiadora) judía- del feudalismo medieval (como lo oyen) Y ni una palabra por descontado sobre el delito de violación propiamente dicho y sobre los violadores judíos o gentiles sean ellos, y entretanto la figura (triunfal) del magnífico Weinstein gravita más grande y alta y triunfal (y silenciosa) que nunca, en la alfombra de Cannes como en la intervención radiofónica de la profesora israelí (o judía) Y el colmo del desconcierto –a la hora de descifrar (me refiero) todos esos signos de los tiempos- nos lo ofrece (en simultáneo) el festival o concurso de Eurovisión con el triunfo –bajo los beneplácitos y todos los plácemes y parabienes del Likoud israelí y de su jefe supremo (of course)- de la concursante israelí militante ardiente ( y sin disfraz) de Me Too y de una canción (“Toy”)donde nos pone a bajar de un burro (de nuevo) a todos los hombres, no como puercos (porcs) esta vez, pero poco menos (…)Estúpidos, de “stupid boy”) pero no puercos (un respeto)

Una revolución cultural –y sexual por cierto- que nos llega por todo los caminos como aquí lo estamos viendo, y a lo que absortos asistimos, un tanto perplejos e indefensos pero no menos resueltos y libres de complejos. A la hora de defender nuestra identidad individual como colectiva, -y nuestra hombría (un respeto)- de todo el legajo de agravios y de acusaciones talmúdicas y judeo-cristianas (en el fondo judías)Y a la que contamos resistir triunfantes –e ilesos- como resistimos en solitario o poco menos al mayo 68 en su versión española s radioactiva si cabe y venenosa, tal y como yo la viví al menos), como resistimos a la ventolera de indignación (del 11-M) y como resistí -yo sólo (en todo el planeta)- frente al fenómeno (inédito e inaudito) de impacto y seducción mediática –como el Me Too- de Juan Pablo II, que no era judío sino encarnación de un mito -del papa/polaco- innegablemente mesiánico y judio-cristiano, y que venía en su predica a culpabilizar y hacer que nos diéramos golpes de pecho todo el santo día por lo malos que habíamos sido nosotros con ellos -los cristianos con los judíos. Y lo mismo que le resistí, le recuerdo hora sin rencor ni acrimonia, sentimientos que me son igual de extraños ahora (y diré que ahora aún menos). Inquietud e incertidumbre (negra) ante el futuro -¡más negra todavía!-, lo único que experimento ante el espectáculo- –tremebundo a fe mía y a amedrentador- de esta guerra de los sexos.

FUENTE:
http://juanfernandezkrohn.blogspot.com.es/2018/05/cannes-propaganda-sovietica.html

 

 

PIO MOA: ¿Qué es, en realidad, el feminismo?

4 abril, 2018 by

Qué es, en realidad, el feminismo

El feminismo se presenta como un movimiento en pro de la igualación de derechos de la mujer y el varón (aun que cuando habla de “derechos de la mujer”, ya desbarra). Así, casi nadie podría oponerse a él, y en un principio fue así, antes de convertirse en ideología. Pero esto es hoy tan falso como describir al comunismo como un movimiento en favor de las subidas salariales a los obreros. El comunismo siempre ha reivindicado subidas salariales, pero con el objetivo de desarticular el sistema económico basado en la propiedad privada y llegar así a imponer una sociedad “científica” en la que la propiedad, las libertades o la religión serían “superfluas”. También al feminismo le da mucho por “la ciencia”.

De modo similar, el feminismo es en realidad una ideología que niega las diferencias y complementariedad biológica y psíquica entre hombres y mujeres. La igualdad explícita de derechos está lograda desde hace mucho tiempo, e implícitamente siempre ha existido, de modo aproximado, en las sociedades cristianas. Una mujer de clase alta tenía los mismos derechos aproximadamente que un varón de clase alta, y una de clase baja muy parecidos a los de un varón de clase baja. Hacer explícito lo que era implícito es un logro, pero hay que acabar con esas demagogias.
Lo que primaria y fundamentalmente diferencia a la mujer es la maternidad, que la modela física y psíquicamente. Y por esa razón el núcleo del feminismo consiste en la negación de la maternidad. La maternidad siempre ha sido exaltada como algo misterioso, deseable y bello, pese a los dolores que la acompañaban, y motivo de profundo respeto, incluso religioso, para el varón. Pero hoy asistimos a una campaña enfermiza por denigrar la maternidad, acusándola de todos los sufrimientos y desigualdades, empezando por la económica: “la maternidad impide ganar dinero”, señalan. El feminismo se retrata en consignas como “si los curas parieran, el aborto sería un sacramento” (es decir, para ellas es un “sacramento”); o “nosotras parimos, nosotras decidimos”: deciden, claro, asesinar en su seno vidas humanas, equiparadas a un tumor (“interrupción del embarazo” y “salud reproductiva”, lo llaman). Y de paso fomentan la irresponsabilidad masculina: “Si tú decides, no me compliques y apáñate como puedas”. Consignas con las que expresan al mismo tiempo odio y envidia al varón, que no tiene que parir, aunque es mayor el odio a la condición femenina. El feminismo aspira a despojar a la mujer de su feminidad y al varón de su hombría para sustituirlos por una especie de amorfismo sexual, en el que las inevitables diferencias sexuales subsistirían en forma de resentimiento mutuo, asiduamente cultivado.

Esta es también la razón por la que exaltan la homosexualidad como algo deseable y motivo de orgullo. Por eso titulé “La sociedad homosexual” mi ensayo sobre el feminismo, creo que el primero con cierto rigor escrito en español, hace ya casi treinta años. En el feminismo y el homosexismo, tan relacionados, la sexualidad se reduce a la búsqueda de un placer animal, obtenible de cualquier manera, todas ellas válidas. si logran su objeto.

Este es un punto clave, por más que se intente disimular. Freud, que asistió a los primeros movimientos feministas, pretendía explicar la psicología de la mujer por la “envidia del pene”. Eso es evidentemente falso, pues las mujeres normales, igual que los varones, no solo están satisfechos de sus diferencias sexuales, sino que procuran acentuarlas con vestimentas y de muchas otras formas. Digo normales no solo en el sentido de que son actitudes, con mucho, las más frecuentes, sino porque corresponden a una diferenciación biológica evidente, de la que depende la subsistencia de la especie. Y lo cual no impide anormalidades, por lo demás presentes en todos los rasgos humanos, como los defectos físicos o psíquicos graves. Y la “envidia del pene” se da con fuerza, como anormalidad, en el feminismo, como una manifestación de histeria. En los mitos aparece como “la amazona”, precisamente la mujer histérica que mutila su feminidad para rivalizar con el hombre y hacerle la vida imposible.

Por otra parte hay que evitar el equívoco de que el feminismo es cosa de mujeres, aunque sea de una minoría de ellas. Las medidas tipo LGTBI, violencia “de género” y similares las han tomado siempre políticos masculinos sobre todo, y es entre ciertos varones entre quienes se encuentran los feministas más fanáticos. .

El feminismo es, pues, una ideología histérica ante todo, y una de sus manifestaciones se encuentra en el intento de negar la realidad a base de cambiar el lenguaje, una forma de pensamiento mágico. Otra, más peligrosa, en el despotismo con que intenta imponer por ley sus delirios. Bajo la cobertura de los “derechos de la mujer” (no existen tales derechos: los derechos o son comunes o retrocederemos a los privilegios –leyes privadas–) están cundiendo en la sociedad ideologías no menos peligrosas y tiránicas que el comunismo, tan preocupado por “las justa demandas de los trabajadores”. El feminismo afirma que la igualdad ante la ley es meramente formal, y hay que ir a una “igualdad real”, sea eso lo que fuere. También los comunistas denigraban la democracia formal e imponían la “democracia real” de Stalin. Los frutos del feminismo están a la vista: aborto masivo, corrosión de los valores familiares, aumento de la delincuencia doméstica, de la droga en los jóvenes, etc.. Es muy importante desenmascarar esta demagogia, de fondo totalitario y que hace cada vez más estragos.

FUENTE:
https://gaceta.es/opinion/que-es-en-realidad-el-feminismo-20180404-0810/


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