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YAEL FARACHE: Mis tetas y yo

20 mayo, 2018

Mis tetas y yo

March 1st, 2012

Las tetas es un tema que todo el mundo quiere tocar, pero poca gente lo hace desde la honestidad. Las revistas te dan tips para sacarles partido, tus amigos se sientan a valorarlas, los políticos buscan legislar sobre la teta, las redes sociales directamente la prohíben, la asociación contra el cáncer te advierte de sus riesgos, y los cirujanos de la ley de la gravedad.

Pero las tetas son parte de una persona. Aprendemos desde pequeñas que hay que temer a nuestras tetas, y nadie nos enseña a amarlas. Podrías pensar que este artículo es simplemente una excusa para enseñar las mías, pero te puedo asegurar que al terminar de leerlo te dará vergüenza haber pensado eso.

¿Qué se siente al tener tetas? No es una pregunta que uno se plantea a menudo. Tener tetas es raro. Una niña pasa los primeros 12 o 13 años de su vida sin tetas. Después, un buen día, le salen dos objetos en medio del pecho que redefinen su relación con el mundo. No se puede estar preparado para un cambio así.

Hay niñas que se desarrollan demasiado pronto, son las primeras de la clase. Sus tetas le parecen un cartel que anuncia al mundo su condición. Las hay que se desarrollan tarde. Sus amigas tienen tetas y ella no. Se pregunta si todo está bien, si a ella también le saldrán y cómo serán. Hay otras que se quedan esperando porque nunca les salen. Y todas, independientemente del momento en el que les ocurra, sienten angustia.

Frente al espejo la niña descubre que las tetas no tienen un propósito propio. Las tetas son para el otro. Para amamantar a un niño en un futuro. Para ser codiciadas por un hombre. Las tetas no sirven para nada si no hay un otro. Son una expresión física de su condición femenina. De ser un ser para otro ser. Un ser que se define en el otro. Toda la injusticia de la especie se concentra para ella en su pecho. El útero también es injusto, pero odiar la regla es algo que se acepta socialmente. Para odiar las tetas tienes permiso, pero únicamente en cuanto a sus particularidades “odio mis tetas porque son así” y no en cuanto a concepto.

Después está el tema de la atracción. La niña que posee tetas descubre que no le es indiferente a la mirada de los hombres. Los ojos la siguen a donde va. Antes de tener tetas, una niña tiene culo, es cierto, pero el culo siempre se está yendo, las miradas se le pegan por detrás. Las tetas siempre están viniendo, y encontrarse de frente con la mirada del otro es una experiencia nueva. La niña se siente protagonista, pero no sabe qué sentir al respecto. No sabe si quiere o no la atracción que genera. Puede sentir que no la merece, que no ha hecho nada para conseguirla. Las tetas crecieron en ella sin su intervención.

Algunas se descubren poderosas. Yo tenía una amiga en el instituto que tenía las tetas grandes y sabía explotar su poder. Como consecuencia le pusieron de sobrenombre “la Chichi” por esta canción. No hace falta mucho para ser la puta del instituto. Muchas de las niñas que tienen mala fama la tienen más por la forma de sus tetas que por su experiencia, su cuerpo las traiciona. Nadie quiere ser La Chichi.

Después del instituto las consideraciones son de otro tipo. Dependiendo del lugar en el que vives las tetas simbolizan cosas distintas. Por lo que sale en las noticias puedes pensar que en Venezuela es casi obligatorio tener las tetas operadas y enseñarlas, pero en realidad eso depende de tu círculo social. En el mío tener las tetas grandes y usar ropa ajustada es considerado de baja clase social. La gente de bien se cuida mucho de este tipo de deslices, porque a diferencia de Europa donde el orden social en la mayoría de los casos está determinado por la raza, en Latinoamérica el orden social se establece por la clase socioeconómica.

Algunas sufrimos por tenerlas grandes, otras por ser planas. A algunas mujeres no les gusta la forma de sus tetas, a otras el color. Los pelos son más comunes de lo que todo el mundo cree. Algunas tienen los pezones raros, invertidos, o demasiado grandes, o protuberantes. No hay un prototipo de teta normal, aunque todas creemos que sí. Aceptar tus propias tetas es un proceso que dura años, y cuando finalmente lo haces, se te empiezan a caer.

LAS TETAS: EL DEBATE

Yo sabía que tenía las tetas grandes, y por eso me esforzaba por ocultarlas. No quería ser una “choni”. Además me gustaba la moda con todos sus mitos. Pensaba que un componente del buen vestir era el desdén por lo sexy. De manera que pasé alrededor de 10 años con cuellos cisne, pelo corto, y una talla incorrecta de sujetador.

Hace dos años más o menos que me he liberado de los cuellos cisne poco a poco. No es que vaya en tetas por la calle, simplemente he sustituido los jerseys por camisetas de cuello abierto. Ha sido una lucha contra mis propios prejuicios, pero lo he logrado. Lo sorprendente es ver las reacciones de la gente ante mi nuevo “look”. Nada de lo que he hecho en mi vida ha generado tanta polémica. Me acusan de todo tipo de cosas. De enseñar mis tetas para ganar popularidad, de habérmelas operado, de ser machista, hasta de “venderme”.

Mi primer “fan”, un argentino que se llama Serge, me seguía desde que abrí el blog. Me escribía por email. Él y su novia tienen un estudio de fotografía, o de estilismo, no recuerdo, el caso es que me enviaba sus fotos para que le diera mi opinión de vez en cuando, y a lo largo de un año intercambiamos varios correos. Pues bastó con que pusiera este post para que pasara de admirarme a repudiarme. No sólo me dejó un par de comentarios en el grupo de Facebook “y ese boobshot?”, sino que además me envió un email diciéndome que su novia y él se habían equivocado conmigo.

La verdad es que es la primera vez que me toca estar de este lado del debate. No los culpo porque cubierta hasta el cuello yo también me sentía sobre una tarima moral. Yo apuntaba el dedo. Criticaba el escote ajeno. Una vez dije de una amiga que se vestía como una “secretaria porno”. Kim Kardashian me parecía una desvergonzada. Paris Hilton no. No tenía que ver con su actitud sino con el tamaño de sus tetas.

EL PACTO DE EVA

El verano pasado Israel y yo fuimos a Málaga. Estábamos tumbados en la playa tan tranquilos, cuando de la nada salió una tía en tetas, puso su toalla en la arena frente a nosotros y se acostó a tomar el sol. No era una tía especialmente guapa, y ni siquiera estaba mirando a Israel, pero yo me indigné.

Para situaros un poco en contexto: no estoy acostumbrada a ver tías en tetas. En América es ilegal tomar el sol topless excepto en las playas nudistas. Todas se operan en Venezuela, pero nadie se quita el bañador. Así que la imagen fue algo nuevo para mí. Por otro lado, aceptar mis sentimientos negativos también era algo nuevo. No se supone que uno debe sentir indignación frente a una tía sin bañador. Pero estaba practicando la auto-aceptación, y la primera parte de la auto-aceptación es verse tal cual uno es.

Me indigné, me puse territorial. Lo que yo sentí era una traición. Pero nada había ocurrido. ¿Por qué me sentía traicionada?

Le dije a Isra: “Si ella quería venir a la playa en tetas, debería haber venido con sus amigas. Eso estaría bien. Pero ¿venir sola, en tetas, y acostarse allí frente a todo el mundo? Eso sólo lo haces si estás buscando algo” Intenté darle la vuelta a la idea: ¿qué pasaría si algo hubiese pasado? ¿con quién me enfadaría? Mi respuesta me confundió aún más: me enfadaría con mi novio. Entonces, ¿dónde está realmente el problema?, ¿cuál es la traición que ella comete? y más importante aún: ¿contra quién?

No creas que yo aceptaba estas ideas con facilidad. Sé que son súper machistas. Pero la única manera de combatirlas es permitiéndome sentirlas, para poder entender de dónde salen. Después de darle vueltas durante horas descubrí lo que sentía realmente: el acto de ir a la playa en tetas es injusto porque tienta a los hombres, incluyendo a mi novio. En ese momento escuché un eco en mi cabeza. La idea me resultaba familiar, muy familiar, de hecho. Es una idea muy antigua. Salió de la Biblia, del episodio de Adán y Eva.

Eva tentó a Adán. Adán no tiene la culpa de su pecado porque fue Eva quién lo tentó. ¿Por qué Adán no se resistió? Porque no pudo. Eva es irresistible. Su poder radica allí. Las tetas simbolizan la sexualidad feminina, son la marca de Eva. La sexualidad femenina es el pecado original, la mujer es la pecadora, y las tetas son su arma. El hombre se defiende del peligro que ella representa cubriéndola. Le hace cubrirse de la misma manera en la que Eva se cubrió después de probar la manzana.

EL LUGAR DE LA MUJER

Pero la idea de que la mujer es peligrosa no es exclusiva de occidente. La Biblia no creó esa idea, es sólo un reflejo de un sentimiento que la precede. Para estudiar este tipo de cosas, el lugar que ocupa un concepto (la idea de la feminidad) dentro de una cultura se suele estudiar usar la lingüística.

Las palabras estructuran nuestro mundo. Sus categorías lo ordenan. Agrupamos bajo una misma categoría los objetos que consideramos semejantes. El lugar de la mujer se estudia desde la categoría más amplia: el género. Se estudia, por ejemplo, el tipo de palabras que tienen género femenino y por qué se les agrupa junto a la mujer. Qué dice de la visión que tiene una cultura de la mujer cuando comparte género con ciertas cosas y no con otras. Por qué en español la casa es femenina y no masculina, por ejemplo.

No todas las culturas tienen género femenino y masculino en su lenguaje, el inglés, por ejemplo, es un idioma neutro. En el español tenemos 2 géneros: femenino y masculino. Pero en Australia existe entre las tribus aborígenes un idioma llamado Dyirbal que tiene 4 géneros diferentes: masculino, femenino, vegetales, y misceláneos. Dentro del género masculino están los hombres, los peces, las culebras, los kanguros, y las lanzas. Dentro del género femenino está la mujer, el fuego, y las cosas peligrosas (1). La mujer para ellos es fogosa y peligrosa. Un ser de cuidado.

El Dyirbal lo hace de manera explícita, pero en la mayoría de las culturas la mujer está vista de esa forma: como una criatura peligrosa, difícil de comprender, e irresistible al mismo tiempo.

(1) Women, fire, and dangerous things de George Lankoff

LA MUJER COMO EL OTRO

A la mujer se le teme también porque es “lo desconocido”. La mujer ocupa el lugar de “el otro”. El hombre se siente sujeto de su mundo, y sitúa a la mujer a su lado. Es lo suficientemente parecida a él como para poder reflejarse en ella, y al mismo tiempo también la desconoce, se le escapa. Ella es al mismo tiempo conocida y desconocida, la interrogante y la respuesta, y como es distinta de él, ella es para él su juez. Por eso un hombre de negocios le consulta sus decisiones a la mujer. Puede que ella no tenga idea del tema, pero él toma en cuenta su opinión porque ella es la juez de su mundo.

El hombre teme al poder de la mujer y al cubrirla “desaparece” su feminidad, su otredad, su amenaza. Ella acepta cubrirse siempre y cuando todas las demás mujeres se cubran con ella. Dado que la sexualidad femenina es irresistible, la mujer cree que nada puede competir contra unas tetas desnudas. No importa qué tan bella, inteligente, sensible, o apetecible ella se considere, cree que frente a unas tetas desnudas, su atractivo queda “neutralizado”. Por esa razón ella sólo acepta cubrirse si no hay otras tetas a la vista.

El pacto de Eva también es un pacto entre mujeres, y traicionarlo tiene consecuencias. Cubrir las tetas es un pacto de desarme. Muchos países tienen armas nucleares, pero hay un acuerdo tácito, un pacto, de no usarlas. Si un país amenaza con hacer uso de su poder atómico, los otros países lo condenan. Y lo mismo ocurre con las tetas.

La mujer que se exhibe traiciona ese pacto. Salir en tetas es hacer uso de tu bomba atómica cuando todos los demás guardan las suyas. Es violar un pacto que iniciaron los hombres, pero que perpetuamos todos. La mujer vigila que el pacto se cumpla, y castiga a la infractora con la burla, el rechazo, o el ostracismo. El hombre, en cambio, anhela que rompa el pacto, pero cuando lo hace la tilda de puta.

La mujer somete a la infractora a la burla para desacreditar la amenaza que representa. El hombre tilda a la infractora de puta para desacreditarla como juez. El hombre teme el juicio de la mujer fácil. Si una mujer ha estado con muchos hombres diferentes, puede juzgarlo a él, y por lo tanto, puede poner en riesgo su masculinidad. La mujer virgen no ha estado con nadie y el hombre junto a ella se siente seguro. La mujer es peligrosa para el hombre en cuanto a que lo juzga. Tildar a una mujer de puta es descalificar su argumento a priori. La mujer es peligrosa para la mujer en cuanto a que aniquila su atractivo. Tildar a una mujer que se exhibe de puta es para ambos una manera de protegerse.

Pero la castigue un hombre o una mujer, para que el castigo sea efectivo tiene que hacerse en presencia de un tercero. Por eso el castigo es siempre en público. El castigo es siempre social.

LA HERENCIA DEL MONOTEÍSMO

Soy judía y estudié en un colegio judío. Desde pequeña me enseñaron a sentir orgullo por ser la primera religión monoteísta del mundo. Se nos enseña que el monoteísmo es la forma más civilizada de religión. Que el politeísmo es absurdo, el paganismo es arcaico, y la idolatría está vinculada a religiones crueles.

Imagino que a los católicos les enseñan algo parecido. Que creer en un sólo dios es la forma “correcta” de entender el mundo. El agravante en el catolicismo es que además es proselitista. No solamente lo consideran correcto, sino que consideran que es lo ÚNICO que es correcto. Esperan que todos los pueblos adopten su religión.

Pero en el monoteísmo, ¿cuál es el papel de la mujer? Si el pacto de Eva salió de la Biblia, ¿qué otras cosas que nos afectan tienen sus raíces en la religión?

La relación del hombre con la mujer (y por lo tanto el lugar que la mujer ocupaba en su sociedad) ha cambiado varias veces a lo largo del tiempo. Por lo general está vinculado al lugar que el hombre le da a la naturaleza, y en especial al lugar que le da a la tierra.

Durante la era paleolítica el hombre era nómada y se mantenía de la caza, la pesca, y la recolección. Los viajes eran largos, el territorio difícil, el clima duro. El hombre del paleolítico empleó toda su energía en sobrevivir. Pero a pesar de que sabía construir herramientas, no sabía sembrar ni domesticar animales.

En esa cultura primitiva, la mujer no gozaba de una buena posición dentro de la jerarquía social. Movilizarse de un lugar a otro era un trabajo arduo. La mujer es más débil que el hombre y por lo tanto no puede cargar mucho peso. Pero sí consume: come y bebe tanto como él. Durante varios días cada mes está indispuesta. El niño era una carga aún más pesada que la mujer porque durante 3 años no puede ni caminar. Cuando digo que no gozaba de una buena posición en la jerarquía social me refiero a que cuando no habían suficientes recursos sacrificaban a los niños y dejaban a las mujeres atrás (1).

Todo cambió con el sedentarismo hace unos 15 mil años. Por primera vez la tierra se convirtió en un recurso escaso. Los hombres querían tierra para sembrarla y para cuidar de sus rebaños. Se sentían atados a ella de una forma especial. Los sedentarios sacaban su comida de la siembra, y a diferencia del nómada, él podía administrarse. Sabía de cuánta comida disponía, podía guardarla para momentos de escasez así que los niños y las mujeres dejaron de ser una amenaza para la supervivencia y se convirtieron en una parte necesaria de la familia.

El hombre sedentario descubrió el tiempo. Aprendió a medirlo con las cosechas. Descubrió que el mundo es cíclico. Que las cosechas se corresponden con la luna, con las estaciones, con las mareas. Midió los movimientos de las estrellas en el cielo y creó un calendario. Comprendió que al igual que el universo, la mujer también es cíclica. Su fertilidad la inserta en el tiempo. Para el hombre sedentario la mujer poseía dentro de sí el secreto de la naturaleza. Así se convirtió en la encargada de la siembra ritual, su fertilidad fecundaba también a la Tierra (3).

La siembra era una actividad tan ardua como la caza o la recolección. El hombre sedentario quería varios hijos para poder distribuir el trabajo. Pero desconocía la paternidad. Creía que el embarazo era un secreto de la mujer, que los hijos brotaban de ella como brotan las plantas de la tierra. Así que además de ser la responsable de la fertilidad, la mujer era también la dueña de la vida. Daba la vida y también la quitaba. (4).

Los primeros sedentarios temían al poder de la mujer, y por lo tanto su religión adoraba a La Diosa. Ella era omnipotente, inmortal, y estaba profundamente conectada a la naturaleza. Era la responsable de la capacidad de creación, y también de la de destrucción. Su nombre variaba de acuerdo con la cultura, pero estuvo presente en casi todas las sociedades que se asentaron cerca del Mediterráneo: AstartéIshtarInanna, Nina, NutIsisAshtorethAu SetHathorNammu, o Ningal. (5)

No es casual que todas estas diosas estén representadas por sus tetas. Las tetas eran el máximo símbolo de la fertilidad. Las tetas de la mujer eran la fuente de su poder, pero no en cuanto a que el hombre no puede resistirse a ella, sino en cuanto a que es ella quien le da la vida al hombre. Si la mujer es quien da la vida, y quien la quita, el hombre siempre estará sujeto a ella. El hombre es secundario. Sólo existe después de la mujer. Es en este punto en el que entiendes que el pacto de Eva no fue un pacto entre hombres y mujeres, fue un pacto entre el monoteísmo y la mujer. Al cubrirse las tetas la mujer cedió su poder al hombre. Cuando una mujer muestra sus tetas con orgullo no está traicionando un pacto, está desafiando el orden social. Está poniendo en peligro la estabilidad de la estructura patriarcal. La traición y el pecado fueron simplemente dos excusas convenientes para hacer abdicar a la mujer.

El monoteísmo borra a la mujer. En el judaísmo su papel es pasivo. Hay un par de heroínas por ahí, (Yael decapitó a un rey enemigo clavándole una estaca en la cabeza), pero en líneas generales, hay pocas figuras femeninas con las que una mujer judía se puede sentir identificada en un rol activo. El catolicismo lo reduce aún más. Dentro del catolicismo la mujer sólo puede ser María o Eva. La madre bondadosa y pura, o la mujer mala tentadora. No hay intermedios ni otras opciones. Por eso se santifica la maternidad en occidente y se repudian las otras dimensiones de la feminidad.

Como existe un sólo modelo válido a seguir (la vírgen), la única posible interacción entre mujeres es la competencia. Si sólo tienes una meta válida, todo se parece a una carrera. Todas somos versiones más o menos perfectas de lo mismo. En la carrera por la perfección el juego sucio vale: como una mujer sólo puede ser una cosa, y como Eva y María nunca se dan en simultáneo, entonces si demuestro que la que tengo al lado es una Eva, tengo menos competencia en mi carrera. Convertir a otra mujer en Eva es putificarla.

(1) No recuerdo en dónde leí esto, pero el artículo de la wikipedia en inglés sobre el paleolítico está bastante completo, puedes leerlo aquí. Y también hay un artículo muy interesante en Primitivism.com donde explican el impacto de la agricultura en en el hombre, si quieres leerlo pulsa aquí.

(2) The Oxford Encyclopedia of Women in World History, Vol. 1

(3) Lo sagrado y lo profano de Mircea Eliade

(4) El segundo sexo de Simone de Beauvoir

(5) The Living Goddesses de Marija Gimbutas

Nota: no soy teóloga, ni arqueóloga, ni historiadora. Todo lo que sé lo aprendí de Google, descargas ilegales, y libros robados. Hay muchas teorías con respecto a las culturas primitivas. Muchas se contradicen. Yo no sé cuál es la mejor, pero estas son las que más me interesan a mí.

PUTIFICAR

Lo más peligroso del pacto de Eva es que es tácito. Desde que naces formas parte de él sin saberlo. Las mujeres lo perpetuamos sin saber muy bien por qué. A las niñas se les roba el poder desde muy temprano, toda su infancia es una preparación para él. Se les educa para seguir el pacto aún antes de que le salgan las tetas, pero no se le dan razones. Cada vez que la madre se ríe del escote de otra mujer está enviándole a su hija un mensaje velado: debes cubrirte. Y no sólo se educa en la casa, se hace en el colegio, en la tele, en internet. Facebook me quitó esta foto de mi grupo porque viola los términos y condiciones de uso:

El problema no es que Facebook haga cumplir una de sus normas. El problema es que ESA sea una de sus normas. Que consideremos la teta como algo prohibido. Que se ponga a la mujer en una posición en la que cubrir su cuerpo es una obligación. Después de recibir este tipo de mensajes durante toda tu vida, es normal que sientas ganas de repudiar a otra mujer que rompe el pacto. Pero es probable que no sepas el por qué. Es probable que, al igual que me pasó a mí, si te encuentras con una mujer que está rompiendo las reglas te sientas traicionada y que tu sentimiento te parezca irracional. Es probable que quedes tan perpleja y confundida como yo.

Si el mecanismo por el que el pacto se perpetúa en el tiempo es dañino, peor son las consecuencias concretas del pacto: el estigma social de la puta. En inglés tienen una palabra para eso: slutshaming(se pronuncia slotsheimin). En el siguiente vídeo una niña de 13 años explica lo que es el slutshaming y por qué está mal. El video está en inglés, pero si no hablas inglés no te preocupes, voy a explicarlo debajo.

“Slutshaming” es una palabra compuesta por dos palabras más: “slut” que significa “puta”, y “shaming” que significa “avergonzar a otro”. Pero aquí en A70 lo voy a llamar “putificar” para hacernos la vida más fácil.

Putificar significa degradar o burlarse de otra mujer por su conducta sexual. Las excusas para putificar a otra mujer son muchas. Se le putifica por usar ropa ajustada o reveladora, por disfrutar del sexo, por tener sexo con frecuencia, o con varias personas, o incluso se le puede putificar porque existe un rumor sobre ella. No siempre se le putifica implicando que es una puta. Se puede hacer de una manera más sutil implicando que por su conducta sexual es tonta, superficial, o machista, o cualquier otra cosa negativa.

Una persona que putifica a otra cree que está castigándola solamente a ella, pero dado que la putificación se hace en público, el mensaje es para todos y es el siguiente: una mujer que disfruta de su sexualidad es mala, participar en actividades sexuales es malo, la mujer debe cubrirse. O mi favorito: nadie quiere a una mujer que es una puta.

Pero si el sexo es concensuado y te sientes segura con tu pareja… entonces el sexo es bueno. Disfrutar de tu cuerpo es bueno. Expresar tu sexualidad es bueno. Lo que hagas con tu cuerpo, con tu ropa, y con tu pareja es algo privado. Nadie tiene derecho a juzgarte por eso. No, ni siquiera tu madre.

La putificación alimenta la tolerancia a la violencia contra la mujer. El pacto de cubrir a las mujeres parte de la excusa monoteísta de que su sexualidad es peligrosa. Que al igual que Adán, el hombre no se puede resistir al pecado de la mujer. Esa idea representa un grave peligro para nosotras. Si la mujer es la que tienta y el hombre no se puede resistir, entonces ¿de quién es la responsabilidad cuando ocurre una violación? Si crees en el pacto, entonces la respuesta es simple: la mujer tiene la culpa por haberse expuesto. El hombre no se puede resistir. ¿Ves el error?

Hace unos meses en Nueva York un profesor de universidad le dijo a sus alumnas que no usaran faldas cortas o shorts si no querían que las violen. Semanas después una mujer iba en bicicleta con minifalda y un policía la paró y le dijo que fuera a su casa a cambiarse de ropa si quería evitar una violación. Este tipo de cosas no se quedaron atrás. Pasan cada día a nuestro alrededor. (1)

Al mismo tiempo alimenta la idea de que está bien burlarse o degradar a otra mujer. Propaga la idea de que está bien ser violento (verbal, o físicamente) con ella si ella rompe alguna regla social. Pero ser violento nunca está bien.

La única manera de liberarnos del pacto es ver a las mujeres que nos rodean como aliadas, y no como enemigas. En vez de criticarles el escote, apláudelo. Apláudelo aunque tú no te lo pongas. Aplaude su coraje, y aplaude también su libertad de elección.

(1) Duly Noted: Scenes from SlutWalk NYC

EL FEMINISMO MACHISTA

En mi grupo de Facebook hubo una discusión sobre feminismo hace poco. Lo que me sorprendió es que mucha gente tiene una idea equivocada de lo que significa el feminismo. Algunos creen que es “como el machismo pero al revés”. Otros creen que las mujeres quieren ser exactamente iguales a los hombres. Entiendo que tengan esas lagunas porque en nuestra cultura el feminismo siempre se ha visto como algo extraño. Pero aquí voy a hacer un repaso veloz de lo que significa en realidad.

El feminismo es buscar activamente la igualdad entre los sexos. ¿Qué tipo de igualdad? Igualdad de derechos, e igualdad de oportunidades. Le debemos gran parte de nuestros derechos al feminismo. Gracias al feminismo podemos votar, por ejemplo. Hay muchos tipos de feminismo, y aún más tipos de feminista. Pero todos parten de las dos premisas anteriores.

Las feministas de los 70 estaban divididas en el tema sexual. Lo llamamos The Sex Wars. Los debates dividieron a las feministas en dos grupos: las anti-porno y las pro-sexo. Las anti-porno consideraban que la sexualidad masculina era la raíz de la opresión de la mujer, que el hombre ve a la mujer como un objeto sexual, y que por eso la mujer debe defenderse. Su idea de defensa era cubrirse, y prohibir la pornografía. Las pro-sexo consideraban que el sexo era algo placentero y bueno para la mujer, que el porno le devolvía algo de su poder, y que la elección le corresponde a la mujer. Al final de los 90 no quedaban ya feministas anti-porno y el tema sexual quedó zanjado con la idea de la elección individual.

Yo en lo personal encuentro el debate a estas alturas absurdo. Me parece absurdo también que el porno se siga viendo tan mal. Yo soy mujer y veo porno. Sé que muchas de vosotras también lo hacéis. Pero es probable que aunque lo hagas sientas vergüenza de hacerlo o de decirlo. Es normal. Lo que no es normal es estigmatizar en público algo que TODOS HACEMOS EN PRIVADO. No voy a proponer que se le cambie el nombre de porno al porno, porque cuando hay actrices maquilladas y cámaras y todo es tan producido es realmente una película como las de Hollywood. Pero cuando una pareja se graba en la tranquilidad de su hogar, o una mujer se hace fotos de su propio cuerpo, para mí no es porno, es sexo. Sexo y ya. Sexo delante de una cámara. ¿A que se te quita la mitad de la vergüenza viéndolo desde esa perspectiva?

Pero en realidad el cisma va más allá del porno. Es algo mucho más profundo. Es una actitud. La feminista anti-porno de esa época sigue existiendo con otra cara. Es la feminista machista de hoy en día que degrada a las mujeres por mostrar su feminidad. Creen que ninguna mujer puede disfrutar de la cocina, o de las manualidades, o de tener hijos, o de sus tetas. Consideran que todas estas cosas son producto de la educación, de la sociedad patriarcal. Y así se enfrentan a la opresión de la mujer negando la feminidad.

Si regresamos al segundo párrafo y volvemos a leer el objetivo del feminismo: la igualdad entre los sexos, la contradicción se hace evidente. Una sola cosa precede la igualdad de derechos y de oportunidades. Lo que está por debajo de todo es la libertad de elección. Sin la libertad de elección, la igualdad de derechos se convierte en una imposición de obligaciones, y la igualdad de oportunidades en un camino designado.

Esto es justamente lo que hace el machismo. El machismo tiene muchas formas, pero lo principal es que busca quitarle a la mujer su capacidad de elegir. Robarle a una persona su libertad de elección es convertirla en una víctima. El machista obliga a la mujer a quedarse en su casa, le prohíbe estudiar, o la fuerza a vestirse de una manera específica. ¿Qué hace el mal feminismo? Lo mismo. Le prohibe que cocine, que se exhiba, que participe del sexo, y que disfrute de su hogar.

En ese sentido el mal feminismo y el machismo son lo mismo, y ambos subordinan la individualidad al bien social. Ambos traicionan al individuo. Pero cada persona sólo vive en su individualidad. La mujer no existe como concepto, sólo se realiza en la singularidad de un sujeto concreto. Nadie se realiza en lo colectivo. Respetar el derecho de libre elección es la base del feminismo, y también de ser una buena persona.

EL REGRESO AL POLITEÍSMO

¿Realmente es tan difícil comprender que la feminidad tiene más de una cara? ¿Que una mujer puede ser más que Eva o María?

Es fascinante ver el cambio del lugar de la mujer en la mitología. ¿Cómo pasamos de adorar a Cibeles, una diosa que va en un carro tirado por leones, a adorar a la Virgen María? Cibeles es fuerte, aguerrida, orgullosa, y poderosa. La virgen es una mujer sumisa, silenciosa, obediente, y esclava del hombre. ¿Con qué excusa convencieron a nuestras abuelas para que cambiaran a Durga por la virgen? La excusa debió ser realmente buena, lo que no me explico es cómo seguimos dándole crédito a religiones tan humillantes.

Lo que voy a decir a continuación te va a sonar bastante New Age, pero dame un voto de confianza y léelo hasta el final porque no soy del tipo de persona que se interesa en el reiki, o en los palitos de incienso. Mi idea va por otro camino.

En el hinduismo, una religión politeísta, existe una diosa llamada Shakti. Es la diosa de la energía cósmica. Es la fuerza que mueve a todo el universo. Es también la diosa del poder creativo de la feminidad, y se le llama “La Gran Madre Divina”. Al igual que la virgen, Shakti es la gran madre, pero a diferencia de la virgen, Shakti tiene poder en sí misma. Shakti no depende de nadie, su existencia está directamente unida al universo, y es la responsable de sus cambios.

Quizás lo más interesante de Shakti es que para los hindúes ella existe dentro de cada mujer. No existe solamente como una manisfestación, no, cada mujer ES Shakti literalmente. Dentro de cada una de nosotras Shakti vive y crea, y por eso para honrar a Shakti tienes que honrarte a ti misma. Shakti no se sacrifica por el otro, ella se regocija en sí misma y conoce su poder de creación. Es una diosa digna.

Al mismo tiempo Shakti convive perfectamente con todas las demás diosas del hinduismo. Con Parvati, Lakshmi, Devi, Durga, y Kali. Cada una de ellas es poderosa, y todas son perfectas en sus diferencias. Como no hay un único modelo a seguir, sino múltiples, la mujer hindú aprende a valorar las diferencias en las mujeres que la rodean. La mujer politeísta aprende la tolerancia, la apertura, y a disfrutar de la variedad. La mujer monoteísta aprende a sincronizarse con un sólo ideal y a ver a sus semejantes en términos de competencia.

Quizás el hinduismo está muy lejos de nosotros. Nos es ajeno, pero podemos tomar como ejemplo las religiones politeístas de nuestro pasado. Las mujeres griegas, por ejemplo, también vivían en una sociedad patriarcal como la nuestra, y sin embargo en Grecia tenían 12 dioses principales: 6 eran hombres, y 6 eran mujeres.

El cielo, la tierra, el mar, y el inframundo estaban gobernados por los dioses masculinos, pero cada una de las diosas navegaba dentro de esa realidad de una forma diferente. Algunas se unían a los hombres y se desprendían de la feminidad (como Atenea, o las feministas anti-porno), otras se apartaban (como Ártemis), algunas se aislaban hacia adentro como Hestia, y otras vivían dentro de la sociedad, aceptando su rol de mujer (Hera, Perséfone, Démeter). Finalmente estaba Afrodita que vivía bajo sus propias reglas, tomando amantes por placer.

Cada una de estas diosas representa una cara de la feminidad. Son una fracción de La Diosa. Afrodita representa la parte fértil de la Diosa. Démeter, su parte maternal. Hera representa el papel de La Diosa como Reina de los Cielos. Pero al fin y al cabo, cada uno de esos arquetipos brota de la psique humana. Todas tenemos diferentes diosas dentro de nosotras que interactúan, se activan y se desactivan a lo largo de nuestra vida.

Existe la mujer que ama lo salvaje y que desea ser libre como Ártemis, pero también existe Hestia, la diosa del hogar, que ama su casa y la autoreflexión. Hay mujeres a las que les gusta genuinamente cocinar, bordar, tejer, y tener hijos. Es tan válido disfrutar de esas cosas como ser una mujer de carrera, una exploradora, o mujer de mundo.(1) También puedes adoptar varios modelos diferentes. Hay mujeres que se sienten mal porque creen que su personalidad es contradictoria, pero quizás tienen varias diosas diferentes dentro de sí, y eso está perfectamente bien.

Cuando te abres a nuevos arquetipos, a nuevas diosas, eres tolerante con las mujeres que hay a tu alrededor. Comprendes que el mundo no es una carrera, y que no existe una sola meta. Hay muchas maneras de ser mujer, y cada una es válida. El camino de la autoaceptación comienza por la apertura mental.

(1) Estas ideas sobre los arquetipos de las diosas griegas no son mías, son de una psicoanalista jungiana que se llama Jean Shinoda Bolen. A los que recibís mi newsletter, os comenté que estaba leyendo su libro en el newsletter #2. Si quieres leerlo puedes comprarlo en el FNAC o por Amazon.

ACEPTA TUS TETAS

Tus tetas son tuyas. Te hacen mujer con todo lo que eso significa. Las tetas te dan tu poder. Ellas simbolizan tu fertilidad, tu conexión con la naturaleza, tu lugar en el mundo. En ellas se plasma tu poder de dar la vida. No renuncies a tu poder sin dar una buena pelea.

Cuando te mires al espejo sé gentil con tus tetas. Cuando escojas tu ropa también. Compra los mejores sujetadores para ti, que sean de tu talla y te den un buen soporte. Camina sacando el pecho y no encorvándolo. No las critiques por sus “fallos”. Si estás descontenta con tus tetas, en el fondo es un reflejo de un descontento más profundo hacia ti misma. Aprende a querer a tus tetas y te estarás aceptando un poco más.

Ama tus tetas cada día, y siéntete orgullosa por tenerlas. Comprende a las mujeres que te rodean. Aprende también a apreciar las tetas ajenas porque después de todo, son también símbolos de tu feminidad. No juzgues a otras por su escote, ni siquiera a las famosas. Lleva tu feminidad con orgullo. Lo que quiero decir es que toda mujer debería sentir la libertad de mostrarse como quiere y cuando quiere sin ser juzgada por su elección. Si quieres usar escotes, o si quieres mostrar tus tetas, ¡hazlo! y si alguien te critica siéntete libre de hacerles un corte de mangas.

No sé si lo sabes pero dos veces a la semana envío un newsletter con contenido diferente al de la web. Envío fotos personales, anécdotas sobre mi vida, cosas que me gustan, y los mejores enlaces de internet. Si te quieres suscribir pulsa aquí.

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Dale una patada en el culo a la depresión

February 23rd, 2012

Esta es la segunda parte de un artículo que escribí acerca del estancamiento. Se llama Cómo encontrar un trabajo en medio del paro.

Si no lo has leído aún, es mejor que empieces por allí, así podrás entender bien este artículo. Aunque de todas formas te voy a hacer un resúmen.

Zugzwang (se pronuncia tsuk tsvank). Significa “compulsión de movimiento”, y se usa para describir un tablero en el que el jugador al que le toca mover descubre que cualquier movimiento posible sólo empeora su situación. Mover una pieza implica hacer grandes concesiones, a veces incluso poner en riesgo la partida. La opción más ventajosa para el jugador sería paralizar el tablero, quedarse como está, pero en el ajedrez es imposible dejar el turno pasar. Te encuentras en Zugzwang cuando permanecer estático es tu opción más favorable pero estás obligado a moverte.

Cualquier persona puede caer en Zugzwang. Se diferencia de la depresión en que es solamente un estado de parálisis. No quieres moverte porque no le encuentras sentido al movimiento. A veces la parálisis puede desembocar en depresión, así que para darle una patada en el culo, debes comenzar por desbloquear el Zugzwang.

En el primer artículo hablé de la parálisis del recién graduado. De la persona que está buscando un trabajo sin conseguirlo. Del que vive con los padres porque no le queda otra opción. Mi solución a ese tipo de Zugzwang era ser generoso con el talento, y sí es cierto que es lo mejor que puedes hacer para resolver un problema así en ese momento. Pero en realidad el Zugzwang es algo universal. Es la idea del estancamiento.

Una persona se puede estancar por muchas razones. Hay gente que lleva años en el mismo trabajo. No les gusta, saben que no van a llegar a ninguna parte, que un ascenso es una idea remota, y que aunque lo obtuvieran el trabajo les seguiría pareciendo un peso. No hacen nada. Hacer su trabajo bien requiere poner más esfuerzo en algo que no les interesa. Renunciar los dejaría en una situación peor. Así que ahí se quedan durante años, en su trabajo mediocre, cobrando un sueldo por algo que no les gusta y lamentándose por su situación. También está la madre que dedicó toda su vida a sus hijos, un día los hijos se van de la casa y la madre se encuentra sola y no sabe qué hacer. Los sueños que dejó a medias le parecen infantiles. Sus deseos le parecen algo distante. No sabe qué hacer con tanto tiempo libre. Se estanca. Está el hombre que se casó por inercia. Diez años después tiene 2 hijos, una hipoteca, y una esposa a la que ya no reconoce. Gana un cheque a final de mes que se va íntegro en leche, pañales, comida, y alquiler. No puede abandonar su situación porque no cree tener el coraje para enfrentarse a su mujer. Tampoco busca mejorarla porque no se siente a gusto, no es donde quiere estar. Se estanca.

El Zugzwang es un enemigo insidioso. Piensas que estás posponiendo el movimiento. Que sólo estás esperando a que aparezca una buena oportunidad para actuar, pero mientras más tiempo pasas paralizado, menos oportunidades se presentan. Y las que sí tenías comienzan a desaparecer. El Zugzwang es una serpiente que se muerde su propia cola.

Las razones para estancarse son miles, y sólo una de ellas se resuelve compartiendo el talento. Así que he escrito este post para expandir la idea del anterior y dar soluciones generales al problema. Este post seguramente tendrá un tono de auto-ayuda, y quizás te parezca algo tonto. A mí también me parece tonta la auto-ayuda. Tratar de crear una receta universal para un problema que es tan individual es un poco tonto. No pienso que lo que pongo aquí sirva para todo el mundo por igual, no tengo las respuestas. Pero lo más importante para salir de un problema de este tipo es tener las ganas de salir de él. Puede que lo que ponga aquí no te funcione, pero tampoco te hará daño. Es cuestión de probar.

He estado pensando mucho en la generosidad como forma de vida. Es una idea que ocupa gran parte de mi tiempo. Estoy tratando de poner por escrito todas las cosas he hecho en lo práctico que me han ayudado. Algunas las hice a propósito, otras salieron espontáneamente, pero todas me ayudaron a romper el círculo vicioso.

Todo lo que diré a continuación se puede resumir en una idea muy simple:

Tu interior y tu exterior son la misma cosa. Todo lo que hagas hacia afuera tiene el mismo efecto hacia adentro.

LA BUENA ACTITUD

La buena actitud trae “suerte”. Es posible ser la persona con más suerte del mundo. Sólo tienes que cuidar de tu actitud. Esto lo aprendí de Israel. Él cree de todo corazón en la suerte. Tiene una cartera de la suerte (se le está cayendo a pedazos de lo vieja que es). Y yo me río de él, pero le funciona. [No, no es que yo crea en la suerte, no se puede creer o no creer en la suerte, la suerte existe y ya – Israel]

Pero él dice que lo más importante no es la suerte sino la actitud. Al nacer te pueden repartir una muy buena mano de cartas, pero si no las sabes jugar, si utilizas tus cartas de manera estúpida no sirve de nada que buenas cartas te hayan dado. De la misma manera, te puede tocar una mano mala, y si sabes darle la vuelta, si tienes una buena actitud si usas la vida de manera inteligente puedes ser el hombre más afortunado del mundo. La buena actitud es saber jugar tus cartas bien. Israel tiene muchas reglas de ‘la buena actitud’, pero estas son para mí las más importantes:

  • Respeta tu trabajo: aunque no vayas a salir de tu casa, vístete. No te sientes frente al ordenador en pijama.
  • Manten una buena apariencia. Compra lo mejor que te puedas permitir. Sentirte bien al verte en un espejo hace que tengas confianza en cualquier cosa que vayas a hacer.
  • Se valiente o por lo menos no seas cobarde. No te paralices ni tengas miedo a “lo que pueda pasar” si crees en lo que vas a hacer hazlo sin que nada te frene.
  • Usa tu dinero, deja que fluya. El dinero es como el agua, si se queda estancado en el banco, o en un cajón, se pudre. Si no dejas a tu dinero ir, no vuelve, no generas más. Da lo mismo si tienes 20 o 200. No te apegues a él. Usalo inteligentemente. No gastar por miedo es casi peor que derrochar a lo loco.
  • Cuando tengas una idea ponte a ello al momento. No pierdas el tiempo planeandolo todo al milimetro por miedo a “lo que pueda pasar”. Ponte a trabajar inmediatamente y si tienes que corregir algo, mejor hacerlo sobre la marcha.

Más allá del dinero o del trabajo, creo que la buena actitud es cuidar de uno mismo. Es tratarse a uno mismo con bondad. Tener una buena actitud es ser generoso hacia adentro.

BAILA, BAILA, BAILA

Hay líneas finas que nos unen. No, mentira, no nos unen. Nosotros somos las líneas. Somos hilos muy delgados que descansan sobre un telar. Los hilos se tejen entre sí, y consigo mismos. Tejen tapices con el tiempo. Esto no me lo estoy inventando yo. La analogía de los hilos y la vida existe desde que el hombre es hombre. Quizás el mito más importante es el de las Moiras que tejían el destino de los hombres.

Para poder tejer un tapiz lo primordial son los nudos. Para formarlos tienes que mover los hilos. Es imposible crear un tapiz con hilos inmóviles. Si nunca has visto cómo se teje uno prepárate:

Es un trabajo delicado y sensible. Los hilos tienen que ser flexibles, tienen que cruzarse. Deben poder bailar. Así que para salir del Zugzwang tú debes hacer lo mismo. Mientras la música suene, baila, y no te preocupes por nada más. No pienses en las razones. Cada vez que piensas tus pies se detienen, y te estancas. No importa qué tan tonto sea el baile, báilalo. Sólo así se pueden dar las conexiones que buscas. Nadie te garantiza que el tapiz resultante será de tu agrado, o que los nudos se formarán como tú quieres que se formen. Pero lo que es seguro es que mientras te mantengas estático no se formará NINGÚN tapiz. Es imposible posponer la vida para siempre.

Empieza por moverte físicamente: acepta todas las invitaciones que te hagan. Sal de tu casa, sal a pasear. Ve al cine, aunque sea solo. Haz nuevos amigos, recupera los viejos. Planifica un viaje. Hazlo. Es necesario que salgas de tu habitación para que sucedan cosas. Buenas o malas. El estancamiento sólo se combate moviéndose.

Cuando tengas dominado el arte de moverte de tu sitio, lleva tu generosidad un paso más allá: baila con otros. Ayuda a una persona nueva cada día. Un desconocido, o una persona cercana, no importa, da igual. Dedica 10 minutos cada día a ayudar a alguien más. No tienes que hacer mucho, basta con un buen consejo, una palabra de aliento, o una buena acción. Sé el superhéroe de otra persona por un día. Y cuando termines de hacer la acción olvídala. No esperes que te den nada a cambio, ni siquiera su simpatía, porque lo que estás haciendo no es un favor, lo estás haciendo para ti mismo. Ayudar a otros te ayuda a ti. No creo en el karma, pero sí creo que una de las claves para vivir con alegría es generar buen rollo a tu alrededor. Bailar es ser generoso con tu tiempo.

VACÍATE

Durante mi peor Zugzwang mi habitación parecía un ático: estaba llena de trastos. En mi armario había un montón de ropa que jamás me ponía, y esa ropa por lo menos estaba dentro del armario porque la que sí me ponía estaba en una pila sobre la silla del escritorio. Tenía un montón de muebles, libros, y trastos que no usaba. Era un desorden. No sé si tu habitación se parece a la que estoy describiendo, pero si estás en Zugzwang es probable que sí.

**Los espacios que habitamos se parecen mucho a los espacios que nos habitan, si tu habitación es un desastre, tu cabeza también. **

Todos tenemos un ático en la cabeza. Un sitio lleno de trastos que hemos acumulado a lo largo de la vida: proyectos sin terminar, otros que jamás empezamos, recuerdos perdidos, responsabilidades desplazadas, deseos por realizar, afectos en desorden. Todo está allí revuelto. Es la principal causa del malestar.

Cuando tu vida está congestionada, es natural que no te puedas mover. Cuando tu nariz se congestiona no pasa ni el aire. Si quieres desbloquear tu Zugzwang comienza por abrir espacios en tu mente y a tu alrededor.

Vacía tu habitación. Elimina de tu vida los muebles que no usas. Quédate con lo necesario. Regala el resto. Saca toda la ropa de tu armario. Todo lo que no te hayas puesto en los últimos 2 meses regálalo. Regala los libros que no tienes pensado volver a leer. Formatea tu ordenador. Después haz una limpieza a fondo. No vas a creer lo bien que te sientes después. El espacio vacío es un espacio sereno. Puedes hacerlo como un proyecto de fin de semana, o hacer un poquito cada día, da igual, lo importante es que conquistes tu espacio.

Mantén tu habitación en ordenCuando tengas la habitación ordenada, procura mantenerla así. Barre y friega cada mañana. Haz tu cama. Ordena lo que tienes sobre el escritorio. Esta parte es la más complicada. Cuando yo estaba paralizada no quería mover ni un solo plato. Era terrible. No sabía por qué, pero no había forma humana en la que yo pusiera algo de orden a mi alrededor. Lo peor es que yo estaba convencida de que estaba a gusto en mi desorden. Mi madre me reclamaba a diario y en mi cabeza yo pensaba: “¿para qué voy a hacer la cama si la voy a volver a desordenar después?”.

Con el tiempo me di cuenta de lo que estaba pasando. Lo que voy a contar es muy personal y quizás no le sirva a nadie más, pero aún así lo voy a compartir porque si existe una sola persona que lea mi blog y que esté pasando por la misma situación que yo pasé, esto puede ayudarlo. Yo no podía mover los objetos de lugar porque me parecía que era una carga sumamente pesada para mí. A ver si me explico, no era algo racional, pero me di cuenta de que para mí mover una lata era equivalente a mover una montaña. Después pensé que quizás mi problema no era que las cosas fueran demasiado grandes, sino que yo me sentía demasiado pequeña. Y fue algo muy visual.

Si no ponía orden en mi cuarto es porque no ponía orden en mi cabeza. Esperaba que alguien viniera a salvarme. Entonces hice un esfuerzo consciente por mirar las cosas de otra manera. Me acerqué a la pila de ropa, y la miré “desde arriba”, hice un esfuerzo por pensar: “es solamente ropa”, “son solamente latas”, “son solo papeles”. A partir de allí más nunca tuve problemas para ordenar nada, y de hecho me sorprende lo fácil que me resulta.

Si no encuentras la raiz de tu problema es muy difícil atenderlo. Porque aunque pongas todo el esfuerzo del mundo, si para ti cada vaso es una montaña vas a terminar agotado cada día. Dejarás de hacerlo y no te culpo, cualquiera se cansaría en tu lugar. Pero si logras mantener tu cuarto limpio y en orden, la mitad de tu bloqueo desaparecerá.

Ahora ve un paso más allá: ordena tus afectos. Mantener una habitación en orden es un esfuerzo que se renueva cada día. Cada día tienes que dedicar unas horas a limpiar y organizar tu habitación. Lo mismo ocurre con tu ropa, con tu cuerpo, cada día nos duchamos, ¿no? Pero muy poca gente dedica la misma cantidad de tiempo a su cabeza. Y es muy importante mantener la cabeza en orden.

Hacer limpieza, descartar lo que ya no sirve dentro de tu cabeza debe ser una de tus prioridades. Así que cada día aparta una hora para ti mismo y tu mente. Lo que hagas con esa hora depende de ti, lo más importante es el mensaje que te estás dando a ti mismo: tú me importas. Si quieres puedes llevar un cuaderno. Explora lo que sientes y anótalo. Si tienes proyectos pendientes termínalos, aunque sean cosas viejas. Descarta todas las ideas negativas que tienes sobre ti. Deja de pensar en la gente que te hace daño. Puedes leer un poco sobre eso en Cómo lidiar con gente de mierda. Si te sobran amigos, haz una limpieza de esa lista también. Deja únicamente a las personas que te quieren y a las que quieres genuinamente.

Haz un esfuerzo por mantener la mayor cantidad de espacio abierto tanto en tu habitación como en tu cabeza.

Vaciarte es ser generoso con tu espacio.

CULTIVA LA APERTURA

A veces veo a la gente pasar en la calle y es como si tuviera un narrador malvado metido adentro. Me va narrando las cosas más feas sobre la gente. ¿Te ha pasado eso alguna vez?

Cuando me descubro haciéndolo tengo que frenarme. Me digo: “No conoces a estas personas que están cruzando la calle. Es imposible que sepas que él es un infeliz, que no se preocupa ni por su aspecto, que no se ducha ni limpia su casa, que su novia es miserable, que preparan comidas raras para cenar y tienen esa foto del Ché Guevara colgando en la pared del salón” Es imposible saber estas cosas, ¿por qué las pienso? Estoy segura de que los demás piensan cosas así cuando me ven a mí pasar: “¿Qué se cree esa pija?, ¿qué le pasa con las tetas?, ¿por qué no se cubre un poco?, ¿es una pervertida ninfómana cazamaridos?”

El problema es la cerrazón. Los soliloquios desagradables son producto de una mente cerrada.

Una amiga me contó un sueño que tuvo conmigo: estamos las dos en una habitación que tiene una ventana. La ventana está abierta. Una ola de agua entra por la ventana y la habitación se innunda. Con el agua por las rodillas ella corre hacia la ventana para cerrarla y entonces le digo: “Deja la ventana un poco abierta, si la cierras por completo la presión del agua la hará estallar, y nos vamos a inundar de verdad. Deja que entre un poquito de agua, y así tendremos tiempo de salir”. Esa imagen es una analogía perfecta para la mente. Si cierras por completo la ventana de tu mente, la harás estallar.

Entrénate en la apertura, en la aceptación. La aceptación no es lo mismo que la tolerancia. La tolerancia es pasiva, su objetivo es vivir con algo que te desagrada. La aceptación no es eso. Es una forma especial de apertura. Cuando veas a la gente pasar, busca una cosa que te guste en cada uno. Quédate con eso. Cuando ese ejercicio te resulte natural, aumenta el número. Busca 2 cosas buenas, busca 3, busca 10, busca hasta que no te quede tiempo para pensar en nada malo. Con suficiente práctica te darás cuenta de que algo muy curioso comienza a ocurrir en tu espejo: ahora también te es muy fácil encontrar 1 cosa buena en tu cara, y 2, y 3, y 10. Pronto no tendrás tiempo para pensar nada negativo sobre ti mismo.

Pero ve más allá. Ábrete también a nuevas experiencias. Cambia tu rutina. Pinta tu habitación de un color diferente. Cambia el orden de los muebles. Planifica viajes a lugares a los que jamás irías. Busca una persona con la que no hablarías voluntariamente, y hazte su amigo. Prueba una cosa nueva cada día. No te vayas a la cama sin haber hecho algo diferente al día anterior. Aprende a tocar un instrumento, o a pintar. Y si tienes alguna postura cerrada, si eres de derecha, o de izquierda, o te identificas con cualquier ideología, dale una oportunidad real a la opción contraria. Compra el libro favorito de tu enemigo, y ríndete antes de empezar a leer, léelo como quien se encuentra con el tema por primera vez. Llénate de ideas nuevas y tu mente se renovará con ellas. Aceptar la realidad es ser receptivo a la generosidad del mundo. Y recibir bien también es una forma de generosidad.

OFRECE TU TALENTO

Este punto es la idea principal del artículo de Cómo conseguir un trabajo en medio del paro. Ofrecer tu talento es ser generoso con tu identidad. Con lo que te hace especial y diferente. Regalar tu trabajo con alegría cada día. Quizás te resulte difícil. Después de todo da miedo exponerse, da miedo que te roben tus ideas, y también da miedo la mirada del otro. Pero compartir tu talento es el tipo de generosidad más poderoso. Al menos es el que te ayuda a desbloquear tu Zugzwang en lo concreto. Si quieres leer más sobre este punto lee el artículo que enlacé arriba.

LA PRÁCTICA DIARIA

Todo lo anterior, toda esa parrafada, se puede resumir en una rutina diaria. Es muy simple. Toma tiempo adaptarse a ella, y la romperás más de una vez, pero cuando descubras lo bien que te sientes cumpliéndola no querrás dejarla.

Lo ideal es que cada quien se cree una rutina propia. Que esté hecha a la medida de sus necesidades. Que tome en cuenta sus gustos y sus intereses. La autoexploración y la autodeterminación son la clave. Pero para ilustrar el punto os ofrezco la mía. No la cumplo a rajatabla, y aunque me gustaría llegar a hacerla cada día, lo cierto es que muchos días me salto alguno de los pasos.

1) Ordena tu mente: me gusta mucho usar la mañana para anotar mis ideas en un cuaderno. Busco pensar al menos en 10 ideas nuevas cada día. Últimamente las ideas que anoto son sobre artículos que quiero escribir. En mi día hay mucho espacio porque no trabajo en una oficina, pero si tienes un trabajo, parte de ordenar tu mente es hacer listas de prioridades, es organizar tu tiempo y espacio mental.

2) Ordena tus afectos: esta idea merece todo un post. No tengo espacio para explicarlo con lujo de detalles, pero una práctica sencilla que puedes hacer en cualquier momento es apartar un espacio para sentir cosas hacia las personas que te rodean. Busca sentir agradecimiento hacia las personas buenas en tu vida, alegría por las personas felices, y compasión hacia las personas que sufren. Mientras más veces hagas este ejercicio, más fácil te será ignorar a la gente de mierda. A mí todavía me cuesta controlarme en presencia de gente de mierda, pero así es la vida, baby steps.

3) Ordena tu cuerpo: escoge un ejercicio y practícalo cada día. A mí me gusta el yoga. Hacer ejercicio libera endorfinas y neurotransmisores que regulan el funcionamiento de tu cuerpo. Te ayuda a dormir mejor, a digerir mejor la comida, a ser una persona más serena. Cuida de tu aspecto, dedícale unos minutos al espejo. Estudia tu alimentación y si puedes mejorarla, hazlo también. Regula tu ciclo de sueño. Evita disparar tu propia ansiedad. El café, el cigarrillo, y el azúcar son algunas cosas que deber evitar. Tu cuerpo y tu mente son una sola cosa.

4) Ordena tu cuarto: empieza el día ordenando tu habitación. Si la habitación está desordenada te distrae y te causa malestar. Haz la cama aunque la desordenes después. Hacerla tiene un gran beneficio: te hace sentir mejor durante todo el día. Más que algo práctico es algo simbólico, dejar tu cama deshecha es como si nunca te terminas de levantar. Barre y friega, mantén tu escritorio en orden. Dobla tu ropa y guárdala en el armario. Limpia el polvo.

5) Comparte tu talento: ejercita tu talento una vez al día todos los días durante un año. Quizás no saques nada en claro, pero aprenderás muchas cosas valiosas sobre ti mismo.

No sé si lo sabes ya, pero tengo un newsletter que envío dos veces a la semana. El contenido de mis newsletters es diferente a lo que pongo en los posts, son bastante personales. Hablo de mi vida, pongo fotos de lo que hago, comento libros que estoy leyendo, y mando los mejores links de internet. Si te quieres suscribir pulsa aquí.

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Bienvenidos a América

February 17th, 2012

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Cómo Reconocer A Un Auténtico Sabio???

1 abril, 2017

Cómo Reconocer A Un Auténtico Sabio???

 

Gandalf está vivo y lucha con nosotros

3 enero, 2017
 tolkien

Tolkien no concibe la fantasía como una simple evasión. Para él, el mito es una vía de descubrimiento siempre en relación con la verdad, que es insoslayable, y la fantasía literaria no es una ficción, sino una “segunda creación”.

Tolkien es uno de los autores más sugestivos del siglo XX. Hoy, gracias al cine, se ha convertido en uno de los más influyentes del siglo XXI. Su trilogía El Señor de los Anillos ha entrado en la cultura popular. Con ella, el mundo ha encontrado una voz que nos recuerda el valor del sacrificio y del heroísmo, y la importancia de salvar las cosas que dan un sentido profundo a la vida.

John Ronald Reuel Tolkien tuvo una infancia difícil. Vale la pena contarla, porque en ella aparecen muchos rasgos que después serán determinantes en su obra. Había nacido en Bloemfontein, Sudáfrica, en 1892, en una familia inglesa. Su padre se dedicaba a vender diamantes para el Banco de Inglaterra. En aquel país desgajado entre bóers y británicos creció Tolkien hasta que una serpiente le mordió; los sucesivos problemas de salud del pequeño Ronald (así le llamaban) llevaron a la familia a volver a Inglaterra. Su padre permaneció en Sudáfrica con la idea de reunirse después con ellos, pero murió al año siguiente. Y así la familia Tolkien, madre y dos hijos, se encontró en el más absoluto desamparo.

Un maravilloso mundo interior

Este niño Tolkien descubre dos cosas muy importantes. Una: la fe católica de su madre, Mabel, una auténtica heroína que se mata a trabajar para sacar a sus hijos adelante. Dos: los idiomas, que el pequeño Ronald estudia con pasión de coleccionista. Ronald es un buen estudiante. Su madre le ha enseñado el valor del esfuerzo. También le ha enseñado latín. Con cinco años lee y escribe fluidamente. El sacrificio de su madre y la aplicación del propio Ronald le permiten estudiar en buenos colegios. Pero Mabel muere a su vez en 1904, víctima de una diabetes. Los dos niños, Ronald y Hillary, quedan al cuidado de un sacerdote católico amigo de la familia, Francis Xavier Morgan. El padre Morgan, que era jerezano, enseñó a Tolkien unas nociones de español. Gracias a este cura encuentran los dos huérfanos un lugar donde vivir y un colegio donde estudiar. Ronald escoge la carrera de Filología Inglesa en Oxford.

¿Cuándo empieza Tolkien a concebir su obra? Desde muy pronto. Quizá porque no la concibe como una obra propiamente dicha, sino cómo un auténtico mundo interior. Tolkien está fascinado por lo medieval: lee las sagas escandinavas y el Kalevala finés, estudia las lenguas nórdicas y célticas, la filología griega y el anglosajón, frecuenta la compañía de hadas y caballeros. Con sus compañeros de Oxford crea un club (el “Tea Club of the Barrovian Society”) que reivindica la belleza medieval frente a la fealdad moderna.

Todas esas referencias eruditas, de tipo histórico y literario, se mezclan en el interior de Tolkien, como en un proceso alquímico, con los materiales de su vida cotidiana. Paisajes, edificios y personas adquieren un valor legendario. La granja de su tía es Bag End, Bolsón Cerrado. Las torres del orfanato de su infancia serán las torres oscuras de sus relatos. Viaja a Suiza en 1911 y descubre las montañas nevadas por donde viajará Bilbo Bolsón. Pasea por Cornualles y adivina acantilados poblados por elfos. Cuando su novia baile para él, surgirá la escena de amor entre Beren y Luthien. Todas y cada una de sus experiencias vitales se transforman en elementos de un relato que aún no tiene forma, pero que pronto la encontrará; Tolkien lo llamaba su “legendarium”. De momento, ese mundo imaginario de Tolkien está naciendo. Años más tarde, el propio Tolkien describirá así ese comienzo del mundo, entre la música aérea de los Ainur:

“Entonces les dijo Ilúvatar:
-Del tema que os he comunicado, quiero ahora que hagáis, juntos y en armonía, una Gran Música. Y como os he inflamado con la Llama Imperecedera, mostraréis vuestros poderes en el adorno de este tema mismo, cada cual con sus propios pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me sentaré y escucharé, y será de mi agrado que por medio de vosotros una gran belleza despierte en canción.
Entonces las voces de los Ainur, como de arpas y laúdes, pífanos y trompetas, violas y órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a convertir el tema de Ilúvatar en una gran música; y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas, entretejidas en una armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas, rebosando los espacios de la morada de Ilúvatar; y al fin la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío.
Nunca desde entonces hicieron los Ainur una música como ésta, aunque se ha dicho que los coros de los Ainur y los Hijos de Ilúvatar harán ante él una música todavía más grande, después del fin de los días. Entonces los temas de Ilúvatar se tocarán correctamente y tendrán Ser en el momento en que aparezcan, pues todos entenderán entonces plenamente la intención del Único para cada una de las partes, y conocerán la comprensión de los demás, e Ilúvatar pondrá en los pensamientos de ellos el fuego secreto”.

Mencionábamos antes a la novia de Tolkien. Hay que contar la historia, porque es muy reveladora sobre el carácter de nuestro autor. Era 1908 cuando Tolkien, dieciséis años, pupilo del orfanato, se enamoró de Edith Mari Bratt, tres años mayor que ella. ¡Y ella le correspondía! Pero el padre Morgan, el cura jerezano, temiendo que Ronald abandonara sus estudios, le prohibió tener ningún tipo de relación con ella, ni siquiera epistolar, hasta que cumpliera la mayoría de edad. Tolkien obedeció al pie de la letra: el mismo día que cumplió 21 años, escribió a Edith declarándole su amor y proponiéndole matrimonio. Ella ya estaba comprometida –creía que Tolkien la había olvidado-, pero devolvió su anillo. Se casarán tres años más tarde, en 1916, en plena guerra mundial, después de que Edith, por insistencia de Tolkien, se convirtiera al catolicismo. Tendrán cuatro hijos; el mayor se ordenará sacerdote.

Tolkien era un hombre leal, tanto a Edith como al padre Morgan… y a Inglaterra. Se graduó, en efecto, en Filología Inglesa, y con honores, tal y como el buen cura pretendía. Era 1915. Acto seguido, Ronald ha de atender sus deberes militares: Europa está en guerra y él se enrola como alférez en los fusileros de Lancashire. Antes de partir para Francia, al frente, se casa con Edith. Estará en la batalla del Somme, donde contrae la fiebre de las trincheras. Durante su convalecencia, de nuevo en Inglaterra, comienza a trabajar en El libro de los cuentos perdidos, la base de El Silmarillion, que es la guía, el plano general del “legendarium” de Tolkien. También termina de elaborar los alfabetos imaginarios de los elfos y los gnomos. El mundo de Tolkien empieza a tomar forma.

El valor eterno del mito

Con la guerra concluida, la vida de nuestro autor pasa a ser la de un típico profesor universitario: trabaja en Oxford, enseña en Leeds, vuelve a Oxford… Aquí constituye otro grupo de aficionados a la literatura, los Inklings, en el que traba amistad con C.S. Lewis, el autor de Crónicas de Narnia. Tolkien comienza a escribir El hobbit: es sólo un libro para sus hijos, pero empieza a circular entre sus alumnos, de mano en mano. Lewis le insiste en que debe publicarlo. El hobbit aparece en 1937; será un best-seller inmediato. La editorial, Allen & Unwin, quiere más. Tolkien envía El Silmarillion, pero los editores lo consideran demasiado complicado. Comienza entonces a escribir la fantasía épica El Señor de los Anillos, a partir del mismo mundo retratado en El Hobbit. Le llevará diez años.

Tolkien no concibe la fantasía como una simple evasión. Para él, el mito es una vía de descubrimiento siempre en relación con la verdad, que es insoslayable, y la fantasía literaria no es una ficción, sino una “segunda creación”. Tampoco se trata de una alegoría, sino que hay que verla como un camino para encontrar los arquetipos de la existencia, también y sobre todo en lo moral. Eso es lo que Tolkien llama mythopoeia.

Mientras tanto, el tiempo pasa y la guerra vuelve. Las ideas políticas de Tolkien son claras: católico, conservador, anticomunista. Ama la tradición, la tierra, la naturaleza. Como muchos ingleses de su tiempo, temía más a Stalin que a Hitler. Los acontecimientos, sin embargo, se desatarán por sí solos. Estalla la segunda guerra mundial y uno de los hijos de Tolkien, Christopher, parte como piloto al frente de batalla. A la mente de Tolkien vuelven los años de la Gran Guerra, los compañeros muertos. Así escribía el padre al hijo:

“A veces me siento aterrado al pensar en la suma total de miseria humana que hay en este momento en el mundo entero: los millones separados los unos de los otros, estremecidos, prodigándose en días sin provecho… aparte de la tortura, el dolor, la muerte, la desgracia, la injusticia. Si la angustia fuera visible, casi la totalidad de este planeta anochecido estaría envuelto en una oscura nube de vapor, oculto de la mirada asombrada de los cielos. (…) Todo lo que sabemos, y en gran medida por experiencia directa, es que el mal se afana con amplio poder y perpetuo éxito… en vano: siempre preparando tan sólo el terreno para que el bien brote de él. Así es en general, y así es también en nuestras propias vidas. Pero aún hay alguna esperanza de que las cosas mejoren para nosotros, incluso en el plano temporal, por la clemencia de Dios. Y aunque necesitamos todo nuestro coraje y nuestras agallas (la vastedad del coraje y la resistencia humanos es estupenda, ¿no te parece?) y toda nuestra fe religiosa para enfrentar el mal que pueda acontecernos (como les acaece a otros si Dios lo quiere), aún podemos rezar y tener esperanzas. Yo lo hago.”

Tolkien escribe constantemente a su hijo y, en la distancia, le implica en la creación de El Señor de los Anillos. Es impresionante leer esta correspondencia porque, una vez más, el mundo interior de Tolkien y el mundo exterior se anudan y entrelazan hasta constituir una sola realidad. ¿Cuál es esa realidad? La del triunfo del mal y el ocultamiento del bien. En el bien entendido de que, aquí, bien y mal no son conceptos políticos, que uno pueda atribuir a ninguno de los bandos en liza, sino que se trata de conceptos interiores, de carácter espiritual. En plata: los aliados no serán mejores que Alemania. Esto escribe Tolkien a su hijo:

“Estamos intentando conquistar a Sauron con el Anillo. Y (según parece) lo lograremos. Pero el precio es criar nuevos Sauron y lentamente ir convirtiendo a Hombres y Elfos en Orcos. Esto no quiere decir que en la vida real las cosas resulten tan claras como en una historia, y empezamos con un vasto número de Orcos de nuestro lado (…) No se puede luchar con el Enemigo con su propio Anillo, sin convertirse uno a su vez en Enemigo; pero desdichadamente la sabiduría de Gandalf parece haber desaparecido con él hace mucho en el Verdadero Oeste”.

El Señor de los Anillos apareció en tres volúmenes entre 1954 y 1955. Fue un éxito mundial inmediato. El tranquilo profesor de Oxford se vio convertido en una celebridad. Era demasiado oropel para un hobbit de gustos sencillos, como Tolkien: nuestro autor se mudó a una casa de campo, dejó su trabajo como profesor y se dedicó a cuidar de su mujer, Edith, aquejada de una parálisis progresiva. Mientras tanto, los personajes del mundo tolkieniano pasaban aceleradamente a la cultura popular, también al activismo político. Una célebre pintada en una calle italiana, en los años setenta, proclamaba: “Gandalf está vivo y lucha con nosotros”.

A Tolkien siguieron lloviéndole los reconocimientos: fue nombrado doctor honoris causa en Cambridge y Edimburgo, la reina le hizo comandante del imperio británico… Pero nada de esto tenía ya demasiada importancia para el hobbit, entregado a su mujer hasta el último suspiro. Edith Mary murió en 1971, con 82 años. Tolkien sólo le sobrevivió dos años: murió en 1973. Sus hijos escribieron en sus tumbas los nombres de Luthien y Beren, los dos amantes del “legendarium” tolkieniano.

El anciano profesor de Oxford, el niño huérfano acogido a la caridad de un cura jerezano, legaba al mundo otro mundo: la Tierra Media. El Silmarillion es la guía que permite entrar en ella. Mil avatares, desgracias y venturas se suceden en la Tierra Media, hoy destruida, mañana reconstruida. En esa historia de destrucción y resurrección se insertan las dos obras mayores de Tolkien: El Hobbit y El Señor de los Anillos. Y en esa fantasía épica que es toda la obra de Tolkien, el lector encuentra una clara imagen de la vida: sacrificio frente a hedonismo, familia y comunidad frente a individualismo, fidelidad e integridad frente al vértigo moderno, tradición y respeto frente a maquinismo, ecología y ley natural frente a la explotación de la Tierra… todo un programa.

¿Por qué, hoy, Tolkien? Porque nos ha devuelto la fe en nosotros mismos. Porque nos ha enseñado que podemos volver a ser héroes. Porque nos ha enseñado de nuevo el camino del bien, la verdad y la belleza, en un mundo que quería reducir todo eso a la nada. Lo que Tolkien viene a decirnos específicamente a nosotros, europeos y cristianos –queramos o no-, atribulados por el peso desconcertante de la Historia, es que el heroísmo siempre es posible, porque siempre será necesario conquistar anillos para ponerlos a buen recaudo. Por eso hay que leer a Tolkien.

 

JOSE JAVIER ESPARZA,  3 enero 2017

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FUENTE:

http://gaceta.es/noticias/gandalf-vivo-lucha-03012017-2025

 

…desde RUSIA…con amor?

15 octubre, 2016

 

https://www.youtube.com/watch?v=9PPvl5zh7pM

Катюшин флеш моб – такого никто не ожидал…

https://www.youtube.com/watch?v=9PPvl5zh7pM

https://youtu.be/9PPvl5zh7pM

 

Челябинцы устроили грандиозный флешмоб “Звезда Танкограда” (официальное видео).

Crónicas… de Bernal Diaz del Castillo

27 junio, 2016

  http://pictures.abebooks.com/LAPALMA40/md/md19444493536.jpg Este volumen es la primera parte de la gran obra literaria sobre la conquista de Nueva España, de cuyo autor, Bernal Diaz del Castillo,  todos los elogios son pocos… Ahora estoy buscando la segunda parte , pues es necesario leer la obra completa…   … Oviedo, 27 de Junio de 2016, Anno Domini    

 

&&&

NOTA: Se puede leer una verswión en PDF de “La  historia verdadera…”

en 

http://biblioteca-electronica.blogspot.com

 

http://www.historiadelnuevomundo.com/docs/Conquista-Nueva-Espana-Bernal-Diaz-del-Castillo.pdf

en Suecia izan una bandera con la Cruz Gamada

22 abril, 2016

EL DÍA DE SU CUMPLEAÑOS

Izan una bandera nazi en un Ayuntamiento en honor a Hitler

“Vetlanda se esfuerza por ser una comunidad abierta y esto va totalmente en contra de ello. Es verdaderamente triste”, ha declarado el alcalde de la localidad sueca Magnus Färjhage.

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Gaceta.es

Viernes, 22. Abril 2016 – 11:45

 

Los residentes de Vetlanda, una pequeña ciudad sueca de más de 13.000 habitantes, han amanecido este miércoles con una bandera nazi ondeando frente al ayuntamiento, informa el diario ‘The Local’. Se cree que el estandarte con la esvástica ha sido un silencioso homenaje a Adolf Hitler, nacido el 20 de abril del año 1889.

La bandera fue descubierta por un empleado del ayuntamiento a primera hora de la mañana y fue rápidamente arriada por un conserje de guardia. El incidente ha sido clasificado como “incitación al odio racial”, informa el periódico local ‘Vetlanda Posten’.

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Los residentes de Vetlanda, una pequeña ciudad sueca de más de 13.000 habitantes, han amanecido este miércoles con una bandera nazi ondeando frente al ayuntamiento, informa el diario ‘The Local’. Se cree que el estandarte con la esvástica ha sido un silencioso homenaje a Adolf Hitler, nacido el 20 de abril del año 1889.

La bandera fue descubierta por un empleado del ayuntamiento a primera hora de la mañana y fue rápidamente arriada por un conserje de guardia. El incidente ha sido clasificado como “incitación al odio racial”, informa el periódico local ‘Vetlanda Posten’.

“La bandera será entregada a la Policía y se va a realizar un informe”, ha declarado a la cadena de televisión sueca SVT el alcalde Magnus Färjhage. El edil ha tildado el suceso de “inaceptable” aunque ha hecho hincapié en que se trata de “un solo caso aislado”. “Vetlanda se esfuerza por ser una comunidad abierta y esto va totalmente en contra de ello. Es verdaderamente triste”, ha afirmado.

Numerosos vecinos han expresado su indignación en Facebook. “Qué ofensa tan horrible para todas las personas que han sido víctimas de esta terrible ideología. Es horrible que el eco de la historia no llegue a todos los residentes de nuestra pequeña ciudad”, ha lamentado Charlotte Blom. “Espero que encuentren a quien lo hizo”, ha escrito Mattias Nilsson. La Policía ha abierto una investigación.

No es la primera vez que aparece en Vetlanda una bandera nazi en el cumpleaños de Hitler: el año pasado una esvástica fue izada junto a una escuela.

http://gaceta.es/noticias/izan-bandera-nazi-ayuntamiento-honor-hitler-22042016-1145

Comentario de un lector de gaceta.es

Carlos Pérez Santiago ·

Mi más sinceras felicitaciones al hombre más calumniado de la historia. Pequeño documental informativo para conocer un poco mejor a Adolf Hitler. https://m.youtube.com/watch?v=Ay8j9Anm0n

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The Brussels Attacks: What is True, What is Fake? Three Daesh Suspects at Brussels Airport

27 marzo, 2016

Two Fake CC surveillance Videos of the bomb attacks,  Ibrahim’s  Laptop Computer discovered in a Rubbish bin; 

The  alleged Will (Testament) of one of the Daesh suspects; 

Foreknowledge of the Attacks by the Belgian police and security authorities; 

An EU terror emergency drill simulating a Metro attack held three weeks earlier, …  

Mystery, “Evidence” concerning the deceased suicide bombers?

The role and death of suicide bombers Khalif and Ibrahim el-Bakraoui respectively at the Maelbeek metro station and Brussels airport? 

Where are the official surveillance video recordings? Sofar they have been suppressed? 

The Mysterious Photo: Three Daesh Suspects at Brussels Airport Caught on the CC Surveillance Camera?   

A review of official police statements suggests that the still photos allegedly from the Airport CC Surveillance Camera were not initially released by the Police, they were first published by Dernière Heure, DH.be, which is part of Belgium’s media giant Groupe Multimédia IPM S.A.

It is worth noting that DH.be together with La Libre (also part of Groupe IPM) (mistakenly) published the fake CC surveillance video of the Brussels airport bomb attacks by using the footage of the Moscow terror attack of January 2011.

The “real” video footage from the airport CC surveillance cameras has sofar not been made public  

Below is the picture of the three Daesh suspects walking in Brussels airport. There is no mention as to when (at what time) the still video picture was taken.

Apart from this still image, no official CC surveillance video footage was released. (See our analysis on the fake CC videos).

As mentioned above, there are contradictions regarding the time of release and the source of the above images.

Derniere Heure DH.net.be published the still photo from the CC camera at 10.27am, two and a half hours BEFORE its alleged official release by the Brussels police: at 12.58pm.

The airport was closed shortly after the 8am attack: there are three possible answers:

1) that the airport security authorities made the video images available to DH.be prior to releasing it to the police.

2) that the Brussels police authorities released the images to DH.be as an exclusive, prior to their official release. Unlikely

3) that the source of the still image did not emanate from the airport surveillance CC cameras, but from another source which was used by Derniere Heure DH.be

Most media reports acknowledged that the mysterious photo of the alleged suicide bombers was released by the Brussels police.

The twitter entries below confirm the exact time at which the airport photos were released:

First Release by DH.be at 10.27am (entitled “Photo Exclusive” by DH.be)

Second Release by Politie Brussel/Police de Bruxelles: 12.58pm   

The press release of the federal prosecutor’s office on March 23rd confirms the identity of one of the suspects, Ibrahim El Bakraoui and mentions the photo. The time of its release is not mentioned.

https://5052.fedimbo.belgium.be/sites/5052.fedimbo.belgium.be/files/explorer/persbericht_23_mars_2016_FR.pdf

See also

http://www.dhnet.be/actu/belgique/ils-transportaient-leurs-bombes-dans-des-valises-apres-avoir-pris-le-taxi-56f153de35708ea2d3ce72ab

Analysis: Are the airport images genuine?

In other words, can we trust DH.be which published a fake surveillance video of the bomb attack (using footage from Moscow January 2011) on March 22 at 09.07 (one hour after the bomb attack). (See our earlier report on this issue, see summary in the text box below)


The Moscow Airport January 2011 and the Minsk, April 2011 terror attacks

The CC surveillance videos of the attacks in real time published by Belgium’s media on March 22  at both the airport and the metro are fake,

This is confirmed by an earlier Global Research report. The Belgian corporate media published footage from theMoscow airport attacks (January 2011) and the Minsk Metro terror attack (April  2011).

Video 1 scan (Moscow airport, January 2011)

Video 2 scan (Minsk Airport, April 2011)

Here is a screenshot of  the Minsk 2011 video footage broadcast on Belgian network TV and on the internet depicting the explosion in the Metro in Brussels, March 22, 2016

Contradictions

In contradiction with the official Prosecutor’s press release which identifies only one of the suspected terrorists, namely Khalif , several media reports identified the three men as Khalif and Ibrahim el Bakraoui at Brussels airport together with Najim Laachraoui. The quoted source was the official surveillance camera.

Khalif allegedly committed the suicide attack at the metro station. So why was he walking together with his brother at the airport? The airport was closed down immediately after the bomb explosions.The Prosecutor’s press release (March 23) quoted above gives a superficial explanation.

In this regard, several media changed their stories, first Khalif died at the airport as the second kamikaze. The media subsequently clarified quoting The Belgian Federal Prosecutor “that one detonated at the airport and the other at the Maelbeek metro station.”

In a subsequent statement emanating from the Prosecutor’s office, Najim is confirmed as the second kamikaze at the airport. In turn, media reports then confirmed that Najim Laachraoui was the second attacker at the Zaventem Airport. Subsequent reports confirm the death of Ibrahim and Najim at the airport, without any substantiating evidence.

According to Le Monde “a second man, carrying a large bag, was seen on CCTV in the Brussels metro with Khalid el-Bakraoui” (quoted in the Guardian).

News reports say that “authorities identified” brothers Khalid el-Bakraoui, 27, and Ibrahim el-Bakraoui, 30 as the suicide (Kamikaze) bombers.”Ibrahim el-Bakraoui died at Zaventem Airport while Khalid el-Bakraoui died at the Maelbeek Metro Station

But where is the evidence, where are the bodies? Has a post mortem (autopsy) been conducted which confirms the identity of the kamikaze bombers. Is there a coroner’s report?

Ibrahim’s Computer and Will Found in a Rubbish Bin 

According to the Prosecutor’s press release, a  computer was found abandoned in a rubbish bin which contained the will of Ibrahim. This was discovered thanks to the testimony of  the taxi driver who took Ibrahim to the airport. In addition to the explosives, a flag of the Islamic State was also found.

The full text of the alleged will (testament) is not available.

Some media call it a “letter”. From what has been released to the media,  the alleged will does not say anything. In fact it is not a will but a text focussing on Ibrahim’s personal fears. Daesh is not mentioned, neither is the planned bomb attack.

Suspects were Known to Police and Intelligence

What is of significance is that all the suspects were on the radar of police and intelligence.

The two el-Bakraoui brothers “were already being sought by police due to suspected links to the November terror attacks in Paris.”

Ironically, Brussels police categorizes Ibrahim as unknown suspect (suspect inconnu)

 

http://www.globalresearch.ca/the-brussels-attacks-what-is-true-what-is-fake-three-daesh-suspects-at-brussels-airport/5516269

http://www.globalresearch.ca/

PARA SER UNA MUJER EUROPEA…

12 marzo, 2016

sábado, 12 de marzo de 2016

PARA SER UNA MUJER EUROPEA…

 

Lo que sigue a continuación son ideas que toda mujer debe saber en  relación a su vocación profesional y protección de la salud, así como  para orientar su vida sentimental y familiar.

01.-  El autor alemán Oswald Spengler escribió que para muchas mujeres  el tener un hijo “ significa el futuro, la prolongación de la propia vida”.

(“La decadencia de Occidente”)

02.-  Hoy, en Europa y en general, en los países industrializados, ser madre es difícil porque las empresas y el Estado no dan las facilidades necesarias para que sea compatible la educación de los hijos con la actividad laboral. Esto hace que en algunos países de Europa la natalidad tan baja que no permite el relevo generacional.

03.-  Tanto las mujeres como los hombres deben tener una educación básica y aspirar a tener una cultura extensa.  Sólo así serán buenos trabajadores y buenos educadores de sus hijos.

04.- La formación de la personalidad  se basa en la aceptación de unos principios éticos que hacen posible la convivencia y la armonía social. Solo una conducta moral y el respeto mutuo hacen

posible la armonía y amor entre varón y mujer.

  1. La estabilidad y el progreso de una comunidad nacional se apoyan en la estabilidad de las familias que la forman. La unidad familiar da seguridad y fuerza de voluntad a sus miembros, pues los individuos son solidarios y sociales por naturaleza.

06.-El egoísmo individualista debilita tanto al hombre como a la mujer. De ahí que sólo las personas psicológicamente muy fuertes o las que tienen vocación mística o monacal prefieren una vida al margen de los deberes y responsabilidades que conlleva formar una familia.

07.-  Se da por supuesto hoy día que el único trabajo productivo y remunerado es el trabajo realizado fuera del hogar, sin embargo el trabajo doméstico, generalmente desempeñado por la mujer, es el que hace posible que los miembros de la familia que trabajan fuera de casa –el padre y los hijos—ejerzan bien su tarea y en condiciones saludables. De ahí se llega a la conclusión de que los ingresos dinerarios que entran en una casa pertenecen por igual al marido y a la mujer.  Se supone que el trabajo de los hijos e hijas del matrimonio consiste en sus estudios escolares, universitarios o de formación profesional, y por consiguiente se trata de un trabajo no remunerado.

08.-  Es una realidad biológica la polaridad existente entre varón y mujer. Se ha comparado esa polaridad a la que se desarrolla en la electricidad: dos polos de distinto signo se atraen y los de mismo

signo se repelen. En un caso se crea la electricidad y en el caso de la atracción del hombre y de la mujer se crea la prole humana.

09.- Para construir una sociedad y un estado bien integrados no sólo son fundamentales la ética y la educación académica, también es muy importante la formación física (salud y eugenesia, deportes, etc), la formación del carácter y de la voluntad. Por supuesto, la apreciación de las bellas artes, de la música en primer lugar, la artesanía, etc. son parte  imprescindible de la educación popular.

10.- Las llamadas tareas del hogar, tales como cocinar, coser, limpiar y embellecer y hacer habitable el espacio doméstico son poco valoradas por las ideologías hoy dominantes.  Los gobiernos e instituciones privadas, y también los grandes centros de poder económico y financiero promueven el acceso masivo de la mujer al mercado laboral. El resultado es que el hogar, y como consecuencia, la familia, queda desatendida.

Dado que los hombres no contribuyen en su mayoría, a las tareas domésticas y que muchas mujeres están sobrecargadas de trabajo, pues a la misión exclusiva de parir y cuidar a los niños añaden con frecuencia trabajos asalariados, es la familia, como unidad básica de las naciones, la que sale perdiendo.

11.- Se ha hecho creer a la mujer que puede sentirse realizada ejerciendo tareas  “de hombres” como son soldado, minero, bombero, barrendero, basurero, etc.  Evidentemente, en la guerra de 1939-1945, las mujeres alemanas en general han preferido tareas como enfermería, y han sabido ejercer multitud de oficios y trabajos que ocupaban hombres destinados al combate, antes que coger las armas para matar.  En aras de una pretendida equiparación entre hombres y mujeres se ha hecho que  mujeres se alisten en los ejércitos de algunos países… para encontrar no una realización vocacional…sino una brutal y cruel carnicería…

12.- Para que “la mujer del hogar” no se sienta despreciada en su dignidad,  su trabajo debe ser valorado, pues el trabajo doméstico es en verdad de lo más valioso. Sin embargo, prestigiar el trabajo doméstico es muy difícil en una sociedad mercantil en la que sólo se valora el trabajo en función del dinero que aporta.  Este problema de justicia distributiva sólo es posible resolverlo con una política centrada en la defensa de la familia como célula social básica, y no del “individuo”.  Las personas nacemos en el seno de una familia, crecemos y nos educamos en una familia a ser posible compuesta de un padre y una madre vivos y que se amen y apoyen mutuamente. La mujer es la que pare a los hijos, y sin ella la familia se disgrega. Por eso, la salida de la mujer del hogar para incorporarse al trabajo, en muchos casos supone la destrucción de la familia y la dispersión de los hijos.

Lo cual no significa que muchas mujeres no puedan alcanzar importantes logros profesionales, pero en todo caso, deberán elegir entre dedicarse a los hijos o a su vocación laboral.

  1. En la sociedades “desarrolladas” de Occidente las mujeres se esfuerzan, tanto como los hombres, en “ganar dinero”…pues se ha olvidado, en general,

que  debemos “trabajar para vivir” pero no  “vivir para trabajar”. Como dice Baltasar Gracián…:”que los bienes de este mundo te sigan, pero que no te arrastren”. No es malo que muchas mujeres se queden en casa educando y educándose; lo malo es que los hombres se hallen siempre fuera de casa obsesionados en ganar más y más dinero, lo que conlleva un relativo abandono del calor familiar, de la atención debida a esposa e hijos.

14 .- Las sociedades modernas valoran más el precio en dinero de un objeto de consumo que la calidad del trabajo realizado para la producción de ese objeto.  Se valora, por ejemplo, en una cena casera, no el esmerado trabajo de varias horas, sino los manjares y vinos caros, la repostería y platos que van directamente desde la tienda a la mesa. No se valora el trabajo y pericia del ama de casa que elabora “comida económica” pero sana.

Las economías domésticas están organizadas de tal forma que muchas esposas prefieren trabajar fuera de casa, por sueldos bastante bajos, para poder pagar las mercancías y servicios que ellas mismas podrían realizar en casa. Como resultado de que incluso muchas familias acostumbran a comer en restaurantes baratos o encargan alimentos precocinados, muchas mujeres y la gran mayoría de los hombres son incapaces de elaborar en casa una alimentación básica o sencilla. Y, por supuesto, sólo las personas que ingresan altos rendimientos dinerarios pueden permitirse el lujo de tener en casa criados y cocineros a sueldo. Para la mayoría de los hombres, la muerte de la esposa supone una catástrofe y no tanto ocurre en el caso de las mujeres viudas, pues ellas están más preparadas para sobrevivir en soledad. Por supuesto, en las familias con numerosa prole y nietos, este acaecer de la viudedad es más llevadero.

15.—En cuanto a la forma de manejar su vida de modo independiente y sin interés por el matrimonio, siempre ha habido mujeres muy “masculinas” en sus gustos y aspiraciones. Incluso en la Alemania nacionalsocialista hubo este tipo de mujeres, pero las leyes del Estado no impedían su desarrollo  vocacional, sino que se dirigían a la gran mayoría de las mujeres del pueblo. Lo que al Estado interesaba es conseguir  que el trabajo de la mujer que necesitaba o quería trabajar fuera de casa fuera compatible con el cuidado de su hogar y de sus hijos. El esfuerzo legal de la política laboral del NS iba encaminado a hacer lo menos duro posible el trabajo de las mujeres empleadas en fábricas, talleres, laboratorios que no podían prescindir de su sueldo pero también querían tener una vida familiar.

También hay que tener en cuenta que en la Alemania nacionalsocialista el trabajo era considerado como un honor y un servicio hacia la comunidad popular, y por consiguiente no se valoraban los distintos tipos de trabajos como dignos o indignos, sino que se valoraban como necesarios o inútil. También se consideraban una clase de trabajos más adecuados para hombres o para mujeres, en función de las característica psicosomáticas de cada sexo.  En la legislación laboral y en la asignación salarial se tenía en cuenta la condición de padre o de madre del trabajador.

Secularmente la mujer se ha encargado del cuidado de la casa y de los hijos mientras  el hombre se ocupaba de la caza, de la guerra; hoy diríamos, de traer la comida y de la seguridad de la familia.

Los pueblos y naciones de etnias o razas caucásicas o europeas siempre han protegido a la mujer evitando que ejerciera los trabajos más peligrosos para su salud e integridad física, lo cual es una manera de proteger el futuro de la comunidad. En la actualidad la mujer puede trabajar en lo que quiera y a veces se ve obligada a realizar tareas agotadoras, lo cual va en perjuicio de su posible vocación maternal. Hemos llegado, en el siglo XXI a la situación dramática ó jocosa, según se mire, de que la mujer que quiere quedarse en casa no puede y la que puede no quiere.

16.-  Sería muy deseable que las mujeres madres de familia tuvieran mucho tiempo disponible para, durante su juventud, poder educarse en temas muy diversos, adquirir una cultura muy amplia, para en su momento poder educar eficientemente a sus hijos. Por otra parte, una mujer con amplios conocimientos no sólo utilitarios en el hacer doméstico, sino también en cuanto formación humanística, artística, etc.,  estaría siempre en condiciones de formar una familia unida y más estable.

Los esfuerzos de la sociedad no deben fomentar expulsar del hogar a la mujer; más bien debería esforzarse en que el marido sea más amante de la vida familiar y no dedique todo su tiempo al trabajo, los negocios o el bar…

Por supuesto que el marido debe trabajar para mantener el hogar y su familia, pero también debe saber repartir el tiempo sobrante en dedicación a los amigos, deporte, aficiones artísticas, culturales o de amor a las excursiones campestres, senderismo, montañismo, etc. Y las personas con sentimientos más cívicos incluso buscarían tiempo para realizar servicios sociales, tales como ayudas a los ancianos, huérfanos, etc.

17.-  Richard Wagner decía, como denuncia, que el hombre moderno tiene como dios al dinero y como religión la usura.

Por eso, es necesario, si queremos superar nuestra sociedad decadente, desarrollar actividades y trabajos altruistas y desinteresados. Tenemos que tener presente la idea de servicio y un sentimiento de solidaridad nacional y popular; sentirnos miembros  –no sólo ciudadanos—de una Patria grande  encarnada en una historia milenaria.

18.-  Un dicho hindú decía que todo hombre ó mujer, durante su estancia en la Tierra, debería hacer tres cosas: plantar un árbol, escribir (o leer) un libro y tener un hijo. En la Germania tradicional se decía que la mujer centraba su vida en tres ejes: la fe, la cultura y los hijos. Lo cual dio lugar al trilema de las tres K: (Kirche, Kultur und Kinder).

Es evidente que son las madres quienes transmiten la fe y las oraciones a sus hijos en la primera infancia. Fue el trabajo y tesón de las mujeres alemanas –pues muchísimos de sus hombres, maridos e hijos y hermanos habián muerto en la guerra—las que participaron, con su fe en Dios y en la esperanza en reconstruir la nación en ruinas, en la vuelta a una normalidad relativa después de la catastrófica derrota militar en 1945. Sin voluntad y fe habría sido imposible una reconstrucción de ciudades arrasadas por millones de toneladas de bombas, desde el día siguiente a la terminación de la guerra.

Los adversarios a la educación cristiana de los hijos también procuran que éstos no crean en Papá Noel o en los Tres Reyes Magos, argumentando que no deben llenar las mentes infantiles con fantasías. Parece un chiste, porque resulta  que, muy abundantemente y constantemente, el cine, la televisión, la prensa y el teatro y todos los medios de propaganda de ideas, están llenos de fantasías cuando no de mentiras y falsedades sobre la historia reciente y sobre el acontecer diario, con el fin deliberado de condicionar el modo de pensar  de los ciudadanos y asi lograr que voten lo que lo poderes mundiales imponen.

19.- Los conceptos de espacio infinito, de vida eterna, de la “nada” son conceptos que escapan a nuestro razonamiento. No son susceptibles de estudios o de análisis porque sobrepasan a nuestra capacidad racional. Decía el filósofo Berard Shaw “no entender por qué los hombres que creen en los electrones se consideran menos crédulos que los que creen en los ángeles”.

Lo que viene a significar que es tan difícil creer en una interpretación materialista del mundo como en una explicación religiosa.  En resumen, todo se reduce a dos posibilidades: o creemos en algo –el infinito, la vida eterna—o no creemos en nada…

y ambas posibilidades escapan a nuestro conocimiento; por lo cual resulta más positivo creer en algo que en nada.

Para mí, lo más maravilloso del Universo no son los misterios del Infinito y la Eternidad; me admiran más los sentimientos de bondad, heroísmo, abnegación, amistad, sacrificio y tantos otros que parecen actuar contra el instinto de conservación y contra nuestro egoísmo innato.  Cuando era muy joven llegué a pensar que el misterio estaba no tanto en la existencia de un Ser capaz de crear al hombre físico, sino en haber creado a un hombre espiritual, capaz a su vez, de crear, por ejemplo, el preludio de Lohengrin.

Un hombre, que normalmente se aferra a la vida con toda su fuerza, en determinados casos y circunstancias, da su vida por una causa noble, incluso si cree que  no hay otra vida más allá de la vida terrenal. Este gesto de autoinmolación, de la muerte del héroe, sólo se explica porque existe el Amor, en su sentido más amplio, como un misterio más de la Creación. El amor humano a Dios es sublime y según dicen los teólogos Dios mismo es Amor.

20.- Está claro que la importancia de la religión es fundamental para la vitalidad de los pueblos. La identificación del hombre con Dios da cohesión

solidaria a los ciudadanos y a los estamentos, regiones y clases sociales. Sin embargo, en los regímenes laicistas basados en un liberalismo que excluye cualquier fe religiosa o política, se propaga el agnosticismo e incluso el ateísmo.

20 .- En la Alemania del III Reich se logró construir lo que se llamó “Volksgemeinschaft” (“Comunidad popular”), que es, como define Roger Bonnard en su obra “El Derecho y el Estado en la Doctrina Nacionalsocialista”, punto de partida del sistema político del NS, centro de la organización política. La noción de “Volk” no es una noción jurídica sino una noción étnica. En este intento de crear la Volksgemeinschaft, la aportación femenina fue fundamental. La muchacha de la ciudad aprendía a conocer el mundo rural, la naturaleza y los animales.

Respecto a la atención por parte del Estado a la salud de las mujeres, el Dr. Goebbels decía: “si la mujer es sana, entonces también el pueblo es sano”, pues el NS no sólo se preocupaba de la salud física de la mujer, sino también de la salud psíquica y espiritual.

21.-  Hoy parece anticuado besar la mano de una dama, cederle el paso o mostrar cualquier tipo de deferencia hacia ella. El NS procuró trasladar al plano de la política el esa deferencia que tenía con la mujer en el trato personal. Es más, el NS era la versión política  del movimiento artístico llamado romanticismo. El hombre europeo siempre ha dedicado a la mujer un trato caballeresco. Todo lo contrario que otras razas que, a menudo, han adjudicado a las mujeres las tareas más duras o desagradables.  El hombre blanco se caracteriza por pensar: “Como soy más fuerte, debo proteger o defender al débil.” Es de esperar que ese trato caballeresco y de respeto hacia la mujer volverá a producirse en el mundo blanco u occidental.

Las épocas como la nuestra, no son más que anécdotas que con la perspectiva de los milenios venideros, no tienen ninguna importancia.

El sol rojo de la Santa Rusia

17 octubre, 2015

sábado, 17 de octubre de 2015

El sol rojo de la Santa Rusia

por Isidro Juan Palacios – Debats, Verano 2004 –

La profunda crisis que atenaza a Rusia es el resultado de una encrucijada en la que aún hoy se debate el país de los eslavos. Raíces étnicas, culturales y religiosas, por un lado; el recuerdo un tanto ya debilitado de los mejores años del comunismo, por el otro; y una cada vez más fuerte y oficializada “tentación occidental” al estilo de Pedro el Grande, constituyen las tendencias principales del problema. El clima ruso sigue inmerso en una tempestad de las estepas que no cesa. Todo aquí parece seguir siendo apocalíptico. El equilibrio es difícil y la lucha por el poder persiste, en medio de tristezas, desmotivaciones generales y conflictividad organizada, sin olvidar, claro, las proféticas esperanzas. En Rusia todos saben que algo sigue hundiéndose, aunque asimismo hay algo que renace.

  • Rusia, hoy como ayer, sigue debatiéndose entre la memoria de san Vladimir y la Santa Rusia, y la de Pedro el Grande, el primer monarca ruso ilustrado y occidentalista.
  • Para que exista Rusia –según Boris Godunov– es preciso que se den dos factores esenciales e imprescindibles: la Ortodoxia y el Zar.
  • Rusia une Oriente y Occidente, de hecho es el único que representa el nombre de todo un continente simbólico: Eurasia, naciente, curso y ocaso del sol.
  • ¿Por qué la aparición de Fátima insistió tanto en la consagración de Rusia y por qué cinco Papas de la Iglesia de Roma se negaron a hacerlo?
  • El martirio y las zozobras por las que ha pasado recientemente Rusia tendrían que ver con un destino misterioso que el país de los eslavos tendrá que desempeñar en el futuro.
  • “Pienso que Rusia, que ha abierto las puertas del infierno al mundo, es la única capaz de poder cerrarlas” – escribe Solzhenitsin. Occidente no puede hacerlo: “todo el orbe está debilitado por la prosperidad y… pronto perecerá… las manos para vencer el infierno vendrán del Oriente eslavo. Para la historia… Rusia es un país clave”.

El caso ruso actual es semejante al que Occidente vive ya, aunque su bienestar le ciegue y no le permita ver ni el estado en que se encuentra y ni la nocividad que su civilización extiende. Europa, tanto al este como al oeste, decae, en la escasez o en el bienestar actuales.

Rusia termina de salir ahora de un periodo largo en el que su característica principal, desde el punto de vista de la cultura, ha consistido en ser infiel a su propia identidad, a su ser más profundo. Primero tímidamente con la reforma ilustrada de Pedro el Grande y luego, más tarde, sin prejuicios ni respeto alguno, con la Revolución y el Estado soviético. Aquellos fueron los años de su impostura. En estos momentos, enfrentando ahora su propia crisis, Rusia se encuentra en un caos incierto, en un nuevo interregno donde las fuerzas chocan, ante una disyuntiva, en una encrucijada de caminos, sin centro, sin seguridad, delante de la imperiosa necesidad de abordar otra vez su destino o perecer. Eso es, ineludiblemente, lo que le sucede al que ha perdido un cierto orden, sea un país entero o un simple ser humano.

En situaciones como la descrita surge siempre la misma cuestión, siendo muchos los que se hacen el mismo planteamiento. Cuando suena la hora de la confusión, cuando la sensación reinante es la de estar literalmente perdidos, los pueblos y sus dirigentes, todos, acaban por sentir la necesidad de volver a sus orígenes más firmes, hacia aquello que un día les diera su raíz más genuina y su seguridad más fuerte, como en la historia evangélica del hijo pródigo. La respuesta en Rusia a este reto tiene urgencia, como igualmente a este lado de Europa, aunque todavía aquí para la mayoría no haya sonado la hora apremiante. No obstante, vendrá para todos tarde o temprano.

En el país de los eslavos, hasta los ex soviéticos saben cuál es la cuna rusa; y Yeltsin dio muestras de saberlo al ordenar de inmediato la restauración del viejo escudo de los zares como enseña nacional, amén de aliarse de nuevo con la Iglesia ortodoxa y de peregrinar a San Petesburgo (la antigua Leningrado) para decir desde esa ciudad emblema –desde donde emergiera la traición de la Duma y la revuelta soviética– que en el nombre recuperado de Rusia no habría más “revoluciones” como la sacudida de los últimos setenta años. Sin embargo, con ser esto mucho para unos y para otros, no parece ser suficiente, porque el dilema que persiste no se resuelve del todo con la escenificación de algún que otro gesto político espectacular. El problema requiere, claro está, tomas de postura más hondas y significativas. Con ello brota una nueva inquietud, porque una de esas puertas por dónde quiere volver Rusia en clave restauradora la expuso con claridad Yeltsin en la era post soviética y, por lo que parece, la mantiene el actual presidente Putin. Según tales preferencias actuales, la tendencia gubernamental se decanta hacia el despertar del espíritu de Pedro I el Grande (1672 – 1725), el zar que terminó violentamente con muchas tradiciones rusas. Despertarlo y afianzarlo sería esa política.

Pedro el Grande, el fundador de San Petesburgo, la nueva capital del imperio, no rompía con todo, es verdad, no arrasaba todas las esencias rusas, pero sí, como se ha reconocido, una buena parte de ellas. Desde dentro, quienes en esa época enarbolaron la causa de lo genuinamente ruso oponiéndose a las reformas –entre los cuales estaba el zarevich Alexei Petrovich, hijo de Pedro I– afirmaban que aquella “modernización” no significaba otra cosa que el “principio del fin” de la Santa Rusia. No les faltaba razón1.

La pregunta, por consiguiente, ha sido formulada. ¿Dónde están y cuáles son esas esencias capaces de sacar a Rusia de su situación presente?

La esencia rusa

El día en que Iván el Terrible anunciaba a los nobles boyardos, miembros de la Duma (la cámara de los representantes), su deseo de abandonar el trono y retirarse a un monasterio para el resto de sus días, a fin de purgar allí sus muchísimos pecados, el joven Boris Godunov tomaba por primera vez la palabra ante tan notable asamblea.

–“Sin Zar no hay Rusia”– les dijo. No fue una afirmación sorprendente, pero todos lo escucharon en silencio… Y abundó en esas palabras, sobre todo para nosotros, que se las íbamos a escuchar hoy a través de Vladimir Volkoff, uno de esos escritores rusos que aún siguen viviendo en París.

–“Para que exista Rusia –siguió el joven Boris– se necesitan dos cosas: la Ortodoxia y el Zar. Por tanto, para que Rusia exista, lo único realmente imprescindible es el Zar.”

Desde que Rusia se quedó sin zar, su alma no podía morir, pero ha vivido casi setenta años del siglo XX encadenada, desde 1917 a 1985. El espíritu ruso fue sacado de la tierra y encadenado. Durante todos estos años, el símbolo de esta adversidad ha sido, sin duda, la momia de Lenin, una inmortalidad simulada, un cuerpo sin vida que la ciencia ha sabido mantener “vivo”, presente, con magistral orgullo, y que el poder soviético situó en el centro justo, y no por casualidad, en el centro ortodoxo del Kremlin moscovita, esa “sacramentalidad de la presencia entre murallas”. Por eso, la pretensión de quienes en Rusia pidieron que los restos de Vladimir Ilich Ulianov -Lenin- fueran trasladados a un cementerio de Leningrado, hoy de nuevo San Petesburgo –como el dirigente soviético dispusiera en su testamento–, y allí dejados junto a los de su madre habla por sí sola.

Situados, pues, ante la clave del despertar y del destino de Rusia, ante la reanimación de sus raíces, el renacimiento ruso se encuentra no únicamente ante el problema del estado de su ser atrofiado, sino ante el señuelo, la ilusión de un Occidente que, eufórico aún, ha reaparecido ante las miradas del Este con la fuerza de un imán. Frente a esa alternativa, sin abstracciones, se levantan (insistimos) los semblantes de dos figuras, de dos zares contrapuestos. San Vladimir, en quien se reúnen las vertientes paganas y cristianas de todas las Rusias, y el ya nombrado Pedro el Grande, el primer monarca ilustrado y occidentalista ruso, padre de la primera decadencia eslava, a la postre emprendida en la última década del siglo XVII.

Es cierto que algunos rusos, sobre todo habitantes de las agitadas y todavía precarias urbes, suspiran por nuestro agónico mundo occidental, por su no tan saludable progreso, más bien enfermizo, por su falseado gigantismo bastante ya cristalizado; otros, empero, la inmensa mayoría de los pueblos rusos, buscan en sí mismos y rehacen su memoria. En esta última corriente, se halla en sintonía la Iglesia ortodoxa, así como una buena riada de escritores, entre los que sobrenadan Solzhenitsin, el mencionado Volkoff o Guenadi Chimanov quien, citado por Yanov, escribe: “Ha habido demasiado sufrimiento en Rusia, y Dios no permitirá que este sufrimiento termine en la grotesca y mezquina nulidad democrática”. Claro que es innecesario decir que tanto esta expresión, como el trasfondo que se está moviendo, trasvasa las especulaciones puramente secularizadas de la política o de la economía, para entrar así, en la urdimbre más sutil, permanente, prístina y escondida de Rusia.

Por lo que respecta a quien esto escribe, afortunadamente le tocó vivir en la evocación de la principal efeméride rusa hace ya unos cuantos años, aquí, en España. Se iba a conmemorar el bautismo de Rusia en su día más señalado: el de los mil años. Por entonces tenía yo algunos amigos rusos, blancos y ortodoxos, con los que me fui encontrando entre las brumas de su exilio. Todavía los conservo sin excepción, aunque alguno ya esté muerto. El más joven de ellos, que se encargaba de coordinar los actos del milenario y de dar forma al Comité de los Actos Conmemorativos, me invitó a participar. Apuntaron mi nombre junto al del heredero del trono de Rusia, el gran duque Vladimir, al del Rey Simeón de los búlgaros, al del arcipreste griego padre Dimitris Tsiamparlis, al del profesor en filología y antiguo jefe del gobierno ruso en el exilio suizo Rurik de Kotzebue, al de Lucía Seslavin, y al lado de los hermanos Eugenio y Nikolai de Dobrynine.

Había nacido toda esta historia en el año 988 o (según cree Volkoff) en el 989 de Nuestro Señor, en la que un príncipe pagano, nórdico, varego o vikingo, de nombre Vladimir, se convierte al cristianismo. Enseguida, también sus nobles y su pueblo, inmersos en las aguas sagradas del río Dniéper, reciben el bautismo. Por este gesto y por los otros que le siguieron durante el resto de su vida, Vladimir –conocido por la tradición como Sol Hermoso o Sol Rojo– recibiría además, por parte de la Iglesia, el título de Santo o Ravnoapostolny, El Igual a los Apóstoles. De él me habló, como jamás ningún libro podría haberlo hecho, Rurik de Kotzebue, un fiel y disidente ruso blanco por cuya amistad entendí la entraña de la Ortodoxia, el misterio cautivador de la vieja Rus’ de Kiev luego Rusia, de Eurasia, de los iconos y del zar, cuya fotografía tenía dedicada, ya un poco amarillenta y encuadrada en terciopelo rojo invernal con el águila bicéfala plateada del Imperio. Ya anciano, no murió hasta que hubo celebrado el milenario de la conversión de Rusia. Puedo verle todavía, pues lo recuerdo, de pie, en el centro de la nave de la pequeña iglesia ortodoxa de los santos Andrés y Demetrio, en la calle Nicaragua de Madrid, emocionado, con voz vibrante, pero serena, hablándonos de san Vladimir y del cristianismo ruso.

Fátima y Rusia

Hay, además de este fundacional bautismo milenario, otro detalle más reciente, harto singular, que durante casi todo el siglo pasado concitó un buen caudal de especulaciones.

En la misma fecha de 1917, en la que se iniciaba la Revolución soviética, en uno de los confines de Eurasia, en las antípodas de Rusia, se aparecería la Virgen de Fátima. No fue sólo una extraña coincidencia. La relación entre ambos acontecimientos revela el signo de algo más hondo: descubre la misión escatológica de la Virgen como sello en el final de los tiempos y el destino en ellos de la Rusia cristiana. Cuando en Fátima, en una de las partes de su secreto, la aparición anuncia a los tres niños pastores que vendrá “a pedir la consagración de Rusia” a su Inmaculado Corazón, el mensaje contempla el advenimiento del comunismo y su posterior extensión en aquel país y más allá de sus fronteras, la suerte de un rey y el desencadenamiento de la II Guerra Mundial, ésta aún “peor” que la anterior. Aunque parezca extraño, el propósito de la aparición no estaba en ahorrarle a Rusia su calvario (el triunfo de los soviet, el martirio de los blancos con la familia real y su monarca a la cabeza). En consonancia con la comprensión cristiana de la vida nada ni nadie resucita a un estado superior de existencia, ni asume la gloria de su condición heroica, si antes no se sacrifica o es sacrificado y muere. La muerte, por tanto, tarde o temprano tendría que venir a ser para Rusia la garantía de su posterior resurgir y el broche de dolor que el país blanco iba a pasar como prueba de la santidad en la que tanto había insistido en sus largos lustros de tradiciones, así como un certificado de la asunción con todas las de la ley de una misión escatológica elegida para ella entre los demás pueblos. Rusia creía sin rechistar en todo eso.

Sí el mensaje de Fátima fue así de duro para Rusia, ese mismo mensaje pretendió en cambio evitar la II Guerra Mundial. Para frenar su desencadenamiento, en el llamado segundo secreto (en realidad no fue más que uno fraccionado en tres partes), pidió la consagración de Rusia… ¿Quería el plan divino que Alemania no fuera destruida, que los pueblos de Europa no padecieran tan cruel e indiscriminada laminación?; y, consecuentemente, ¿buscaba que el Occidente materialista, aliado con el ateísmo del Este, no extendiera sus fronteras más de lo debido, cercando y confinando a la Iglesia católica a sus cuarteles de invierno, hasta convertirla en una religión “muerta”, inoperante, espectral, y que no llegara este Occidente triunfante y devorador hasta donde ha llegado (globalización, biotecnología, más guerras, contaminación…)? ¿Pretendía el Cielo allanar los caminos para que Alemania y Rusia se encontraran un día en el punto de encuentro común de la Tradición hiperbórea primordial, y ambas con Roma, a través de la “consagración” que la Virgen indirectamente le pedía al Papa?

Una “Nueva Edad Media” se delineaba tal vez con todo ello, con estas preguntas que afloran del misterioso mensaje. Quedaban dibujados sus contornos, pero con el suceder de los acontecimientos aquellos se han difuminado por la acción de estos hasta casi oscurecerse. No obstante, siguen ahí. Y una nueva Edad Media significa que las raíces de un paganismo inmortal –el mismo que acogió el cristianismo– acabarían imbricándose con la nueva religión cristiana llegada de Oriente, uniéndose esas raíces, como en Puente Milvio, cuando un general romano nombrado Constantino hiciera situar las cruces sobre el lábaro de sus legiones, como cuenta la leyenda; o como a su manera hiciera el celtismo cristiano o el cristianismo celta; o como sucediera en el Dniéper, donde un príncipe vikingo de la estirpe de Rurik sumergiera en las aguas de la muerte y resurrección la paganía de los suyos para hacerla resurgir cristiana. Una nueva Edad Media, esta vez de paz verdadera, como la del Santo Grial, en la que paganismo y cristianismo podrían llegar a sentir la hermandad entre sí y con todo lo creado, con los animales y las plantas, con los hijos del Islam y con todos los orientales de las tierras del tigre, del dragón y del cinabrio. Una hermandad que al menos consiguiera no volverse a pelear jamás por el dominio del mundo, ni por otras causas, cualquiera que estas fueran. Un nueva Edad Media prefigurada en el verdadero sentido de Eurasia unida, no quebrada por fisuras en la tierra o en el cielo, en sus colores: blanco, rojo y negro, en sus puntos cardinales cruzados: Norte y Sur, Este y Oeste; un mapa alzado y bendecido por aquella Dama clara y luminosa de la Paz, aquella señal celeste llamada Fátima: la Theotokos –o Madre de Dios– y Madre de todo lo viviente, Soberana Doncella; ¡Fátima! no por casualidad el nombre de recuerdo tan amado también para el último de los Profetas, Mahoma. Una nueva Edad Media real, amante y sabia al estilo alfonsí, presentida asimismo por el ruso Nicolás Berdiaev a principios del siglo XX, y sintetizada así por Volkoff a la salida de una conferencia en París, como me contara el diplomático Félix Valdés, gran amigo y gran conocedor de Rusia. Extrañado Valdés por cómo había hablado Volkoff del antiguo paganismo ruso, siendo este escritor ortodoxo, al terminar no resistió la tentación de preguntarle. El escritor le respondió: “Es que no se es un buen cristiano si uno no es un buen pagano, y no se es buen pagano si uno no es buen cristiano.”

Retomando pues el hilo, Rusia, en consonancia con el mensaje divino de Fátima (de este modo se confesaba esta aparición), tendría, sí, que sufrir, padecer el martirio, pasar por la temible prueba doliente; pero bajo ningún concepto ser destruida, eliminada, deshecha, borrada del mapa de los destinos ulteriores. Por eso, en lo que parecía más evidente desde este lado europeo, Hitler, los alemanes y sus aliados europeos se equivocaron en sus planes de guerra contra Rusia, una guerra que, por otra parte, aparecía bendecida incluso por la Iglesia europea de Roma. Desde este lado, al parecer todos desearon sin rodeos la invasión, el saqueo, la partición y desaparición de la Rusia soviética, lo que llevaba implícito la invasión, el saqueo, la partición y desaparición de la Santa Rusia. Pero la Virgen de Fátima, por el contrario, hablaba de otra cosa, deseaba que el Papa de Roma consagrara el martirio ruso, de suerte que el comunismo no tardaría así en caer, terminando su Inmaculado Corazón por triunfar. Conforme a esta celestial profecía, Rusia tendría que ser preservada a toda costa. Hitler, en cambio, que no quería una nueva guerra con las potencias occidentales para la que sí parecía estar legitimado por la declaración de guerra de éstas contra Alemania, soñaba desde antes de ser Canciller, y con él muchos otros, con crearse un imperio en el Este para Alemania a costa de Rusia (que luego, tras la victoria de la campaña rusa, tenía asimismo la intención de repartir porciones con sus aliados europeos). Ya fuera como dice el historiador Carlos Caballero, para quien el comunismo era sólo “una coartada”, justificada sin duda por su amenaza, pero una coartada en los planes alemanes a fin de cuentas; o ya fuera, como ha asegurado el filósofo Gadamer, una guerra defensiva de carácter preventivo o anticipatorio frente al poder expansivo soviético, la guerra de Europa contra Rusia estaba vetada desde cualquier ángulo que se planteara. Por consiguiente, el proyecto era más que peligroso, sencillamente era una condena para quien se atreviera a llevar sus tropas demasiado lejos. La razón vuelve a repetirse, insistimos: aquella invasión implicaba la aniquilación no sólo de la visible y usurpada soberanía rusa, ahora soviética, sino la disipación de la otra Soberanía, ésta ahora invisible, que aún seguía viviendo, pues como veremos, en el abolido trono imperial, eclipsado, tras la abdicación y asesinato del zar y de toda su familia, había ahora ocupado el sitial, acaso provisionalmente, acaso siempre había estado ahí un personaje demasiado –diríamos– importante y… poderoso, como más adelante veremos. Con lo cual, Hitler y su coalición europea, incluida en ella de forma callada el Vaticano, venían a contravenir los extraños y oscurecidos planes divinos. Jugaron todos peligrosamente y, por esa causa que la razón no entiende, estos terminaron cayendo con su caudillo a la cabeza2.

En 1925, mediante una locución privada, Lucia, la vidente de Fátima, recibe de la Virgen su primera indicación para que revelara a la jerarquía católica del Vaticano la segunda parte del secreto. Reiterará la petición en 1929; sin embargo, Pío XI no le consagra Rusia y la guerra estallará (contra lo previsto) en 1939 y Rusia será atacada (conforme a lo previsto) en 1941.

¿Por qué los cinco primeros Papas que conocieron el secreto de Fátima consecutivamente se negaron o anduvieron remisos a la hora de acceder a la consagración de Rusia pedida por la Virgen blanca, hiperbórea? ¿Por qué la Iglesia latina de Occidente no le consagraba Rusia al Inmaculado Corazón de María? ¿Suponía este gesto que Roma se doblegaba ante el cristianismo ruso y oriental, no cambiante y más fiel a sus orígenes –ortodoxos– que el occidental, pero considerado “herético” por el Vaticano? No es el propósito de este artículo afrontar directamente estas preguntas. Únicamente son un indicio en los inconfesables repliegues de todo este laberinto, porque, en efecto, Roma tampoco parecía llorar lo suficiente por la destrucción de Rusia, tal vez porque con la derrota de la Rusia comunista en la guerra que se avecinaba, la Iglesia católica también soñara en su fuero interno con el eclipse de la Santa Rusia ortodoxa y zarista. ¿Conjeturas? De ser ciertas, sin duda unos y otros eran planes humanos que chocaban frontalmente con el contenido del mensaje de Fátima, que todos parecían no querer oír. Por el contrario, a la misteriosa aparición parecía gustarle la Santa Rusia tal como era. He aquí un indicio entre muchos: el ángel que precedió a la aparición de Cova da Iría, en Portugal, enseñó a rezar a los tres niños pastores de Fátima con la cabeza en el suelo, igual a como han hecho siempre los rusos, besando el suelo como muestra de humildad; y curiosamente, el Papa que por fin hizo la consagración pedida por la aparición –me refiero a Juan Pablo II, el sexto de los pontífices que conocieron el secreto– ha venido mostrando este mismo ademán como fórmula de salutación a los cien países que ha visitado durante su reinado.

Pero lamentablemente la consagración de Juan Pablo II llegaba tarde. En las fechas en que ésta se había pedido a los hombres de la Iglesia, es materia de fe que la II Guerra Mundial se hubiera evitado y el comunismo no hubiera tardado en ceder, por los mismos caminos misteriosos en que más tarde cedió. Mas al quedar por entonces obstaculizado el propósito, Europa, ni se ahorró la guerra ni se acortaron tampoco pacíficamente los tiempos de vida del comunismo soviético con toda su amargura. Tal y como sucedería más tarde… En efecto, de entre los Papas, fue finalmente Juan Pablo II quien llevó a cabo la consagración pendiente, y la llevó a cabo “casi” al pie de la letra, sin subterfugios. Semejante cosa sucedió el 25 de marzo de 1984 (cuatro años antes del milenario ruso). No estaba mal el presente. Y, atención, un año después de la mencionada consagración nacía la Perestroika con Gorbachov. ¿Coincidencias?

Aunque Rusia había pasado un largo invierno de ateísmo y persecución religiosa, las semillas de su cristiandad permanecían aún vivas en ella. François Maistre nos ha contado (Punto y Coma, 10. 1988) que el propio Breznev se quejaba todavía ante el Comité Central del Partido: “¿¡Qué ocurre camaradas!? ¿¡En qué siglo vivimos!? ¿¡Antes o después de la revolución!?”. Le obsesionaba no ver a su alrededor más que campanas y, lo que aún era peor, oír sus tañidos. Era así que el calor del sol interno –la Ortodoxia– y el calor del sol lejano –Fátima– iban a propiciar en Rusia el tiempo de su resurgir, el tiempo de su milenario. (Era una señora vestida de blanco más brillante que el sol, esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina…).

¿Es posible el retorno del Zar?

¿Retornará el zar al trono de todas las Rusias? Por el momento, se ha restablecido ya su enseña, el águila bicéfala con el escudo de san Jorge en el centro.

El principio y fin de la Primera Roma –la de Occidente– fue marcado con un solo nombre, el de Rómulo. La Segunda Roma –Bizancio– fue fundada por Constantino (el Grande) y cuando, siglos después, reinaba otro Constantino (Paleólogo), cayó ésta bajo el poder de los turcos otomanos, dándose por concluido el Imperio de Constantinopla, en 1453. La Iglesia latina también se encuentra inmersa en esta tradición. Alude a ella la profecía de San Malaquías diciendo que el último Papa de la Iglesia romana se llamará asimismo Pedro, igual que el primero según la leyenda. En el ciclo ruso todo parecía haber sido también cerrado. Vladimir se llamaba el fundador de la cristiandad rusa y Vladimir (Lenin) se llamó el encargado de sepultarla. Desde esta perspectiva todo aquí habría igualmente concluido. Pero hay en el caso ruso, en el de la Tercera (o Cuarta) Roma, una diferencia con respecto a las otras: entre Rómulo y Rómulo, Constantino y Constantino, Pedro y Pedro hay o habría cierta concordancia en cuanto a la continuidad (pues quien cerraba el ciclo no deseaba hacerlo y no estaba dividido contra sí mismo); en cambio, entre el varego san Vladimir, el “rojo”, y Vladimir Lenin, también el “rojo”, hay una contraposición, pues el segundo quería a todas luces abolir la obra del primero. Por eso, en el caso ruso puede admitirse un retoque o variante, siendo semejante al mito cristiano en el sentido de que a la muerte le sigue una resurrección, como la acontecida con el fundador del cristianismo. Aquí residiría la diferencia rusa y su esperanza, en la que siguen creyendo muchos ortodoxos. Por consiguiente, para Rusia, como han pensado Dostoievski y otros, estaría escrito un paralelo igual al que ha vivido y todavía vivirá la propia era cristiana, que nació (y renacerá) con el sacrificio y resurrección de Cristo, reabriéndose sobre su sepulcro (el mundo profano y la modernidad) a un nuevo Cielo y a una nueva Tierra, con su segunda venida. Además, al tema simbólico del nombre hay que añadirle algo más. Sin olvidar que Vladimir era el príncipe vikingo que hizo bautizar a la primitiva Rus’, y que otro Vladimir (Lenin) quiso acabar con la era cristiana de los eslavos, esto es, matarla; no obstante –y aquí ese otro detalle curioso que hace girar el discurso–, Vladimir se llamaba asimismo el Gran Duque heredero de la Santa Rusia en el exilio en el año (1988) en que las tierras rusas recordaban, conmemoraban, festejaban su Imperio de los Mil Años cristianos con el bautismo. Sea, ya que si ahora no perdemos de vista lo que significa el bautizo entre los sacramentos de la Iglesia y el sumergimiento y emergencia en las aguas en el simbolismo sagrado tradicional: una resurrección tras el ahogo de la muerte, el pueblo que en esta época va a resurgir de su sepultura o de su muerte es el ruso. Aunque para ello hubiera que dar todavía un paso adelante. El mausoleo sin alma representado por la momia de Lenin, el antizar yacente del Kremlin, tendría que ser removido de aquella plaza sagrada que con su situación central todavía neutraliza. De nada iba a servir, pues, que Yeltsin abrazara al Patriarca de Moscú por un lado y por el otro presidiera el desfile conmemorativo de la victoria soviética desde ese mismo mausoleo momificado, donde la inmortalidad estaba prisionera. En tanto este marco titubeante y ambiguo permaneciera el caos actual ruso seguirá presidiendo la vida en sus tierras, hasta que tal estado de vacilación no quede resuelto con una toma de decisión acertada.

Más arriba he señalado algo que es preciso ahora explicar. ¿Qué había sucedido en el trono del zar tras el asesinato de la familia imperial? Otra de las encrucijadas en el misterio del milenio. Veamos. En marzo de 1917 se desata la revolución liberal de Kerensky, quien, apoyado por la Duma y por algunos miembros resentidos de la nobleza, como el príncipe Galitsin, desea la extinción de la monarquía, a la vez que incita al asesinato del zar comparándose con Bruto. Nicolás II, el día 15 del mencionado mes, abdica en la localidad de Pskov, entre bosques y pantanos. Los generales que le acompañan en ese momento se santiguan. El Ungido, el rey-santo, se prepara para el martirio. Y a él le seguirán también su mujer (Alejandra), sus cinco hijos (Olga, Maria, Tatiana, Anastasia y el zarevich Alexis), y muchos otros. “¡Guárdate de los Idus de marzo, oh César!”

Rasputin le había profetizado al monarca: “Amigo querido. Vuelvo a repetírtelo una vez más: una nube amenazadora se cierne sobre Rusia… Todo es oscuro, sin el menor atisbo de luz. Un mar de lágrimas; mar sin límites… Sangre, horror indescriptible…” Pero el zar de la Tercera Roma (o de la Cuarta, según se mire) siguió adelante, como aquel Julio César de la Primera, hacia la aceptación de la muerte. Para Nicolás II, todo empezó en Dno, en la estación ferroviaria de Petrogrado, donde el tren del zar fue desviado de su itinerario. ¿Acaso Dno no quiere decir fondo, abismo? Desde ahí, por tres etapas –como tres caídas– pasó el zar con su familia y leales hasta el final. El nombre de las estaciones: Tsarskoie-Selo, Tobolsk y Ekaterinenburg. Algunos testigos dijeron luego que el pueblo campesino, fiel y ortodoxo, se arrodillaba al paso de su emperador.

Con la abdicación, la toma del poder por Kerensky y la Gran Guerra europea (primer capítulo de la mundial) como telón de fondo, estalla la guerra civil y triunfa la Revolución soviética en octubre de 1917, el mismo mes en que se produce la última aparición de la Virgen del Rosario en Fátima. Desde Moscú parte el telegrama ordenando el asesinato de la familia imperial y su séquito; lo firman Yakov Sverdlov y, a la derecha del documento, Lenin, como bastantes años después quedó demostrado.

“Veo una gran cruz en Ekaterinenburg” –había augurado ya el santo ortodoxo Juan de Kronstad (1829-1909). Fue allí, en Siberia, en la tierra más virginal, originaria y apartada del mundo, en los grandes bosques del planeta. No en vano, Alexander Solzhenitsin ha escrito en Vivir sin vergüenza: “Siberia y el Septentrión son nuestra esperanza, nuestra reserva”. ¿Nuestra resurrección?

Se les fusiló en la casa del ingeniero Ipatiev, en Ekaterinenburg, la noche del 16 al 17 de julio de 1918. Pero un poco antes de esto, tal vez días o semanas, sobre el itinerario de sus prisiones, unos breves versos, atribuidos a la gran-duquesa Olga (la hija mayor de Nicolás y Alejandra), ignoraban la distancia. Copiamos algunos gracias a la traducción hecha al castellano por Rurik de Kotzebue. Dicen así:

Reina del Cielo y de la Tierra, / Consoladora de los afligidos, / escucha la oración de los pecadores: / La Santa Rusia –Tu morada luminosa– / está en vísperas de perecer. / Te invocamos, Protectora nuestra. / No conocemos ninguna otra. / Oh, no abandones a Tus hijos. / Concede la esperanza a los que sufren. / Pon tu mirada / En nuestras lágrimas y martirio / (…) Danos la fuerza, oh Dios de la Verdad, / de perdonar el crimen de nuestro prójimo / y de aceptar con dulzura / nuestra pesada cruz ensangrentada / (…) Al borde de la tumba, / infunde a los labios de Tus siervos / la fuerza sobrehumana / de rezar humildemente por nuestros enemigos.

Una oración, un poema, que ignoraba la distancia, y aun cuando Olga no lo supiera, al otro extremo de Eurasia, la Virgen blanca de Fátima escuchaba su oración en la lejanía y la escuchaba también otra Virgen más próxima… que relacionaba el trono ruso con su aparición también rusa.

El mismo año de Fátima y en la fecha justa en que el zar Nicolás II abdicaba en Pskov, aquel 15 de marzo de 1917, reaparecía milagrosamente en Rusia, en Kolómenskoe (una pequeña aldea de casas de madera y residencia veraniega de los zares cercana a Moscú), el icono de la Virgen Soberana sentada en el trono de su realeza, con el cetro de los monarcas en su mano derecha y con el orbe en su izquierda. En adelante y hasta el retorno del zar, la Virgen, con toda su gloria, aunque en silencio, y cubierta con el manto rojo de la dinastía varega del primer príncipe cristiano, el vikingo san Vladimir, custodiaría la pureza de la herencia y el reino santo de Rusia desde aquel instante adverso. Lo que sucedió lo ha contado el sacerdote ortodoxo Nicolai Lijachov, quien llegó a publicar esta historia con el permiso del metropolita Tijón.

Brevemente esto es lo que pasó: Evdokia Andriánova, una campesina que vivía en la pequeña aldea de Pererva, tuvo dos sueños, uno –según nuestro calendario– el 26 de febrero y otro el 11 de marzo de 1917. En la noche del 26 oyó con claridad una voz que le decía: “en el pueblo de Kolómenskoe hay un gran icono negro. Es preciso recuperarlo; volverlo rojo, y que los creyentes recen”. La devota Adriánova, que desconocía la existencia de ese icono, confundida por tanto, se puso a orar pidiendo inspiración. Eran los días de la guerra y de la incipiente revolución, pero aún no se había desencadenado la tragedia final y en el ambiente campesino de Adriánova ni siquiera se sospechaba la catástrofe. Pocos días después volvió a soñar. La noche del 11 de marzo ve un templo blanco y en su interior, sentada, con porte real, una señora coronada a la que no consigue ver el rostro. Intuye que es la mismísima Reina de cielos y tierras. Adrianova toma el camino de la aldea de su visión. Llega a Kolómenskoe a la caída del sol del 15 de marzo de 1917, busca la casa del sacerdote y le cuenta todo lo que ha oído y visto en sus sueños. Le pide ayuda. El sacerdote, que se disponía a celebrar una misa en ese momento, invita a la mujer a mirar todos las imágenes de la Madre de Dios del iconostasio con el objeto de identificar la de su visión. Lo hace, pero ninguna se asemeja a la que ha visto desde el lecho, y pregunta si no hay más. El sacerdote sabe que hay otros iconos en el sótano, con lo que manda subir el más grande, el más parecido al descrito por Evdokia Adriánova. El cuadro está lleno de polvo y un tanto oscurecido. Al limpiarlo con cuidado, los presentes quedan maravillados al presenciar la imagen que emerge de su niebla; y aunque todavía no lo saben, el mismo día en que ha abdicado el zar en Pskov, en el interior del vagón imperial. El icono recién limpio muestra a la Virgen sentada en el trono, coronada, como la había visto en su sueño, como una zarina, con el manto rojo de la dinastía vikinga de la primitiva Rus’. Sobrecogida, Evdokia Adriánova se echa al suelo y lo besa haciendo varias veces la señal de la cruz al modo ortodoxo, de derecha a izquierda. Llora de alegría.

Con el suceder de los acontecimientos revolucionarios, se dispara la evidencia que relaciona tales acontecimientos con el misterioso mensaje divino. Y el icono, desde el primer instante, incluso desde los días cercanos a las noticias, comienza a recibir peregrinos, que en formas diversas, luego más o menos clandestinas, nunca cesaron durante los setenta años de la era soviética. La interpretación: el trono del Zar no estaría vacío hasta su, quién sabe cuándo, restablecimiento, o ¿es que la Madre de Dios, la venerada Theotokos de la Santa Rusia, no había dejado nunca de tener en él su puesto, su “morada luminosa”, como había dicho la gran duquesa Olga?

Con todo ello, podemos entender por qué Rusia no podía ser finada ni despojada para siempre, ni por la revolución, ni por la guerra, ni por lo que habría de venir después. La Gran Madre, la Parturienta Luminosa de las viejas tradiciones paleolíticas y neolíticas, la Soberanía pagana y más tarde cristiana que ungía desde el Cielo con el aceite milagroso a los reyes de antaño, invistiéndoles de su poder real, era la que tomaba en persona el lugar inhóspito de todas las ausencias. A lo mejor, con el terrible final y su aparición en el icono –no olvidemos que para los cristianos ortodoxos los iconos son verdaderos sacramentales de la presencia–, no iba a haber más reyes visibles en Rusia y sí un nuevo ideal de realeza sagrada consistente en la ofrenda de una paz maternal en las tierras, como antes aconteciera, antes de que el mundo comenzara a enloquecer por obra y gracia de la voluntad de poder. Sea como fuere, ni las fuerzas de la revolución ni su dominio después pudieron destruir el icono, que ha sobrevivido hasta nuestros días, como en el otro extremo de Eurasia fueron también fallidos los intentos de destruir el árbol y la capilla de la Virgen de Fátima.

Desde junio o julio del año 988, fecha de la investidura cristiana de la realeza rurikida, hasta 1918, en la que muere el último de los zares, transcurrieron en Rusia 930 años de su era cristiana. Si a los 930 años le añadimos la cifra tan simbólica como real de los 70 que ha durado el tiempo del “Anticristo” (el período del martirio y de la opresión para la Iglesia rusa), tenemos justamente 1000 años: el milenario, la celebración del tiempo del retorno, la vuelta del zar santificado en los iconos del martirio, la proximidad de Cristo que reaparece victorioso como sol de justicia, en su sentido más eminente y pacífico, sin venganzas que exigir. Lo que una vez más coincide con los avisos que tienen lugar en los lugares de apariciones de la Virgen, esa gran señal luminosa, rutilante, de la Gran Dama Blanca de todos los tiempos: la puerta sacral del principio y del fin, del alfa y de la omega, de la Natividad y del Apocalipsis del pequeño y gran mundo.

Acaso aquellos reyes, convertidos en símbolos vivientes de esperanza, ya no vuelvan como se relata en los mitos, acaso si… Acaso esté por venir una era mejor, acaso no… De momento, la figura del zar desaparecido se ve ahora ya asumida en la tradición de todos los reyes míticos que murieron y que, resucitados, aguardan en un jardín de las Hespérides, en una tierra blanca ideal como Ávalon, en un paraíso de amor como los trovados en la Edad Media o en un Edén como el que recoge la Biblia… “aguardan” a la orden de su venida, de su retorno, como Arturo, Carlomagno, Don Sebastián… al final de los tiempos.

Cuenta Valentín Speranski en La noche roja cómo una aldeana de Ekaterinenburg vio a los zares durante los últimos días de su cautiverio. Estaban tristes, resignados, un tanto apocados, como si fueran nada, demasiado humanos y humillados; y, sin embargo, en sueños, a esa misma aldeana se le habían aparecido –escribe Speranski– “rodeados de una aureola dorada y con trajes resplandecientes. Les acompañaba una música; y mil banderas de todos los colores flotaban al viento; caían flores de lo alto y las campanas repicaban sin cesar. El zar, a mi juicio (testimoniaba la mujer), debía ser como un gigante divino y la zarina una belleza rusa… del Paraíso… (y) el zarevich, un querube…”.

La leyenda monárquica fue así creciendo hasta el punto de que el zar –de verdad, de verdad– se pensaba que no había muerto. Por eso, ya desde los primeros momentos de la revolución y de la guerra civil rusa, muchos empezaron a pensar que después de que el poder soviético pasara “como una epidemia infantil –le dijo a Speranski un anciano en 1923–; después de esa enfermedad tremenda, pero necesaria para fortalecer el alma, se restablecerá el régimen antiguo, lavado por la sangre y purificado por el sufrimiento…”. Y, en esa altura –le añadió otro de sus interlocutores–, en ese instante, “el zar, muy piadoso, vendrá de nuevo para juzgar a los vivos y a los muertos… gracias a los poderes que habrá recibido de Dios”. ¿No se han cumplido ya esas profecías, esos vaticinios? Probablemente sí.

Se ha restablecido en Rusia la enseña imperial de la Santa Rusia zarista como bandera nacional del Estado y la Iglesia ortodoxa rusa ha santificado a los zares, a su familia y a los muchos leales que con ellos murieron en los ásperos años. ¿No es ésta una forma de retorno? Las gentes sacan en procesión por las calles los iconos de Nicolás II y Alejandra, del zarevich Alexis, de las grandes duquesas Tatiana, Maria, Olga y Anastasia. Les rezan, les piden intercesiones, milagros. Ahí están con toda su gloria, encumbrados, reinando.

¿Resucitará Europa con Rusia?

Occidente, que cayó en las tres tentaciones del monte, que amordaza el espíritu de renuncia y sacrificio, que nada quiere saber del vivir y del morir, es difícil que así resucite, imposible diría. Porque Occidente está matando su alma de molicie. A la inversa, con la Revolución soviética, el pueblo ruso ha vivido su propio calvario y su propia crucifixión, una persecución. Con ello, sus perseguidores le han garantizado su regeneración. Desearon tanto sepultar el ser entero de Rusia y olvidar su espíritu con la impostura y la fuerza, quisieron tanto matar a Dios por el martirio, que ahora lo ven resucitar. Y de igual modo que el Cristo mítico liberó del sheol a los seres ensombrecidos y larvarios que allí había con su descenso a los infiernos, así también la Santa Rusia se ha reservado un papel primordial para el porvenir. No de otra manera cabe entender estas palabras de Solzhenitsin: “Pienso que Rusia, que ha abierto las puertas del infierno al mundo, es la única capaz de poder cerrarlas”. Occidente no puede hacerlo, y sigue el escritor: “todo el orbe está debilitado por la prosperidad y… pronto perecerá… las manos para vencer el infierno vendrán del Oriente eslavo. Para la historia… Rusia es un país clave”.

En este lado de Eurasia –nuestro continente común–, en la India Blanca –como calificaba Esenin a las tierras de su amada Rusia–, confiemos en que allí no terminen igual que nosotros, cayendo ante los engañosos señuelos, en esos lazos tan sutiles y astutos, con que la ideología occidental nos tienta a todos sin discriminación alguna.

Este sueño de muchos fue también el de Ungern-Sternberg, quien, al modo de Gengis-Kan, y después de haber reunido en una sola horda hiperbórea, en su División Asiática de Caballería, a sus mongoles, cosacos y nórdicos (a sus budistas, cristianos y paganos), descendiera desde Oriente hasta Occidente como el relámpago.

Lo hemos confesado más de una vez: tenemos una necesidad imperiosa de barbarie…

Pero Ungern, Ungern-Kan, nombrado por el Kutuktu o Buda vivo, caudillo de Mongolia, tras la liberación de Urga, su capital; el barón Ungern von Sternberg, el último resistente blanco en caer en la guerra civil entre zaristas y soviéticos se adelantó a su tiempo. El también quiso llegar hasta el mítico reino invisible de Agartha y traer de allá sus alianzas. Al igual que Ungern, otros héroes lo buscaron después y lo seguirán buscando. Sin embargo, no hay otra forma de ser aceptado en esa región mítica que tragando el amargo sabor de la derrota momentánea, el dolor de la cruz y la soledad en la muerte, o entrar por la senda escondida de la renuncia total de los monjes. Sólo en ese instante, Ungern-Sternberg, el último de los defensores a caballo de la Rusia de los zares, vendrá también al lado de Arturo, Carlomagno, Nicolás II… con el Rey del Mundo, a sus flancos. Pero puede que no sea para presentar otra batalla más, aunque ésta sea la definitiva, pues ninguna batalla lo es, sino para fundar con todos la ansiada y esperada paz que tanto necesitamos los vivientes en este valle de lágrimas.

NOTAS

  1. Pedro el Grande quería que Rusia volviera su mirada a la distante y amenazante Europa católica, introdujo por ello la enseñanza obligatoria para la nobleza y otras clases elevadas, actualizó el Ejército y la Armada, reformó el alfabeto cirílico, impuso la moda occidental en el vestir, hizo que los nobles se cortaran las viejas y a todas luces fieras barbas… No dudo en ser implacable para lograr sus propósitos y no escatimó el derramamiento de sangre de sus oponentes si fuera preciso, como lo hizo con su propio hijo Alexei (o Alejo) y con otros rusos defensores de las tradiciones.
    2. Por la reciente historia secreta de Europa circula un relato en el que se asegura que el católico Hitler mantuvo un encuentro privado con la vidente alemana de la misma religión, la campesina Teresa Neumann, que vivía sin comer ni beber, siendo su único alimento la Sagrada Forma que recibía en la Comunión, y a la que el Führer favorecía y defendía de las presiones e incomprensiones que sobre la mujer ejercían los protestantes del partido. En esta entrevista, se asegura que la vidente recomendó al Canciller del III Reich que no desencadenara ataque alguno contra Rusia… No sabemos lo que Hitler le respondió, pero sí lo que hizo.

Fuente: Debats 85 Verano 2004

https://paginatransversal.wordpress.com/2012/12/17/el-sol-rojo-de-la-santa-rusia/#more-1904

Los perseguidos…

10 mayo, 2015

Haviv Schieber..Inducido a un intento de suicidio.

Judío polaco y ex-alcalde de Ber Sheeba en Israel, Schieber enseñó a Ernst Zündel mucho acerca de la realidad israelí. Fue un revisionista israelí que pretendió investigar las actitudes de Israel, sus instituciones y fronteras. Escapó de Israel para encontrar seguridad en los Estados Unidos, donde le fue negado asilo político en un comienzo y luego intentó suicidarse, cortando sus venas en el aeropuerto de Washington D.C. el día de su deportación. Finalmente se le concedió refugio en ese país contra la persecución israelí a principios de los años 70 del siglo pasado.Joseph Burg.
Perseguido y golpeado por los Implementadores del Holocausto, al estilo de los pendencieros de la Liga para la Defensa Judía. Se le negó el funeral en el Cementerio Judío de Munich. Ernst Zündel y Otto Ernst Remer despidieron los restos de este revisionista judío.

Autor de muchos libros “Schuld und Schicksal” (Culpa y Destino), “Zionazi”, “Das Tagebuch der Anne Frank” (El Diario de Ana Frank), “Auschwitz in alle Ewigkeit” (Auschwitz Por la Eternidad), etc. Así como muchos folletos y dos entrevistas documentales con Ernst Zündel. Principal asesor judío, mentor y testigo de Zündel en el Gran Juicio del Holocausto en 1988.

Thies Christophersen

Forzado a huir de país en país. Perseguido a muerte después de numerosos ataques con ácido, incendios y atentados contra su vida y su propiedad.

Como experto agrícola alemán, Christophersen fue destinado a Auschwitz en el período crítico de 1943 y 1944. En su condición de experto, tenía acceso a todo el campo. Tomó valiosas fotografías de aquella época. Fue el primer revisionista y testigo ocular que se atrevió a declarar categóricamente que no hubo cámaras de gas para eliminar personas en Auschwitz. gente que “estuvo allí” ha tenido miedo a manifestarlo y contar qué es lo que según ellos realmente pasó, y prefieren no llamar la atención sobre el hecho de que “estuvieron allí”. Sin embargo era inevitable el que unos pocos individuos valientes lo hicieran a pesar de todo. El más importante de éstos ha sido, hasta la fecha, Thies Christophersen, autor de “Die Auschwitz Luegue”, La mentira de Auschwitz, traducido a muchos idiomas. Testigo de Zündel en los grandes juicios de 1985 y 1988.

Christophersen estuvo en Auschwitz hasta diciembre de 1944 y en 1973 publicó sus memorias y su firme convicción de que los exterminios jamás tuvieron lugar allí.

Ditlieb Felderer


Acusado, juzgado, condenado y encarcelado en Suecia. Desprestigiado por la prensa. Forzado a vivir en el exilio.

Felderer, quien en una época fue un prominente Testigo de Jehová, es conocido como un antiguo investigador de la evidencia física en todos los principales campos de concentración, ubicados en la antigua Europa Comunista Oriental. Felderer tomó más de 30.000 fotografías de cada detalle imaginable en aquellos campos; descubrió que había una piscina de natación para los internos de Auschwitz, y las instalaciones incluían un moderno hospital con una sección ginecológica, así como una orquesta, un teatro para presentaciones en vivo, una biblioteca bien surtida y clases de escultura. Descubrió las partituras del “Vals de Auschwitz” en los archivos secretos, accesibles sólo con un permiso especial. Descubrió que los Testigos de Jehová habían tenido una función fraternal dentro de los campos, ya que cooperaron con la administración de las SS, expuso la mentira de que 60.000 Testigos de Jehová habían sido asesinados ahí. Por iniciativa e insistencia suya, este número inflado ha sido reducido a sólo 203. Por su trabajo revisionista Felderer fue excomulgado, es decir, fue expulsado ignominiosamente de la secta Testigos de Jehová. Ha sido perseguido por los Implementadores del Holocausto desde entonces. Felderer es conocido por su curioso sentido del humor y sus ácidas historietas humorísticas. Él cree que el herir la “sensibilidad” de los mentirosos deliberados del Holocausto y los falsificadores de la historia no debería ser un obstáculo en la búsqueda de la verdad. Esta especial idiosincrasia de Felderer, ha sido explotada por los propagandistas del Holocausto al contraatacar su trabajo. Asesor de Zündel en el Gran Juicio del Holocausto en 1985 y 1988.

Abogado Kirk Lyons

Su imagen ha sido asesinada con saña por los medios de comunicación y por las Organizaciones de Defensa Judía, después de defender los derechos de patriotas estadounidenses.

Destacado abogado estadounidense de los derechos civiles, de gran habilidad y valentía, defensor de muchos patriotas especialmente de los muertos en Waco. Lyons ha representado a personas como Fred Leuchter en casos controversiales y últimamente ha sido blanco del periódico conservador “Spotlight” mediante la figura de trato especial en los medios, debido a que ganó una larga querella contra una firma legal que había manejado de mala manera un caso que concernía a uno de sus clientes, Don Wassal, del antiguo Partido Popular de Estados Unidos. Sus asesinos de imagen aún tratan de vincularlo falsamente con el bombardeo en la ciudad de Oklahoma a través de uno de sus clientes, Andy Strasmier, hijo de un famoso activista político alemán y asesor de Helmut Kohl. Lyons también ha defendido a patriotas en el famoso juicio por sedición del Fuerte Smith y desde entonces ha sido desprestigiado por la Liga de Antidifamación sionista.

Otto Ernst Remer

Juzgado y condenado a más de un año de prisión, a pesar de que tenía más de ochenta años y tenía muy mala salud.

Un héroe de guerra alemán que frustró el golpe de estado militar llevado a cabo por los traidores alemanes contra Hitler en Berlín, el 20 de julio de 1944, Remer aprovechó la oportunidad política que concedieron las revelaciones del Informe Leuchter. Dio a conocer sus descubrimientos a millones de personas mediante su publicación privada “Die Remer Depesche” (El Telegrama Remer), un tabloide de circulación masiva, tipo periódico. El régimen servil alemán se dejó caer con fuerza sobre el viejo soldado. Fue juzgado y condenado a prisión. Se fue exiliado a España atado a una silla de ruedas donde murió. Su viuda ahora tiene que luchar para seguir recibiendo su mísera pensión. Ella se rehusa a llevar sus cenizas a Alemania hasta que llegue el momento en que los restos de su esposo puedan regresar bajo circunstancias honorables a lo que alguna vez fue su patria.

Frank Walus

Atacado siete veces por asaltantes sionistas, casi asesinado mediante un atentado, se le despojó de su ciudadanía estadounidense y perdió su hogar para financiar su defensa.

Un mecánico de autos estadounidense de origen germano-estadounidense. Walus fue elegido para ser acusado falsamente por Simón Wiesenthal, etiquetándolo como “criminal de guerra nazi”. Desprestigiado por los medios estadounidenses como el “Carnicero de Kielce” en una salvaje campaña. Walus combatió valientemente contra los torturadores de la oficina de investigaciones especiales, también conocida como los “cazadores de nazis” yanquis. Últimamente ganó el caso contra ellos en un costosísimo proceso de apelación, pero murió después de varios y severos ataques cardiacos como un hombre amargado y financieramente arruinado. Rechazó ser enterrado en tierra yanqui porque sentía que ese país lo había traicionado y le había fallado vergonzosamente. Testigo de Zundel en el Gran Proceso del Holocausto de 1985.


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