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los romanos en las colinas

22 noviembre, 2020 by

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31 Equus bellator. Preller, pág. 399. 32 Sábese muy poco acerca de los argeos y de sus capillas, y su culto es atribuido a Numa. Eran probablemente genios protectores de los cuarteles o barrios. Se los considera compañeros de Hércules, que vinieron con él desde Argos a Roma. (Varro, I, v, 45; Preller, págs. 514 y 515.) 39

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33 Sobre los Lupercos o Lupércalos, véase Preller, hoc verbo. Los Lupercos Quinctianos tenían un rango superior a los Fabianos, y lo prueba la leyenda que atribuye la creación de los primeros a Rómulo, y la de los segundos, a Remo. (Ovid., Fast., 2, 373 y sgs.; Víctor, De orig., 22.) Los Fabianos pertenecían a los Romanos de la Colina, como se ve por el lugar de sus sacrificios, el Quirinal (lib. V, 46 y 52). Poco importa que en el ejemplo citado se trate o no de las fiestas Lupércales. Las inscripciones llaman al Luperco Palatino Quinctialis: Lupercus Quinctialis Vetus (Orelli, 2253). El pronombre Coeso, que se refiere probablemente a su culto, se encuentra solo entre los Fabianos y los Quinctianos. Por lo demás, se comete una falta grave y frecuente escribiendo, como los autores antiguos, Lupercus Quinctilianus o Quinctilius. El colegio de los Lupercos no pertenecía a los Quintilianos, gens relativamente moderna, sino a la de los Quincianos, infinitamente más antigua. Respecto a si los Quincianos (lib. I, 30) o Quintilianos debían colocarse entre las familias albanas (Dionisio, 3, 29), convendría preferir la segunda opinión y no ver en la palabra Quinctii más que un modo de escribir paleo-romano. 4041 

la 34 Si después se ha llamado a esta colina de Quirino, no debe concluirse de aquí que los ciudadanos establecidos en el Quirinal se hubiesen apropiado, por una especie de privilegio, el nombre de Quirites que se les dio en un principio. En efecto, el único nombre que tuvieron, según acreditan los más antiguos monumentos, es el de Collini ; y no es menos cierto que la palabra quirites no ha querido decir nunca otra cosa que ciudadanos que están en pleno uso de los derechos de ciudad. Nada tienen de común con los Montani ni los Collini (véase más adelante cap. V). En un principio, el Mars Quirinus, el dios de la muerte armado de lanza, fue adorado a la vez en el Quirinal y en el Palatino. Las inscripciones más antiguas halladas en las ruinas del templo llamado templo de Quirinus, en tiempos posteriores, dan al dios solamente el nombre de Marte. Solo para distinguirlos es por lo que en una época reciente se ha llamado especialmente Mars al díos de los romanos montañeses y Quirinus al de los romanos de la colina. Algunas veces se da al Quirinal el nombre de colonia Agonal (collis agonalis, colina de los sacrificios) por alusión a la religión de los romanos de la colina que tenían allí sus principales santuarios. (V. Preller : voz Agonia, Agonius, etc., pág. 159, nota segunda, y 320.) 35 La teoría contraria se funda en una hipótesis emitida primeramente por Varrón y adaptada en seguida por todos los historiadores. Esta hipótesis, a la vez etimológica e histórica, refiere las palabras latinas Quiris, Quirites, a la denominación de la ciudad Sabina de Cures. De aquí se ha deducido que los sabinos de Cures son los que han venido a poblar el Quirinal. Que haya entre estas palabras alguna afinidad filológica, puede concederse; pero lo que no admito, como no se den otras razones, es que se deduzca como consecuencia histórica de esto que la imaginación fuese Sabina. Se ha sostenido, aunque sin probarlo, que los santuarios del Quirinal eran sabinos. Pero también se encontraba en este monte una colina llamada Latina (Latiaris). Mars Quirinus, el Sol, la diosa de la Salud (Salus), Flora (Flora), Semo sanctus o el Deus Fidius (v. Preller, his verbi), son, a la vez, divinidades sabinas y latinas inventadas por la piedad en la época en que los sabinos y los latinos no se habían aún separado. Después debieron de quedar, sin duda, ciertos nombres de dioses unidos particularmente a los santuarios del Quirinal y arrojados a la última fila (citemos, por ejemplo, al Semo sanctus, del cual tomó su nombre la puerta Sanqualis); pero estos nombres se encuentran también en otros lugares (el Semo sanctus, en la isla Tiberina). Además, aun mostrando esta circunstancia a los ojos de una crítica imparcial, la antigüedad del culto no será en manera alguna una prueba de haberlo tornado del país vecino. No niego la posibilidad de ciertos antagonismos de raza, ni de sus efectos naturales; pero si se han producido, no ha llegado su eco hasta nosotros; las consideraciones a que se entregan nuestros contemporáneos respecto al elemento sabino en la ciudad romana me parece que deben destacarse. Todo nos advierte que debemos temer aglomerar el vacío sobre el vacío. 4142 

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 LOS ROMANOS DE LAS COLINAS SOBRE EL QUIRINAL. – La Roma Palatina no se encerró sola en los muros de Servio: muy cerca, y frente a ella, existía otra ciudad sobre el Quirinal. La antigua ciudadela (Capitolium vetus), con sus santuarios dedicados a Júpiter, a Juno y a Minerva, con su templo del dios de la fidelidad (Deus fidius), en donde se celebraban públicamente todos los convenios políticos, tiene su correspondiente contrapunto en el Capitolio nuevo con sus templos de Júpiter, de Juno y de Minerva; con su altar dedicado a la Buena fe romana, en donde están establecidos además los archivos del derecho de gentes internacional.

El Quirinal fue, con toda seguridad, el centro de una ciudad independiente, como lo prueba el culto de Marte establecido sobre aquel monte, lo mismo que sobre el Palatino. Marte es el prototipo del hombre guerrero, y al mismo tiempo el dios principal de toda ciudad itálica. Agreguemos a esto que las corporaciones de los servidores del dios, los dos antiguos colegios de Salios y de Lupercos, existían todavía separados en la Roma republicana; que había en ella, a la vez, Salios del Palatino y Salios del Quirinal, y que al lado de los Lupos o Lupercos Quincianos del Palatino estaban los Lupos Favianos, cuyos ritos se celebraban probablemente sobre otra colina33. Todos estos indicios son por completo decisivos, y lo son más todavía cuando se ve perfectamente el recinto de la ciudad de las siete colinas dejar fuera el Quirinal; y después, unido este al Viminal, su vecino, formar el cuarto cuartel de la ciudad de Servio Tulio, comprendiendo exclusivamente los tres primeros la antigua ciudad Palatina.

 Explícanse así, además, los motivos de la construcción de la fortaleza avanzada de la Suburra en el valle situado entre el Esquilino y el Quirinal. En este punto se tocaban los dos territorios; y los Palatinos, dueños del valle, debieron sin duda de fortificarlo y defenderlo contra las gentes del Quirinal. Por último, distinguíase a estos por el nombre de los habitantes de la otra colina. La ciudad Palatina es la ciudad de las siete colinas. Sus ciudadanos se llaman los montañeses (montani); y el nombre de montaña (mons), aplicado además a todas las colinas que de él dependen, se da, principalmente, al Palatino. Por otra parte, el Quirinal, con el Viminal, su apéndice, aunque más elevado que los siete montes, es considerado especialmente como una colina (collis); y además, en la lengua de los ritos religiosos, la colina, por pequeña que se la considere, se la designa particularmente, así como la puerta por donde se baja de ella se llama la puerta de la colina (porta collina). El colegio de los Sacerdotes de Marte se denomina colegio de los Salios de la colina (Salii collini), en oposición a los Salios del Palatino (Salii Palatini), y la tribu de la colina 33 Sobre los Lupercos o Lupércalos, véase Preller, hoc verbo.

 Los Lupercos Quinctianos tenían un rango superior a los Fabianos, y lo prueba la leyenda que atribuye la creación de los primeros a Rómulo, y la de los segundos, a Remo. (Ovid., Fast., 2, 373 y sgs.; Víctor, De orig., 22.) Los Fabianos pertenecían a los Romanos de la Colina, como se ve por el lugar de sus sacrificios, el Quirinal (lib. V, 46 y 52). Poco importa que en el ejemplo citado se trate o no de las fiestas Lupércales. Las inscripciones llaman al Luperco Palatino Quinctialis: Lupercus Quinctialis Vetus (Orelli, 2253). El pronombre Coeso, que se refiere probablemente a su culto, se encuentra solo entre los Fabianos y los Quinctianos. Por lo demás, se comete una falta grave y frecuente escribiendo, como los autores antiguos, Lupercus Quinctilianus o Quinctilius. El colegio de los Lupercos no pertenecía a los Quintilianos, gens relativamente moderna, sino a la de los Quincianos, infinitamente más antigua. Respecto a si los Quincianos (lib. I, 30) o Quintilianos debían colocarse entre las familias albanas (Dionisio, 3, 29), convendría preferir la segunda opinión y no ver en la palabra Quinctii más que un modo de escribir paleo-romano. 40

..es real…y no se quiere ver…

21 noviembre, 2020 by

21 nov 2020


Jesus Jaraba
Hace 19 horas:

Esos tios no llegan desde las costas con esos apaños de barco.

R CM:

Jesus Jaraba Los traen en un barco mayor y cuando están cerca, los desembarcan en las pateras

NELSON ENRIQUE MOLINA:

Soy de Venezuela, vivo en Madrid y estoy muy pero muy impresionado y triste por lo que acabo de ver, madre mía…. Esto es una locura.. OMG…2RESPONDER

ANDOBA ANDOBA:

Quien dice que alguno no viene con coronavirus, antecedentes, drogas para vivir los próximos 3 años sin trabajar. Que asco de verdad soy cubano y vivo en Sevilla hace 5 años, amo España y estoy dispuesto a luchar por ella. Pero es que veo que ni los mismo españoles están por la labor, no permitan que les hagan lo mismo que le hicieron a mi pueblo que 60años después sólo queda caos y hambre

la liberación de Madrid

15 noviembre, 2020 by

noticiario español nº 15 febrero 1939

Joe Biden… ¿Lapsus linguae?

13 noviembre, 2020 by

el contra-ataque de Trump

13 noviembre, 2020 by

agresiones de los “menas” en Madrid

10 noviembre, 2020 by

https://www.alertanacional.es/wp-content/uploads/2020/10/WhatsApp-Video-2020-10-14-at-20.04.42.mp4?_=1

Las agresiones siguen en aumento mientras las ONG’s, el Gobierno socialcomunista y todos sus adláteres y mamporreros insisten con machacona y necia cadencia que estos menores desamparados son seres de luz, a pesar de las violentas violaciones de niñas y jóvenes, a pesar de las palizas -siempre muchos contra uno o dos- y a pesar del miedo implantado en los barrios obreros y populares de las grandes ciudades.

Porque, desengáñense: Pablo Iglesias NO ha instalado ningún centro de acogida en los verdes céspedes de su mansión de Galapagar. Y Pedro Sánchez NO acudirá a ningún barrio popular a charlar con los vecinos… porque puede que peligrase el físico del felón.

El caso es que ayer, en San Blas -y tenemos las imágenes- una manada de salvajes molieron a palos y patadas a dos muchachos que huían y que por desgracia fueron rodeados, tirados al suelo, y uno de ellos, según la descripción de XXX, que pudo ver la horrible agresión desde la ventana de su casa -pues los hechos ocurrieron en su portal- acabó con la cara reventada a patadas.

FUENTE: alertanacional.es/agresion-menas-san-blas/


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