Posts Tagged ‘Propaganda’

La verdad de la “Postverdad”

26 marzo, 2017

El País semanal nº 2113 (Madrid, 26 marzo 2017, pág. 32) publica un artículo firmado por Martín Caparrós (y con un titular al que según las reglas ortográficas le falta una letra: la “t”: “La verdad de la posverdad”).

El articulista, tras señalar que la palabra “postverdad” sugiere la manipulación de la información, y deja claro que un precursor de lo que hoy se llama “postverdad” fue Edward Bernays, nacido en Viena en 1891. Su madre era hermana de Sigmund Freud y su padre era hermano de la esposa de Sigmund Freud.
Tenía 25 años cuando propuso al presidente Woodrow Wilson que justificara la entrada de USA en la guerra europea de 1914 con el argumento de que “América” quería “llevar la democracia a Europa”.
En 1920 un fabricante de cigarrillos se percató de que las mujeres no solían fumar y menos en lugares públicos. En consecuencia contrató a Bernays, quien a su vez consultó a un psicoanalista que le transmitió la idea de que algunas mujeres “feministas” consideraban el acto de fumar cigarrillos como un gesto de rebelión contra el “machismo”.
Bernays podría haber diseñado una campaña publicitaria en favor de que las mujeres adoptaran el hábito de fumar, pero hizo algo que consideró más eficaz: inventó una noticia. Contrató a un grupo de mujeres jóvenes para que desfilaran por la Quinta Avenida fumando cigarrillos y llamó a los periodistas a quienes sugirió que a los cigarrillos los llamaran “antorchas de la libertad” ( en alusión a la antorcha que enarbola la Estatua de la Libertad, en el puerto de Nueva York). Al día siguiente las “antorchas de la libertad” estaban en los titulares de todos los periódicos.
A su actividad publicitaria no la quiso definir como “propaganda” (por las connotaciones con la palabra usada por su odiado enemigo alemán). La definió como “public relations”.
En los años cincuenta trabajó para la compañía “United Fruit” y en consecuencia, según escribe Martín Caparrós, <>.
Edward Bernays murió en 1995, a sus 103 años. Ganó mucho dinero, escribió libros. Nunca dejó de escribir, aconsejar, manipular: postverdades.

La Varsoviana

17 junio, 2016

Варшавянка (Varshavianka). La Varsoviana Soviética (subtitulos en español)

 

https://www.youtube.com/watch?v=_Phe9u773ns

https://youtu.be/_Phe9u773ns

Варшавянка (Varshavianka). La Varsoviana Soviética (subtitulos en español)

 

https://www.youtube.com/watch?v=CfmwSSIhAG8

https://youtu.be/CfmwSSIhAG8

 

“La manipulación de los indignados”.

16 enero, 2013

 

Stéphane Hessel y la decadencia

del movimiento 15 de mayo”.

No necesitamos una mitología prefabricada sobre la resistencia francesa para enfrentar los poderes oligárquicos del momento: aquello que urge hoy es una racionalidad que nos permita analizar y comperender cómo se ha pasado en occidente de los discursos humanitarios de la posguerra a la realidad brutal de los mercados financieros, a la impunitat del genocidio perpetrado en nombre de idearios progresistas, al escándalo permanente del Tercer Mundo, a las agresiones imperialistas por el dominio de las reservas del petróleo y a los delirantes designios expansionistas bíblicos del Estado de Israel.

Jaume Farrerons, licenciado en filosofía por la Universidad de Barcelona, intentará explicar las causas del fracaso del movimiento indignado analizando la influencia nefasta que, a su entender, ha ejercido la figura de Hessel, un diplomático profesional que se descolgó en un momento crucial de crispación social para entregar a la ciudadanía la pólvora doctrinal con que, supuestamente, se haría saltar por los aires el sistema oligárquico en crisis. Pero, ¿y si era en realidad una pólvora ya mojada donde se preservaban los valores esenciales de ese mismo sistema?

El autor pretende demostrar, basándose en fuentes absolutamente fiables, que el estamento político actual, a escala mundial, no es sólo corrupto e incluso criminal, sino responsable de auténticos genocidios -los peores de la historia-, los cuales han quedado olvidados e impunes gracias a los dispositivos de manipulación que son la prensa, la televisión, el denominado “mundo de la cultura” y la propaganda política. Todo ello haciendo referencia a obras de personajes como Illan Pappé, Israel Shahak, Zygmut Bauman, Norman Finkelstein, Lenni Brenner, Alfred de Zayas, Gilles Macdonough, Stéphane Courtois, Jörg Friedrich, James Petras, James Bacque, John Sack, Daniel Goldhagen y Noam Chomsky, entre otros.

Así, se propone que el movimiento indignado haga autocrítica, que se libere de la influencia ideológica de Hessel y enfoque el ataque al estamento político corrupto no como un intento de reconstruir la obsoleta sociedad de consumo socialdemócrata, sino como un proyecto de creación ex novo de una democracia popular participativa basada, en primer lugar, en la verdad racional y en el rechazo de todas las utopías que el sistema neoliberal utiliza para fomentar la constante reinversión del capital, la fabricación de nuevos productos que supuestamente han de traernos la felicidad, cuando sólo nos traen una creciente miseria moral. Quizá los valores hedonistas y eudemonistas defendidos actualmente por los indignados no serían, en definitiva, revolucionarios, antes bien los auténticos pilares ideológicos de la sociedad burguesa en la que todavía vivimos. Serían, en suma, la fuente doctrinal de justificación no sólo de la opresión económica, sino de todas las masacres que han acompañado el desarrollo de la oligarquía financiera desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

Martes, 15 de enero, a las 19:00 h., en la Sala de Graus de la Facultat de Lletres (Universitat de Girona).

Organiza: ASSOFIA – Associació d’Estudiants i Professors de Filosofia.

assofia.mail@gmail.com

La Marca Hispànica, 25 de desembre de 2013

http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/12/conferencia-de-jaume-farrerons-en-la_25.html

Una gesta que España y Europa deberían conmemorar

11 julio, 2012

16 JULIO 1212 – 16 JULIO 2012 : BATALLA DE  LAS NAVAS DE TOLOSA

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El Ayuntamiento de La Carolina (Jaén) se queda casi solo en la celebración de la victoria militar de las tropas cristianas sobre las musulmanas en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

…en las Navas de Tolosa, cuatro reyes (Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Alfonso II de Portugal) se jugaron la vida en la lucha contra el invasor islámico.

Solamente la Comunidad Foral de Navarra colabora en la celebración de los actos programados para conmemorar la victoria que supuso el principio del fin de la Reconquista. Y es que ni la Junta de Andalucía, ni la Diputación Provincial de Jaén, ni el Gobierno central se han preocupado de la celebración sobre el terreno de la trascendental batalla.

(LA GACETA)

A diferencia de muchos  políticos de hoy que se dicen progresistas, Claudio Sánchez  Albornoz, Presidente del Consejo de Ministros de la República en el  exilio durante el franquismo, definía nuestra reconquista tal y como la  entienden de manera natural las gentes y alcaldes de nuestras comarcas manchegas  y jienenses.
Les dejo con las palabras  escritas por el viejo historiador por si algunos aprendan un poco más de la  realidad histórica de España y se dejan de fomentar chorradas varias:
“Aquellos ocho siglos  España luchó, en el nombre de Dios, para recuperarse a sí misma, es decir, para  reafirmar su propia identidad cristiana. La causa de Cristo y la de España,  empujando hacia el sur espada en mano, con la cruz alzada, se habían hecho una  sola.
Y «siempre en  permanente actividad colonizadora, siempre llevando hacia el Sur el romance  nacido en los valles septentrionales de Castilla, siempre propagando las  doctrinas de Cristo en las tierras ganadas con la espada, siempre empujando  hacia el Sur la civilización que alboreaba en los claustros románicos y góticos  de catedrales y cenobios, siempre extendiendo hacia el mediodía las libertades  municipales, surgidas en el valle del Duero, y siempre incorporando nuevos  reinos al Estado europeo, heredero de la antigüedad clásica y de los pueblos  bárbaros, pero tallado poco a poco, por obra de las peculiaridades de nuestra  vida medieval, en pugna secular con el Islam» .
La divisa hispana en  estos siglos fue lógicamente Plus ultra, más allá, más allá siempre…  “
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Nota de Hurania:  Es muy archisabida la idea de que las naciones o pueblos que olvidan su historia pierden su razón de ser , su identidad y su destino.
El sagaz George Orwell escribió acertadamente en su obra “1984” que el gobierno del “Big Brother” sistemáticamente reescribia cada dia la historia y borraba el recuerdo de efemérides históricas según las conveniencias políticas de cada momento.  Así, hoy en Europa, mientras cada dia la propaganda recuerda hechos a veces falsos o exagerados, oculta otros acontecimientos de importancia y de relevancia manifiestas.  Así por ejemplo, se minimizan los crímenes cometidos durante la Revolución francesa, como las 50.000  personas guillotinadas por el Terror, o los hechos sangrientos llevados a cabo por las fuerzas llamadas “aliadas” en las dos guerras mundiales del siglo XX, mientras por otra parte se oculta a la opinión pública el hecho evidente de que, como acaba de señalar el excanciller alemán Helmut Schmitt, Europa en demografia ha pasado de representar el 30% de la población mundial en 1950 al 10% en la actualidad. Y ese hecho se silencia para facilitar la política genocida de promoción del aborto y de las políticas antifamiliares y antinatalistas. 
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San Pelagio, víctima de un emir (sodomita) de Córdoba

27 junio, 2012

Sería interesante averiguar por qué  el Día del “Gay Pride”   u “Orgullo” (?) de ser homosexual se celebra exactamente, cada año, alrededor del dia 26 de junio, dia en  que la Iglesia Católica conmemora el martirio del niño Pelayo, asesinado en el “Al-Andalus” musulmán en el año 925, por negarse  a satisfacer los apetitos libidinosos del emir Abderramán III.

Hoy todavía, en Oviedo (Asturias, España) se conservan las reliquias del niño San Pelayo, precisamente en el convento de las monjas llamadas “pelayas”.

En el blog asturiano “Las libertades” se publica un post titulado “San Pelayo, contra los abderramanes democráticos” el cual reproducimos a continuación:

Hoy 26 de junio celebra la Iglesia la festividad de San Pelayo, mártir (911-925). Santo del Reino de Asturias, pariente de San Rosendo y de la realeza asturiana. Mártir no sólo por no renegar de su Fe frente a los mahometanos, sino sobre todo por defender su pureza frente a los aberrosexualistas (esos pervertidos que son ridículamente llamados «homosexuales» o «gays»). Santo patrón de los niños y jóvenes carlistas. Desde Oviedo, esta antigua corte de la Monarquía asturiana que custodia sus reliquias, lo recordamos reproduciendo una antigua entrada de la desaparecida web Atrévete a pensar, y con unas apostillas de actualidad a continuación.

El joven murió martirizado por negarse a ser sodomizado por el sultán de Córdoba. Como afrenta, el «Orgullo Gay» se celebra siempre el siguiente fin de semana a su festividad: 26 de junio. Adalides de la tolerancia…

Su biógrafo dice que era tardo para la sonrisa; sin razón ninguna para no creerlo, aceptamos su testimonio y hasta puede ser que al final de la hagiografía terminemos por darle la razón. Nacido en la actual Galicia, a orillas del Miño; solía jugar con los otros chicos en el pórtico de la episcopal de Tuy. Era sobrino del obispo Hermogio; por eso estudiaba gramática en la escuela junto a la catedral, donde se iba aprendiendo el salterio día a día; también en los días más solemnes se unía al canto mozárabe y actuaba como monaguillo en las funciones litúrgicas.

Pero aquello quedaba lejos. Ahora lo habían metido en la cárcel de Córdoba, donde los cuerpos de sus compañeros estaban sujetos con cadenas y grilletes; aquellos esclavos daban un hedor nauseabundo, pero a todo se acostumbra uno; un guardia con látigo iba a por ellos para llevarlos a sus tareas de arreglar jardines, limpiar mezquitas, atender los baños, arrimar tierra y amontonar ladrillos para las construcciones. Al regreso contaban que era inabarcable el trabajo que había en aquella ciudad enorme.

A Pelayo le habían dicho que le llevaban a ver al tío, y no le mintieron del todo, porque vio a Hermogio que estaba en la prisión, ya enfermo y hecho un viejo. Lo habían apresado el año anterior en la batalla de Val de Junquera (920) y desde allí lo llevaron a Córdoba. Pelayo era su rescate porque, al no llegar el oro, más valía un joven que un viejo.

El niño pensó que aquella situación acabaría pronto; así se lo aseguró su tío, pero con lo enfermo que iba al pasar el Duero, nada más llegó a saberse del obispo. Es verdad que de vez en cuando venían oleadas de prisioneros nuevos; pero en los cuatro años que pasó en la prisión, cada día repetía al anterior y fijaba al de mañana. Pelayo tenía permitido estar en otras estancias mientras sacaban a los mayores para el trabajo diario; como no había alborotado, ni dado un problema, ni se había unido a ninguna insurrección, hasta se había ganado la confianza de sus guardianes; pasaba bastante tiempo leyendo códices a escondidas y por la noche preguntaba lo que no entendía a los clérigos presos. Aprendió a discutir con carceleros y con los dueños de las casas ricas donde lo pusieron a trabajar de día; supo atraer su simpatía y respeto. Aquel chico valía la promesa de dinero.

Comprendió la corrupción generalizada de Córdoba, que a la vez era fortaleza, poder, arte, libros, bullicio, mercado con una gran cantidad de gente que compraba y vendía, reía, vociferaba más que hablaba, estaba contenta, y con frecuencia escuchaba a poetas que solían cantar las gracias de los mancebos. Tuvo tiempo de ver la confusión moral generalizada del lugar donde vivían hacinados los trabajadores esclavos y los presos sometidos a condena, y allí mismo necesitó energía heroica para guardar su pureza. Por eso decía «Dios quiera que no me vea en apuros más terribles». Porque allí se enteró de que los altos cargos se compraban con la prostitución de las conciencias; sí, al renegar de la religión venían sin mucho esfuerzo las casas, los palacios con esclavos del mediterráneo o judíos comerciantes de Alemania o de Francia, oro y tierras. Era la política de Abderramán III, que los hacía instrumentos útiles y manejables al cambiar de religión y prestarle infames servicios.

El joven Pelayo no cedió cuando lo llamaron a prestarlos aunque lo llevaran con protocolo al fastuoso ambiente cortesano, donde había alfombras y tapices, vasos de plata, aromas exóticos y guardianes sudaneses. Iba todo bañado, limpio, elegantemente vestido y perfumado; así lo presentaron ante el emir Abderramán III, el Victorioso, hombre dominado por la sensualidad, aunque los historiadores lo alaben por su corazón bondadoso. Las promesas de honor, riqueza y poder si se hacía musulmán se quedaron pequeñas. Sus palabras: «Soy cristiano y lo seré. Tus riquezas no valen nada. No voy a renegar de Cristo que es mi Señor y el tuyo, aunque tú no lo quieras». Y «Atrás, perro» (echándose para atrás, cuando intentaba tocar su ropa aquel soberano) «¿crees que soy como esos jóvenes infames que te acompañan?». Y rezó: «Señor, líbrame de las manos de mis enemigos».

Una catapulta de guerra lo lanzó desde un patio del alcázar hasta la otra orilla del Guadalquivir; como aún vivía, un guardia negro le cortó la cabeza con la espada. Era el primer cuarto del siglo X.

Su cuerpo fue trasladado a León, y más tarde a Oviedo, donde se veneran actualmente sus reliquias en el monasterio de benedictinas que lleva su nombre.

Los «gays» no se inventaron en el siglo XXI. Ni los mártires. Ya ves, Pelayo, cuando tanto invertido de uno y otro sexo campea hoy gritando por sus derechos, tú te quedas en la Historia como ejemplo de los que mueren por no querer serlo.

Según otras fuentes, San Pelayo fue mutilado y descuartizado antes de decapitado. Los sodomitas y los mahometanos (en verdad esto es a menudo redundante) se han distinguido siempre por lo satánico de su crueldad y de su odio.

El monasterio que custodia sus reliquias es el que lleva su nombre, el de las populares Pelayas. A ellas pertenecen (en derecho, lo que de hecho y contra derecho perdieron con la inicua Desamortización, obra de los sucesores de Abderramán) los terrenos de la Fábrica de Armas de la Vega.

Inicua fue también la venta de nuestras fábricas de armas a esos otros aliados de Abderramán, la industria armamentista estadounidense. Pero ya se sabe que los políticos de la democracia gobiernan contra Asturias y contra España, igual que los apóstatas que a partir del siglo VIII colaboraban con los invasores mahometanos.

Ahora, con periódicas exhibiciones de hipocresía y contradicción, los mismos abderramanes y tropas auxiliares (los partidos y sindicatos del sistema) se aprestan a cerrar la fábrica de armas y utilizar sus terrenos para la especulación urbanística (la misma que ha destrozado Oviedo y Asturias y que tanto ha contribuido a la recesión económica en que nos encontramos).

Que San Pelayo nos asista en la expulsión de los sucesores de Abderramán. Empezando por el que ocupa el Palacio de la Zarzuela y por sus aduladores y cómplices de aquí.

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Fuente: blog Las Libertades, Juventudes Tradicionalistas Asturianas

Los “periódicos”…sólo dicen tres verdades…

22 junio, 2012

Un sabio conocedor de la prensa escrita, la cual llegó a ser tan poderosa en el siglo XX que fué llamada “El cuarto poder”…, deciá que los diarios sólo traían tres verdades:

el título, la fecha y el precio…!

Yo, por mi parte, añadiría que a veces ni siquiera dicen la verdad en cuanto al título o a la fecha, pues frecuentemente se autocalifican como “La Verdad”, “La Libertad”, “El Independiente”, etc….  En cuanto a mentiras y manipulaciones informativas -o mejor dicho, desinformativas las ha habido abrumadoramente numerosas. Una memorable es que el Heraldo de México, en el año 1970 publicó una fotografía de una manifestación multituidinaria en la Plaza de Oriente de Madrid… en cuyo pie se decía que miles de madrileños se manifestaban contra Franco frente al Palacio de El Pardo!.  La realidad era que la manifestación era a favor de Franco y enfrente del Palacio Real, que nada tiene en común con el pequeño palacete de El Pardo, una villa cercana a Madrid.

Pero… dado que el tema de este post es los periódicos y sus lectores, bien nos parece oportuno reproducir el siguiente post del blog titulado Mein Führer!:

Fragmento de Mein Kampf sobre los lectores de periódicos:

   Los lectores de periódicos pueden dividirse, tal vez, en tres grupos:
– Aquellos que creen todo lo que leen;
– Aquellos que no creen en nada;
– Aquellos que analizan críticamente lo que han leído
   Desde el punto de vista numérico, el primer grupo es, por un amplio margen, el más imponente. Comprende a la gran masa del pueblo, representa por lo tanto la parte espiritualmente más simple de la nación. Por tal motivo, éste no puede catalogarse según las profesiones sino según los grados de inteligencia. A él pertenecen todos aquellos que no piensan de manera independiente y creen en todo lo que ven impreso, tanto por necedad como por ignorancia. A éstos se pueden agregar los indolentes que sabrían pensar por sí mismos, pero que sin embargo prefieren digerir, perezosamente, lo que han pensado otros, con la excusa de que éstos ya han hecho el esfuerzo. La influencia de la prensa será, por tanto, enorme sobre este tipo de gente, que representa la gran mayoría. Estas personas no están en condiciones o no quieren analizar por si mismas las ofertas que se les hacen, de manera que su posición frente a todos los problemas diarios, está en función de influencias externas. Y esto también podría ser una ventaja, si la acción de esclarecimiento  fuera realizada por gente seria y amante de la verdad; pero es realmente una desgracia cuando esa acción la llevan a cabo mentirosos y sinvergüenzas.
   El segundo grupo es mucho menos numeroso. Está compuesto en parte por elementos que pertenecían al primero, para después pasarse a éste como consecuencia de amargas desilusiones; ahora ya no creen en nada de lo que ven impreso. Odian los periódicos, o no los leen, o se indignan por su contenido, que en su opinión no pude ser más que una mezcla de mentiras y falsedades. Esta gente es bastante difícil de tratar, ya que su desconfianza les hace reaccionar incluso contra la verdad; deben considerarse incluso contra la verdad; deben considerarse perdidos para cualquier propaganda positiva.
   El tercer grupo es, por un amplio margen, el más exiguo; está constituido por cerebros delicados que por disposición y educación han aprendido a pensar por cuenta propia, saben hacer un juicio personal sobre todas las cosas y someten lo que leen a un examen escrupuloso y atento. Si leen los periódicos, realizan un profundo análisis y, los redactores no tienen una tarea fácil. A los periodistas, en efecto, les gusta este tipo de lectores, pero con cierta prudencia.
   Pero estos componentes del tercer grupo, las tonterías que un periódico es capaz de publicar, no tienen importancia. Ellos están acostumbrados a ver en cada periodista a un granuja que raramente dice la verdad. Desgraciadamente, la importancia de esta buena gente está en su inteligencia, no en su número -una verdadera desgracia en una época en la cual no cuenta la calidad, sino la cantidad. Hoy cuando la papeleta electoral de la masa decide todo, el peso decisivo descansa sobre el grupo más numeroso, es decir, el primero: el grupo de los ingenuos y de los crédulos.

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Odio a la Cruz…

10 junio, 2011

No sólo los “Testigos de Jehowá” odian el símbolo de la Cruz… tanto es así que en sus folletos de propaganda suelen representar a Cristo clavado en un solo madero vertical y no en una cruz.

En esta ocasión parece que  la gran cruz que corona el Valle de los Caídos, en Cuelgamuros, es tema de controversia entre los activistas de la “Memoria Histórica”  que seguen las pautas de revisión de la reciente historia de España.

Cuando la prioridad política debería ser la forja de la unidad nacional de los españoles y la vsalida de la crisis económica y financiera, algunos “expertos” nombrados por el Gobierno del PSOE prefieren ocuparse de cómo modificar el aspecto y significado del Valle de los Caídos.

Sobre este tema hemos encontrado en el blog titulado fuegofrío el siguiente post:

“En busca de un Valle de los Caídos para todos”

Con este titular, el diario de Madrid “El País” (8 junio de 2011/págs 30 y 31) publica un reportaje en el que se informa de que “Ahora, a menos de un año para las elecciones, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha constituido un grupo de expertos para que en un plazo de cinco meses elaboren un plan para arrebatarle a Franco esa última plaza en la que todavía resiste y darle otro significado.”

“En cualquier caso, el futuro Valle de los Caídos ha comenzado a dibujarse. Mantendrá la gran cruz, de 150 metros de alto -la Federación de Foros por la Memoria pedía su voladura, por considerarla “equivalente a una esvástica”- y a la comunidad benedictina -pese a que algunos de estos expertos son partidarios de convertirlo en un lugar laico-.”

¿Qué haría en el Valle de los Caídos?

Santiago Carrillo, exlíder del PCE. “Desde que llegué a España me propuse no ir jamás a ese lugar. Antes pensaba que habría que cubrirlo de plomo, como en Chernóbil. Ahora pienso que habría que convertirlo en un sitio al que podamos ir todos, y para eso, sacar los restos del dictador, retirar la cruz y convertirlo en un lugar laico, puesto que allí están enterrados combatientes que no eran religiosos. Sería muy positivo que tomara la forma de un museo que explicara cómo se construyó ese terrible monumento”.

Juan José Solozábal, catedrático de Derecho Constitucional.

“Soy absolutamente contrario a todo movimiento de los restos de Franco y Primo de Rivera. De los muertos, es su recuerdo lo que importa no sus reliquias, tan manipulables. Pienso en la oportunidad de que el Valle de los Caídos sea un gran centro de estudios, que acometa, con libertad y tolerancia, la construcción de una memoria común de los españoles, tan factible como necesaria”.

FUENTE:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/busca/Valle/todos/Caidos/elpepisoc/20110608elpepisoc_1/Tes

¡ el padre de la MENTIRA!!!

22 abril, 2011

Si Jesucristo llamó a Satanás el “Padre de la Mentira”, también otras  doctrinas tradicionales condenan la mentira como uno de los peores crímenes pues dañan y mátan a las almas…  El hinduísmo comprendió muy bien que con la difusión de ideas se puede hacer muchísimo bien y también muchísimo mal…  De aquí la enorme fuerza y poder de la propaganda… En la historia de los hombres no sólo son hechos los acontecimientos reales que ocurren… también son hechos que pesan en el acontecer diario los relatos de esos hechos tanto si son fieles a la verdad como si son mentiras absolutas…  En este sentido tenía razón Goebbels cuando acusaba a los bolcheviques de mentir y repetir miles de veces una mentira…pues consideraba que esa mentira actuaba como si fuera verdad sobre los hombres que creían en ella…

Desde las dos últimas guerras mundiales, la propaganda de las fuerzas llamadas “aliadas” ó de las “Naciones Unidas” se ha impuesto de tal manera que las mayores falsificaciones históricas se admiten como verdad indiscutible…

Uno de los pocos pensadores que se atreve a cuestionar las mentiras oficiales es Jaume Farrerons. De su interesantísimo blog reproduzco el siguiente post, titulado:

¡Rechacemos la Mentira!

Se acostumbra a minimizar que el Premio Nobel de la Paz Alexandr Solzhenitsyn, brutalmente ignorado por la intelectualidad occidental cuando, después de poner en evidencia la realidad del sistema soviético, dejó muy claro que no iba a dedicarse a adular las sociedades de consumo occidentales, propuso a todos los ciudadanos decentes del mundo un código de conducta muy simple: rechazar la mentira. Conviene aclarar que existe una diferencia de matiz relevante entre “decir la verdad”, ética racional universal, sencilla e irrefutable que vengo proponiendo en este blog desde hace cuatro años, y negarse a acoger la mentira dentro de uno en términos de “resistencia pasiva”. Solzhenitsyn mismo lo aclara:

No es una llamada a filas. No hemos madurado para salir a la plaza y proclamar la verdad públicamente, y expresar en voz alta lo que pensamos. No es necesario; aunque es terrible que no podamos hacerlo. Pero, al menos, !neguémonos a decir lo que no pensamos!

(Solzhenitsyn, A., Alerta a occidente, Barcelona, Acervo, 1978, p. 45).

El rechazo de la mentira es algo así como una resistencia pasiva que no obliga más que a no convertirse en una caja de resonancia del discurso oficial, algo que está en nuestro poder y que, sin embargo, las más de las veces despreciamos como un detalle insignificante, cuando podría tener consecuencias decisivas en la lucha contra la opresión antifascista:

Aquí yace la clave que despreciamos. La más sencilla, la más asequible para alcanzar la liberación: !LA NO PARTICIPACIÓN PERSONAL EN LA MENTIRA! Que la mentira lo cubra todo; pero obstinémonos en lo más pequeño: que domine pero !NO A TRAVÉS DE MÍ!

(op. cit., íbidem).

Y añade: “este es nuestro camino”. Se trata de la clave de una ética cívica individual que pondría en riesgo, de manera inmediata y sin sangre, el entero entramado del poder oligárquico mundial. Aplicada no sólo al ámbito político, sino a todo lo que tenga que ver con nuestra actividad como ciudadanos, de manera ejemplar para los demás, supone el primer paso hacia la verdad y, por ende, hacia una regeneración integral de las instituciones democráticas. Solzhenitsyn, quien arriesgó su vida luchando pacíficamente contra la dictadura totalitaria soviética, desarrolla con tremenda autoridad moral una suerte de decálogo del coraje cívico:

No escribirá, no firmará, no publicará de modo alguno una sola frase que, en su opinión, tuerza la verdad.

Ni en conversación privada, ni públicamente, ni mediante declaración escrita, ni como propagandista, maestro o educador; ni desempeñando un papel en el teatro; ni artísticamente, esculturalmente, fotográficamente, técnicamente, musicalmente, no representará, no acompañará, no transmitirá un solo pensamiento falso, una sola verdad tergiversada, que pueda discernir.

Ni oralmente, ni por escrito traerá a colación una sola cita “directiva”, para complacer, para asegurarse, para ascender en su trabajo, si no comparte la totalidad de la idea citada o no tiene relación directa con lo que se trata.

No permitirá que contra sus deseos y voluntad se le haga asistir a una manifestación o mitin. No tomará en las manos, no elevará una pancarta o una consigna que no comparta en su totalidad.

No alzará la mano electora de una propuesta que no comparta con sinceridad; no votará ni abierta ni secretamente en favor de un individuo que estima indigno o dudoso.

No permitirá que se le acose en una reunión en la que se espera un debate forzoso y tergiversado del asunto.

Dejará inmediatamente la reunión, la sesión, la conferencia, el espectáculo, el cine en cuanto escuche del orador la mentira, la sandez ideológica o la propaganda desvergonzada.

No se suscribirá y no adquirirá en números sueltos el diario o la revista donde la información es tergiversada y son ocultados hechos de primera importancia.

No he enumerado, naturalmente, todas las abstenciones posibles y necesarias. Mas quien comience a purificarse, con su mirada ya limpia fácilmente discernirá en otros casos.

Sí, en los primeros tiempos será difícil. Habrá quien pierda su trabajo temporalmente. A los jóvenes que quieran vivir en la verdad, al principio se les complicará mucho la vida: las lecciones que reciben están repletas de mentira, y hay que elegir. Quien desea ser honrado tiene que elegir: todos los días, todos nosotros, incluso ante las ciencias técnicas más seguras, hemos de andar o en dirección a la verdad o en el sentido de la mentira; hacia la independencia espiritual o el servilismo del alma. Y quien no tenga valor para defender su alma, que no se enorgullezca de sus convicciones vanguardistas, que no se ufane de ser académico o artista del pueblo, personalidad emérita o general; que se diga a sí mismo: soy un animal y un cobarde y sólo necesito suculencia y calor (op. cit., pp. 46-47).

Entre quienes se niegan a ser vehículos de la mentira y quienes proclamen abiertamente la verdad -que primero habrá que fundamentar con los métodos rigurosos y univerales de las ciencias-, deberán existir hilos más o menos sutiles. La afirmación de la verdad exige tales sacrificios, que serán pocos quienes puedan comprometerse tan a fondo en la lucha contra el poder filosionista. Pero si están rodeados de personas que, pese a no dar ese paso al frente, al menos arropan a los valientes alzados en su negativa a colaborar con la mendacidad institucionalizada, la tarea de aquéllos resultará humanamente más asumible y efectiva.

La doctrina oficial del sistema oligárquico mundial es el antifascismo. La oligarquía transnacional vigente representa el dispositivo de poder más criminal que conoce la historia de la humanidad, pero también aquél que con más medios técnicos cuenta para sacar rendimiento a su arma principal, a saber, la mentira, precisamente, pero también, en última instancia, cualquier tipo de artilugio terrorífico que ni siquiera la fuerza de las masas podría actualmente derrotar. Ahora bien, lejos de arriesgarse a caer en esa sangrienta confesión de su carácter antidemocrático (que vale sólo para el Tercer Mundo, donde los asesinos se quitan la máscara sin empacho), en los países centrales del sistema no se nos oprime con fusiles, sino con un asfixiante lavado de cerebro filosionista y con la amenaza implícita de la denominada “muerte civil”. Ésta supone en muchos casos la renuncia a una carrera profesional en el ámbito que fuere, pero singularmente en aquéllos relacionados con la cultura, la docencia y la administración pública. “Fracaso” económico y de estatus personal que, en las sociedades de consumo actuales, afecta al corazón mismo de la existencia del disidente, pues destruye su vida familiar, su equilibrio psicológico, su salud, etcétera. La “muerte civil” equivale así a un veneno lento que asesina sin dejar huellas. Para romper el bloqueo, se puede recurrir a la política, por ese motivo hemos fundado una organización que aspira, entre otras cosas, a dirigirse a la mayor parte de la población de la nación, los trabajadores, a fin de que despierten de la narcosis propagandística en que el discurso oligárquico los ha sumido desde hace décadas.

Ahora bien, en la actualidad, políticamente ya no se trata sólo de denunciar el gulag, sino de analizar aquéllo que ha hecho posible la impunidad de la mayor atrocidad de la historia, perpetrada por una organización, el partido bolchevique y sus derivaciones, en la que, como se ha demostrado ya sin contestación, en sus orígenes la mayoría de sus dirigentes y perpetradores eran judíos. Dicha impunidad trasciende el régimen comunista y compromete a occidente en su conjunto. Representa el hilo conductor para comprender nuestra realidad social cotidiana actual. Es necesario preguntarse cómo está constituida la estructura del poder político en el mundo occidental para que hayan podido suceder ciertos espantosos acontecimientos, de enorme magnitud -de tamaño cósmico, por decirlo así-, que interesan al núcleo mismo del discurso legitimador de nuestras sociedades (los derechos humanos) y, sin embargo, se viva como si aquéllos carecieran de importancia o nunca hubiesen ocurrido, mientras se machaca sin parar la mente de los ciudadanos con la propaganda relativa a uno solo de los genocidios habidos en el siglo XX. Sin contar con que dicho genocidio “privilegiado” ha sido tremendamente exagerado y tergiversado y que, quizá también por pura casualidad, la narración del mismo tiene por objeto central la persecución de los judíos y sólo de los judíos (gitanos, rusos y otras víctimas del nazismo son olvidadas también). ¿Existe una relación entre la minimización del gulag y la inflación de la Shoah? Sólo un ciego o una persona muy deshonesta se negaría a aceptar la luminosa (y monstruosa) evidencia intelectual del escándalo. Esta situación puede parecer normal a algunos, porque a fin de cuentas la simple repetición de las imágenes y conceptos guía de la ideología antifascista nos ha habituado a la imagen del judío-víctima; ciertamente, nos habituaría a cualquier cosa que hubiésemos experimentado con tal regularidad y que formara parte de la cotidianeidad más profunda vivida desde la infancia, como lo demuestra la naturalidad con que se aceptan los dogmas religiosos más absurdos siempre que se imbuyan tempranamente en la psique del niño.

Casi todas las personas que en la actualidad se alimentan de la cultura y de los medios de comunicación del “antifascismo socioliberal filosionista” han nacido en una época en que la oligarquia había ya empezado a reescribir la historia o justamente en la fase de transición (los años 60) hacia una sociedad en que Auschwitz monopolizaría el centro del espacio público. Nos hemos acostumbrado a la impostura, la cual, por otro lado, sigue una curva ascendente en su peso mediático, educativo y cultural a medida que nos alejamos del hecho histórico a la que originariamente remite en teoría (unos edificios reconstruidos, supuestas cámaras de gas, en el campo de concentración de Auschwitz, Polonia). Pero la lógica, la objetividad, el acceso, todavía posible, a la literatura y el pensamiento anteriores al triunfo de la oligarquía, nos permiten cotejar datos y entender que “lo cotidiano” en el occidente contemporáneo no es “lo normal” desde ningún punto de vista racional, sino un estado de excepción moral y político que atenta contra el espíritu. Vivimos en un mundo orwelliano donde la mente del ciudadano ha sido colonizada por una serie de imágenes falaces imbuidas propagandísticamente e impuestas a los desafectos mediante la presión a la conformidad social y, en los casos de rebeldía extrema, mediante la amenaza penal -y la cárcel- o incluso la muerte. La característica central del sistema totalitario vigente es que, al poder controlar el alma de las gentes gracias sobre todo a los medios de comunicación, destruye en la mayoría precisamente la conciencia de vivir inmersos en el totalitarismo. De manera que la liberación no será política si no es primero espiritual, bien entendido que tampoco puede generar una incidencia histórica significativa mientras, en una suerte de espiral entre lo filosófico y lo político, no se consiga que el espíritu empape a las masas de alguna manera, provocando la única reacción eficaz digna de consideración a los efectos de una auténtica democracia, a saber, la revolución pacífica de la verdad y el derrocamiento de la tiranía oligárquica. En definitiva, sólo seremos libres el día en que podamos decir: “Auschwitz fue una mentira”, sin que ello nos convierta en fascistas; pues, de hecho, no otra es la única superación posible del propio fascismo.

Jaume Farrerons

28 de febrero de 2011

Publicado por Jaume Farrerons

EL CINE DE HOLLYWOOD, PROPAGANDA INTOXICADORA

12 junio, 2008

Quienes tengan la oportunidad de ver una pelicula “americana” de

1950, titulada The big Lift, sobre el “Puente aéreo” que en 1948 se

establecío para evitar–según dicen– que los soviéticos se

engulleran el Berlin occidental, verán una obscena y  astuta forma

de presentar a los malvados y estúpidos alemanes como idiotas que

no saben lo que es ni lo que significa

la democracia hasta que un clulesco y basto militar “americano-polaco”

se lo explica a su “periquita” (como él llama a su “novia” alemana).

Esa película la regalaba el 8 de junio, el díario de Madrid

“ABC”. La película pretende  que el “puente aéreo” se hizo para

alimentar al hambriento pueblo de Berlin, pero  no se oculta el

desprecio y hasta ensañamiento moral contra los alemanes en

general. 

Hace muchos años, el soviético-judío escritor Ilya Ehrenburg,

el que arengaba a las tropas soviéticas para que, en 1945,

mataran y violaran…, escribió “Fábrica de sueños” para

denunciar al cine de Hollywood como una máquina de

propaganda capitalista…(Esa denuncia fue muy anterior a la “luna

de miel” entre Roosevelt y Stalin y a la guerra común contra Alemania).

A propósito de Hollywood, como central mundial de propaganda ,

lo que sigue lo he encontrado  en un foro  de www.europans.org

La gran empresa de Jewlywood tiene uns lista de enemigos. Primero los malos malísimos eran los “nazis”, más tarde los sovieticos, luego llegaron los chinos y vietnamitas malísimos, y ahora están con los musulmanes extremistas malos malísimos. Todas las películas de Jewlywood siguen la política de la “casa blanca”, solo son su brazo propagandístico.

 
 
 
 

 


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