Posts Tagged ‘Filosofia’

Guerra y Paz en “Don Quijote de la Mancha”

24 julio, 2017

 

https://www.youtube.com/watch?v=5riPBrJIzwA

https://youtu.be/5riPBrJIzwA

lecturas fundamentales del MF

10 junio, 2017

 

 

Oviedo, 1 sept 2016, Fundación Gustavo Bueno Martinez

1 septiembre, 2016

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Gustavo Bueno Sánchez, en la Fundación Bueno, en Oviedo.

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Don Gustavo Bueno Martinez (1924-2016)

Gustavo Bueno, el último ciclo de conferencias organizado por su Fundación. IRMA COLLÍN

 Tal día como hoy habría completado 92 vueltas alrededor del sol el filósofo asturiano Gustavo Bueno.

(Javier NEIRA)…

La Fundación Bueno va a dar un salto cualitativo gracias a la su expansión en Méjico

“No nos vamos a convertir ni en una Iglesia ni en guardianes de la ortodoxia del materialismo filosófico”

 

Oviedo, E. LAGAR Gustavo Bueno Sánchez (Salamanca, 1955) concede su primera entrevista tras la muerte, el pasado día 7, de su padre el filósofo Gustavo Bueno Martínez, que hoy hubiera cumplido 92 años. Bueno Sánchez, director de la Fundación que lleva el nombre de su progenitor, habla del futuro que tiene ante sí el materialismo filosófico -el sistema de pensamiento desarrollado por su padre-, y el de la escuela de filosofía asentada en el edificio del antiguo Sanatorio Miñor de Oviedo. Conservarán y mantendrán el legado del fundador, pero advierte: “No queremos ni convertirnos en un grupo de consuelos mutuos ni en una iglesia, ni en una especie de órgano censor de la ortodoxia buenista”. Añade que tienen un gran horizonte por delante: sobre todo en México, gracias al apoyo de un millonario que ha creado en Guanajuato la primera facultad de filosofía sustentada en el pensamiento de Bueno.

-¿Tiene recorrido la obra filosófica de Bueno?

-Totalmente. La obra de Bueno no se muere con su autor. Un sistema filosófico que lo sea puede tener recorrido ulterior, pero si se lucha para que lo tenga. Si cuando jubilaron a Bueno de la Universidad de Oviedo no se hubiera estado constituyendo la fundación, él hubiera seguido escribiendo, pero la Universidad lo hubiera opacado del todo. Habría desaparecido a efectos académicos. Como, de hecho, está prácticamente desaparecido. Se pudo ver objetivamente este mes: la muerte de Bueno tuvo una gran repercusión en prensa pero mínima en los entornos académicos gremiales de la filosofía.

-¿Por qué?

-No se puede generalizar, pero muchos enemigos vienen de los entornos de una filosofía cristiana, otros de una filosofía que se supone heredera del marxismo. Para unos, Bueno era un comecuras comunista. Para otros era un fascista porque vende la idea de España. Y eso trasládelo al sistema de los departamentos de la Universidad, donde el sectarismo en filosofía es absoluto.

-Eso también se les echa en cara a ustedes. Dicen que son una secta filosófica.

-Nosotros somos sistemáticos pero no dogmáticos. Ese matiz es importante. Nunca hemos rehuido discutir con otros. Y siempre hemos aceptado a cualquiera en nuestras publicaciones y encuentros, cosa que no pasa al revés.

-¿Qué sintonía tienen hoy con el Ayuntamiento de Oviedo, que hace dos décadas promovió la creación de la Fundación Bueno?

-La única, desde que tomó posesión el tripartito, es que a la capilla ardiente de Niembro fue un concejal de cada grupo con una corona.

-El Ayuntamiento les ha retirado la subvención.

-Y no sólo eso. Antes del tripartito, ante una denuncia que el Tribunal de Cuentas ha demostrado ahora que era falsa el Ayuntamiento, en la época de Caunedo, no tuvo los arrestos de frenarla y la elevó al Tribunal de Cuentas. Eso provocó que nos retuvieran una subvención que se supone que nos la tienen que pagar. Pero, mientras tanto, airearon y echaron toda la mierda que quisieron en el ámbito político. La denuncia (sobre la organización de la exposición “Oviedo, doce siglos”) la movió el grupo socialista. Evidentemente, el libro “Zapatero el pensamiento Alicia” molestó en los ambientes de la socialdemocracia. Se dijeron todas las falsedades que se pueden decir, que si estaba mi hermana implicada… Alegamos y el Tribunal de Cuentas ha dicho que tenemos razón, que no hubo ninguna malversación. Eso significó un daño de imagen grande y una ruptura de relaciones con el Ayuntamiento. Y cuando llegó el tripartito hace un año, por prensa cuestionaron si nos iban a echar el edificio.

-¿Qué daño les hace la falta de apoyo institucional?

-Primero, nosotros no tenemos nada que reprochar al ayuntamiento de Oviedo. Le estamos agradecidos por los 19 años que llevamos en este edificio y, tal como está previsto, esperamos seguir otros treinta. Tenemos aquí derecho a estar 50 años. Ahora, sabemos cómo funcionan las cosas. Por poder, cualquier cosa.

-¿Le preocupa que les echen?

-En absoluto. Si dejamos de tener esta sede tendremos que desplazar parte de nuestra actividad a otros sitios. El no tener subvenciones nos da plena libertad.

-¿La supresión de las ayudas públicas en qué medida les deja sin recursos?

-Nunca habíamos hecho una red de amigos donantes, ahora la estamos haciendo. Y también algunos ingresos vía derechos de autor. Con los recursos propios de la fundación tenemos para mantener la actividad diez años.

-¿Qué va a pasar con la biblioteca de Bueno?

-Se va a mantener en Oviedo y en Niembro. No va a haber ningún cambio. Ahora, en el escenario de que perdamos aquí el edificio, nuestras actividades en Oviedo se verán disminuidas. Tenemos ofertas para hacerlas en Madrid. Tenemos muy buena relación con el centro riojano. A los efectos nos da lo mismo porque nuestro público es Internet. La novedad principal es, como ya se sabe, que el mismo día en que se entierra Bueno, se inaugura la Facultad de Filosofía de León, en Guanajuato, México.

-¿Cómo se gestó?

-No fue buscado por nosotros. Fue el Instituto Oviedo, de enseñanza secundaria, en León (Guanajuato), propiedad de un asturmexicano que no quiere que digamos su nombre, quien se acercó a nosotros. Él no quiere montar una universidad más. Quiere que sea la principal Facultad de Filosofía de lengua española. Ya es la primera licenciatura de Filosofía en México, privada y no de la Iglesia, reconocida por la secretaría de educación pública. El promotor tiene músculo suficiente para mantenerla. Eso cambia cualitativamente la perspectiva de la fundación Bueno en el futuro. Este promotor se ha dado cuenta de lo que puede aportar el materialismo filosófico a la sociedad mexicana: un dirigente tiene que tener una formación filosófica para conocer por dónde van las cosas. Ya estamos organizando masters y diplomaturas.

-La llegada del indiano les embarca en la internacionalización de la Fundación.

-No tenemos aún la figura pero seguramente haremos una Fundación Gustavo Bueno en México.

-¿Queda algún inédito por publicar de su padre?

-Dejó muchos textos que no están en forma de libro, que están en forma de apuntes. Pero obra inédita, no.

-¿Qué era lo último que le preocupaba a su padre?

-Le puedo decir que hace dos meses Bueno me dijo: ya está bien de todo el tiempo que hemos dedicado al fundamentalismo político-democrático, deberíamos apuntar los tanques al fundamentalismo científico.

-¿Por?

-Porque los políticos se apoyan firmemente en las comisiones de científicos. Pero cuando un premio Nobel de Física o Química se pone a hablar de otras cosas, no es experto.

-¿Ha sido un hijo ensombrecido por la figura de su padre?

-No. Ensombrecido, no. La identidad de la misión ha sido total. Mi padre contaba que éramos un equipo. En mi familia siempre hemos mantenido unas relaciones objetivas, digamos. Somos una familia poco cariñosa o afectiva, con vínculos muy fuertes pero no superficiales.

-No dados al besuqueo.

-Dos días antes de morir mi padre, cuando estaba ya bastante mal, nos dimos las manos. Me las apretaba y yo pensaba: ¡pero si no le he dado la mano desde que era niño!

-¿Qué diferencia había entre el Bueno privado y la figura pública?

-Todos lo tenían como una persona inasequible, difícil y era todo lo contrario. En el ámbito familiar Bueno ha sido un padrazo, siempre preocupado por sus hijos. Cuando la enfermedad de mi madre se dedicó a ella. Si mi madre no hubiera caído enferma, Bueno hubiera escrito cuatro o cinco libros más. Así de claro.

-Conmueve que ambos hayan fallecido casi al tiempo.

-Pensábamos que se iba a morir primero mi padre. Él tenía un problema cardiaco desde joven. Pero había ido trampeando, tenía arritmias muy importantes pero le permitían llevar una vida normal sin preocuparse. Hasta que se rompió el equilibrio y empezaron los desajustes. Tuvo una pequeña recaída en julio, y en éstas a mi madre, que llevaba diez años en silla de ruedas, le da una neumonía y hay que llevarla al hospital. A mi padre le afectó ver a mi madre tan mal. Quiso estar varias horas junto a ella en el hospital, pensativo. Luego mi madre fue recuperando, pero él ya tenía dificultad para levantarse. Creíamos que se moriría él antes. Pero dos días antes de fallecer mi madre, cuando estaban ya los dos con oxígeno y en silla de ruedas, ella se había recuperado lo suficiente para verlo hecho polvo. Entonces se dieron la mano y se rieron entre ellos. Fue en la casa de Niembro. Casi como una despedida.

-¿Qué aprendió de su padre?

-Su actitud ante las adversidades, que han sido muchas. Nos inculcó a todos los hijos la virtud de la firmeza. Ante las adversidades y aunque supieran que eran cuestiones de persecución política, no había que preocuparse. Mantenerse firmes y seguir.

 

 

http://www.lne.es/sociedad/2016/09/01/fundacion-bueno-dar-salto-cualitativo/1977588.html

“nuevo ateísmo”

20 marzo, 2016

domingo, 20 de marzo de 2016

“nuevo ateísmo”

Con el término “nuevo ateísmo” se conoce a un movimiento particular ateísta del siglo XXI, caracterizado por el fanatismo y la intolerancia.
UNA INQUISICIÓN ATEA

Soren Kierkegaard
   El término apareció por primera vez en la revista Wired en noviembre de 2006, dentro del contexto de algunos best sellers relacionados con la ciencia de cinco autores ateos que abogaban por una forma radical de ateísmo. El término no debe confundirse con el ateísmo clásico o al uso, ya que mientras un ateo clásico puede no creer en Dios pero negar estar en posesión de una verdad categórica, no creer pero considerar el problema no resuelto y filosóficamente abierto, o simplemente no creer pero respetar la dignidad del creyente, el nuevo ateísmo defiende no sólo la intolearncia hacía la creencia, sino hacia el propio creyente. Considera legítima cualquier coacción que se haga al creyente dentro de marcos legales, como ridiculizarlo por su creencia, a fin de que se sienta avergonzado por ésta arrastrado por la fuerza de la coerción que se ejerce sobre su reputación. Por supuesto, este nuevo movimiento no ha sido sólo criticado desde el ámbito teísta o religioso, sino que la misma comunidad atea, desde los campos de la filosofía y la ciencia entre otros, ha señalado la incoherencia, el fanatismo, la falta de respeto y de derechos humanos que supone este nuevo y radical movimiento, que para muchos, entre otros para el humanista ateo Tom Flynn, no es ni nuevo ni movimiento en sí, sino una novedad que ha sido acogida con popularidad por su mismo radicalismo. Por su parte, el famoso filósofo creyente William Lane Craig considera que lo que distingue al denominado nuevo ateísmo del clásico es que aquel no sólo quiere eliminar la religión de la vida pública, sino de la vida privada, hacerla desaparecer de la sociedad de forma agresiva, y piensa que nace como una reacción al yihadismo islámico, es decir como respuesta hostil a una hostilidad, y que se trata de un fenómeno de la cultura popular, a la que le atraen los excesos. La repulsa, como era de esperar, ha venido dirigida desde puntos opuestos, en una alianza de creyentes y ateos en favor de la justicia.
     No es para menos. Obviando la falta de respeto y educación que late en el movimiento, se presentan varias implicaciones que dejan entrever la candidez e ignorancia que conlleva. Por una parte, la creencia en la ciencia como evidenciadora de la existencia o inexistencia de Dios ha sido negada no sólo por los filósofos, a cuyo campo pertenece el problema, sino por eminentes científicos, ya fueran creyentes o ateos. Los descubrimientos científicos pueden servir para incorporarlos a las argumentaciones a favor o en contra de la existencia de Dios, pero nunca ha podido ni podrá mostrar evidencia alguna a las partes. La razón es obvia: la ciencia se ocupa y actúa sobre un campo espacio-temporal, así que dilucidar, y no digamos demostar la existencia o inexistencia de algo cuyos atributos más característicos son la inmaterialidad y la atemporalidad quedan fuera de su jurisdicción. Para entendernos, sería como si un matemático sostuviera que puede demostrar con una ecuación la calidad de una obra literaria, o que la economía tiene una nueva cura para el cáncer. Nos encontramos con sistemas que actúan en un marco del que no pueden salir sin salirse también de su sistema, y por lo tanto sin aplicación a otros sistemas a su vez sujetos a la misma ley. Esta limitación del marco de aplicación de la ciencia, y sobre todo su invalidez sobre el tema de Dios, no es, como pudiera parecer, una defensa del científico creyente, sino compartido tanto por él como por el ateo toda vez que su carácter les permite encontrar limitación en el campo en que son expertos. De hecho, y contra lo que pudiera parecer, los últimos descubrimientos científicos han llevado a grandes científicos a más conversiones al teísmo que al ateísmo, al poder incorporarlos a las argumentaciones a favor de la existencia de Dios. Aunque algunos puedan pensar que teorías como la del Big Bang llevarían más bien a lo contrario, se sorprenderían al saber que el primero en proponer lo que después se conocería como teoría del Big Bang fue Georges Lemaitre, sacerdote belga, astrónomo y profesor de física, con sus ideas expuestas en su llamada «hipótesis del átomo primigenio». Y es que aunque hoy parezca lo contrario, la teoría del Big Bang beneficiaba más que perjudicaba a la concepción religiosa, ya que “casaba” con la idea de un Dios que en un punto preciso crea el universo, mientras los científicos ateos se mostraron muy críticos con las ideas de Lemaitre, ya que un universo que no comenzaba a existir sino que existía desde siempre era más favorable al argumento ateo. Sin ir más lejos, Antony
Flew, el filósofo ateo más influyente del último medio siglo, abandonó el ateísmo influído sobre todo por la teoría del Big Bang y lo que se conoce como ajuste fino del universo. Como parte de la comunidad atea se sintió, como es comprensible, decepcionada con esta conversión, aludieron a su avanzada edad para desprestigiar el hecho, poniendo en duda la autoría de su último libro, en el que declaraba creer en Dios en sentido aristotélico. Ante los rumores, el propio Antony Flew tuvo que salir al paso, y en sus declaraciones nombró de forma negativa a Richard Dawkins, precisamente uno de los denominados apóstoles del nuevo ateísmo:
«Dos factores fueron especialmente decisivos. Uno fue mi creciente empatía con la idea de Einstein y de otros científicos notables de que tenía que haber una Inteligencia detrás de la complejidad integrada del universo físico. El segundo era mi propia idea de que la complejidad integrada de la vida misma —que es mucho más compleja que el universo físico— solo puede ser explicada en términos de una fuente inteligente. Creo que el origen de la vida y de la reproducción sencillamente no pueden ser explicados desde una perspectiva biológica, a pesar de los numerosos esfuerzos para hacerlo. Con cada año que pasa, cuanto más descubrimos de la riqueza y de la inteligencia inherente a la vida, menos posible parece que una sopa química pueda generar por arte de magia el código genético. Se me hizo palpable que la diferencia entre la vida y la no-vida era ontológica y no química. La mejor confirmación de este abismo radical es el cómico esfuerzo de Richard Dawkins para aducir en El espejismo de Dios que el origen de la vida puede atribuirse a un “azar afortunado”. Si este es el mejor argumento que se tiene, entonces el asunto queda zanjado. No, no escuché ninguna voz. Fue la evidencia misma la que me condujo a esta conclusión
   Pero decíamos que eran dos las pruebas de la candidez e ignorancia de dicho movimiento, y que por tanto corroboraba el hecho de  catalogarlo como fenómeno de cultura popular. La primera es la ya expuesta: la incompetencia de la ciencia sobre Dios. La segunda es la clara coincidencia que guarda con las mismas religiones que critica, sobre todo tomando sus rasgos más negativos, como son la intolerancia y la agresividad. Sin ir más lejos, admite una clara coincidencia con el catolicismo. Podemos equiparar al ateísmo clásico, perseguido primero y después consentido, más tarde convencido pero educado y respetuoso con los creyentes, con el cristianismo primitivo, también perseguido y más tarde aceptado, respetuoso y amigable con cualquier otra creencia. Sin embargo el catolicismo se proclama portavoz del cristianismo, y al institucionalizarse parece que se regula y que legaliza su portavocía aun cuando es evidente que, durante la Inquisición, sus prácticas son totalmente opuestas a los valores cristianos. En el caso del nuevo ateísmo sucede lo mismo, aunque acortando los plazos y acelerando el proceso: el nuevo ateísmo se proclama, sin consentimiento, portavoz del ateísmo, y bajo esa portavocía coacciona al creyente en una inquisición invertida. El ateo, como el cristiano, se ve obligado a aclarar su posición con adjetivos como “clásico” u otros que complementen el ya insuficiente nombre de ateo. Se ve entonces en la misma tesitura del cristiano, que se ve en la innecesaria obligación de desmarcarse del catolicismo, aun cuando la misma palabra “cristiano” debería indicar simplemente los valores primitivos y originales del cristianismo, y estaría de más recalcar redundantemente su oposición a cualquier actitud inquisitorial. Es decir que acaban siendo los cristianos y ateos originales los que tienen que adjetivar su postura para no ser confundidos, cuando bastaría el nombre que les define para que no hubiera confusiones, ni otras connotaciones que no sean la esencia ideal del nombre que les define en ese aspecto. Se podrá decir, sin embargo, que es un abuso equiparar las prácticas de la Inquisición con la coacción del nuevo ateísmo. Obviamente hay una diferencia de procedimiento, pero no esencial sino circunstancial: la Inquisición dirige su intolerancia hacia los herejes (los herejes no eran tan sólo, como se puede pensar popularmente, ateos, sino que indicaba sobre todo a los cristianos heterodoxos, y es curioso que se pretenda criticar al cristianismo nombrando la Inquisición, cuando a quien más persiguió la Inquisición fue a los cristianos, véase cristianos gnósticos y los llamados albigenses o cátaros), o la dirige hacía aquello que no tolera, hasta las últimas consecuencias que le permite el Estado, que es en este caso la muerte; el nuevo ateísmo lleva igualmente su intolerancia hasta donde el Estado o sistema lo permite, y como se haya en el contexto de la libertad de expresión, se sirve de la ridiculización y de la coacción legal y dentro de ella deja actuar su intolerancia. Como se ve, la diferencia es el contexto histórico y el marco de legalidad en que este contexto enmarca sus acciones, es decir el marco en que el Estado les permite canalizar su intolerancia. Por eso, más que nuevo ateísmo, a raíz de las coincidencias se le podría llamar Inquisición Atea, ya que al igual que la Santa Inquisición lleva su intolerancia hasta los extremos en que el Estado les respalda, y el diferente contexto histórico tan sólo nos lleva a preguntarnos: ¿qué harían estos fundamentalistas ateos si el Estado respaldara la persecución y muerte de cualquier creyente? A raíz de sus declaraciones, es evidente que actuarían como inquisidores, y que lo que les separa de esa conducta es la consecuencia legal y no la diferencia moral, por lo que la incoherencia entre su crítica y su ejemplo se hace evidente, y desmonta, además, su teoría de que un mundo ateo viviría en una paz utópica, toda vez que no se han parado a pensar que en el siglo XXI, contra el convencimiento general, las muertes violentas pertenecen no sólo y exclusivamente al ámbito del fanatismo religioso, sino a otro fanatismo que no es religioso y que es mucho menos escandaloso y más sutil, pero no por ello menos efectivo: la fe en el materialismo, el capitalismo.
     Estos fanáticos que ensucian el nombre del ateísmo y generan vergüenza ajena en los ateos razonables, no han entendido que la fe es un potencial humano no exclusivo al ámbito religioso, sino aplicable a cualquier otro ideal, y que en cuanto se aparta de algo se redirige automáticamente. Así lo evidencian ellos mismos al darle una vuelta a la tortilla de la fe para encontrarse con su misma forma; así lo evidencia la fe en el utilitarismo, el cientifismo, el materialismo y otras doctrinas que han crecido de manera inversamente proporcional a la secularización. Y es que la fuerza volitiva es un trueno que sigue al relámpago de la fe, y con propuestas tan disparatadas como la Inquisición Atea, que tanto se parece a la Inquisición del Ateísmo de Estado, y que no debe confundirse en ningún caso con el Estado laico, estamos abocados a los mismo errores. Pues el Ateísmo de Estado es una Inquisición vuelta del revés, que lleva implícita la falta de libertad de expresión y libertad de culto, y quienes la defienden no pueden más que igualarse en cuanto a moral a la Santa Inquisición en su época más intransigente. Por suerte, la falsa dualidad creyentes-ateos con que algunos conciben el mundo, se desmonta cuando ambos, unidos por el sentido común y la ética, rechazan cualquier imperativo inquisitorial o fuerza coercitiva, y se unen en la defensa de los derechos humanos en un acto tan honrado por parte de los ateos como honrado ha sido por parte de los creyentes el proteger y defender a los ateos (que también ha habido casos, aunque no oficiales por su misma clandestinidad) en épocas de barbarie.
Este movimiento, por su misma naturaleza inconsistente, desaparecerá como lo hace un best seller con el tiempo, cuando su novedad ya no lo justifica, y es una gran noticia más para el ateísmo que para el teísmo, pues es sabido, y quizá también esto lo ignoren, que cuando algo es hostilizado inmediatamente gana atractivo y fructifica, y al igual que el ateísmo fue defendido por grandes genios en tiempos hostiles, el hecho de hostilizar una creencia religiosa o prohibirla llevaría seguramente a su refinamiento, pasando a ser defendida por las mentes más brillantes por el mero hecho de ir a contracorriente de la injusticia. Y es que la popularización es una contraindicación de la calidad, y el mismo ateísmo ha podido comprobar como al hacerse popular también se ha vulgarizado como le ha pasado a las religiones, ya que el influjo que recibe no entiende de calidades y conlleva aceptar al genio y al analfabeto indiscriminadamente, motivo por el cual un ateo culto estimará mejor que haya en el mundo sólo cincuenta ateos, pero todos de la calidad de Schopenhauer, a que haya millones con la media cultural de un tertuliano de televisión; y el creyente culto estimará mejor, a millones de creyentes, cincuenta creyentes en todo el mundo, pero todos de la calidad de Kierkegaard.

FUENTE:

Gustavo Bueno Martinez, …en el diario ABC

16 septiembre, 2015

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Gustavo Bueno Martínez, ENTREVISTADO POR EL DIARIO ABC

ENTREVISTADO POR EL DIARIO ABC

Gustavo Bueno: «La Iglesia heredó el derecho romano y la filosofía griega y les dio un impulso gigantesco»

El filósofo Gustavo Bueno ha concedido una entrevista al diario Abc. A sus 91 años recién cumplidos, el profesor Bueno analiza la situación de la cultura en el mundo actual, hace un recorrido sobre su relación con la fe católica y da su parecer sobre el actual régimen democrático. Preguntado por su opinión sobre la ideología de género responde: «Como digas algo te llaman fascista».
15/09/15 9:43 AM | Imprimir | Enviar
(Hughes/Abc) Gustavo Bueno recibió a ABC Cultural en su residencia de Niembro (Asturias). Acaba de cumplir 91 años y en septiembre se estrena un documental sobre su vida y obra.
Cuando habla, el filósofo suelta las dos manos, vueltas hacia sí, y las deja moverse, apremiantes, al mismo ritmo de su pensamiento. Es un gesto antiguo que no es el del orante ni el del orador y que imitan sus discípulos.
Sin afectación, contra el confusionismo general, Bueno y su materialismo constituyen la actualidad del realismo español.

¿A qué le da vueltas ahora?

Un tema suscitado por un programa que vi en la televisión sobre la cultura. Es una cosa impresionante. Lo que entienden por cultura es sobre todo danza. Llaman a individuos que llevan una guitarra y solo saben rasguear, y danzan y el público también se mueve. La cultura es una de las columnas vertebrales de España hoy en día y cada día tiene más importancia. En El mito de la cultura contaba la anécdota de un alcalde que invitó a una gran orquesta sinfónica, se gastó varios millones y acosado por los periodistas respondió: «¡Pero es que es cultura!» Porque la cultura es sagrada completamente. Antes en la tele escuchabas conciertos sinfónicos, ahora han ido suprimiéndose porque es propio de élites y te ponen una danza que recuerda a los chimpancés, con la gente levantando los brazos. O Bob Dylan. Una cultura macarra. Pero se trata de que la gente vaya y haga algo.

Contra la mayoría, usted ha negado que hubiera una ruptura intelectual en la posguerra.

No la hubo, al menos yo no la noté. Hay una anécdota graciosa. Yo estaba en Salamanca en un colegio mayor que dirigía Lázaro Carreter. Allí estaba rodeado de filólogos, por cierto, que ponían los ojos en blanco cuando leían lo de que «Dios está azul» de Juan Ramón Jiménez, una auténtica idiotez. Ahí también estaban Cela y Tierno, que un día llegó diciendo que en España hacía falta fustigar a la clerigalla y que había un filósofo alemán que vivía en Londres y decía no se qué de que no todas las preguntas tienen respuesta. «¿Te refieres a Wittgenstein?» «¿Cómo, cómo?» «Que si se llama Wittgenstein.» Se lo tuve que escribir. «¡Sí, sí, ese!» «Pues un momentito –dije–, que lo tengo en la habitación.» Y se lo bajé. Luego lo tradujo del inglés, creo que no se enteró mucho. Tenía audacia, Tierno.
Yo venía de estudiar en Zaragoza, donde no había división de letras y ciencias, algo muy importante. Era el año 41 e íbamos a clases de psiquiatría o anatomía. Freud o Darwin no se podían estudiar en la facultad de letras porque allí estaba el clérigo. Nos enseñaba la foto de Darwin, con esa cara de simio, y nos decía: «¡Miren el darwinismo! ¡Él es el que procede del mono, no nosotros!» Esto a mí con dieciocho años me irritaba mucho. Pero en la facultad de medicina sí nos los explicaban, y nos íbamos allí. Así que en el franquismo había de todo. Teníamos un profesor católico y poeta, Frutos Cortés, que nos hacía leer El ser y el tiempo, de Heidegger, y El ser y la nada, de Sartre, en 1943, y en las bibliotecas estaban, para quien las quisiera leer, las obras de Bertrand Russell. Al seminario de Frutos llegó un día un cura catalán, don Ramón Roquer, y nos dio una conferencia sobre el neopositivismo porque había estado en los congresos del Círculo de Viena. ¿Así que donde está la discontinuidad? Esta anécdota la conté yo precisamente en el homenaje a Martín Santos que se hizo en Madrid, en el Liceo Francés, con todo el PSOE presente. Defendí allí que el tiempo de silencio de la novela no era el del franquismo, sino el de la bomba atómica, la teoría de Jaspers, que después de lanzada para qué íbamos a hablar ya, sólo quedaba callarse y esperar la siguiente. Pues menuda bronca se organizó.

Se definió como un católico ateo.

Mi familia era muy católica. Mi tía Ángeles era de la CEDA y he vivido siempre entre curas. En la adolescencia me dio por no ir a misa, y mi madre, que era aragonesa, me decía que hacía el ridículo si no iba. Y tenía razón. Entonces me las arreglé para coger el Tratado teológico-político de Spinoza, que está lleno de latinajos, de un armario cerrado con llave en el que lo guardaba mi padre junto a libros de Voltaire y Anatole France. Lo metí en un devocionario de mi tía y entonces en misa los domingos yo cogía el devocionario y me ponía a leer a Spinoza; y el notario, que estaba a mi lado, me miraba de reojo y le decía a mi padre: «Oye, tu hijo muy bien, va para cura».
Yo siempre vi lo mismo, que la Iglesia heredó el derecho romano y la filosofía griega y les dio un impulso gigantesco que en cierto modo fue lo que hizo la transición de la Edad Media a la Edad Moderna. Esto lo digo yo en un libro con comentarios a unas conferencias de Ratzinger,¡Dios salve la Razón! Yo a Ratzinger le seguía mucho, era un teólogo que sabía mucho, no como este Papa de ahora, que es otro cantar, pero yo no comparto la teología de Ratzinger, Dios no es racional. Confundirlo con la razón es absurdo. Me dediqué a sacar textos escolásticos donde dicen que Dios no es racional, que Dios no puede hacer silogismos. Dios directamente lo ve todo.
Ahí citaba además una serie de nombres para quienes, tipo Draper, hablaban del conflicto ciencia-Iglesia, de la Iglesia como campeón de la superstición; el krausimo, en una palabra. Para negarlo citaba a Copérnico, que era canónigo y su obra fue apoyada por los papas, porque no veían ninguna contradicción con el pasaje de Josué en que paraba el sol, lo que demostraba que el sol estaba en movimiento.
La enemistad de la Iglesia contra Copérnico y Galileo no fue por geocentrismo, sino por el atomismo, que sí planteaba dificultades para explicar el dogma de la transustanciación.
La Iglesias desvió la atención con la astronomía porque temían mucho más el atomismo y la negación de la Eucaristía, del Corpus Christi, que es la esencia del catolicismo y que aquí por cierto se negó como si tal cosa. Un día el ministro Ordóñez dejó de considerar el Corpus Christi como fiesta obligatoria. Esto es la revolución, pensé, y no se han dado ni cuenta.
Pues además de Copérnico estuvo Mendel con la teoría de la herencia o el abate Lemaître, precursor de la teoría del big bang. Todos curas. ¿Cómo que la iglesia catolica es enemiga de la ciencia? Ahora bien, en el siglo XIX la cosa cambia con el materialismo y el marxismo; ahí la Iglesia perdió francamente posiciones, porque se extendió completamente esta ideología, el darwinismo, la termodinámica, el origen del universo y el fin del mundo.
Ahora todos los teóricos del big bang, Fleischmann, Hawking, empiezan sus libros contando un mito azteca. Que Dios vomitó el mundo y de la vomitina salió el sol y no sé qué. ¿Para qué me lo cuentas? ¿Para que veamos que eres más listo? En el fondo, siguen teniendo esa ideología.

¿Lo dejó Ratzinger por cuestión de fe?

Yo creo que dudaba. Pero sencillamente estaba cansado, razones fisiológicas, y estaba al tanto de los enormes problemas de la Iglesia católica. La Iglesia estuvo bien en el poder, cuando las cruzadas.

Usted se ha aproximado a la religión desde el materialismo.

En El animal divino sostuve la tesis de que la religiones son verdaderas, que los númenes no son meras especulaciones mentales, sino que tienen una realidad. Los identifiqué en las cuevas prehistóricas. El bisonte, el tigre de los dientes de sable, les producían terror y empezaron a adorarlo, cosa que ya dicen los paleontólogos.
Es una vulgaridad completa lo que voy a contar, pero un día, paseando por un camino, vi que se acercaba un perrazo impresionante, y quizás se reanimó en mí un mecanismo del Paleolítico: ¿Voy a tener miedo a este perro? Cuando pasé a su lado no le miré, pero al dar varios pasos me volví y el perro hizo lo mismo y nos quedamos los dos mirándonos. Este es tan listo como yo, pensé.

¿Qué opinión le merece el animalismo?

Totalmente disparatado. Hubo uno del PSOE, Garrido, que presentó la moción para reconocerles derechos. Decir que tienen derechos es un absurdo. Incluso, en el colmo, les quieren extender los derechos humanos. Claro, como nadie sabe lo que son los derechos humanos… Fundamentar los derechos humanos en el hecho mismo de su reconocimiento es como el gesto del barón de Munchausen de sostenerse agarrándose de los pelos.

¿Qué recepción ha tenido el materialismo?

La palabra materialismo es lo que más ha asustado. Por materialismo la gente entiende corporeísmo, el del marxismo propiamente, que lo real son los cuerpos; y es una cosa tan grosera que a cualquiera le espanta. Pero el materialismo no es corporeísmo. La materia no es una sustancia única, que es la tesis de los presocráticos y la de Marx, sino que tiene géneros distintos, y concretamente tres géneros: M1, M2 y M3. M1 es la materia física. M2 es la materia psicológica, el ánimo, la psique, y luego está M3: por ejemplo, la distancia entre dos cuerpos es también material, pero no corpórea.
Materialismo es pluralismo, pero sin continuidad entre las partes de la materia. Lo esencial es la discontinuidad, que fue el gran descubrimiento de Platón cuando habló de lasymploké. Si todo estuviera ligado con todo (continuidad) sería imposible el conocimiento. «Todo está en todo» es la máxima del racionalismo para muchos, pero entonces no podríamos conocer nada. El principio de symploké implica que si todo estuviese desconectado de todo sería el caos. Platón dice que por tanto hace falta un principio según el cual no todo está ligado con todo o todo separado con todo. Nuestro materialismo es una forma de platonismo. Symploké, en una imagen, es el batallón de hoplitas cuando luchan con espadas y se entrelazan. Ese entrelazamiento.

¿Con Cataluña habrá «symploké»?

Eso es un desastre completamente. Acusan a Rajoy de pasota, pero creo que Rajoy tiene en cuenta el millón de individuos que sacarían a la calle los catalanes.
A mí antes me invitaban a ir allí, ahora nada. Estuve haciendo el servicio militar en el Pirineo en el 47 y no había problemas, pero aquello fue degradándose. Por el 56 formé parte de un tribunal examinador en Mallorca y suspendimos a todos porque no sabían español, solo mallorquín. Tuvimos que salir por la puerta de atrás. En septiembre volvimos a suspenderlos a todos; nos parecía absurdo que fuera bachiller un tipo que no sabía español siendo español.
En estas cosas lo principal no es el dinero, lo fundamental es el afán de ser distintos y el resentimiento. La confusión de ideas además es completa. La Constitución del 78 fue una cosa para salir del paso, hecha por gente que no sabía. El más eminente era Peces-Barba, una nulidad completa en filosofía del derecho. Otro que llegó a asombrarme fue Mayor Zaragoza, un pensamiento blando, malísimo. Estos son ingenuos completos, pero esta ingenuidad es intolerable a esta alturas.
Y la izquierda no sé lo que es. Es un concepto en principio puramente topográfico, de colocación en la Asamblea y antes en el Concilio de Nicea, pero políticamente no se sabe. Hay gente que dice, como Haro Tecglen, que son de izquierdas de toda la vida. Pues peor para ti. O que han mamado la izquierda. ¡Pero qué vas a mamar, si eso no se puede mamar!
En El mito de la derecha trato de demostrar que hay una derecha más a la izquierda que la izquierda. El franquismo tiene instituciones de izquierda: el Estado del Bienestar, la Seguridad Social, por eso las novedades no sé de dónde vienen.
Y luego, la democracia. ¿Pero quién sabe lo que es la democracia? Eso tiene bemoles. La de Pericles, dicen. Pero si era una democracia de esclavos. Descubrió el sistema de urnas y votar con piedras blancas o negras, la democracia procedimental, que yo he llamado muchas veces la democracia del autobús, como los del Imserso. A mitad de carretera se levanta un paisano y dice que en lugar de a Santiago nos vamos a Sevilla. A ver, votos. Pum. Pues todos a Sevilla. Eso está pasando ahora en los ayuntamientos con tanto grupo.
Platón y Aristóteles fueron críticos de la democracia de Pericles. Y modernamente, se cita a Rousseau y Kant como precursores, pero precisamente Rousseau dijo que la democracia está cerca de la tiranía porque tapa a la minoría. Además, ¿qué coño es el pueblo? Habló el pueblo y dijo mu. El pueblo es una fantasía completamente metafísica. El conjunto de los ciudadanos no es el pueblo.
Otro caso típico de confusión es el uso de los derechos humanos. Un ejemplo es lo de Atapuerca, con la mala sombra de usar una terminología contradictoria. Al hombre de Atapuerca le llaman el homo antecessor. ¡Pero si es antecessor entonces no es hombre! Lo dicen ustedes mismos, pero le aplican los derechos humanos y el derecho de ser tratado como tal. O el follón del cráneo del negro de Bañolas, que hubo que devolverlo. Reivindicar los derechos humanos para el tratamiento de unos huesos del Paleolítico obligaría a preguntar qué es el hombre para ellos.

¿Y la socialdemocracia?

Los soviéticos la llamaban el socialfascismo. Después del revisionista Bernstein y del renegado Kautsky, que decía Lenin, el Estado según ellos está en evolución permanente y es progresivo y gradual y no tiene fin. Por eso Lenin les acusaba de socialfascistas. La socialdemocracia eran los nazis. De hecho, los alemanes ayudaron al PSOE de aquí en la Transición. Eran la CIA y los alemanes los que financiaban esto. Y Carrillo vino porque a la URSS no le interesaba otro frente. La Transición fue una continuación del Plan Marhall, como Europa fue una invención del Plan Marshall.
¡Oh, Europa! Se les llena la boca, pero nadie sabe qué es Europa. Europeo soy antes que los alemanes porque cuando los alemanes andaban por las ramas nosotros ya teníamos un Estado, pero yo no tengo nada que ver con el Mercado Común. Europa es una biocenosis y su Historia no deja un solo mes sin una guerra.

Usted va en contra de mitos, supersticiones…

Contra las ideas confusas, para decirlo con Spinoza. Mi actitud es simplemente procurar que las ideas sean claras, pero no cortas, porque hay quien tiene ideas, pero cortas, como Boyer. Yo vi que la cosa iba muy en serio aquí cuando le confiscaron los bienes a Ruiz-Mateos.

¿Conoció a Fernandez Miranda?

Con Torcuato tuve mucha relación. Era muy de la época. Una mentalidad jurídica, había estudiado bastante a los clásicos: Vázquez de Menchaca, Soto…

¿Y Suárez?

No sabía lo que era. Era el jefe del Movimiento y cambió. Se fue a vivir a Puerta de Hierro para tener contacto con políticos. Medrar era su objetivo, lo cual está muy bien; y quería la paz universal, la igualdad. Otro ejemplo de confusión es la transparencia, que la gente no sabe lo que es. Que hay que ser transparente, dicen; ¿pero por qué? La opacidad es una condición necesaria de todos los animales en la lucha por la vida.

¿Qué filósofos hay ahora en España?

Todo el mundo es filósofo ahora. A un hotelero sevillano le preguntaron por su filosofía y dijo que se resumía en tres palabras: jamón, jamón y jamón. Y no niego que allí hubiese filosofía, pero el individuo no sabía lo que decía, porque la importancia a mi juicio del jamón es que elimina a todos los moros. Es una filosofía españolista frente a la yihad, que no come jamón. Ahí sí que hay filosofía.

¿Qué opina de la ideología de género?

Como digas algo te llaman fascista. Eso del género yo creo que tiene mucho recorrido, porque para las mujeres es su modo de sentirse víctimas y agruparse. Se parte seguramente de un complejo de inferioridad de la mujer, que quiere resarcirse inventando cosas raras como esa. Es curioso, en el libro de Lenin Materialismo y empiriocriticismo aparece mucho el machismo, pero como un adjetivo derivado del físico alemán Mach.
n los años 60 se usaba lo de Engels, que las mujeres habían tomado el oficio de los esclavos. Esto se generalizó, porque Engels lo decía de refilón, y entonces dijeron que había una lucha de sexos, que las mujeres eran proletariado y los hombres, explotadores. Y en los 70 andaba por Madrid un grupo que se llamaban Las Tigresas, que iban a violar hombres y a emascularlos. Me acuerdo de que por aquella época me entrevistó Sardà. Hablaban sobre el amor y me preguntó por Abelardo y Eloísa. Opiné que la cosa acabó mal porque a Abelardo le emascularon. Me dijeron que por favor no utilizara palabras filosóficas como emascular.

¿Cuántos años estuvo estudiando escolástica?

Recuerdo la impresión que me produjo en Salamanca ver aquellas filas impresionantes de infolios. Algo dirán estos frailes, pensé, y me tiré once años estudiando escolástica. Ahora se conoce al padre Ceferino porque tiene una calle en Oviedo, y se vive de una filosofía del big bang y el cerebralismo, el cerebro como un ordenador que nos permitirá pensar en todo. Y la gente con eso vive. ¿Qué es pensar? ¿Ponerse como el de Rodin, desnudo? Y sin embargo el de Rodin es el prototipo de pensador, el cogito ergo sum y todo lo que me rodea puede ser falso. Esa es la duda metódica de Descartes. Cada vez entiendo menos que Descartes se haya convertido en el prototipo de los filósofos. A lo mejor es que todo lo que me rodea no existe y lo que existe es el pensamiento, dice, pero luego su pensamiento va y encuentra a Dios. Pues hombre, haber empezado por ahí. En filosofía era un voluntarista radical.

Hablaba antes de Mayor y Peces-Barba, ¿los «homo antecessor» de lo actual?

Se decían los liberales de aquellos años. Que tampoco sabe nadie lo que es liberal. Una palabra que apareció en Sevilla por herencia de la famosa división que venía de Boecio entre las artes liberales y las serviles. Y servilón se llamaba a los de Fernando VII. Servil y liberal, y los liberales eran los médicos, los notarios, las profesiones que no dependían de un sueldo. Los liberales inventaron toda una teoría del ciudadano, eran la burguesía, la que triunfó en la Revolución Francesa. ¿Los derechos humanos? La crítica más firme a los derechos humanos que conozco se la hizo Marx: eran los derechos del burgués. Y luego la crítica de Adorno y la Escuela de Fráncfort al liberalismo y a la Ilustración.
La Ilustración es otro ejemplo. Recuerdo cuando el PSOE sacó a Carlos III y la Ilustración porque la izquierda quería ser la modernidad y la racionalidad, cuando el término era una palabra propagandística de Voltaire y compañía, que decían que era la luz; pero la teoría de la Iluminación era de San Buenaventura. Eso es la luz. ¿Pero qué luz era aquello?
Esto es esencial cuando llegas al bachillerato. Antes se estudiaba en serio la Historia de la filosofía, lo que te daba un criterio para no decir bobadas porque no partías de cero. En España ahora todo el mundo parte de cero, constantemente estamos descubriendo el Mediterráneo con conceptos equívocos, ambiguos. Tenemos el cerebro hecho polvo. No se puede hablar.

Llega a ser difícil entenderse…

Lo de la Diada, por ejemplo, es una cosa bochornosa, cómo te cuentan la historia de Casanova y demás. Pero los catalanes son la gente más ingenua que pueda haber. Los vascos son otra cosa y tienen el convenio por las guerras carlistas, y no se puede eliminar porque partimos siempre de la Historia, no partimos de cero como se creen los de Podemos. En lo de la Puerta del Sol parecía que estábamos en la etapa de los australopitecos y que íbamos a descubrir la asamblea.

Bueno, quizás ellos sí empiezan de cero.

Es la diferencia que encuentro yo con los de IU, que todavía es peor porque se lo creen, es una cosa realmente absurda, porque el marxismo de Cayo Lara no es de Marx, es el catecismo de Marta Harnecker, que es lo que se estudiaba.
Yo tengo la impresión de que actualmente en España la gente se ha degradado de tal modo que tenemos la cabeza totalmente destrozada, no hay ideas generales de establecer una sintaxis entre una cosa y otra, cada uno dice lo que le da la gana y no sabe lo que dice.

Nos faltan herramientas.

La tradición te las da. Uno de los enemigos principales de esto es el psicologismo, los pedagogos. Lo importante no es la psicología, es la Historia.

¿Hubo algún desfallecimiento en su pasión intelectual?

No, realmente no, pero eso es pura fisiología. Cuando cojo un libro de estudiante me acuerdo de cuando lo leía y es exactamente lo mismo. Por eso cuando dicen que hubo un corte en la Historia de España con la Transición, hombre, déjeme de historias. Corte, para el que estaba en la cárcel y acabó en las Cortes, no para mí.

Habrá sufrido una envidia atroz…

Yo más que envidia he visto imbecilidad. Y la sigo viendo.
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FUENTE:

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=24866
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10 comentarios
Comentario de Francisco Javier

La entrevista la leí ayer y es verdaderamente sublime.

Muestra una independencia intelectual digna de encomio.

15/09/15 11:01 AM
Comentario de Luis López

La verdad es que leyéndolo siente uno el inmenso placer de salir de este mundo estúpido de ideas erróneas -o ideologías- y comenzar a ver la realidad como exige el rigor filosófico.

De alguna manera esa manera de juzgar la realidad -con recelo, partiendo de que es muy probable que nos equivoquemos- es bastante cristiana; ya Gómez Dávila señalaba que “El cristiano es un escéptico que cree en Dios”.

En fin, don Gustavo, pese a su materialismo, creo que está más cerca de Dios que muchos que se llenan la boca pronunciándolo.

15/09/15 11:07 AM
Comentario de Jaime Fernández de Córdoba
A esto nos han llevado; el panorama es desolador, es dificilísimo encontrar a alguien que te pueda enseñar algo, con quien tener una conversación. Don Gustavo lo percibe con toda claridad, cuanto más los que trabajamos en una fábrica.
Pocos hay que tengan ya capacidad de crítica y pensamientos un tanto elevados.
“Yo tengo la impresión de que actualmente en España la gente se ha degradado de tal modo que tenemos la cabeza totalmente destrozada”, qué gran verdad.
Y los derechos, los derechos se adquieren por el cumplimiento de los deberes, o así tendría que ser al menos en una sociedad sana. ¿Qué panorama más desalentador! Y el caso es que esta es la naturaleza humana. Simplemente los medios y la “democratización” de todos los aspectos de la sociedad han aumentado la gravedad de las consecuencias.
Una entrevista de alguien que no teme decir la verdad de lo que piensa, palabras que también molestan al mundo ¡ojalá fueran así todos nuestros pastores! ¡que al mal llamaran mal y al bien, bien !
15/09/15 11:20 AM
No se a que viene la cita con cierto desprecio hacia Bob Dylan, no sacan conciertos de él por la TV, Dylan tiene mucha Cultura a sus espaldas y además se bautizó, es Cristiano y Judio y siempre ha sido muy religioso y respetuoso con la Cruz y Jesucristo.
Tiene un concepto equivocado de él.
Pero se le perdona
15/09/15 11:29 AM
Comentario de Francisco Javier

Miguel,

Bob Dylan tiene el grave pecado a sus espaldas (que pagará con numerosísimos años de purgatorio) de haber proporcionado melodías insulsas en Misa para privarnos de la belleza Gregoriana y Polifónica 😀

Así que la crítica se entiende 😉

(Comentario jocoso e irónico)

15/09/15 12:12 PM
Comentario de Percival
Creo que lo del cerebro pulverizado, y la estupidez voluntarista, imperan también fuera de España. Y tanto: es un mal mundial.
No sé muy bien si hay una apostasía general de la fe, pero hay un exilio general de la razón fundamentada.
15/09/15 4:17 PM
Comentario de Néstor

No se ve porqué el materialismo debería ser una especie de salvoconducto religioso. La explicación que da de la religión es una especie de sublimación del temor a los animales. Si la existencia de la Divinidad consiste en ser pintada en las paredes de una cueva, es extraño que eso pueda producir el éxtasis entre católicos. En todo caso le da la razón en cuanto al estado actual de la cultura.

En cuanto al escepticismo filosófico, no es católico. La Iglesia ha condenado el fideísmo, que sostiene que la verdad sólo puede ser conocida por la fe sobrenatural.

Saludos cordiales.

15/09/15 5:14 PM
Comentario de Yolanda
Bueno, bueno -y nunca mejor dicho-, menos idolatrar a Gustavo Bueno. Acaba de estar en una entrevista, ahora mismo, con Julia Otero en Onda Cero y, a pesar de que ha estado muy bien en sus críticas a quienes nos gusta que critique, y elogios a quienes nos gusta que elogie, no se ha privado de la enésima boutade para epatar: “estoy seguro de que Ratzinger es ateo” y lo ha repetido un par de veces más. Apenas ha intentado matizar o explicar la impactante frase, tras tanto elogio a la intelectualidad sólida de Benedicto XVI frente a las “carencias del actual Papa, con quien no podría sostener ni medio minuto de conversación. Y acabó añadiendo a Pascal a la lista de ateos.
Al final, se trata d Gustavo Bueno. Y aunque haya evolucionado, y resulten gratificantes algunas de sus opiniones, quienes tenemos una edad lo recordamos en los debates de La Clave, protagonizando las soflamas más furiosas y agresivas contra la fe y la Iglesia.
15/09/15 6:10 PM
No hay duda de que es un hombre que sabe, y mucho; pero también tiene un alto nivel de narcisismo, lo que conspira contra su entendimiento y se complica; el sentido de la humildad es fundamental para el conocimiento, sentido que no se aprecia mucho en este señor en sus expresiones, más allá de algunas, o varias, de sus opiniones que son polémicas y se puedan o no compartir. Es un hombre de 91 años que se mantiene coherente con el adolescente que fue, conozco algunos así.
15/09/15 8:03 PM
Comentario de Palas Atenea
Es normal que apunte al ateísmo a quienes admira, me refiero a Pascal y a Ratzinger, y encima agradecerle que no añada a San Buenaventura. En cambio yo me pregunto con la misma legitimidad si él es realmente ateo.
15/09/15 11:27 PM

HEIDEGGER Y LA CRISIS DE LA ÉPOCA MODERNA

2 abril, 2013

RAMÓN RODRIGUEZ es el autor de un ensayo sobre el gran filósofo alemán del siglo XX

publicado por SÍNTESIS

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se puede adquirir en ESPASA CALPE, “La Casa del Libro”, Madrid, etc

Día de difuntos: El morir sólo es el billete de vuelta

4 noviembre, 2012

Somos religiosos, antes que por otras cosas formidables por la perogrullada de que la vida no nos la hemos dado nosotros y que es una gran suerte haberla recibido para gustarla y aprovecharla. Como un escultor en su taller y con las piedras que recibió. En ambos casos siempre agradecidos a Quien nos amó desde el principio del tiempo. (Ef 1, 4) Y, por descontado, somos cristianos en virtud de la promesa de que los que creamos en Jesús de Nazaret, Dios mismo hecho hombre, viviremos después del tránsito de la muerte.

Muchas maravillas guarda nuestra religión, pero el habernos asegurado la vida eterna es lo que hace de Cristo santo y seña de nuestro ser y estar; luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, dice San Juan. Es el saber de quién nos hemos fiado (2 Tim 1, 12) lo que arraiga todas nuestras esperanzas, invencibles ante el misterio de la muerte, que a todos disturba, pero que resulta insignificante ante el misterio del haber nacido, en el que pocos reparan.

Desvíos hacia el barranco.

¿Se dan cuenta? Ningún católico muere por un misal, ni por un fundador, ni por este o aquél Papa; eso es propio de secta. Sólo lo haremos por el Dios encarnado. Es por Él, por lo que Él nos dijo y por lo que con Él y su enseñanza se relaciona, que estamos dispuestos a pelear y arriesgar la vida. Por Él y sólo por Él se ama al prójimo. Por Él se rechazan los falsos magisterios que quieren borrarle de nuestro corazón y de la historia. Es por Cristo que se denuncia al jerarca usurpador, al clérigo vividor, al teólogo vendido, al párroco que deserta del cuidado de almas.

Es por amor a Cristo que se elige la misa de Trento, la que ya San Pedro decía con el mismo significado sacrificial, la que muestra y obliga con simbolismos sagrados y enseña lecciones de adoración y ofrenda. Y es por respeto a Dios, Uno y Trino, que rechazamos la misa enmaridada de protestantismo: “banquete de hermanos”, demagogia agazapada, remedo de alimento sin sal y sin sabor de Dios, asamblea del pueblo capaz de sentar por mayoría que el sol sale del fondo del mar. Y pensar que hay tradicionalistas que aceptan y pagan misas heréticas jamás prescritas por el CVII. Misas de duelo dichas sin respeto al difunto ni al dolor de los parientes; ramplonas, frías, sin fe…

¿Talibanes? ¿Fundamentalistas?

En nada nos debilitan los que a sí mismos se engañan y, con ese fruto, nos echan toda la tinta de calamar que pueden. Pero en esto de las misas no queremos transigir. No queremos porque si la misa es “el culmen de la religión católica”, la nueva expresa con toda justicia la rebaja que desde el Concilio Vaticano II se le ha infligido a la religión católica. Que más parece que un evento consultivo, que no se definió dogmático, haya de ser superior a la fe de nuestros antepasados y a la misma Iglesia cuya nueva presencia en el mundo rompe la memoria que de ella guardábamos. Por cierto, muchos se preguntan – muchos más ni eso, se van y basta – qué fuerzas habrá en la sombra que determinen estos dislates, ambigüedades y vagabundeos teológicos. Esta religión nueva que se adapta como guante al refrán: “Decidme de qué presumís y os diré de lo que carecéis.” Así, a: de la falsa nueva confesionalidad; b: de la falsa revolución humanitarista; c: de la falsa caridad con el prójimo; d: del falso ecumenismo. Porque ha sido en los últimos 40 años que a), naciones enteras se han impulsado por los papas conciliares a desgajarse de Dios en sus constituciones; b) las sociedades quedaron huérfanas de una moral cristiana protectora; c) una extrañísima caridad deja al prójimo en su ignorancia del amor de Dios, y d), el fracaso de la vuelta de los mal llamados hermanos a la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia romana.

La obra de Annibale Bugnini, el Novus Ordo aprobado por Pablo VI, se corresponde perfectamente con este objetivo, con los frutos evidentes de una religión nueva que perfectamente se expresa en la Nueva Misa comparada con la antigua que tenían que ser unos franceses, quizás por caridad divina, los que nos la preservaran de su aniquilación.

Pero los católicos queremos ser tan “anticuados” como nuestro Credo. Y es que, miradas las cosas con sencillez, si nuestras verdades son “eternas” ¿por qué hay que reconvertirlas a un volátil presente? Si nuestra fe es religión enseñada por el mismo Dios ¿qué cambio se justificarfá en su predicación? Existe hoy un adjetivo de calidad: “Lo clásico”. Esta tarde en el hipermercado me han dado una papeleta promocional para llevarme gratis séis litros de leche “clásica”, si el sábado hago compra de no recuerdo cuánto. Existe gran variedad de cosas clásicas inimaginables: el cine clásico, la música clásica, los historiadores clásicos, el matrimonio clásico, la educación clásica… Es evidente que el gusto por “lo clásico” entraña la búsqueda de valores invariables, como el oro, que sube de precio cuando el dinero lo pierde.

En nada queremos ser originales, ni epatar a nadie. Nuestro pensar no es nuestro, es el recibido de la Tradición (1 Co 11, 12), a nuestros argumentos los refuerzan los hechos. En estas cosas preferimos sentirnos coetáneos de San Vicente de Lerins, o de los que se unieron a San Atanasio de Alejandría el doctor solitario frente al grueso de obispos abrigados por el poder de los emperadores y la debilidad del Papa… No nos queda otra que rechazar el atropello llamado “puesta al día” con el que se nos impuso, un-dos, un-dos, una temeraria adaptación a los tiempos. No reparando en que pretender educar al mundo con la adopción de sus defectos atrae la fatal compañia de sus primos: el demonio y la carne. (cfr Catecismo, Los enemigos del alma.)

Mañana, dos de noviembre, es el día de los cementerios. Día oportuno para pensar estas cosas y descubrir hasta qué punto la Iglesia es o no congruente con su fe divina y católica. Esos paseos entre monumentos y epitafios nos preguntan a cada cual en cuánto estamos abandonando nuestra formación en la fe de católicos por un simple temor a no destacar. Falsa humildad donde las haya.

Sí, con razón el mundo sin fe suele objetarnos: “— Pero, oigan, ¿no es la muerte el argumento definitivo de la nada? ¿Podemos creer en la inmortalidad después de ver una incineración?” Es cierto que ante el ser querido al que vemos descenderle a una fosa, la certeza de su descomposición nos sacude hasta parecernos que con él enterramos toda esperanza. Mas, también, en ese momento la fe se hace el único asidero que nos sostiene más allá de lo que vemos… Con acierto diremos que esa contemplación es “la hora de la verdad” en la que descubrimos si nuestras creencias no son mero convencionalismo, clavo ardiendo de fantasías consoladoras.

Nuestra fe se fortalece en que nuestra naturaleza, supuestamente efímera, está sustentada en algo indestructible, el alma. ¿Dónde está la incineradora capaz de aniquilar el alma? No se esfuercen en buscarla porque no hay nada que pueda enfrentarse al aliento de vida que sale de la boca de Dios. Dios dio vida inmortal a nuestro barro y por eso un cristiano, un bautizado, no teme a la muerte. (Ge 2, 7) Y si la teme es con mezcla de curiosidad, tal que Simón el Pescador cuando, como niño curioso, anduvo sobre las aguas y, asombrado del prodigio, dudó y temió hundirse.

Con la fe cristiana vislumbramos, pues, que la muerte no es el final de nuestra existencia, que aun con todas las tinieblas que se quiera este túnel tiene una salida espléndida de luz. Fue prometido que cuando nos llegue la muerte, una vez cumplida esta gravidez en la placenta de la fe, Dios nos parirá de nuevo, rescatados para la Vida que no acaba… Así se aprecia en la bellísima metáfora propuesta por Jesús: «La mujer, cuando está de parto, tiene congoja, pues llegó su hora; mas cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que nació un hombre al mundo.» (Jn 16, 21)

¿Es que hay un Más Allá?

Agujeros negros, supernovas con la energía de un millón de soles, enjambres de galaxias… y, ahora, la Física Quántica en cuyas subpartículas se pierden los descreidos. ¿Y ha de ser esto para desperdicio? ¿Para que los ocasos se quemen en inútil derroche ante un campo sin nadie que sustituya al sol…? (J.M. Valverde) No,rotundamente no.

Seguros podemos estar de que lo que sabemos hoy  se empequeñecerá con lo que sabremos mañana. Por ejemplo, casi ayer nada conocíamos de los neutrinos que parecen espectros, o de esa masa oscura que sostiene astros y sistemas… Esto solo ya me parece más increíble que la idea de inmortalidad. Ahora, último regalo, la “Teoría de las Cuerdas” que nos propone varios universos, intercomunicados o estancos…

Si la Física y las ciencias exactas apuntan a que todo lo creado pudiera no radicar en la inmensidad material visible poco nos importará ya un Big-Bang, o el Gran Atractor, pues antes y detrás siempre estará ese Dios que nos hizo casi iguales a los ángeles. (Ap 22, 9) Porque es de elemental conclusión que debe haber una Causa Primera, que el orden de lo hecho supone, exige la existencia de un Ordenador, y que entre la creación visible y la invisible hay muchas energías desconocidas. La mayor de todas, la que meteríamos en un arca de oro con una etiqueta que dijera: “Amor”. La creación máxima de Dios (1 Jn 4, 8) ante la que nada importa que “se quede el infinito sin estrellas”, como decía una canción.

Inmortales

En las escrituras Dios nos promete abrir nuestros sepulcros…: «Y os haré salir de ellos. […] os infundiré mi espíritu y viviréis […] y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago.» (Ez 37, 12b -14)

Sospecho que los que no creen en la inmortalidad no lo es tanto por objeción racional sino por lo mucho que la desean. Y es que tenemos miedo de que no sea verdad. ¡Vivir para siempre y, además, recuperados los dones perdidos…! Lógico es que nuestra nimiedad nos haga recelar. No obstante, que somos criaturas hechas por Dios y para Dios lo prueba sentir dentro de nosotros la atracción “genética” hacia Él, como bien dijo San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.» Realidad que le da título a este post.

Al gustar de la esperanza cristiana y sentir la natural e inmedible gratitud que provoca, surge preguntarnos lo que perderemos si seguimos la apostasía hoy tan fuerte. Lo seguro es que nada más nos quedemos con el nihilismo de la indiferencia y la orfandad del materialismo. Una pregunta a la que sin pretenderlo contestó con otra un patrón de pescadores de Galilea: «¿Adónde iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.» (Jn 6, 68) No, señores irenistas, “progrez” y bazofia de la “Nueva Cristiandad” mariteniano-montiniana, y de la fenomenología juanpablista, nada sois ante la definitiva promesa para este día. «Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí aunque haya muerto vivirá.» (Jn 3, 36; 6, 51; 11,25)

Las visitas a los cementerios nos impulsan a dar un salto sin red a la fe. En nuestra cultura, a la fe cristiana. Creer en la vida sin final, prometida por quien puede prometerlo, Dios, es condición fundamental para bañar de fe nuestras visitas del Día de Difuntos. Sepulturas que nos recuerdan el misterio de vivir para morir, de llegar para marcharnos; que nos siembran el alma con sentimientos que merecen ser escudriñados. Porque llevan a Dios. De los que los vivos, muertos de miedo y de insolencia, huimos de su reclamo. Sin embargo, ¿no es cierto que sin Dios esas lápidas son muy poca cosa? Apenas una evocación de aquellos a los que hemos amado y nos amaron.

Que vivan en paz.

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Nota de HURANIA: Este post es original de Pedro Rizo, quien lo ha publicado en su blog  ubicado en PeriodistaDigital

Estatura física de Hitler, Franco y Stalin

12 octubre, 2012

1,72 m. ;  1,63 m.; 1,63 m.   respectivamente.

Según he leído recientemente  en un libro cuyo título no recuerdo,  la estatura expresada en centímetros de los tres estadistas europeos arriba citados es, respectivamente de 172, 163 y 163.

Por otra parte, buscando en yahoo.es he econtrado la siguiente respuesta respecto a la estatura de Adolf Hitler:

Pues sabrás que don Adolfo era una persona promedio 1.78 m de estatura y unos 75 Kgs. de peso. Nariz típica germana, ojos azules, No tomaba bebidas alcohólicas, no fumaba, y no andaba con mujeres pero no creo que haya sido homosexual. Muchos de los grandes hombres han sido mayormente asexuales. Si su padre no hubiera sido adoptado, su apellido habría sido Schickelgruber.

FUENTE:

Seguidamente leemos lo siguiente:

…ciertamente la historia no es como nos la han vendido…

bueno esta muy comprobado que el holocausto es improbable, es una de las mentiras mas grandes de la historia, la historia esta escrita por los vencedores de la segunda guerra mundial y por los judíos mismos muchísimos libros con pruebas reales que demuestran la mentira del holocausto son censurados, quemados etc. Por que ? si se supone que la verdadera verdad soporta cualquier tipo de prueba, o no
Es exacto que la Alemania nacionalsocialista creó campos de concentración; lo hizo
después junto con muchos otros países, convencidos todos de que dichos campos serían más humanos que la cárcel:

Hitler veía en esos campos lo que Napoleón III había creído ver en la creación de las colonias penitenciarias: un progreso para el ser humano. Pero es falso que haya creado campos de exterminio. Es exacto que los alemanes fabricaron camiones que funcionaban con gas (Gaswagen).
es falso que hayan fabricado camiones de gas homicidas (si uno solo de esos camiones hubiera existido, estaría expuesto en el museo del automóvil o en los museos del Holocausto.
si los alemanes empleaban el Zyklon (producto a base de ácido cianhídrico utilizado desde 1922) para proteger mediante la desinsectación la salud de los civiles, de las tropas, de los prisioneros o de los internados. jamás emplearon el Zyklon para matar a nadie y mucho menos a multitudes de seres humanos ; a raíz de las drásticas precauciones en el manejo del gas cianhídrico, los pretendidos gaseamientos homicidas de Auschwitz o de otros campos habrían sido, además, radicalmente imposibles. Si los alemanes contemplaban una « solución final de la cuestión judía Pero esa solución era territorial y no homicida; se trataba de instar o, caso de ser necesario, de forzar a los judíos a abandonar Alemania y su esfera de influencia en Europa para establecer, mediante un acuerdo con los sionistas, un hogar nacional judío, en Madagascar o donde fuera. Muchos sionistas colaboraron con la Alemania nacionalsocialista para que se llevara a cabo esa  solución, y no un programa de exterminio físico.
si algunos campos de concentración poseían hornos crematorios para la
incineración de los cadáveres. Pero era para combatir mejor las epidemias y no para incinerar en ellos, como algunos se atrevieron a veces a decirlo, a seres vivos además de los cadáveres.
si los judíos conocieron los sufrimientos de la guerra, del internamiento, de
la deportación, de los campos de retención, de los campos de concentración, de los campos de trabajo forzado, de los ghettos, de las epidemias, de las ejecuciones sumarias por toda clase de razones; también padecieron represalias o hasta masacres porque no hay guerra sin masacres.
Pero también todos esos sufrimientos los padecieron de igual manera otras
naciones en particular, los alemanes y sus aliados
(exceptuando los sufrimientos de los ghettos, puesto que el ghetto es primero y ante todo una creación específica de los propios judíos.) ; es sobre todo verosímil, para quien no padezca una memoria hemipléjica y para quien se esfuerza por conocer las dos caras de la historia de la Segunda Guerra Mundial (la cara que siempre se muestra y la cara que casi siempre se oculta), que los sufrimientos de los vencidos durante la guerra y después de la guerra fueron, tanto en el aspecto cuantitativo como cualitativo, peores que los de los judíos y de los
vencedores, sobre todo en lo referente a las deportaciones.
Es falso que, como algunos se atrevieron a afirmarlo durante mucho tiempo, haya
existido orden alguna de Hitler o de alguno de sus próximos colaboradores de exterminar a los judíos. Durante la guerra, algunos soldados y oficiales alemanes fueron condenados por sus propios tribunales militares, y a veces fusilados, Es bueno que los exterminacionistas (es decir aquellos que creen en el exterminio de los
judíos) hayan terminado, rendidos, por reconocer que no se encuentra rastro de ningún plano, de ninguna instrucción, de ningún documento relativo a una política de exterminio físico de los judíos y que, de la misma manera, hayan admitido por fin que no se encuentra rastro de cámaras y demás instrumentos con que se llevo a cabo “el exterminio” porque entonces la historia contada por los judíos?
por dinero, el motor que les mueve
libros:
El Holocausto bajo la lupa – Jürgen Graf
Escritos revisionistas – Robert Faurisson
En el anteproyecto a la «ley antir-racismo», que el Consejo Federal suizo presentó al Parlamento, ¡se penaliza toda crítica referente a la veracidad del holocausto con multa o prisión!

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081018071239AAAYXQB

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20111201055857AATy8VJ

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090723031653AAQ7UVO

http://www.galeon.com/zulia88/6milagros.…

la estulticia progre raya en lo irracional

25 octubre, 2010

Como ejemplo de fobia obsesiva, una noticia de “El Pais” (Madrid, 25 oct 2010): al informar sobre una exposicion de fotografias de Josep Branguli, tomadas en los años 40, el redactor escribe:

“Catalanista y republicano, durante sus últimos seis años de vida tuvo que contemplar cómo los más bellos edificios de su ciudad habían sido transformados con cortinones llenos de esvásticas colgando” (…/…).

Ocurrio sencillamente que Barcelona fue visitada por  Himmler…. y como era normal, se colocaron banderas de Alemania… (No…  CORTINONES! …)

Otro ejemplo de estupidez es lo que cuenta en su blog Pio Moa acerca de un individuo que opina que hacer felaciones a cambio de dinero es algo tan honorable como dar clases de filosofia o de idiomas… Gente de la misma calaña de ese individuo es la que luego finge escandalizarse porque el alcalde de Valladolid, en frase desafortunada, ha dicho que  ver los “morritos” de la Pajin le hace pensar algo que piensa decir…

Aunque Pio Moa es muy prudente en sus escritos y siempre cumple todas las limitaciones que imponen las  leyes imperantes, su agudeza es admirable.

Copio  de su blog:

****Gays y lesbianas convocan besos “revolucionarios” contra el Papa en Barcelona. Esta gente es así: normal, respetuosa y democrática. Pero no toleran que a ellos se les falte al respeto: quisieran convertir lo que llaman homofobia en delito tipificado. El papa representa la cultura cristiana que creó a Europa y muchas otras cosas. Ellos representan… ¿qué representará esa gente?

24 de Octubre de 2010 – 22:54:50 – Pío Moa

****Dice el señor Sala i Martín “En una democracia liberal el Estado no debería oponerse a que un hombre y una mujer intercambien servicios por dinero. Al fin y al cabo, si se permite que una mujer le haga un masaje a un hombre, le analice la vista, le defienda ante el juez o le haga una clase de yoga a  cambio de dinero, ¿por qué va a prohibir que le haga una felación?”.

Una cosa es que el estado se oponga a la prostitución, que es legal o al menos no perseguida en casi todos los países, liberales o no; y otra que pueda equipararse al ejercicio de la abogacía  o la oftalmología. En fin, siendo consecuente,  si la esposa de Sala i Martin –o, si no está casado, su madre u otra pariente suya muy próxima– se dedica profesionalmente a hacer felaciones para incrementar los ingresos familiares, él no pondrá ninguna pega. Incluso podría estimularlo como actividad equivalente a dar una clase de yoga, aunque mejor pagada, cabe suponer.  La única objeción a esa actividad, desde su punto de vista,  podría ser que la remuneración fuese demasiado baja. Porque el trabajo de las “operarias del amor”, como él tiene a bien llamarlas, debería estar especialmente bien remunerado: el amor, lo dice todo el mundo, es algo importantísimo.


Entrevista con Antonio Medrano

12 mayo, 2010

El sentido de la vida

entrevista   con    Antonio    Medrano


Antonio Medrano es filósofo, escritor y miembro de la Asociación
Libertad e Identidad. Ha escrito numerosos libros en los que ha
tratado los temas más trascendentes de la vida humana, aquellos que la
persona, en un momento u otro de su vida, debe enfrentar y responder.
Desde “Magia y misterio del liderazgo” y “La vía de la acción” hasta
“La lucha con el dragón” o “La senda del honor”, Antonio Medrano ha
estudiado el hecho humano en todas sus facetas y ha intentado
responder a las preguntas que se formula el hombre moderno a la luz,
siempre presente en sus obras, de la sabiduría espiritual, tan
necesaria hoy para nosotros como lo fuera para nuestros antepasados
hace mil años. En la siguiente entrevista Medrano responde a algunas
de esas preguntas. El lector comprobará la altura de sus respuestas
pero también un tono eminentemente práctico, cálido y cercano que está
presente asimismo en toda la obra del autor, a modo de luz orientadora
en medio de la confusión de la hora presente.

Ante la grave crisis que actualmente atravesamos, ¿qué importancia tiene la vida, cuál es el puesto y el papel que a la vida humana le corresponde en esta difícil coyuntura?

La vida es nuestro más preciado tesoro, lo más importante que tenemos
cada uno de nosotros. Mi vida, mi vida íntima y personal, es lo que
más me debería importar. Que mi vida esté bien articulada y orientada
es lo primero que debería preocuparme, y más en tiempos de crisis, de
total confusión y desorientación como los que actualmente vivimos.
Desgraciadamente, no solemos dar a nuestra vida la importancia que
tiene, dejamos que vaya pasando un día tras otro sin pena ni gloria,
la desperdiciamos de manera lamentable, sin preocuparnos de darle
forma, de organizarla y construirla como es debido. No deberíamos
olvidar nunca que nuestra vida será feliz o desgraciada según esté
bien o mal enfocada, según pongamos o no interés en vertebrarla y
construirla con inteligencia. Por eso, la vida es lo que ante todo
hemos de defender, afirmar, afianzar y forjar. Todo –el arte, la
cultura, la economía, la política, la ciencia, el saber y el
conocimiento– debe estar al servicio de la vida.

–Pero, ¿cómo podría definirse la vida? ¿Qué es lo que la hace tan
atractiva y valiosa?

La vida, considerada tanto de forma general, en cuanto vida humana,
como de forma particular, en cuanto vida mía, la vida de cada persona
en concreto, encierra un profundo misterio. Un misterio en el que, de
forma velada pero elocuente, se revela y manifiesta la Eternidad.
Pero, además de un misterio, la vida es un don, un reto y una
oportunidad que se nos ofrece. No hay nada más apasionante que
responder de manera inteligente y responsable a ese don y a ese reto
que tenemos ante nosotros. La vida es la realidad radical, como
certeramente apuntara Ortega y Gasset. Es la realidad en la que
acontece y se da o se tiene que dar todo aquello que para mí es
decisivo: desde mi realización personal y mi vivencia de la felicidad
hasta mi experiencia religiosa, con lo que ésta entraña de revelación
de lo Divino y mi encuentro con Dios. Y este valorar y estimar mi
vida, en cuanto realidad radical de mi existencia y don de Dios, es lo
que me abre a la vida del prójimo, para entenderla, abrazarla y amarla
como se merece. Es lo que me permite comunicarme mejor con los demás
seres humanos, ayudarles y cooperar con ellos en la construcción de un
mundo mejor, como es mi deber y mi destino.

–Entonces es indudable que hay un modo correcto de vivir. ¿Cómo debemos proceder para vivir en plenitud?

Sí, la vida es fundamentalmente empresa, proyecto, aventura. Como tal
empresa o proyecto, exige dos cosas: 1. una idea rectora, un ideal a
conquistar, una meta que alcanzar; 2. una dirección clara, un
autodirigirse o autoliderarse. La vida tiene que estar bien dirigida
para poder llegar a la meta y para que no descarríe, para que no se
desvíe de su ruta. Todo ello exige voluntad, esfuerzo y trabajo: es
fundamental esforzarse por hacer las cosas bien, trabajarse con tesón
para mejorar, laborar con ahínco para elevar la propia vida. La vida
hay que vivirla, y cada cual tiene que vivir la suya. Nadie puede
vivir por otro. Y vivir la vida significa hacerla, construirla, irla
formando sin cesar. Para lo cual no hay otro camino que formarnos y
cultivarnos como personas. La vida es algo que hay que hacer. Es tarea
a realizar, tarea que nunca acaba.

–Sin embargo vemos que la mayoría de la gente no se preocupa lo más mínimo de hacer su vida, de formarse y cultivarse…

Claro, por eso malviven. Tienen una vida a medio hacer o, peor aún,
deshecha y completamente sin hacer. Se abandonan a la inercia y siguen
la ley del mínimo esfuerzo, con lo cual echan su vida a perder. Por
eso, se puede decir que no viven realmente, sino que más bien son
vividos. Dejan que sean otros quienes les hagan o deshagan la vida.
Sus vidas quedan a merced de los poderes impersonales que dominan
estos tiempos convulsos (la publicidad, la propaganda, el dinero y las
fuerzas económicas, los medios de comunicación de masas, las modas,
las ideologías, etc.). Pero todo eso se acaba pagando, y se paga con
graves problemas y sufrimientos de toda índole. Ahí está la raíz de la
angustia, de la ansiedad, de la zozobra existencial, de la
insatisfacción íntima y de todas las dolencias psicosomáticas, que son
el flagelo de nuestro tiempo.

–En sus escritos aparece como un hilo conductor la trascendencia. ¿Podría explicar qué relación existe entre vida y trascendencia? ¿Puede la vida tener su justificación y encontrar su sentido en el bienestar material, el desarrollo económico y el progreso tecnológico?

En la vida humana es elemento esencial la dimensión trascendente.
Siendo el hombre un ser espiritual, para que su vida discurra de forma
sana, libre y feliz, tiene que dar a su vivir una orientación
vertical, que lo proyecte hacia lo alto y tenga siempre en cuenta su
fin último. La verticalidad del Espíritu ha de afirmarse por encima de
la horizontalidad terrena, material, anímica y biológica, imprimiendo
a esta última orden, sentido, mesura y armonía. Para vivir con
dignidad y plenitud, el ser humano tiene que dar prioridad a su vida
interior, que es la que le constituye como persona. Allí donde la vida
se quede en lo exterior, en lo superficial, en lo puramente material,
olvidando la dimensión espiritual, perderá en calidad, altura, salud y
autenticidad.

–Entonces, para la vida sea importante tener principios y ponerla al servicio de algo más alto.

Por supuesto que sí. La vida ha de ser vivida de forma responsable
como gran empresa realizadora de valores, al servicio de unos altos
principios. Para desarrollarse con normalidad, la vida tiene que estar
principiada, es decir, cimentada sobre sólidos principios y, en última
instancia, enraizada en el Principio supremo que es el Alfa y Omega de
la existencia, la Base y Origen de todos los principios. Una vida sin
principios, sin norte y sin fundamento, no merece el nombre de “vida
humana”. La vida ha de tener un eje vertebrador, un centro que le dé
unidad y equilibrio. Y este centro y eje no puede ser otro que el
Principio divino y eterno, Fuente y Raíz de toda vida.

Por otra parte, hay que tener siempre presente que la vida es un don
que hemos recibido y del cual habremos de responder. Es un don que
tenemos que hacer rendir y fructificar. No se nos ha dado para que lo
malgastemos, lo desaprovechemos o lo manejemos a nuestro antojo. Todo
don (Gabe) genera una tarea (Aufgabe), decía aquel gran filósofo y
teólogo bávaro que fue Franz von Baader; es decir, como tal don
implica un deber, una exigencia y una misión. Cada cual viene a la
vida con una misión, y al cumplir esa misión es fiel a su destino, se
perfecciona como ser humano, sirve al Orden universal y realiza la
Voluntad divina.

–Pero, pese a todo, el nihilismo que invade nuestras sociedades afirma que la vida es algo absurdo, que no tiene sentido, ¿qué respuesta merece tal postura?

Una vida sin sentido es inhumana, insufrible e insoportable. No es
vividera. No es verdadera vida. El hombre necesita, antes que nada,
encontrar el sentido de su vida y crear sentido en su vivir. El
sinsentido o la falta de sentido es lo que más hace sufrir al hombre,
pues la exigencia de sentido es una condición fundamental de su
inteligencia y su ser espiritual. Lejos de ser ininteligible, la vida
está llena de sentido, de significación y de valor. Todo lo que nos
sucede encierra un significado, contiene un mensaje y una enseñanza.
La vida está entretejida de amor y sabiduría. Pero para descubrir todo
esto y dar así sentido a nuestra vida, tenemos que enraizarnos en
Dios, el Ser que nos da el ser, el Todo que es todo Amor y Sabiduría,
la Realidad suprema que sustenta toda realidad, el Sentido que da
sentido a todo cuanto existe.

–Entonces, ¿cuál es la postura ante la vida que puede considerarse como característica o dominante en el mundo actual?

La civilización actualmente imperante, individualista, activista y
materialista, desprincipiada, carente de principios y valores firmes,
des-sacralizadora y profanadora de la realidad, se define por una
pronunciada orientación antivida y por un impulso antivital. Odio a la
vida, desprecio de la vida, miedo ante la vida, cansancio de vivir,
náusea vital: estos vienen a ser los rasgos que resumen el tono
existencial de la actual sociedad de masas dominada por la idolatría
de lo efímero y contingente. Hay una evasión o huida de la vida que es
consecuencia de lo que Max Picard llamó “la huida del Centro”, esto
es, la huida o el alejamiento de Dios.

El resultado es una vida desvitalizada, infirme y sin energía vital.
Nos encontramos ante un mundo en el cual se va imponiendo la pulsión
tanática, pudiendo hablarse de una auténtica tanatolatría, un culto a
la muerte o una propensión hacia la mortandad: abortos, eutanasia,
suicidios (incluso en grupo o por internet), asesinatos (ligados sobre
todo a la violencia doméstica o sexual), drogas (con lo que suponen de
autodestrucción), narcotráfico y crimen organizado, terrorismo,
matanzas y genocidios. Son los síntomas de una grave enfermedad
colectiva que amenaza con llevar Occidente a la ruina. La sociedad
actual se halla dominada tanto por el miedo a la vida como por el
miedo a la muerte. Se siente tal terror ante la muerte, terror
ignorante, supersticioso y agorero, que se pretende alejarla,
exorcizarla o suprimirla matando, asesinando, destruyendo vidas,
destrozando, asfixiando y corrompiendo la vida por todos los medios.

–Por último, la muerte, ese tema del que hoy día tan poco se habla, ha sido tratado profusamente por usted. Podría contestarnos a la siguiente pregunta: ¿Cabe establecer alguna relación entre vida y muerte a la hora de plantearse la tarea de construir la propia vida?

Sin duda. Una correcta visión de la vida tiene que tener muy en cuenta
la idea de la muerte, punto culminante del vivir humano. No se puede
hablar de la vida sin hablar de la muerte. Para vivir en paz,
felicidad y libertad es indispensable poder mirar cara a cara a la
muerte, aceptar con serenidad y sabiduría el hecho de que hemos de
morir. Únicamente quien sepa dar sentido a su muerte sabrá dar sentido
a su vida, y viceversa: sólo quien acierte a dar sentido a su vivir
habrá dado sentido al mismo tiempo a su morir. Moriremos con la
conciencia tranquila, con ánimo alegre y sereno, cuando, con la mirada
puesta en lo alto, hayamos cumplido o tratado de cumplir lo mejor
posible la misión que hemos venido a realizar en este mundo. Si se ha
vivido bien, la muerte será vivida como la coronación o consumación de
esa vida buena por la que hemos de estar agradecidos a Quien nos la
dio y nos guió a lo largo del camino. La muerte no es más que la
puerta hacia una vida más alta y plena, hacia la Vida que es más que
vida, hacia la Vida eterna.

Fuente:  libertadidentidad 


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